Quien gane la Presidencia deberá corregir los retrocesos de Peña Nieto

Para el dirigente de la Confederación Patronal de la República Mexicana, Gustavo de Hoyos Walther, las propuestas de los candidatos a la Presidencia se han quedado hasta ahora demasiado cortas; algo que resulta grave pues, afirma, quien gane la elección deberá solucionar el desastre heredado por Enrique Peña Nieto en materia, por ejemplo, de estado de derecho.

Desde el primer día de su gobierno, el candidato que gane la elección presidencial deberá corregir el retroceso que padece el país en los rubros de seguridad, impunidad y corrupción causado por el gobierno de Enrique Peña Nieto. No obstante, las propuestas de los aspirantes a sucederlo no tienen hasta ahora ni forma ni fondo.

El diagnóstico corresponde al presidente nacional de la Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex), Gustavo de Hoyos Walther, quien en entrevista con Proceso afirma que “este gobierno le queda a deber a la sociedad en materia de estado de derecho”.

“Lo digo categóricamente: ha sido exitoso en la evolución de las reformas en materia de competitividad. Sin embargo, en el conjunto de temas que integran el estado de derecho (seguridad, impunidad y corrupción) no sólo hubo nulo avance, sino profundo retroceso. Creo que en esta materia estamos peor de lo que estábamos hace 6 y 12 años”, puntualiza.

Durante la entrevista, realizada en sus oficinas de la colonia Insurgentes San Borja, en la Ciudad de México, el presidente de la Coparmex hace suyas las palabras del historiador Enrique Krauze cuando dice que la iniciativa privada no quiere “una presidencia imperial” ni un mandatario radical.

Además, comenta, “bajo ninguna circunstancia, el país puede permitirse una involución producto de una baja participación, de una desconfianza en el proceso o de una inconformidad con el resultado”.

En efecto, el actual proceso electoral, el más grande de su historia por los tres mil 400 cargos públicos que se renovarán, se desarrolla en medio de una gran desconfianza de los electores, quienes cada día creen menos en las instituciones.

Así lo confirma un estudio elaborado de manera conjunta por el Centro de Desarrollo de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), la Comisión Económica para América Latina y el Caribe, la Organización de las Naciones Unidas (Cepal) y CAF-Banco de Desarrollo de América Latina.

El informe Perspectivas económicas 2018: Repensando las instituciones para el desarrollo, presentado el lunes 9, revela que en 10 años se desplomó el porcentaje de mexicanos que confía en el gobierno federal, al pasar de 43% en 2006 a 28% en 2016. Igualmente empeoró la percepción sobre la corrupción: de 75% en 2006 a 83% en 2016.

Si bien es cierto que el reporte también consigna el aumento de estos indicadores en el resto de los países integrantes de la OCDE, los niveles en México son superiores.

El panorama no luce mejor cuando se habla de la certidumbre en las autoridades electorales. En México, sólo 3 de cada 10 ciudadanos dijeron confiar en los resultados de las elecciones. En el resto de Latinoamérica, 4 de cada 10 respondieron de esa manera, mientras que en las naciones más desarrolladas que forman parte de la OCDE 6 de cada 10 dijo confiar.

“Estamos preocupados por la gran desconfianza que los mexicanos tenemos sobre nuestra democracia. La Coparmex cree fervientemente en la democracia y va hacer todo lo que esté a su alcance para fortalecer el proceso democrático del país”, advierte de Hoyos Walther, dirigente de la organización que agrupa a 36 mil empresarios del país.

Para la Coparmex –cuyas empresas de sus integrantes generan 30% del Producto Interno Bruto–, parte del problema radica en el tono de las campañas electorales, que no acaba de ser claro ante la sociedad; los candidatos aún no explican, dice, cómo van a desarrollar sus promesas en caso de ganar la Presidencia.

“He escuchado de los cuatro candidatos (hasta el momento de la entrevista López Obrador, Anaya, Meade y Zavala) cierta coincidencia en la necesidad de fortalecer el estado de derecho, que necesitamos mejorar la seguridad, que tenemos que combatir la impunidad… Lo que no hemos encontrado son los cómo.

“Las propuestas han sido muy cortas. No ha habido gran claridad de cómo hacerlo; por eso es que nosotros estamos tercamente aferrados de que nos digan los cómo, porque está fácil decir ‘quiero menos corrupción’, ‘quiero más seguridad’ o ‘quiero erradicar la impunidad’. La pregunta es cómo hacerlo.”

Crítica a Meade

El también director general de la empresa de servicios legales y consultoría De Hoyos y Avilés evita calificar a un candidato en específico y rechaza que el empresariado mexicano esté en favor de alguna figura en concreto.

A diferencia del proceso electoral de 2006, cuando casi la totalidad de la iniciativa privada se manifestó contra Andrés Manuel López Obrador, ahora las expresiones son mesuradas:

“El CCE (Consejo Coordinador Empresarial), las cámaras y el sindicato patronal estamos unidos en lo esencial: buscar que se fortalezca la democracia. Buscamos que ocurra una alta participación (en las elecciones) y buscamos que los gobiernos que resulten electos tengan una agenda definida. Cada uno está generando una agenda. Hay grandes afinidades”.

De Hoyos Walther recuerda que la Coparmex se ha manifestado en favor de la continuidad de las reformas estructurales, de la consolidación del Sistema Nacional Anticorrupción (SNA) y de la construcción del Nuevo Aeropuerto Internacional de México (NAIM).

Respecto de la terminal aérea, el líder empresarial aclara que sólo coinciden con López Obrador en que se deben revisar los contratos, mas no en la cancelación el megaproyecto.

–El candidato de la coalición Juntos Haremos Historia (Morena, PT y Encuentro Social) ha dicho que echará para atrás las reformas y en otras ocasiones ha mencionado que primero las revisará.

–No he encontrado una expresión general de ese tipo. Sí he encontrado posiciones altamente críticas en sus expresiones sobre alguno de esos temas. Nos parece que en la medida de que estemos formando preguntas concretas sobre ello, en esa medida también podemos ser contundentes sobre nuestro acuerdo y nuestra inconformidad.

–Pero en sus discursos sostiene esas aseveraciones. Es como el caso del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, que cuando era candidato lanzó amenazas que ahora está cumpliendo.

–No podemos hablar de un candidato como si ya hubiera ganado la elección. Mientras sean candidatos daremos la importancia a lo que digan todos ellos, sin asumir que la postura de cualquiera es la definitiva.

“En el caso muy particular del aeropuerto, lo digo categóricamente, las posiciones ya están claras sobre ese tema, las que han esbozado los cuatro. Hay tres que lo apoyan y uno que no lo apoya. Eso marca para que muchos ciudadanos empiecen a formar una opinión con ése y muchos otros temas, porque la agenda nacional no se agota ahí.”

Sobre José Antonio Meade, candidato de la coalición Todos por México (PRI, Partido Verde y Nueva Alianza), se le pregunta al presidente nacional de la Coparmex si considera que su rezago en las encuestas es el reflejo de lo que el gobierno de Peña Nieto le queda a deber a México.

“No me gustaría hacer una aseveración de manera general, porque en las generalizaciones a veces uno puede pasar por alto temas específicos”, contesta.

De Hoyos Walther sólo se permite criticar a Meade cuando se le toca el tema de los autos chocolate, pues el aspirante priista ha expresado su apoyo a la legalización de los vehículos usados que provienen de Estados Unidos.

“Es una postura absolutamente inaceptable para nosotros los empresarios. Estamos profundamente preocupados porque un candidato que fue secretario de Hacienda, donde tuvo la responsabilidad en varias administraciones de acabar con este problema, pero que no se logró acabar, en un acto de campaña deslice la posibilidad de remar contracorriente.”

Iniciativas

Hace unas semanas, la Confederación Patronal de la República Mexicana presentó su Manifiesto México #ManifiestoMx en el que expone a los candidatos presidenciales siete demandas para “garantizar el desarrollo del país”.

Los puntos clave son: mejoras salariales de los trabajadores, creación de un Consejo Fiscal Independiente, reingeniería de las instituciones de seguridad, consolidación del Sistema Nacional Anticorrupción, educación de calidad, desarrollo regional y la creación de un padrón único de programas sociales.

La Coparmex también lanzó la iniciativa #VaNoVa en la que evalúa cada una de las propuestas de los candidatos. En el caso de Ricardo Anaya, de la coalición Por México al Frente (PAN, PRD y Movimiento Ciudadano), quien califica la reforma educativa como un desastre, el dirigente patronal cuestiona:

“Nos parece que, aunque pudiera tener alguna razón en señalar que ha habido más recursos en la evaluación que en la capacitación, señalar como un desastre la evaluación de maestros y alumnos es desconocer que uno de los temas fundamentales de la reforma es la evaluación.

“Si en este país nos rezagamos en materia educativa es porque no se evaluó por muchos años el insumo que son los maestros ni el insumo que son los estudiantes”, asegura.

La Coparmex tampoco concuerda con Margarita Zavala, quien aspira a la presidencia como candidata sin partido, en su oferta de otorgar seguridad social a todas las trabajadoras domésticas si resulta ganadora.

“Nos parece una expresión sin sustento. Desde luego que quisiéramos que todos en el país contáramos, de un día para otro, con seguridad social. Pero decir que se te otorgue seguridad social porque perteneces a un gremio en especial, pues ¿dónde acaba la lista? Al rato cómo lo sostiene. Esa propuesta es totalmente intransitable”, afirma.

–Ricardo Anaya propuso reducir el IVA en la frontera. ¿Cuál es su opinión?

–Absolutamente en favor. Yo soy residente de la frontera y tuve una participación activa en ese tema momentos previos a asumir la dirigencia nacional de la Coparmex. Mi opinión está marcada por una convicción regional. Nosotros pensamos que el país no es monolítico y hay condiciones particulares para cada región del país.

“En la frontera norte la vinculación con la economía norteamericana particularmente es tan fuerte que la competencia es milímetro a milímetro por las mercancías, por la competitividad. Cualquiera que vive en la frontera podría decirle que un comerciante grande, pequeño o mediano se ve las de Caín con un impuesto de 16 por ciento, cuando a unos pasos el mismo impuesto es de 8.5 por ciento.”

–Sin embargo, Margarita Zavala dice que no. Que si se propuso eso es porque no se conocen las finanzas públicas del país o es demagogia.

–El país logró tener en un sistema diferenciado en la frontera un vehículo que permitió generar desarrollo. Los estados del norte del país, particularmente los que tenían el impuesto diferenciado, son aportadores netos de impuestos. Aun con una tasa diferenciada, por muchos años han generado más impuestos para la Federación que lo que la Federación les ha regresado.

En busca de contrapesos

De Hoyos confía en que algunos de los candidatos presidenciales rectifiquen sus propuestas.

“Creo que en la campaña podemos encontrar a un Meade o a un López Obrador cambiando de opinión. Me gustaría escuchar que Meade se manifestara en favor del Consejo Fiscal Independiente, o que Andrés Manuel apoye una Fiscalía General independiente del Poder Ejecutivo. También nos gustaría ver que la candidata Zavala se pronuncie, de manera más abierta, sobre las libertades civiles y los derechos de género”, dice.

El presidente de la Coparmex también tiene claro lo que, a su juicio, será negativo para México: “No queremos regresar a la presidencia imperial; queremos evolucionar hacia un presidencialismo acotado, donde haya balances en el Poder Ejecutivo, en el Poder Judicial y contrapesos sociales.

“Cuando llega un personaje con ideas firmes, y que no necesariamente son correctas, tenemos que preocuparnos. No es que haya una mala idea, pero tenemos que preocuparnos de que los contrapesos.

“Lo que está pasando en Estados Unidos es la mejor clase de teoría política que hoy podríamos tener los mexicanos, porque tenemos un presidente radical, extraviado en sus propuestas, remando a contracorriente de los mejores intereses del pueblo norteamericano y, sin embargo, el daño está siendo acotado.”