“Privatización” de las relaciones bilaterales

Después de su gira por Alemania y los Países Bajos, el miércoles 25 el presidente Enrique Peña Nieto hará una escala en Madrid para respaldar a la Fundación Casa de México en España, cuyo patronato encabeza su amigo Valentín Díez Morodo. De acuerdo con el convenio avalado por la Secretaría de Relaciones Exteriores, la nueva representación tendrá carácter diplomático y realizará muchas de las actividades hasta ahora reservadas a Proméxico, a la embajada mexicana y al Instituto México de Madrid, sin que la embajadora tenga voto en las decisiones de la fundación. Con ello, Peña Nieto pondrá en manos del exdirectivo de OHL México la relación bilateral con el país europeo. 

MADRID.- El presidente Enrique Peña Nieto encabezará este miércoles 25 la preinauguración de la Casa de México en España, como parte de su gira europea, para dar el máximo respaldo a su amigo Valentín Díez Morodo, el empresario que preside el patronato de este centro que abrirá sus puertas en octubre próximo.

En el convenio respectivo, firmado en abril de 2017 entre la embajadora Roberta Lajous y Díez Morodo, se establece que la Casa de México es una iniciativa público-privada con base en la cual la fundación asumirá la responsabilidad de rehabilitar y reacondicionar el inmueble y, una vez abiertas sus puertas, tendrá a su cargo la gestión del centro.

El documento, que el reportero pudo consultar, enlista las actividades de fomento de la cultura mexicana en España, incluidas la gastronomía y el deporte, pero el mayor énfasis lo tiene la vocación empresarial y de promoción económica entre los dos países, que es el fuerte de Díez Morodo.

En abril de 2017, cuando el canciller Luis Videgaray participó en el acto en que la alcaldesa madrileña Manuela Carmena entregó las llaves del inmueble para este centro, se informó que varias personas se mostraban reticentes a que el proyecto lo encabezara Díez Morodo, porque le daría un “cariz personal, como si se tratara de un legado propio” (Proceso 2112).

Los entrevistados destacaron que por esa razón Rafael Tovar y de Teresa, entonces presidente del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, mantuvo su “recelo” y “nunca hizo público su respaldo al proyecto”.

También se confirmó que la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) recibió entonces la negativa de Hacienda para invertir dinero público en la Casa de México, lo que permitió a Díez Morodo pedirle apoyo a Peña Nieto para encabezar la iniciativa, ya que él sufragaría los gastos de rehabilitación del inmueble y de operación de la Casa de México.

Peña Nieto hará una escala de 10 horas en Madrid después de su viaje a Alemania, donde participará en la inauguración de la Feria de Hannover sobre material industrial, en la que México es país invitado. También realizará una visita oficial a los Países Bajos para fortalecer el diálogo político y promover la relación económica.

Aunque en España el tema central es su participación en el acto privado de la Casa México, por protocolo diplomático y por el nivel estratégico de las relaciones bilaterales se organizó un encuentro con el presidente del gobierno Mariano Rajoy, a fin de “revisar el estado y las perspectivas de la relación bilateral” y luego una reunión con los reyes Felipe VI y Letizia.

Al informar sobre esta visita, el comunicado del gobierno español señala que el presidente mexicano “realizará una visita a Madrid, donde inaugurará la Casa de México en España”, aun cuando desde la embajada se evitó llamarle inauguración por la veda que establece la normatividad electoral en México.

En el comunicado se añade que Rajoy se reunirá con Peña Nieto para analizar las relaciones bilaterales y “el Ejecutivo recalca que México es el país latinoamericano con el que España tiene una relación estratégica de mayor duración y es el cuarto destino de la inversión española en el exterior”.

Atribuciones diplomáticas excesivas

El edificio que albergará la Casa de México, ubicado en la calle Argüelles 20, en el barrio madrileño de Chamberí, mide 2 mil 700 metros cuadrados, fue construido en 1926 por el arquitecto Luis Bellido y, en su nueva condición, también goza del blindaje diplomático.

Así lo establece la Nota Diplomática del 4 de noviembre de 2016, con la cual el Ministerio de Asuntos Exteriores y de Cooperación (MAEC) otorgó su beneplácito a la Embajada de México para continuar las gestiones ante el ayuntamiento a fin de que le cediera el inmueble.

El documento diplomático plantea que, “derivado de las actividades a desarrollar en el inmueble por parte de la Fundación, éste se considera como parte de la Embajada de los Estados Unidos Mexicanos en España, con el consiguiente régimen de inmunidades y privilegios correspondientes a la misión diplomática”.

Con ello y al ceder la gestión del centro a la fundación, el gobierno de Peña Nieto lleva a cabo, en los hechos, una especie de privatización de las relaciones bilaterales.

Además, cuando empiece a funcionar, la Casa de México podría vaciar de contenido a la embajada que encabeza Roberta Lajous, al restarle significado a la presencia de entidades como Proméxico en España para promover inversiones en México o bien este organismo estaría sometido a las decisiones de la Casa de México.

Como directora de ésta fue nombrada Ximena Caraza, una diplomática que por más de 20 años estuvo al frente de la agenda económica de la embajada, del Fondo Nacional de Turismo (Fonatur) para Europa y de Proméxico en España, actividad que abandonó a fines de 2017 para ponerse al frente de la rehabilitación de la sede de la Casa de México.

Las actividades culturales de esta institución rivalizarían de igual forma con las del Instituto de México en Madrid, cuya Biblioteca Octavio Paz – la mayor de su tipo en España, con 16 mil títulos sobre temas mexicanos– tendrá que pasar al edificio de la nueva sede en los términos del convenio.

Se prevé que Susana Pliego, la actual directora del Instituto de México –puesto que ocupa tras dejar en México la dirección general de Cooperación Educativa y Cultural en la SRE–, desarrolle su labor bajo el paraguas de la Casa de México.

La creación de este centro responde al Tratado General de Cooperación y Amistad que México y España firmaron en 1990, por el cual ese año el primer país puso en manos del segundo el inmueble que hoy alberga el Centro Cultural de España en México (Guatemala 18, Centro Histórico de la capital).

En reciprocidad, el 19 de julio de 2012 la embajada de México solicitó al ayuntamiento madrileño que identificara un inmueble que pudiera ceder.

El 10 de diciembre de 2015 la alcaldesa de Madrid ratificó por escrito la voluntad de colaboración del ayuntamiento y ofreció tres inmuebles tentativos. El 27 de enero del 2016, la embajadora Lajous solicitó la cesión del inmueble elegido para la creación de la Casa de México.

El 19 de abril de 2017 la Dirección General de Patrimonio del Ayuntamiento de Madrid otorgó la “concesión demanial gratuita del inmueble”, por 10 años, prorrogables otros 10.

En el Boletín Oficial del Estado (BOE) español se publicó el 23 de noviembre de 2017 una resolución de la Dirección General de los Registros y del Notariado, fechada el 12 de julio, mediante la cual la Fundación Casa de México en España se inscribe en el Registro de Fundaciones.

La nueva institución, presidida por Valentín Díez Morodo, fue constituida ante el notario de Madrid Luis Núñez Boluda el 4 de abril. Aparecen en el acta correspondiente, como secretario, Rafael Vázquez Padura, presidente del despacho madrileño VP Abogados, y como vocales Arturo Pérez Arredondo y Pedro Santamarina Noriega.

El 20 de abril de 2017, Díez Morodo y la embajadora Lajous firmaron el convenio de colaboración para que la fundación se hiciera cargo de la rehabilitación y remodelación del inmueble, así como la posterior operación y administración de la Casa de México en España, en conjunto con la SRE, a través de la embajada de México en España.

El convenio señala que el diseño conceptual arquitectónico corrió a cargo del despacho mexicano Jaime Arena Arquitectos y del madrileño Ribeiro & Baselga Arquitectos SL.

Las obras de rehabilitación y remodelación, que aún continúan y tendrán un costo aproximado de 3 millones de euros, fueron concesionadas a la constructora Ferrovial.

La institución contará con una sala de exposiciones temporales, una de exposiciones populares y tradicionales, un cine/auditorio (que será concesionado a Cinépolis, de Alejandro Ramírez) y biblioteca.

Asimismo habrá una sala de lectura, otra de becarios, dos más para multiusos, bodega de tránsito, salón de recepciones, cocina integral, cabina de vigilancia y área de oficinas. Se instalará una librería del Fondo de Cultura Económica (FCE) y un restaurante, que se concesionó a Puntarena, del grupo mexicano OCB, que preside Federico Rigoletti y del cual es socio un hermano de Enrique Ochoa Reza, presidente nacional del PRI.

El Comité Ejecutivo de la Casa tendrá como “presidente honorario” a la embajadora Lajous como jefa de la misión diplomática en España, quien “podrá llevar la representación de la Casa de México en España en aquellos actos o eventos propios a sus labores diplomáticas en España”.

En el convenio se aclara que el embajador en turno “podrá participar en las reuniones del Comité Ejecutivo” y tiene “derecho a voz, mas no a voto” sobre las cuestiones que se sometan a consideración del órgano colegiado.

La presidencia del comité recae en Díez Morodo en su calidad de presidente del Patronato de la Fundación, la cual a su vez designó cinco miembros: como secretario al abogado Rafael Vázquez Padura, además de Arturo Pérez Arredondo, Pedro Santamarina Noriega, Miguel Macho de Quevedo Gómez y Ricardo Paullada Nevárez, casi todos abogados y contadores de despachos.

La SRE designó otros cinco miembros: la embajadora Lajous, la directora general del Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA), Lidia Camacho Camacho; el director ejecutivo de la Agencia Mexicana de Cooperación Internacional para el Desarrollo (Amexcid), embajador Agustín García López Loaeza; el director general de Proméxico, Paulo Carreño King, hijo del director general del FCE, José Carreño Carlón, y la directora del Consejo Mexicano de Promoción Turística, María de Lourdes Berho Corona.

Destaca el hecho de que no haya representación a nivel de secretarios de Estado y que sólo haya un asiento para un representante del área cultural, la titular del INBA. También llama la atención la obligatoriedad de “salvaguardar la información y documentación” relacionada con el convenio, salvo la que es susceptible de ser proporcionada de acuerdo a lo dispuesto en la Ley General de Transparencia y Acceso a la Información Pública de México. Sin embargo, el convenio carece de mecanismos de rendición de cuentas de los gestores de la Casa de México en España.

Enlace político-empresarial

Las redes de Díez Morodo, mexicano descendiente de españoles, se vinculan con el poder económico y político de ambos países. Su nombre figura en 32 consejos de administración de grupos empresariales y en patronatos de instituciones como el Museo del Prado, el Museo Nacional de Arte de México (Munal) y el Museo Dolores Olmedo.

Él es pieza fundamental para la entrada de compañías españolas en México, en varios de cuyos consejos de administración ocupa una silla. Es el caso de Telefónica, el segundo mayor operador de telefonía móvil en México. Además, asesora a las Bodegas de vinos Vega Sicilia, del extinto David Álvarez Díez (propietario de la empresa de seguridad Grupo Eulen), y a Zara, la compañía de ropa de Amancio Ortega, uno de los hombres más ricos del mundo.

Díez Morodo perteneció al consejo de administración de OHL-México –del polémico Juan Miguel Villar Mir—, la constructora consentida de Peña Nieto, pero renunció en 2015, cuando estalló el escándalo de corrupción.

No obstante, ha recibido condecoraciones españolas como la Encomienda al Mérito Civil y la Gran Cruz de la Orden de Isabel la Católica, otorgadas por el rey Juan Carlos I, y la Medalla de Plata del Principado de Asturias.

En diciembre de 2014, en Veracruz, el rey Felipe VI le entregó el premio Enrique V. Iglesias como presidente del Consejo Empresarial Mexicano de Comercio Exterior, Inversión y Tecnología (Comce), por lo que llamó su “liderazgo empresarial, compromiso social, y ejemplo de integración del espacio empresarial iberoamericano”.

El también presidente del Consejo Empresarial Hispano Mexicano incluyó un premio Cehime en la Casa México, de acuerdo al anexo C del convenio que firmó con la embajadora, llamado Programa de Promoción Empresarial, donde se incluyen 11 iniciativas, entre ellas crear una red de talentos, una plataforma de aterrizaje para inversionistas de ambos lados del Atlántico y una “incubadora México” para proyectos de jóvenes empresarios.

Como propietario del Club de Futbol Toluca, Díez Morodo propuso programas de innovación, promoción y cultura deportivas, donde destacan la Cátedra Nemesio Díez Riega –en homenaje a su padre–, así como la organización de partidos y el “hermanamiento” entre futbolistas mexicanos y españoles para destacar el “poder transformador del deporte”.