En el NAIM aterrizan ya la crisis hídrica y la transa inmobiliaria

Las declaraciones de Carlos Slim contra Andrés Manuel López Obrador pusieron en el candelero el tema del Nuevo Aeropuerto Internacional de México, proyecto al cual se ha opuesto el candidato presidencial que sigue como puntero en las encuestas. Sin embargo, a decir de especialistas, más allá de la discusión política el asunto tiene que ver con peligros reales de una crisis hídrica en el Valle de México y con un colosal negocio inmobiliario en el Estado de México.

El Nuevo Aeropuerto Internacional de México (NAIM) se convirtió en el eje del debate que llevó esta semana a la primera confrontación pública entre Carlos Slim, uno de los hombres más ricos del mundo, y el candidato puntero en las encuestas electorales, Andrés Manuel López Obrador, en medio de un intenso golpeteo mediático contra el aspirante presidencial de Morena.

El lunes 16 Slim convocó a una conferencia de prensa para argumentar en favor del proyecto que se construye sobre los terrenos de lo que fuera el lago de Texcoco y sentenció, en clara referencia a López Obrador, que “los candidatos no tienen por qué opinar de algo que se decidió hace cinco años”.

“Ahorita no veo qué discuten. Lo único que yo concluí analizando el proyecto es que tienen que revisarlo más a fondo con todas sus consecuencias, sus efectos. Este es un paradigma detonador de desarrollo fantástico”, argumentó Slim y comparó esta obra con el Canal de Panamá, por los beneficios económicos y sociales que traerá a los 5 millones de habitantes de los municipios conurbados.

“La racionalidad del proyecto es indiscutible, no veo muchas alternativas y la única que hay está clara”, sentenció. Al ser cuestionado sobre la viabilidad del proyecto alterno de Santa Lucía, el magnate opinó que “fue hecho por gente seria, pero no es viable por la lejanía, además de que tendrían que alternarse las operaciones ahí y en el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México”.

Si bien defendió la viabilidad de la obra de infraestructura más ambiciosa de este sexenio, Slim deslizó una crítica al NAIM, señalando que hubiera preferido que fuera una concesión, como operan las otras 35 terminales áreas del país, porque “es una regla universal que la obra pública cuesta más y tarda más que la obra privada”.

Slim minimizó la importancia de las inversiones de Carso Infraestructura y Construcción (Cicsa) y de la española Fomento de Construcciones y Contratas –donde tiene participación accionaria–, afirmando que representan “apenas” 4% de los ingresos totales de sus empresas, pero admitió que le pareció buen negocio que las afores de Inbursa participen en Fibra E (el instrumento creado para fomentar la infraestructura) para la construcción del aeropuerto, porque ofrecen un rendimiento de 10% y su pago está garantizado por la tarifa de uso aeroportuario. 

En el mecanismo bursátil, en Fibra E no invirtió ningún miembro de la familia Slim, pero sí el fondo de inversiones del sindicato de Teléfonos de México, que asciende a más de 80 mil millones de pesos.

La respuesta al desafío de Slim fue inmediata. Pocos minutos después de la conferencia del dueño de Grupo Carso, López Obrador afirmó que “respeta, pero no comparte” el punto de vista del empresario y le reviró: “Si es como dice él, un buen negocio, que lo haga con su dinero; si lo hace así se le puede dar una concesión”.

López Obrador deslizó la posibilidad de que Slim hubiera sido presionado por la Presidencia o por el expresidente Carlos Salinas de Gortari “para tratar de contrarrestar el avance de su movimiento. Pero no les va a funcionar”.

Slim no volvió a mencionar nada, pero el vocero de la Presidencia, Eduardo Sánchez, descartó que hubiera habido comunicación entre Peña Nieto y el dueño de América Móvil. 

La noche del miércoles 18 Slim fue anfitrión del desfile de modas Dolce & Gabana en el Museo Soumaya, y el magnate se dejó fotografiar al lado de la primera dama Angélica Rivera y de la diva del cine italiano Sofía Loren. No hizo ningún comentario sobre el NAIM.

Tras la conferencia de Slim en defensa del proyecto aeroportuario, el Consejo Coordinador Empresarial (CCE) canceló el miércoles 18 la mesa técnica para discutir el NAICM, acordada en un evento con López Obrador.

“No habrá un Taj Mahal”

En entrevista con este semanario, el ingeniero Javier Jiménez Espriú, propuesto como secretario de Comunicaciones y Transportes en el gabinete de López Obrador, baja un poco el tono de la confrontación señalando que “Slim no dijo que no fuera factible el aeropuerto de Santa Lucía. Sólo dijo que estaba muy lejos”.

Jiménez Espriú admite que se pueden realizar las obras del NAICM en el lago de Texcoco, pero no se terminarán en 2020. “No le vamos a echar más dinero bueno al malo. Nosotros pedimos que paren las inversiones momentáneamente”, afirma. “Entre los ingenieros sabemos que no existe obra imposible, pero sí hay obras incosteables. Y el nuevo aeropuerto en Texcoco es una de ellas”, insiste.

“Si se diera el caso de que ganemos las elecciones presidenciales, desde el 3 de julio hasta el 30 de noviembre de este año vamos a revisar y vamos a tener un nuevo aeropuerto, pero a un costo muy inferior al actual. No tendremos la réplica del Taj Mahal, muy bonito y ostentoso, pero que está en una zona sísmica, que se va a hundir y que se convertirá en un elefante blanco”, abunda el ingeniero con un dejo de ironía.

–¿Por qué rompió Slim su tradicional cautela para meterse en temas de campaña electoral? –se le pregunta a Jiménez Espriú.

–No entiendo por qué salió el ingeniero. Lo conozco desde hace 60 años, porque ambos fuimos estudiantes en la Facultad de Ingeniería de la UNAM. No debió salir porque él tiene un claro conflicto de interés por todos lados: su yerno arquitecto ganó el contrato para el diseño de la terminal, su constructora ganó el concurso de la pista 3 y él invirtió en la Fibra E, que le permitirá pagarle a él como contratista al mismo tiempo. La tasa de ganancia de 10 a 15% de esta Fibra E es un crédito carísimo para el gobierno.

Señala que va retrasada la obra, pero el último reporte de la empresa Parsons, responsable de la vigilancia del proyecto, afirmó que el edificio terminal lleva un avance físico de 89.06% y uno financiero de 96.33%. En la torre de control, según el mismo reporte del miércoles 18, va 12.8% de avance físico y 12.07% del financiero, mientras que la pista 2 tiene un avance físico de 59.38% y 59.22% del financiero. La pista 3, donde participa Cicsa, tiene un avance físico de 40% y uno financiero de 43.6%.

La “bomba de tiempo”

Desde un ángulo distinto a la viabilidad económica de la nueva terminal aérea, José Luis Luege Tamargo, director de la Comisión Nacional del Agua (Conagua) en el sexenio de Felipe Calderón y secretario de Medio Ambiente y Recursos Naturales en el de Vicente Fox, opina que “si hacemos el costo-beneficio en términos medioambientales e hidrológicos de la construcción de la infraestructura aeroportuaria, nos saldrá más caro el caldo que las albóndigas, porque los recursos para la mitigación y el reordenamiento territorial serán tanto o más cuantiosos que el propio aeropuerto”.

Entrevistado por Proceso, Luege Tamargo coincide con Slim en un punto: “La sobreexplotación del manto acuífero del Valle de México es una bomba de tiempo”, pero advierte que esta bomba se detonará más rápido con la obra de infraestructura aeroportuaria, que abarca 4 mil 431 hectáreas, pero que impactará ambientalmente en las 11 mil 600 hectáreas de toda la zona que constituyó el Plan de Recuperación del Lago de Texcoco (decretado en 1971 y olvidado con los años), dejará sin agua a municipios conurbados y altamente poblados como Ecatepec, Texcoco y Atenco, y afectará a todo el Valle de México.

“Yo soy más radical, incluso que López Obrador; si no hay un plan de reordenamiento ecológico, urbano e hidrológico que vaya junto a la construcción del nuevo aeropuerto, está en riesgo la seguridad de los 20 millones de habitantes del Valle de México”, sentencia.

Luege, quien argumentó contra la viabilidad del NAIM en la zona de Texcoco antes de que Enrique Peña Nieto anunciara el proyecto, en septiembre de 2014, afirma que “detrás de un gran proyecto de infraestructura aeroportuaria se encubre un enorme e irregular negocio inmobiliario” en los terrenos aledaños a la terminal.

Luege expone a Proceso las diferencias de los proyectos originales del aeropuerto en Texcoco, durante el gobierno de Vicente Fox, el plan abandonado de Tizayuca, las del actual proyecto del NAIM, así como las bondades o problemas con una terminal aérea en Santa Lucía.

Para el exdirector de la Conagua el problema principal no es sólo dónde se ubicará el aeropuerto, sino la ausencia de cualquier referencia al Plan Lago de Texcoco en la Manifestación del Impacto Ambiental de esta gran obra, así como la afectación que se ha realizado a las obras hidrológicas que se hicieron durante su gestión.

“Se afectó la planta de bombeo Planta Colorado, que fue una inversión de mil 600 millones de pesos. Se abandonó todo programa de regulación hidrológica, que era el centro del Plan Lago de Texcoco. Se eliminó el proyecto de parque ecológico que incluía la recuperación y reforestación de la zona, así como la construcción de lagunas de captación de agua (para aprovechar los ríos de la cuenca de la parte oriente) y de lagunas de regulación”, enumera.

“La única manera de evitar que sigamos afectando hidrológicamente esta zona son las lagunas de regulación. Dijeron que iban a construirse lagunas artificiales en el proyecto del NAIM. No es cierto. No hay nada”, afirma quien ahora es asesor de Margarita Zavala.

Sobre el Lago Nabor Carrillo, aledaño a la zona del NAIM, Luege advierte que “lo van a secar” y están violando la declaratoria de área natural protegida para la anidación de aves migratorias, porque a esta zona llegan 150 mil de ellas.

“Mis tres temas en torno al nuevo aeropuerto son el ambiental, el hidrológico y el urbano. Y no se incluyeron en el proyecto. Habrá un costo para el sistema de regulación. Otro costo por el desmantelamiento y remediación de los suelos del actual aeropuerto y de la terminal aérea de Santa Lucía”, abunda.

“¿Cuáles son los planes de desarrollo urbanos y municipales para defender la sustentabilidad de los habitantes de Texcoco, Atenco y Ecatepec? No hay nada. Y se quedarán sin agua”, opina.

–¿Hay que detener entonces este proyecto del NAIM?

–En su momento, antes de que se diera a conocer, dije vamos por otro lado. Ahora digo: revisemos las acciones de impacto ambiental y de mitigación. Tienes ahora 271 contratos por 130 mil millones de pesos, según el Grupo Aeroportuario de la Ciudad de México. ¿Se puede detener esto? No tengo la respuesta, pero sí advierto que hay que revisar todo lo que falta de la parte urbana.

“A Jiménez Espriú, al Consejo Coordinador Empresarial y a Carlos Slim les interesa discutir la parte y los costos de la infraestructura aeroportuaria, pero a mí me importa más el impacto medioambiental. Si haces las cuentas del costo beneficio, nos va a salir más caro el caldo que las albóndigas porque las acciones de mitigación del polígono aeroportuario que será de 4 mil 431 hectáreas pueden ser tan caras o más que la propia terminal aérea”.

Luege insiste en la necesidad de contar con un programa de reordenamiento ecológico, territorial y regional que es a lo que obliga la Ley General de Protección al Medio Ambiente y del Equilibrio Ecológico.

Cuestionado por Proceso sobre el problema hidrológico del nuevo aeropuerto, Slim admitió en su conferencia de prensa que el hundimiento “de todo el Valle de México es una bomba de tiempo”, pero negó que la construcción en el vaso de Texcoco afecte más. 

“El problema fundamental es la sobrexplotación del acuífero del Valle de México”, por eso Slim planteó varias veces un nuevo negocio para que haya inversión privada en la construcción de “lagunas de infiltración”, para aprovechar el agua pluvial y evitar el mayor hundimiento.

Gran negocio inmobiliario

Tanto Slim como Jiménez Espriú y el propio Luege Tamargo admitieron y advirtieron que detrás de toda la discusión sobre el NAIM no hay sólo un problema de infraestructura aeroportuaria, sino de especulación sobre la tierra y de grandes proyectos inmobiliarios.

En su exposición, Slim propuso hacer “un nuevo Paseo de la Reforma” en los terrenos de la actual terminal aérea, en la delegación Venustiano Carranza, para utilizarlos con centros comerciales, hoteles y desarrollos inmobiliarios.

“Será una transformación mágica de esta área de la ciudad, para tener ahí un área de vanguardia”, afirmó Slim.

“Slim habló del desarrollo inmobiliario de la actual terminal aérea. El no habló del desarrollo de los municipios aledaños al aeropuerto de Texcoco porque ese es un proyecto del grupo del Estado de México”, señala Jiménez Espriú.

Luege aporta un dato poco conocido: en 2016, el entonces subsecretario de Gobernación, Luis Enrique Miranda Nava operó para que se expropiaran 200 hectáreas cercanas al Lago Nabor Carrillo. Se las entregaron a la organización Antorcha Campesina, afín al PRI, con el pretexto de construir la Universidad de Chimalhuacán.

El decreto expropiatorio permite enajenar hasta 40% de estos terrenos que actualmente tendrán una mayor plusvalía.

Y todos los terrenos aledaños al Circuito Exterior Mexiquense, incluyendo los pertenecientes a los ejidatarios de Atenco, han sido adquiridos por representantes de los funcionarios y exgobernadores del Estado de México.

Ese es otro gran negocio irregular que “se realiza al amparo de un gran negocio de infraestructura legal que es el aeropuerto”, afirma Luege Tamargo.