Zona metropolitana: enésima oleada violenta

Los municipios conurbados de la capital del estado se encuentran cercados por la violencia. Tan sólo en una semana se han reportado oficialmente 37 ejecuciones con el sello del narco, lo que el fiscal general atribuye al reacomodo interno de una organización criminal y otros analistas señalan como la intensificación de la lucha por el control de la plaza entre el CJNG y un grupo denominado “los veracruzanos”.

La escalada de violencia que sacude la zona metropolitana de Guadalajara coincide con la aparición de las “Fuerzas Especiales del Cártel de Jalisco Nueva Generación (CJNG)”, una célula que pretende proyectar la imagen de grupo “justiciero”, en tanto que el gobierno del estado sigue minimizando la violencia.

A pesar de ello, en la semana del 3 al 10 de julio pasado se registraron al menos 37 ejecuciones en la zona conurbada, lo que alertó a las autoridades de los niveles estatal, municipal y federal. Incluso medios internacionales, como el diario español El País, llamaron la atención hacia el alto índice de criminalidad en Jalisco.

Para el médico forense y catedrático universitario Alfredo Rodríguez García, esa ola delictiva tiene su origen en la disputa entre bandas del crimen organizado por el control de la plaza al CJNG. Se supone que se trata de sicarios ligados a Los Zetas y conocidos como “los veracruzanos”, quienes se concentran en el suroriente de la zona metropolitana.

La prensa local y extranjera destacaron el asesinato de tres hombres que el sábado 8 amanecieron colgados del puente vehicular en Periférico Poniente y Tutelar, por el rumbo de Mariano Otero, en Zapopan, así como el hallazgo de otros cadáveres en Tlaquepaque.

Rodríguez García destaca que en esos casos “la coincidencia es que en los casos de los hombres asesinados y colgados por el rumbo de Tutelar y de los ubicados en Tlaquepaque se usaron picahielos para clavar en los cuerpos de las víctimas las pancartas de advertencia a supuestos rateros, pero la verdad se trata de una acción de sujetos o asesinos de diferente grupo”, es decir, de una organización rival.

Es decir, se trata de una lucha entre “los veracruzanos” y el grupo criminal preponderante en Jalisco (CJNG). “No es tanto lo que afirma el fiscal Almaguer Ramírez, no es un reacomodo del mismo cártel, sino una disputa por el control de la plaza”, enfatiza Rodríguez García.

Para el médico forense, la versión de los asesinos de que están aniquilando rateros y otros delincuentes comunes es sólo una pantalla para justificar la guerra de posiciones entre cárteles. Aunque en eso coincide con la postura de Almaguer, Rodríguez García aclara que, para cerciorarse de ello, se necesita conocer más de los casos:

“Hay que llevar a cabo un trabajo forense de mayor profundidad. Por desgracia el Instituto Jalisciense de Ciencias Forenses no lleva a cabo su labor o lo hace en forma deficiente en cuanto al rastreo de datos para identificar a los fallecidos como a posibles responsables de delitos.

“Una vez que identificas a las víctimas puedes saber a qué grupo criminal pertenecen. Lo que pasa es que existe esa lucha encarnizada y se busca crear un impacto en la opinión pública para generar miedo y demostrarle al gobierno su capacidad y poderío.”

Los tres cuerpos localizados en Tutelar y Mariano Otero estaban envueltos en bolsas negras de plástico y pendían de la misma soga. Uno de ellos estuvo a punto de caer sobre un vehículo que circulaba por la zona en las primeras horas del sábado 8, según narró el automovilista, que grabó con su celular la escena.

“Es Periférico y Mariano Otero (retorno del Tutelar) hay dos cuerpos colgados, hace rato cuando iba pasando y circulando de norte a sur del Periférico, vi que cayó algo a un lado de mi carro. Volteé hacia arriba y vi que era uno de los cuerpos… afortunadamente no me cayó sobre el auto”, relató.

En una de las cartulinas que los asesinos clavaron en los cuerpos se leía: “Esto me pasó por andar robando casas, carros y gente inocente y de trabajo y siguen todos los que hagan lo mismo”.

Esa misma madrugada aparecieron los cadáveres de dos hombres en San Martín de las Flores, Tlaquepaque, con un letrero semejante: “Empezó la limpia, vamos por todos”. Tenía la supuesta firma de las mencionadas “Fuerzas Especiales” del CJNG.

Y por la mañana se localizó otro cuerpo en el Parque Metropolitano, cerca de una entrada ubicada sobre las calles de Independencia y 16 de Septiembre, en Santa María del Pueblito, Zapopan. Igual que los tres cadáveres colgados en Periférico, este último cuerpo estaba envuelto por completo con bolsas negras de plástico. Junto a él apareció otra cartulina con amenazas a los delincuentes.

Horas antes, en el municipio de Guadalajara, la policía atendió el reporte de un hombre baleado en el cruce de Antonio Bravo y 20 de Noviembre por dos sujetos que iban en motocicleta.

La FGE minimiza los crímenes

En las 12 horas entre la noche del viernes 7 y la madrugada del sábado 8 se reportaron nueve asesinatos; seis de las víctimas fueron abandonadas en espacios públicos con mensajes intimidatorios.

El médico forense Rodríguez García indica que las cartulinas de las escenas del crimen contienen mensajes distractores, pero para la investigación se necesitan otros procedimientos:

“La existencia de ese supuesto grupo especial se tiene que investigar haciendo la correlación con otros casos similares, para ver si estamos ante las mismas personas que elaboran esos escritos o se trata de individuos diferentes. Debe existir un recuento y una comparación de los cadáveres que han dejado abandonados en la vía pública con ese tipo de cartulinas clavadas en esos cuerpos, y llevar a cabo un análisis de grafoscopía.”

El mismo fin de semana un grupo armado robó de una bodega en el municipio de Tlajomulco 40 vehículos Ford nuevos, entre ellos algunos Mustang y Lobo.

Los delincuentes llevaron los carros al puerto colimense de Manzanillo, aunque la FGE jalisciense informó de la recuperación de 10 de ellos, unos en Tlajomulco y otros en Manzanillo.

La fiscalía aclaró que no fue un asalto armado, sino que dos sujetos entraron haciéndose pasar por policías y después dejaron entrar a otras personas que condujeron los vehículos después de llenar los tanques de combustible y retirar los dispositivos GPS.

Sin referirse a la ola de violencia, el fiscal Almaguer dijo que la madrugada del domingo 9 fue detenida en Tlajomulco una persona ligada con los crímenes. Añadió que la serie de homicidios con mensajes hace pensar en un “reacomodo” interno en una organización criminal.

Según el funcionario, ya se estableció la identidad de algunas víctimas: “Los tres identificados tienen antecedentes… por delitos contra la salud. Quisiera hacer un llamado respetuoso para que actuemos unidos, que no caigamos en esa división que quieren generar estos criminales, que son criminales, no son justicieros”.

El aumento de la violencia fue reportado por el diario español El País bajo el encabezado “La violencia deja nueve muertos en la zona metropolitana de Guadalajara”, que en su edición de internet el domingo 9 también informó del robo de los 40 vehículos en Tlajomulco.

En otra nota publicada el 13 de mayo, El País señaló el consistente crecimiento del CJNG en el sexenio de Enrique Peña Nieto. Recordó que inició como una célula del Cártel de Sinaloa y se convirtió en el grupo criminal mexicano más poderoso.

Añadió que en 2013 el CJNG tenía presencia en Sinaloa, Jalisco, Colima, Michoacán y Veracruz, pero ya abarca 12 estados, entre ellos Baja California, Baja California Sur, Tamaulipas, Zacatecas, Guanajuato, Nayarit, Guerrero y Morelos.

Vigilancia a políticos

El 29 de junio, en rueda de prensa, Eduardo Almaguer informó que el día 24 fueron detenidas tres personas a bordo de una camioneta blindada Grand Cherokee, cuando circulaban por la calle 8 de Julio y Periférico, como sospechosos de ser integrantes del CJNG.

Añadió que traían un arsenal en un compartimiento secreto del vehículo y reveló que en sus teléfonos celulares se encontraron mensajes de WhatsApp en los que “traían información de los traslados y movimientos del fiscal de los últimos 15 días”.

A decir de Almaguer, los mensajes daban detalles de su paso por la avenida Revolución, el surponiente y el centro de Tlaquepaque, además de los movimientos de las “toritas” de la Secretaría de Movilidad.

Por tal motivo se abrió una investigación sobre posibles fugas de información en las corporaciones policiacas y se reforzó la seguridad en las instalaciones de la FGE, mientras que los detenidos fueron puestos a disposición de la autoridad judicial.

Al respecto, Alfredo Rodríguez observa que todos los políticos de alto nivel son espiados y que cualquier otro grupo delictivo en la zona pudo realizar esos reportes.

Al inicio de la tercera semana de junio, el polémico diputado local del Partido Verde Ecologista de México (PVEM) Enrique Aubry sorprendió a sus compañeros de legislatura al presentar una licencia indefinida para separarse de su curul. Sólo explicó que su separación se debe a motivos personales.

Sin embargo, fuentes del PVEM afirman que Aubry fue amenazado por integrantes del CJNG por inmiscuirse en la disputa de un predio en la zona costera.

Entre tanto, la violencia continuó. El lunes 10, dos sujetos asesinaron a un hombre de aproximadamente 40 años cuando hacía ejercicio en el parque Colomos. En forma extraoficial se supo que el occiso era el empresario Jesús Luján, presuntamente vinculado con el crimen organizado y con el exgobernador de Chihuahua César Duarte, hoy prófugo.

La mañana del miércoles 12 varios desconocidos mataron a balazos a Esteban Flores, segundo comandante de la Comisaría de Seguridad Pública de San Pedro Tlaquepaque. El crimen fue a las 8:30 horas, cuando el mando policiaco salía de su turno en su auto Tsuru, en Camino Real a Colima y Camino a Las Pomas, colonia La Tijera.

La “limpieza” de delincuentes en la zona metropolitana que tratan de simular presuntos integrantes del CJNG o sus adversarios data desde hace meses. Por ejemplo, el pasado 4 de abril aparecieron dos hombres asesinados y junto a ellos un mensaje escrito sobre cartón, en el que se justificaba su ejecución porque eran “lacras”.

Un hecho similar ocurrió el 3 de abril, cuando se halló el cuerpo de un joven abandonado. El 11 de mayo, en la colonia Lomas del Paraíso, Guadalajara, se encontró un cadáver masculino atado a un poste y junto al cadáver un mensaje intimidatorio, que la autoridad no dio a conocer.

El 6 de junio aparecieron bolsas negras de plástico que contenían restos humanos en el rumbo de Presa Laurel y calle Lingote, en la colonia Benito Juárez. Y al día siguiente, en el cruce de las céntricas calles tapatías González Ortega, Angulo y Contreras Medellín, unos desconocidos dejaron más partes humanas en dos cubetas junto a unas bolsas de basura.

Ante la prensa, Almaguer señaló desde entonces que se trataba de una especie de purga interna de un grupo criminal, aunque no dijo cuál:

“Este grupo delictivo establece relación con criminales a los cuales utiliza determinado tiempo para que cometan ilícitos, desde la privación ilegal de la libertad de personas hasta homicidios, y posteriormente los dejan de utilizar y ellos mismos los ejecutan. Las investigaciones nos han llevado a ese modus operandi.”

Sin embargo, para el forense Rodríguez García las autodenominadas “Fuerzas Especiales del CJNG” son los integrantes de esa organización criminal en guerra contra “los veracruzanos”