Ante la debacle que viene, el raquítico optimismo del PRI

Frente a las versiones de que José Antonio Meade, estancado en el tercer lugar de las preferencias electorales, podría declinar en favor de Ricardo Anaya, el presidente Peña Nieto y los “generales” del PRI rechazaron esa posibilidad. Sin embargo, fuentes de la estructura priista revelan que hay descontento por la soberbia del “inexperto” coordinador de campaña Aurelio Nuño, así como por la concentración de las decisiones clave en cinco personas. Entrevistado al respecto, el vocero Javier Lozano niega que haya diferencias internas en el partido, considera oportuno el nombramiento de René Juárez como dirigente nacional y afirma que Meade aún tiene tiempo de ganar la elección.

Como nunca le había sucedido, en esta elección el PRI tiene ante sí un escenario de derrota de su candidatura presidencial con José Antonio Meade anclado en el tercer sitio, además de una debacle histórica con la posibilidad de perder las ocho elecciones a gobernador, la de la Jefatura de Gobierno de la Ciudad de México y la mayoría en el Congreso de la Unión.

“Puede ser peor que en 2006, cuando quedamos como tercera fuerza política nacional”, dicen integrantes de la cúpula priista preocupados por el fracaso del equipo de campaña de Meade, que dirige Aurelio Nuño, y por la mala conducción de Enrique Ochoa Reza en el PRI.

A éste lo sustituyeron la tarde del miércoles 2 por el exgobernador guerrerense René Juárez Cisneros, como parte de una operación de reagrupación con el fin de conservar al PRI relativamente unido.

La corriente Democracia Interna, que encabeza el exgobernador Ulises Ruiz e integrada por más de 200 militantes de todo el país, se congratuló en una carta dirigida a Meade por la llegada a la dirigencia nacional de Juárez Cisneros, “un priista orgánico, combativo y responsable”, pero piden algo más:

“Esperamos también la salida de Aurelio Nuño de la coordinación de la campaña, pues Nuño aparece como el defensor del gobierno y no como el promotor de nuestro candidato. Lo hemos señalado: que sea el gobierno quien defienda sus logros. A la campaña le compete proponer un mejor futuro a la ciudadanía.”

Dicha corriente interna es la única en el PRI que ha criticado la imposición de candidaturas y los procesos de selección de candidaturas plurinominales y para gobernador. “Insistimos, se privilegió en muchos casos la imposición y los números nos dicen, hasta hoy, que es probable que no ganemos ningún gobierno estatal en este año y que tengamos en el Senado y en la Cámara de Diputados representaciones sin precedente por su pequeñez numérica. Aún es tiempo de corregir, pero el tiempo se acaba”, advierte Democracia Interna.

Argumentan los priistas inconformes que después del primer debate se esperaba una mejoría en la intención de voto, pero Meade sigue atascado en tercer lugar en todas las encuestas. Entre éstas citan la de Parametría, según la cual, como explicó su director, Francisco Abundis, el candidato de la coalición Todos por México cayó dos puntos tras el debate y sus pérdidas desde enero suman ya seis.

En la encuesta del periódico Reforma se le atribuye a Andrés Manuel López Obrador 48% en la intención de voto, a Ricardo Anaya 30% y sólo 12% a Meade. Asimismo, la de Consulta Mitofsky ubica a López Obrador con 32% de marzo a abril; en segundo lugar se mantiene Anaya con 21% de preferencias y acumula dos meses sin incrementar su porcentaje; en tanto que Meade logra ascender sólo medio punto, para llegar a 17%.

En cuanto al Congreso de la Unión, la más reciente encuesta de Mitofsky indica que el PRI podría alcanzar un máximo de 72 diputaciones y un mínimo de 54; en este caso sería la tercera fuerza política nacional. En primer lugar estaría Morena, con un máximo de 265 diputados y un mínimo de 195, seguido de Por México al Frente (PAN, PRD y MC), con entre 210 y 160 diputaciones.

Javier Lozano, vocero de la campaña de Meade, sostiene que Nuño “es un gran líder” y considera normal el cambio en la dirigencia nacional del PRI. Incluso asegura que así se da a tiempo para dar confianza a la base militante y que el candidato “se sienta más cómodo”.

–¿No es una expresión de crisis del PRI y de la campaña de Meade?

–No, de ninguna manera. Te lo digo yo, que todos los días estoy en el equipo. No hay nada de eso, cero. Obviamente, tomamos decisiones, pero de ninguna manera le podemos llamar crisis. Si el candidato decide hacer ajustes en el equipo de campaña también serán bienvenidos. No tengo noticias de que vaya a ocurrir, pero si se dan serán bienvenidos; se vale, esto no es de vanidades, sino de ver dónde uno es más útil.

No obstante, dirigentes consultados advierten que en el PRI hay muchas inconformidades con el manejo de la campaña de Meade a cargo de Aurelio Nuño, a quien acusan de “inexperto” y “soberbio” en la toma de decisiones, muchas erróneas. “Es preocupante la situación en la campaña. Va a arrastrar al partido en un buen trecho”, advirtió un priista que tiene responsabilidad en la estructura electoral.

Varias fuentes del partido señalan que desde el inicio de la precampaña, el 12 de diciembre, se vive una fractura entre la dirigencia nacional y el equipo de campaña de José Antonio Meade. Consultado al respecto, Lozano señala que no se ha percatado de diferencias o enfrentamientos internos entre el equipo de campaña presidencial y los priistas de raigambre.

“Si lo existe no lo conozco, no lo he visto. Si hay algo así, no lo sé, no lo veo. Pero es importante la llegada de René Juárez; tiene el valor y la importancia de animar al priismo, que sientan que es parte del proyecto, porque lo que está en juego no sólo es la candidatura presidencial, sino que están las diputaciones federales y locales, las senadurías, las gubernaturas y presidencias municipales. Hay mucho en juego. Por eso hay que reanimar a la militancia.

“Por eso digo que el cambio se hizo en buen momento. Vamos a cambiar la dinámica, y a lo que sigue; ya verás que se va a poner bueno.”

Marginación interna

Los integrantes del Comité Ejecutivo Nacional y las organizaciones que lo integran, como la CNC, CTM, CNOP, Movimiento Territorial, la Fundación Colosio y las redes de mujeres y jóvenes, han sido marginados de las decisiones del equipo de Meade. Éstas las concentran cinco personas: Aurelio Nuño, Vanessa Rubio, Eruviel Ávila, Emilio Gamboa y Rubén Moreira.

“Son ellos los que toman las decisiones, y cuando llegan a los dos cuartos de guerra, el político y el de medios y estrategia, ya no se toman en cuenta las opiniones de los otros integrantes. Son ellos los responsables de la conducción de la campaña de Meade”, sostiene un alto dirigente del PRI.

El equipo de Nuño no usa la sede nacional del partido para organizar la campaña de Meade. Tiene tres lugares de reunión: un edificio en la avenida Insurgentes Sur 303, una casa en Emilio Sue 327, que dispuso Eruviel Ávila, y otra más en Tenysson 24, que prestó el exprocurador general de la República Raúl Cervantes.

“Más que cuartos de guerra, parecen cuartos de juego en comparación con los de Ricardo Anaya y Andrés Manuel López Obrador”, señala otro integrante del equipo de campaña, quien describe las reuniones como poco serias porque no hay un análisis crítico de la situación de la contienda y siguen creyendo que Meade puede remontar la desventaja que arrastra desde que empezó la campaña.

De acuerdo con varias fuentes en el PRI y en el equipo de campaña, Dionicio Meade, padre de José Antonio Meade, juega un papel protagónico en el grupo de mayor confianza del candidato presidencial. Ese núcleo lo encabeza Vanessa Rubio, coordinadora de la oficina del candidato; Alejandra Lagunes y Alejandra de la Sota se encargan de las redes sociales y de la estrategia de comunicación, y el vicecoordinador de la campaña es Eruviel Ávila.

Participan en el equipo Sergio Alcocer, Francisco Guerrero, Ana Lilia Zepeda, Jaime Gutiérrez, Augusto Gómez Villanueva, Heriberto Galindo, Javier Lozano, César Camacho y Heriberto Rojas, secretario particular de Meade y nieto de Ifigenia Martínez.

“La acusación permanente en el PRI es que parte de la debacle y del mal manejo de la campaña de Meade es por la falta de experiencia y capacidad de Aurelio Nuño, y que también fue responsable Enrique Ochoa. Ambos no supieron montar una estrategia para posicionar al candidato en segundo lugar”, sostiene uno de los priistas consultados.

Él y otras fuentes señalan que hay desin­terés en los responsables de las cinco circunscripciones: Manlio Fabio Beltrones, Beatriz Paredes, Carolina Viggiano –esposa de Rubén Moreira–, Mariano González y René Juárez Cisneros, quien la noche del miércoles 2 fue nombrado presidente nacional del PRI en sustitución de Ochoa Reza.

“En el PRI muchos ven una caída al abismo o una debacle”, advierte otro de los priistas consultados, quien asegura que pueden sufrir una derrota histórica, peor que la de Roberto Madrazo en 2006, cuando quedó en tercer lugar con sólo 9.3 millones de votos y sin ganar en ningún estado, pese a que tenía gobernadores en 17 de ellos.

Pero el vocero de la campaña, Javier Lozano, también rechaza estas versiones: “Cada quien tiene su chamba; ahí vemos temas de comunicación, redes sociales, líneas discursivas, los trabajos de la vocería. Analizamos todos los días cómo nos fue en los medios, en las redes sociales, qué mensaje pegó y cuál no, agenda, giras, eventos, todo con mucha coordinación. Aurelio es un gran líder.

–¿Van a incluir a René Juárez?

–Seguramente estará incluido. Lo estaba Enrique Ochoa, aunque no iba todos los días, por sus propias actividades. Lo mismo pasará con René, se le va incluir en los trabajos, como ha sido también con Luis Castro, del Panal, y Carlos Puente, del PVEM.

–¿Cómo van a trabajar con la nueva dirigencia del PRI?

–De la mano, porque tenemos que actuar como un solo cuerpo. Esa es la estrategia, esa es la lógica: ir como uno solo, con pasos conjuntos y muy fluido, con una visión única de este proyecto.

La sombra de la declinación

Al iniciar el segundo tercio de la campaña, con Meade estancado y el PRI sin dar pasos firmes, comenzó a correr la versión de que el candidato priista cedería su apoyo al panista Ricardo Anaya, quien el viernes 27, en una reunión con miembros del grupo financiero Citibanamex, aceptó hablar con el presidente Enrique Peña Nieto para “construir” una alianza que derrotara a López Obrador.

La versión de un posible desistimiento de Meade o de una negociación de Peña con Anaya con tal de frenar a López Obrador se basó en las encuestas realizadas tras el primer debate, que mostraban la caída del candidato presidencial de la coalición Todos por México.

Durante toda la semana, en cada acto de campaña, Meade tuvo que reiterar su rechazo a una posible declinación y sostuvo que no sólo mantendrá su aspiración hasta el fin del proceso electoral, sino que será el ganador.

Peña Nieto también rechazó que él hubiera negociado para ceder la candidatura de Meade. El miércoles 2, al salir de la Cumbre de Vivienda Infonavit 2018, enfatizó: “Nadie negocia conmigo. Los candidatos y sus campañas corren en otro camino. Yo soy presidente de la República y estoy dedicado a trabajar y a cerrar bien mi administración”.

Esa noche se anunció que René Juárez asumiría la dirigencia del PRI en vez de Ochoa Reza. Meade reconoció que ese cambio era parte de los ajustes necesarios en su campaña y agregó que es fundamental para alcanzar el triunfo el 1 de julio.

Un día después, en su gira por Michoacán, Meade aseguró que la salida de Ochoa Reza y la llegada de Juárez Cisneros fueron decisiones suyas para revitalizar su candidatura y el partido.

Javier Lozano considera natural que se den ajustes tanto en los equipos como en estrategias, tácticas, mensajes, giras y todo lo relacionado con las campañas, así como en la vida interna de los partidos:

“Son tres meses y se tiene que ir ajustando la maquinaria, seguir avanzando, y se va viendo dónde se tiene que apretar, dónde aflojar, dónde aumentar los decibeles, en fin. Me parece que en todos lados se dan esos cambios, así son las campañas en el mundo. No debe sorprendernos, es algo natural en una campaña.”

El senador de Puebla, que renunció al PAN para integrarse al equipo de Meade, justifica el relevo de dirigente nacional del PRI señalando que Ochoa Reza cumplió su tarea de recuperar la confianza en el priismo tras las derrotas de siete de 12 elecciones a gobernador en 2006.

“Hoy lo que se tiene es un reto de otra naturaleza para el priismo –explica Lozano–. José Antonio, como candidato, también tiene que sentirse cómodo, con una comunicación con el partido que fluya, porque, por más ciudadano que sea, lo está postulando el PRI. Tiene que haber vasos comunicantes muy fluidos, de tal manera que estos cambios son naturales. Este cambio viene a ventilar la campaña, es una bocanada de aire a este enorme reto de ganar la elección presidencial.”

Advierte que si el PRI no esta animado, entusiasmado y debidamente organizado, no hay futuro en la campaña de Meade, porque una parte del proyecto es la ciudadanía, los indecisos que no tienen partido, las clases medias, mientras que la otra parte es la base sólida del PRI, que es muy potente.

“Estoy convencido de que tenemos el mejor candidato y de que estamos a muy buen tiempo –recapitula el vocero de la campaña priista–; estamos en el primer tercio y por eso dije públicamente que me parecía francamente ridículo que Anaya hiciera un llamado al voto útil. Eso se hace en la víspera de la elección, no en el primer tercio. Insisto, creo que estamos a buen tiempo, tenemos la oportunidad de revisar la estrategia y ganar.”

–Faltan dos tercios y dice que aún es tiempo para hacer estos ajustes…

–Sí, en dos meses podemos remontar. No es que me sienta sobrado, pero sí creo que se va a poder resolver el dilema de lo que está en juego.