“Conversos”

A cargo del cineasta Alejandro Andrade Pease, el programa Conversos es una coproducción del Sistema Público de Radiodifusión (SPR) y TVUNAM. Inscrito en el género documental, aborda el tema de las distintas manifestaciones de la religiosidad en nuestro país. Difundido una vez a la semana, los domingos a las 21.30 se repite los martes a las 20.30 por el canal de los universitarios. A su vez, Canal 14 lo pone al aire como parte de su programación.

El tema ha sido tratado antes de diversas formas, lo original de Conversos es que se apoya en una investigación previa, trabajo bibliográfico, así como de campo para armar cada capítulo. Una vez definida la creencia en sus contornos, se acude a entrevistar a expertos quienes explican el origen del grupo con sus características doctrinales. Luego se identifica a una persona integrante de ese particular método espiritual para seguirlo con la cámara. Pausadamente va exponiendo las razones que lo llevaron a profesar dichas creencias, a practicar los ritos que vienen con éstas.

Sorprende la diversidad de doctrinas existentes, todas éstas eclécticas. Se mezclan parte de los sistemas apoyados en el Buda, los dioses de la India, mitos prehispánicos. Está presente el rito cristiano en su vertiente católica, protestante y sus derivados. Aparecen dogmas del judaísmo. De ahí surgen versiones que son una confusión de credos, de prácticas, de imágenes e ideas de Dios, de lo sobrenatural, de lo “inexplicable”, según lo admite el creador de la serie.

Andrade asegura que su objetivo fue dar cuenta de la diversidad de creencias y las diversas identidades a que da lugar. Indagar sobre un fenómeno que está ligado a la humanidad desde el principio de los tiempos, aquello que tiene que ver con la parte espiritual y divina, las relaciones de los caminos de fe.

Los programas son un buen ejercicio antropológico, se ve cómo la gente está dispuesta a creer en cualquier cosa que le ayude a mantener el equilibrio, a salir de la depresión, a soportar las duras condiciones de la vida diaria en este país. La mayoría de los creyentes retratados pertenecen a clases sociales depauperadas, con escasos estudios. Aunque también aparecen personas con mayor capacidad económica e incluso nivel académico. Son ellos quienes se han ocupado de darle coherencia a los rituales, al andamiaje mismo de creencias para convertirlos en sistemas de fe, en Iglesias, en organizaciones exitosas.

Sin embargo al programa le falta una mirada menos complaciente, de mayor agudeza sociológica. La crítica está ausente, por momentos el programa deviene en publicidad para el grupo, religión o Iglesia. Ningún dato sobre cómo mantienen el lugar de culto, de ritual, de práctica. Quiénes están a cargo. Tampoco hay reflexiones distanciadas de la aceptación de las creencias.