Compró una Mac que nunca sirvió, pero ni Apple ni Profeco le resuelven

El domingo 19 de noviembre del 2017 compré en el centro comercial “El Dorado Liverpool”, de Boca del Río, Veracruz, una computadora MacBook Pro (13”, 2017 4TBT3) marca Apple con un costo de $41,999 pesos.

Quince días después, el 4 de diciembre, al querer trabajar con el equipo ya no encendió.

Por lo anterior ingresé el equipo al centro de servicio ese mismo día, con el folio: 5012040001960. Al día siguiente, 5 de diciembre, por la tarde (18:37 horas) recibí una notificación por correo electrónico del centro de servicio: mi equipo entraba en garantía sin ningún costo (anexo el diagnóstico de los expertos de Apple), y le serían reemplazadas la logic board (tarjeta lógica) 3.1gb, 8gb, 256, y el soporte tp lab premium de plataforma, quedando el centro de servicio (I shop) de enviar otro mail para avisar cuándo podía pasar a recogerlo.

Pasaron aproximadamente 15 días. Al no recibir respuesta, marqué al centro de servicio y me comentaron que mi equipo ya estaba reparado, que podía pasar a recogerlo. Mi hijo acudió a la I shop y, al presentar el contrarrecibo, le dijeron que el equipo ya estaba reparado, pero que no se lo podían entregar porque no estaba liberado de su sistema, que ellos se comunicarían para la entrega.

El 19 de diciembre llamé para saber qué pasaba, y ahora salieron con la novedad y sorpresa de que cambiaron el diagnóstico: aseguraron que el equipo tenía corrosión, por lo que entonces no podía entrar en garantía. Eso no es todo. Me advirtieron que el costo por reparación sería de $11,000 pesos, lo cual obviamente no autoricé.

En virtud de que el centro de servicio se negó a resolver el problema, le pedí a mi hijo que recogiera el equipo, pues al no haber autorizado la reparación con costo, ellos arguyeron que ya no se harían responsables del equipo y podrían incluso cobrarme ¡cargos por almacenamiento!

Hicieron esperar a mi hijo aproximadamente dos horas para darle el equipo, pues le comentaron que tenían que retirarle las piezas que ya le habían reemplazado, y volver a colocar las que según ellos eran las “originales”. La entrega de la Mac sin funcionar fue realizada el 26 de enero de 2018.

Acudí a la Profeco el 22 marzo (expediente PFC.VER.B.3/000331-2018) para hacer valer la garantía por tantas irregularidades, pero me llevé otra sorpresa: no encontrar a nadie que de manera presencial representara a Apple. Sin embargo, la Profeco le dio a la empresa el beneficio de una conferencia vía telefónica. Así pues, me enlazaron con un asesor de Apple, quien me dijo que se haría un tercer diagnóstico en otro lugar.

Le pedí su opinión al representante de la Profeco y me dijo que estaba “bien”, así que accedí: llevé mi equipo a la dirección señalada, pero al paso de los días recibí un diagnóstico todavía peor: una lista más amplia de detalles acumulados, como rayones, tornillos barridos, pantalla descuadrada, etcétera, etcétera.

Hago responsable al centro de servicio por el mal uso que hizo de mi equipo, un equipo que nunca sirvió. El próximo 14 de mayo tengo una nueva audiencia en la Profeco para que se hagan valer mis garantías ante tantas arbitrariedades y pérdida de tiempo.

Por otra parte, exijo a la marca Apple que cumpla con su compromiso de hacer efectiva la garantía, y a la Profeco defenderme ante tantas bajezas de esa multinacional que se presenta en todo el mundo como perfecta.

Obviamente me tocó un equipo defectuoso, y ante tantos diagnósticos de personas ajenas a mí, exijo que de manera inmediata se haga la reparación total de los daños, o más justamente cambio de equipo respetando una nueva garantía que sí se respete. Tampoco acepto de ninguna manera el resto de los “diagnósticos”, porque francamente están amañados. Del 17 de noviembre a la fecha sólo he podido “disfrutar” un equipo sumamente caro por escasos 15 días.

Atentamente:

Elisa Bertha López Pérez