CODE Fortunas malhabidas

De 1996 a la fecha, André Marx Miranda Campos ha acumulado una cuantiosa fortuna en el Consejo Estatal para el Fomento Deportivo; primero como mando medio y luego como director del organismo. Sus habilidades no están tanto en la administración y posicionamiento de la institución, sino en el manejo discrecional de las finanzas y la compra de bienes inmuebles para él y su familia. Eso puede terminarse, dice un trabajador de la dependencia, cuando se implemente el sistema de control computarizado de las finanzas del consejo.

El director del Consejo Estatal para el Fomento Deportivo (Code), André Marx Miranda Campos, retrasa la implementación de un sistema de control computarizado de las finanzas del organismo, lo que impide saber cómo maneja sus recursos y cómo le hizo el funcionario para amasar su patrimonio en los últimos años.

Licenciado en Cultura Física y Deportes, Miranda Campos estudió en escuelas públicas y según su currículo ingresó al Code el 15 de octubre de 1996 como coordinador de evaluaciones médicas. El 1 de marzo de 2013 llegó a la dirección del organismo público descentralizado que depende de la Secretaría de Educación Jalisco, cuyo titular es Francisco Ayón López.

Cinco meses después, en agosto de 2013, durante la quinta sesión extraordinaria del consejo directivo del Code, el funcionario comentó a los cinco asistentes que esperaba ingresos de 70 millones 553 mil pesos para ese año, basado en “los parámetros que nos viene dando contabilidad en el ejercicio 2011 y 2012”. Y añadió que el Code recibía subsidios por 605 millones de pesos.

Miranda Campos admitió que en los polideportivos “había muchas fugas (financieras)”; cosas que no se registraban en los informes contables. Pero de entonces a la fecha no ha hecho nada por remediarlo, lo que permite a varios de sus subalternos enriquecerse a costa del organismo, comenta a la reportera un empleado del Code que pide omitir su nombre.

Según él, Miranda Campos se niega a avalar el proyecto de Sistematización de Trámites y Servicios del organismo –conocido como Servicios del Code con reingeniería registrados y validados–, mecanismo con el que se pondría freno a los desvíos y permitiría un manejo transparente y puntual de las partidas presupuestales.

El entrevistado comenta: el presupuesto de egresos de 2016 incluía una partida de 2 millones 95 mil 941 pesos para el proyecto, pero éste no se implementó. En este 2017, pese a que la suma se elevó a 4 millones 823 mil 712 pesos, tampoco se ha hecho; y ya estamos en el segundo semestre.

Para demostrar su afirmación, muestra el resultado del Sistema de Evaluación del Desempeño (SED) correspondiente al cuarto trimestre de 2016 realizado al área de Gestión Administrativa y Operativa del Code, que el año pasado manejó un presupuesto de 228.6 millones de pesos.

En el apartado “resumen narrativo” se lee que el objetivo de servicios con reingeniería y registro del Sistema de Ventanilla Única y REPTE de Mejora Regulatoria, el avance de la meta y del valor programado en ambos casos es de sólo 1%. Mientras que la evaluación del “número de procesos con reingeniería y registro en el Sistema de Ventanilla Única y REPTE de Mejora Regulatoria en el proceso de sistematización de polideportivos es de 3%”.

Escamoteo informativo 

La opacidad con la que se maneja el Code impide conocer a dónde se fueron los recursos, refiere el inconforme. Y menciona que, según el apartado “formato de programas con recursos concurrente por orden de gobierno” del portal de la Secretaría de Planeación, Administración y Finanzas (Sepaf) correspondiente al cuarto trimestre de 2014, la federación destinó en ese año casi 28.5 millones de pesos para dos obras: la “rehabilitación de techados de albercas olímpica y semiolímpica del Polideportivo Code Alcalde, en el municipio de Guadalajara”, y para la “rehabilitación de Polideportivo Code Paradero, en Tlaquepaque”.

En el primer caso –aclara–, sí se hizo la obra. Costó 3 millones 717 mil 359 pesos y se reinauguró el 13 de abril de 2015. Semanas antes, Miranda Campos explicó: La reapertura del Polideportivo Code Alcalde “nos va a permitir recaudar 15 millones de pesos, por lo que estamos estimando abrir la alberca desde las seis de la mañana y cerrar hasta las 10 de la noche”, según quedó asentado en el acta de la primera sesión ordinaria del Code del 26 de marzo de 2015.

En su edición 657 Proceso Jalisco publicó que el Code Metropolitano carece de mantenimiento, incluso los aparatos del gimnasio están inservibles o en malas condiciones, mientras que la alberca en ocasiones no se desinfecta y el agua tiene un color verdoso.

Con respecto a la rehabilitación del Code Paradero, no se informó en esa sesión; tampoco en el informe financiero de 2014, ni en las subsecuentes reuniones, aun cuando el presupuesto para realizar esa obra en 2014 fue de 24 millones 750 mil 212 pesos.

En un recorrido por esas instalaciones deportivas, la reportera observó la falta de mantenimiento; las paredes están descarapeladas, las gradas, maltrechas; las rejas metálicas, oxidadas; no hay extintor, y su caja metálica está grafiteada.

Entrevistados al respecto, algunos deportistas reconocen que, si bien hubo cambios recientes en la alberca –tiene nuevo techo– y las regaderas tienen agua caliente, desapareció la cancha de tenis y el gimnasio cuenta con pocos aparatos.

Proceso Jalisco solicitó vía la Ley de Transparencia consultar de manera directa los originales de las facturas sobre el mantenimiento y remodelaciones a las instalaciones del Code Paradero en los últimos cinco años. La dependencia sólo mostró facturas por 1.4 millones de pesos en un quinquenio relativas al mantenimiento de las instalaciones (Proceso Jalisco 657).

De acuerdo con su reporte de egresos 2014, el Code destinó 11.5 millones de pesos para “mantenimiento y remozamiento de todas las instalaciones deportivas estatales”, aunque omitió mencionar los casi 28.5 millones que recibió de la federación, lo cual representa más del doble del fondo estatal, sólo para dos obras.

En los presupuestos de 2015 y 2016, el organismo que dirige Miranda Campos tenía contempladas dos partidas para ambos trabajos: una de 13.9 millones de pesos y otra de 376 mil 326. El año pasado, de acuerdo con un reporte interno del Code, su director obtuvo ingresos extraordinarios por 204.7 millones de pesos, pero en el portal de Transparencia no se informa de ello.

Los créditos hipotecarios

 

En 2014, año en que se destinaron más de 24.7 millones de pesos de recursos federales para rehabilitar el Code Paradero, Miranda Campos compró dos viviendas que, en esa época tenían un valor catastral cercano a los 8 millones de pesos.

El primer inmueble tiene 104 metros, se localiza en el condominio Rincón del Cedro, en la calle Paseo San Felipe 1089, fraccionamiento Residencial del Valle, en Zapopan, y fue adquirido el 27 de mayo de 2003, según la escritura 6545 emitida por el fedatario número 98 de Guadalajara, José Manuel Cárdenas Ortega.

Alejandro D’Amico Martínez se lo vendió a Miranda Campos en 796 mil 536 pesos, por medio de un contrato hipotecario con Hipotecaria Su Casita; el crédito estipulaba una tasa de interés anual de 10.7%.

Miranda Campos terminó de pagar la casa –a pesar de tener otros dos créditos hipotecarios, uno de más de 4.5 millones de pesos y otro de 3 millones–. Además, el 11 de agosto de 2015, el notario 14 de Tonalá, Alberto Farías González Rubio, levantó la escritura 31226, a fin de estipular que la casa quedaba libre de todo gravamen.

El 9 de abril de 2014, ante el notario número 87 de Guadalajara, Juan Carlos Vázquez Martín, se celebró el contrato de compraventa con hipoteca entre Ana Sofía Cabrera Ponce y Miranda Campos.

Cabrera Ponce es la cónyuge del titular del Code y aparece en la nómina de la Secretaría de Educación Pública federal como directora de área nivel 20, con un sueldo de 22 mil 256 pesos mensuales. Durante mes y medio –de junio a la primera quincena de julio de 2012– ella estuvo en la dirección general del Code, donde cobraba 24 mil 480 pesos al mes.

El crédito para la compra de la finca ubicada en avenida Aurelio Ortega 880, colonia Seattle, en Zapopan, se lo concedió el Instituto de Pensiones de Jalisco a Miranda Campos.

Aunque no se menciona el monto de la transacción, pues la escritura quedó registrada como privada, cuando Cabrera Ponce compró la vivienda el 9 de junio de 2009 –en ese tiempo ya mantenía una relación sentimental con el director del Code– lo hizo mediante un crédito hipotecario con Banamex por un monto de 2 millones 265 mil pesos, según la escritura pública 10459, que emitió el notario número 54 de Guadalajara, Héctor Arce Ulloa.

En esa ocasión, Cabrera decidió que su hijo Jehudiel Jair Hernández Cabrera, producto de su primer matrimonio, quedara como beneficiario. Actualmente, una vivienda por esa zona y con una superficie de 126 metros –similar a la de Miranda Campos–, se cotiza hasta en 3 millones 400 mil pesos.

Un dato curioso es que a pesar de que Cabrera tenía un crédito hipotecario superior a 2.2 millones, no fue impedimento para que el 17 de diciembre de 2012 comprara de contado el departamento de 62 metros cuadrados –el número 32– en el cuarto piso de la Unidad Habitacional Estadio, en Guadalajara, por el que pagó 239 mil pesos. La mujer designó como beneficiario a su hijo André Paolo Miranda Cabrera, de siete años.

En 2002, cuando aún estaba casada con Francisco Jehudiel Hernández Díaz, Sofía Cabrera, compraron en 257 mil 140 pesos su primer departamento de 39 metros cuadrados en calle Coahuila 1164, colonia San Miguel de Mezquitán. El juez Tercero de lo familiar, Dionisio Núñez Verdín, disolvió el 6 de mayo de 2014 la sociedad conyugal y el inmueble pasó a manos de ella.

Por lo que respecta a Miranda Campos, en 2014 compró una casa de 715 metros cuadrados en la calle Bandera Nacional 500, fraccionamiento Conjunto Patria, en Zapopan, con un crédito hipotecario a Laura Adriana Rivera Bernal y a Gloria Bernal Casillas de Rivera. Les pagó 4 millones 550 mil pesos, según la escritura 46429, que elaboró el fedatario número 52 de Guadalajara, Arturo Ramos Arias, el 11 de agosto de 2014.

El titular del Code designó como beneficiaria a Cabrera, con quien está casado bajo régimen de separación de bienes.

Miranda Campos estuvo como director del Consejo Municipal del Deporte (Comude) en el ayuntamiento de Guadalajara durante la gestión de Aristóteles Sandoval Díaz del 1 de enero de 2010 a febrero de 2013. Según el portal de Transparencia del Comude en los últimos meses al frente de esa dependencia, Miranda tenía un sueldo neto mensual de 41 mil 918 pesos; hoy, como director del Code, sus percepciones ascienden a 101 mil 282 pesos, pero con las deducciones le quedan 32 mil 774.

Omisiones

El Code recibe ingresos anuales por las clases de iniciación, entrenamiento de alto rendimiento, acceso a las unidades deportivas, el arrendamiento de locales y de las instalaciones, pero en su portal de Transparencia no informa sobre esos montos ni a dónde se canalizan.

De acuerdo con un reporte interno, sólo por concepto de cuotas de los usuarios de las escuelas deportivas ingresaron al Code 67 millones 317 mil 112 pesos, pero en el portal sólo se mencionan 61 millones 116 mil 530.

El 24 de febrero de 2017 se convocó a la tercera sesión ordinaria del Comité de Transparencia e Información Pública del Code para atender el recurso de revisión 1077/2016 que aprobó el Instituto de Transparencia, Información Pública y Protección de Datos, luego de que un ciudadano solicitó información sobre el presupuesto para rehabilitación y mantenimiento de las canchas de futbol del polideportivo Ávila Camacho de 2011 a 2016.

Según el Code, canalizó 2 millones 555 mil pesos para la compra de materiales y artículos de construcción, productos químicos, combustibles, vestuarios, herramientas, servicios básicos, de instalación y reparación.

La segunda petición de información del ciudadano era conocer los ingresos del Code por la disciplina de futbol que se ha practicado en el Ávila Camacho en los últimos seis años y la forma en que se canalizaron. El organismo respondió que fueron 3 millones 906 mil 62 pesos.

La cantidad coincide con la del reporte interno, según ingresaron 2 millones 933 mil 652 pesos por concepto de cobro a los usuarios de las instalaciones deportivas. Acerca del destino del dinero, el organismo afirmó que se distribuyen conforme a las “necesidades prioritarias de la institución”.

Otro aspecto es que las cuotas varían entre los polideportivos, a pesar de ser el mismo servicio. En el López Mateos, por ejemplo, el cobro es de 193 pesos por dos días de nado libre; en los de Paradero y Revolución, es de 331, mientras en el Acuático (Parque Metropolitano) es de 500.