Descuidos monumentales

Los cinco panteones tapatíos se encuentran en el abandono desde hace varios años. Las tumbas están rodeadas de montañas de basura, bardas descuidadas, pasillos con baches y llenos de maleza, según corroboró Proceso Jalisco en un recorrido… Y aunque el alcalde Enrique Alfaro Ramírez ha destinado varios millones para su remozamiento, según la información oficial consultada, las mejoras no se ven por ningún lado.

En los dos últimos años el alcalde tapatío Enrique Alfaro Ramírez destinó 13.6 millones de pesos a la rehabilitación de cementerios en Mezquitán, Jardín, Guadalajara, San Joaquín y San Andrés, pero las mejoras no se ven, pues la basura y la maleza proliferan por doquier; los andadores están llenos de baches, y las bardas perimetrales simplemente no han recibido mantenimiento.

En el caso de Mezquitán, su administrador, Eduardo Torres de la Mora, anunció el 22 de enero de 2016 el remozamiento de capillas y pasillos; adelantó incluso que se colocarían losas faltantes en las tumbas, especialmente en las de los mausoleos adornados con esculturas del artista italiano Vicente Gusmeri Capra, quien elaboró también las piezas del monumento a la Independencia situado en avenida La Paz.

Días después, el director de Cementerios, Marco Antonio Jasso Romo, amplió la información proporcionada por su subalterno. Precisó que los trabajos se iniciarán en marzo de ese año. Incluso habló de una partida especial de 7 millones de pesos, que en su mayor parte se destinarían al reforzamiento de las bardas perimetrales.

El funcionario precisó que cada uno de los cementerios municipales tiene problemas específicos. En el Jardín, ubicado en las faldas de un cerro, por ejemplo, lo importante es contrarrestar la erosión del suelo en temporada de lluvias; en el Guadalajara –cuya extensión es de 54 hectáreas, lo que lo convierte en uno de los más grandes de América Latina– “debemos trabajar mucho en pasillos”, dijo Jasso, pues ahí “también hay problemas de erosión en diversas áreas”, según publicó el diario Milenio en su edición del 28 de enero de 2016.

Jasso aclaró también que en 2016 el ayuntamiento tapatío destinó a sus cinco cementerios 10 millones de pesos, 3 millones de los cuales fueron para el gasto corriente.

Para 2017, el presupuesto para gasto corriente aumentó a 3 millones 695 mil pesos, de los cuales 1 millón se invertiría en la rehabilitación de cementerios de la siguiente forma: 250 mil para “productos minerales no metálicos” y 750 mil para “cementos y productos de concreto”, según la glosa de la Gaceta Municipal.

En 2016, para esos dos rubros sólo se destinaron 7 mil y 15 mil pesos, respectivamente.

Según el presupuesto de Egresos, en 2016 la Dirección de Cementerios canalizó 200 mil pesos para “productos alimenticios para personas”; este año el monto para ese concepto fue similar.

Sin embargo, los “disparos” en otros rubros fueron notables, si se comparan los ejercicios de 2016 y 2017. Así, por ejemplo, en “artículos metálicos para la construcción” se gastaron 6 mil pesos el año pasado; en este se elevaron a 50 mil. En “combustibles, lubricantes y aditivos” se invirtieron 3 mil pesos el año anterior; ahora fueron 30 mil.

Lo mismo sucedió con la partida de “cal, yeso y productos de yeso”, que pasó de 5 mil a 50 mil pesos de un año a otro; en la de “fibras sintéticas, hules y plásticos” se elevó de 10 mil a 40 mil; en “vestuario y uniformes” el incremento fue sólo de 100 mil a 180 mil, y en el de “instalación, reparación y mantenimiento de maquinaria”, de 650 mil a 750 mil.

Presupuestos disímbolos

Algunas partidas sufrieron una baja considerable. A la de “conservación y mantenimiento menor de inmuebles” se le destinó 1 millón 318 mil 475 pesos el año pasado; ahora sólo manejó 40 mil; “prendas de seguridad y protección personal” pasó de 90 mil a 70 mil en el último año. Personal del Panteón Jardín comentó a la reportera que carecen de guantes, mascarillas o goggles para protegerse cuando exhuman algún cadáver.

Este año, la Dirección de Cementerios creó 14 nuevas partidas para el reparto del presupuesto: una de “servicio de capacitación”, a la cual se le asignaron 20 mil pesos; la de “refacciones y accesorios menores de edificios y de maquinaria, que se agenció 90 mil; el servicio de apoyo administrativo, traducción, fotocopiado e impresión”, 35 mil; la “instalación, reparación y mantenimiento mobiliario y equipo de administración, educacional, recreativo”, 15 mil pesos.

Los servicios de “vidrio y productos de vidrio”, “materiales complementarios” y el “equipo de comunicación y telecomunicación”, recibieron 10 mil pesos cada uno; el de “muebles de oficina y estantería” y “otros mobiliarios”, 25 mil cada uno, mientras que “servicios de jardinería y fumigación” obtuvo 150 mil.

Sin embargo, un empleado del ayuntamiento que pide omitir su nombre asegura que la Dirección de Cementerios creció algunas partidas. El propósito, dice, es obtener recursos para la campaña electoral del próximo año, cuando Alfaro Ramírez presuntamente se lanzará como candidato a la gubernatura.

La reportera preguntó en la administración del Panteón Mezquitán qué cubría la cuota anual aportada por el ayuntamiento tapatío. Una empleada respondió que es para mantener limpio el lugar y evitar el crecimiento de matorrales. Lo curioso es que ahí, como en los otros cuatro panteones, se observan montañas de escombros y desechos de coronas y flores.

El Panteón Jardín, ubicado en Laurel de la India Ahuehuetes 2715, colonia Torres España, es el que se encuentra en peores condiciones. Las calles, sobre todo la avenida principal, está llena de baches; los botes de basura son insuficientes.

El Panteón San Joaquín, que el ayuntamiento de Guadalajara identifica como Tetlán en su sitio oficial de internet, se ubica en Presa Laurel esquina Peso. Sus andadores de cemento se cortan abruptamente y el visitante se encuentra con espacios de tierra donde se observan los recipientes de basura fuera de lugar; uno incluso está recargado en una pared.

Junto a la barda que divide a San Joaquín del Panteón de la Hermosa Provincia hay una montaña de tierra y escombros rodeada de un charco de agua. Casi al final del andador principal hay una tumba con dos cruces, lo cual rompe con la armonía del lugar.

Inhóspitos recorridos 

En el Panteón San Andrés –también conocido como Felipe Ángeles, por ubicarse en la calle que alude al general revolucionario– la escena se repite. Ahí sólo el andador principal es de cemento; lo demás son veredas de tierra. Al fondo de la entrada principal se acumulan botellas, latas y desechos de jardinería que tapan las rejillas del drenaje.

El Panteón Guadalajara, popularmente llamado Panteón Nuevo, es uno de los más grandes de América Latina. Tiene una superficie de 54 hectáreas y se localiza en la calle San Ignacio, esquina Justicia, en la colonia La Esperanza.

En la entrada se encuentra un cantero que vende lápidas a los deudos de los difuntos. A menos de dos metros de él está un bote de basura con desechos sanitarios. A su derecha está una pila de agua verdosa, en la cual flotan algunos frutos que cayeron de un árbol cercano.

Los andadores están empedrados, aunque no todo el trayecto se encuentra en buenas condiciones. La basura está dispersa junto a las tumbas o encima de ellas, pues faltan contenedores.

La barda perimetral está deteriorada. En algunos tramos incluso se cayó el enjarre… Y aunque el director de Cementerios declaró que parte de los 7 millones de pesos se usarían para reforzar las bardas de los cinco, los trabajos de remozamiento no se realizaron… por lo menos en el Panteón Guadalajara.

El antiguo Panteón de Mezquitán, que se abrió el 2 de noviembre de 1896, tiene 46 mil 361 criptas, 14 mil 400 de las cuales están acordonadas con cinta amarilla debido a su mal estado. Cuenta con cuatro secciones: la francesa, la alemana, la estadunidense y la mexicana.

Y es en este panteón donde, según
Jasso Romo, se iban a aplicar los 7 millones de pesos para remozar capillas y losas, pero eso no se observa a simple vista. En la sección francesa se levantó un obelisco en memoria de los caídos durante la Primera Guerra Mundial, el cual en su cima lucía un gallo de bronce, pero desapareció junto con la placa conmemorativa, según consignaron varios medios impresos locales.

Y aunque el lugar luce limpio, la maleza gana espacio en los pasillos y la vigilancia es nula; tanto, que el pasado 24 de marzo la actriz porno Janeth Rubio incluso grabó un video pornográfico, que ella misma difundió en su cuenta de Twitter.