Mejía Durán y González Íñiguez Negocios y compadrazgo

Trabajadores del Siapa se quejan de su director, Aristeo Mejía Durán, porque desde marzo de 2013, cuando asumió el cargo, no ha dejado de darle contratos de adjudicación directa millonarios a la empresa Constructora Fátima, cuyos socios son los hijos de su amigo Roberto González Íñiguez. Las obras son tan malhechas, dicen, que terminan por corregir los empleados del organismo administrador del agua.

Empleados del Sistema Intermunicipal de los Servicios de Agua Potable y Alcantarillado (Siapa) no se explican por qué el director de la dependencia, Aristeo Mejía Durán, insiste en contratar a la Constructora Fátima para la rehabilitación de líneas de agua y alcantarillado cuando está probado que sus servicios son pésimos.

Si bien el organismo tiene el derecho a ejercer las finanzas, la empresa no tiene la capacidad, por lo que nosotros “tenemos que ir a reparar los desperfectos”, refiere uno de los empleados inconformes.

Otro comenta que tienen prohibido quejarse de las malhechuras que deja la constructora, cuyo representante legal, Roberto González Íñiguez, es amigo y compadre de Mejía Durán.

Los socios de la empresa –constituida el 31 de enero de 2000 ante el fedatario número 51, Fernando A. Gallo Pérez, de Guadalajara, según el Registro Público de la Propiedad– son los hijos de González Íñiguez, Roberto y Jesús Manuel González Ruvalcaba, terció otro empleado.

Según la documentación consultada por la reportera, la constructora está ubicada en la calle Belisario Domínguez 3007 A, casi al cruce con Sitio de Puebla, en Guadalajara. No obstante, en esa dirección sólo hay un pequeño local con una cortina negra que permanece cerrado.

En su página de Transparencia, el organismo administrador del agua menciona que entre 2012 y 2016 se emitieron cheques a nombre de Constructora Fátima por 31 millones 541 mil 543 pesos. Pero esa cifra no coincide que la correspondiente a la firma de 17 contratos por un total de 22 millones 521 mil 139 pesos, que se entregaron por adjudicación directa o por invitación. Ello significa que hay una diferencia superior a los 9 millones.

El Siapa sólo informa sobre la entrega de cheques a la constructora por pago de estimación de obra, pero no se específica cuál es, dónde se hizo, la duración ni el costo total.

Contrato tras contrato

Meses antes de que Mejía Durán tomara protesta como titular del Siapa el 20 de marzo de 2013 la constructora recibió cinco cheques por un total de 5 millones 982 mil 656 pesos. En ese tiempo (2012), Mejía Durán era director técnico en el organismo.

Sin embargo, el portal de Transparencia informa sólo de la firma de un contrato por adjudicación directa (el SIAPA-DOB-AD-031/12) para la “rehabilitación de un colector de 1.22 metros de diámetro con tubería de acero, incluyendo obras de protección en el Arroyo y El Rosario, en el tramo colonia La Ladrillera”, en Tonalá. El costo: 310 mil 304 pesos.

Desde que Mejía encabeza el Siapa, a la constructora se le asignaron más obras. Presuntamente recibió 6 millones 511 mil 498 pesos en siete exhibiciones; pero en los tres contratos que firmó ese año se mencionan sólo 5 millones 264 mil 947. No se explica dónde están los 886 mil 551 pesos faltantes.

Dos de los contratos de adjudicación directa –el SIAPA-ALC-AD-124/13 y el SIAPA-ALC-AD-076/13– fueron para la rehabilitación de línea de alcantarillado de 10 pulgadas de diámetro en la calle Alfredo Salmerón, entre Joaquín Amaro y Pepe Guízar; el otro fue en Bolivia, entre Barlovento y Panamá.

El otro contrato por invitación de 2013 fue para la “remodelación de las oficinas administrativas ubicadas en R. Michel, las sucursales Prisciliano Sánchez, Fray Pedro, Jalisco y San Gaspar”, por 3 millones 751 mil 283 pesos. Para 2014, el Siapa pagó a la empresa 5 millones 960 mil 970 pesos en 10 cheques. Sin embargo, según los cuatro contratos firmados, en realidad sólo fueron 5 millones 458 mil 356.

Uno de los contratos –el SIAPA-DOB-AD-141/14– fue para la rehabilitación de los baños de los cuadrilleros en el tanque Revolución, por casi 1.5 millones de pesos. En este caso, los trabajadores inconformes consideran que la obra fue muy costosa, aun cuando sólo se cambiaron cinco retretes, regaderas y orinales, así como cuatro lavamanos, y se colocaron 30 lockers y otra área para que el personal se cambiara.

El SIAPA-ALC-AD-144/14 –rehabilitación del drenaje de 12 pulgadas de diámetro y descargas domiciliarias en la calle Estadio y R. Michel, en la colonia Independencia– tuvo un costo de 852 mil 625 pesos; en tanto que el SIAPA-DOB-AD-161/14 –rehabilitación del tanque Polanco, en las calles Patria y Othón Blanco, colonia Polanco– fue por 2 millones 677 mil 608.

En 2015, a la constructora se le dio un par de contratos por adjudicación directa: el 259/15 y el SIAPA-ALC-AD-60/15. Los montos de las obras fueron de 253 mil 531 pesos y 658 mil, respectivamente.

Mediante invitación, Constructora Fátima recibió otro par de contratos, SIAPA-DOB-IF, uno con terminación 034/15 y 020/15. Los montos: 4.7 millones de pesos el primero y 3 millones 377 mil 157 el segundo.

Para 2016, según la información consultada, el Siapa emitió 18 cheques por 4 millones 125 mil 755 pesos, aunque la suma de los cinco contratos fue de 2.5 millones. La discrepancia entre los montos es de 1.6 millones.

Dos contratos fueron por adjudicación directa, SIAPA-ALC-AD, terminación 101/16 y 007/16. Uno fue por 36 mil pesos; otro, por 382 mil 607.

Bajo la figura de invitación, la empresa de los hermanos González Ruvalcaba firmó los contratos SIAPA-ALC-IF, con terminación 136/16 y 020/16.

El primero fue para “la rehabilitación de alcantarillado de 12” en la calle Pedro C. Negrete, entre República e Industria, por casi 674 mil pesos. El otro fue para rehabilitar alcantarillado en la calle Manuel Martínez Valadez, entre Aldama y Gómez Farías, en 767 mil pesos.

El contrato SIAPA-DOB-IF-103/16 –“desazolve del arroyo El Rosario, entre avenida Malecón y Turquesa, colonia Agua Escondida”– fue por casi 644 mil pesos.

Exclusión sindical 

El martes 18, el Sindicato de Trabajadores Unidos (STU), que encabeza Maura Leticia Sánchez Durán, se quejó porque, dijo, las autoridades del Siapa sólo otorgan becas y ayuda de gastos para útiles escolares a los afiliados al Sindicato de Empleados Públicos del organismo (Sepsiapa), encabezado por Arturo Cruz Lara.

Según la dirigente eso es ilegal y solicitó también esas prestaciones para sus agremiados. Cuando Cruz Lara lo supo, comentó que esas canonjías eran sólo para el Sepsiapa y amagaron con emplazar a huelga al organismo si el STU recibía las prestaciones.

El jueves 6 Mejía Durán respondió a la dirigente del STU que no les iba a otorgar nada, pues no quería que Sepsiapa emplazara a huelga.

La dirigente sindical comenta: “El fantasma de la privatización está impactando en la ciudadanía, que desconoce la situación precaria en la que se encuentra el Siapa”.

A su vez, la dirección arguye que los trabajadores están acabando con las arcas del organismo, pero omite mencionar el crecimiento de personal de confianza –alrededor de 600 con sueldos elevados– que consume casi 50% de la nómina.

Si Durán Mejía suprimiera las plazas de confianza –“no ayudan en nada a la operatividad”, dice– y se realizaran compras honestas, el Siapa se ahorraría más de 250 millones de pesos al año. Ese dinero, insiste, serviría para mejorar el servicio, rehabilitar algunos colectores y abastecer al área de mangas para que sean los trabajadores de esa área quienes rehabiliten drenajes y no las empresas privadas que cobran a sobreprecio y usan la infraestructura del organismo.

Según Sánchez Durán, el Siapa tiene una deuda de 4 mil 500 millones de pesos. Carece de fondos para mejorar el servicio y las instalaciones, que se encuentran en estado deplorable; los almacenes están vacíos, lo que dificulta el trabajo.

El poco dinero que obtiene el organismo proviene de los pagos de los usuarios y la dirección lo despilfarra comprando materiales a sobreprecio y entregando obras a contratistas también a sobreprecio.