Una relación casi simbiótica

Los desencuentros de los hombres de negocios con la clase política se exacerban cada fin de sexenio, cuando aquellos ven afectados sus intereses. La airada protesta del Consejo Mexicano de Negocios con el candidato de Juntos Haremos Historia, Andrés Manuel López Obrador, y la respuesta que éste les dio –“minoría rapaz, los llamó– atizó las furias de temporal, pero después regresó la calma. Este episodio es similar al que protagonizó el tabasqueño en agosto de 1998 con la élite empresarial que durante décadas ha tenido una relación casi simbiótica con Los Pinos.

Andrés Manuel López Obrador fue categórico: sostuvo que la campaña en su contra no provenía de “los empresarios” en general, sino “del gobierno y un grupo muy reducido de banqueros y hombres de negocios vinculados al poder”, una referencia al entonces Consejo Mexicano de Hombres de Negocios (CMHN).

El discurso suena familiar, aunque fue pronunciado en agosto de 1998, cuando López Obrador tenía 45 años, era presidente del PRD y la cúpula empresarial del país había emprendido contra él una campaña de desprestigio.

En esa época el banquero Antonio del Valle Ruiz, miembro de aquel consejo, advirtió que el programa perredista “nos crearía crisis mucho peores que la de 1995 y nos llevaría a inflaciones que ya nos olvidamos de ellas y nos llevaría a salidas masivas de capital”.

Y Francisco Javier Bours Castelo, de Bachoco, lo secundó: “Nos preocupa grandemente volver a las políticas populistas, que no son consistentes con lo que requiere el país y con lo que pasa en el mundo”.

La élite empresarial estaba furiosa. Semanas antes, el PRD había anunciado su intención de rechazar que los impuestos de los mexicanos subsanen las deudas de los bancos mediante el Fondo Bancario de Protección al Ahorro (Fobaproa).

Además, el partido había exhortado a los trabajadores a no afiliarse a las afores –otro de los temas que cobró relevancia en las últimas semanas–, pues el gobierno federal anunció que las mismas administradoras financiarán la construcción del Nuevo Aeropuerto Internacional de México (NAIM), el proyecto transexenal más importante del país.

No era la primera ni la última vez que el ahora llamado Consejo Mexicano de Negocios (CMN) expresaba su hostilidad en público ante el posible triunfo de un programa ajeno a sus intereses.

Veinte años después la escena se repite: cuando el candidato presidencial de la coalición Juntos Haremos Historia anunció su intención de revisar todos los contratos del NAIM si llega a Los Pinos, y cancelar aquellos que estén manchados por la corrupción, provocó una andanada de críticas del sector empresarial.

El jueves 3, el CMN –formado ahora por más de 52 miembros, según la información recabada por Proceso– criticó abiertamente a López Obrador en el desplegado Así no publicado en varios periódicos.

Su presidente, Alejandro Ramírez Magaña –dueño de Cinépolis–, insistió en que López Obrador “no genera confianza”, mientras que el tabasqueño recicló sus argumentos contra el CMN, al que calificó de “minoría rapaz”, beneficiaria del sexenio de Carlos Salinas de Gortari.

Roces históricos

En mayo de 1994, Del Valle Ruiz, entonces presidente del CMN, envió a los demás integrantes del organismo empresarial el documento Sugerencias en la implementación de un plan para la promoción del voto dentro de la empresa, con la propuesta de distribuir documentos a sus empleados para “informarles” sobre los candidatos a la contienda presidencial.

En las cartas y semblanzas curriculares de los aspirantes a Los Pinos, Ernesto Zedillo estaba retratado como integrante del “nuevo PRI”, un partido abierto a la modernidad, la privatización y la seguridad en la propiedad privada, una estrategia de comunicación que fue retomada en 2012 para el regreso de ese partido a la Presidencia, con Enrique Peña Nieto.

El panista Diego Fernández de Cevallos –ahora asesor del candidato presidencial de Por México al Frente, Ricardo Anaya Cortés– aparecía como un “profesionista independiente del poder político”, mientras que Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano, el entonces candidato del PRD, era señalado a través de “textos y caricaturas grotescas” como un ejemplo del “viejo PRI” estatista, proteccionista y expropiador, de acuerdo con la investigadora Marcela Briz Garizurieta, quien tuvo acceso al documento y lo publicó en mayo de 2006 en su libro El Consejo Mexicano de Hombres de Negocios: surgimiento y consolidación.

En 1994, varios integrantes del CMN se expresaron abiertamente en contra de Cárdenas y a favor del priista. El banquero Roberto Hernández Ramírez, quien había tomado el control de Grupo Banamex durante el sexenio salinista y presidía la Asociación Mexicana de Bancos, afirmó que el priista garantizaba “certidumbre económica” y exhortó: “Zedillo o el caos”.

Gilberto Borja Navarrete, presidente del Grupo ICA, sostuvo que Zedillo aportaría “mayor crecimiento y justicia social”, mientras que Juan Sánchez Navarro, uno de los fundadores del antiguo CMHN –el antecesor del CMN–, expresó su “inquietud” en el caso de que el PRD triunfara.

En agosto de 1998 la cúpula empresarial –incluido el CMHN, su organismo de élite– se manifestó de nuevo contra López Obrador, ante el anuncio de que el PRD haría públicas las listas de los empresarios beneficiados por el Fobaproa: publicaron desplegados en los que hablaban de un “linchamiento generalizado” contra el empresariado nacional y acusaron al entonces dirigente perredista de usar el tema como “botín político”.

“Son los de arriba –expuso el consejo–. Ellos tienen muy buena relación con el gobierno, siempre la han tenido. Ellos le aplaudieron a Salinas. Por la alcahuetería de ellos Salinas pudo hacer y deshacer. Y ahora vuelven a mostrar respaldo absoluto al gobierno. Yo voy a ver a Clariond (Eugenio, entonces presidente del organismo empresarial) para mostrarles nuestros documentos y para que entiendan que el país no puede aguantar más otro saqueo.”

Pecados originales

El CMN suele presumir sus aportaciones a la economía mexicana mediante inversiones multimillonarias y la creación de empleos, mismas atribuciones que cada año les celebra el presidente de la República en turno. Las revistas de finanzas y de sociales elogian a sus miembros, quienes, en el contexto de corrupción que vive México aparecen como figuras confiables.

Sin embargo, la historia del CMN muestra que el grupo cometió actos reprochables. En 1968, por ejemplo, el consejo aplaudió la sangrienta represión que Gustavo Díaz Ordaz desató contra el movimiento estudiantil; ocho años después sus integrantes castigaron al diario Excélsior, dirigido por Julio Scherer García, mediante un boicot publicitario.

Cuando Miguel de la Madrid dejó la Presidencia declaró que desde por lo menos “dos o tres sexenios” anteriores al suyo, los hombres de negocios aglutinados en el consejo recibían a los secretarios de Estado en vísperas de la sucesión.

El 14 de agosto de 1987 el CMN se reunió con Salinas de Gortari para expresarle sus inquietudes sobre la situación económica y plantearle un plan de “modernización”. Meses después, algunos empresarios participaron al famoso “pase de charola”.

Y algunos integrantes del CMN, entre ellos Carlos Slim Helú, Antonio Madero Bracho, Fernando Senderos Mestre y Claudio X. González apoyaron abiertamente la candidatura de Salinas, mientras otros –sobre todo los industriales norteños– se mostraron proclives al PAN.

Antes de la nacionalización de la banca de 1982, los integrantes del entonces CMHN controlaban prácticamente el sector financiero: acaparaban los consejos de administración de Bancomer, Banamex, Comermex y Serfin. Entre 1962 y 1981 seis de sus miembros presidieron la Asociación de Bancos de México.

Con Salinas en el poder, prácticamente los mismos financieros retomaron el control accionario de las instituciones nacionalizadas, entre ellos Bernardo Garza Sada, Eugenio Garza Lagüera, Alberto Bailleres o Roberto Hernández, Carlos Slim, Claudio X. González. Hoy, todos están en el CMN.

La privatización de las paraestatales, que culminó durante el sexenio salinista, también enriqueció a varios de los miembros del CMN: Slim se hizo el hombre más rico con la compra de Teléfonos de México y Germán Larrea se convirtió en dueño de 90% de la producción nacional del cobre al adquirir la mina de Cananea.

Otros grupos aprovecharon la venta al por mayor de las empresas paraestatales y compraron carteras de negocios muy distintos a sus giros históricos: Madero Bracho se volvió dueño de supermercados y minas de oro; la familia Senderos Mestre hizo negocios de pollos y pegamentos; la cementera Cemex compró hoteles…

Durante su gestión en Los Pinos, Zedillo también fue un gran aliado de la élite empresarial durante la crisis bancaria de 1995, cuando nacionalizó la deuda del sector con el Fobaproa –ahora Instituto para la Protección del Ahorro Bancario–. La deuda del Fobaproa actual es de 1 billón 7 mil millones de pesos.

Varios miembros del CMN eran socios de empresas rescatadas por el Fobaproa, entre ellos: Valentín Díez Morodo, Pablo Escandón Cusi, Claudio X. González Laporte, Agustín Legorreta Chauvet, Fernando Senderos Mestre, Antonio Chedraui, Gastón Azcárraga Andrade, Bernardo Quintana Isaac, Emilio Carrillo Gamboa, Roberto Hernández Ramírez, Carlos Slim Helú, Fernando Ponce García, Enrique Robinson Bours Almada, Eugenio Clariond Reyes Retana y Alberto Bailleres.

Al frente del recién privatizado Banco Internacional, Del Valle Ruiz obtuvo un rescate del Fobaproa, pese a que había realizado operaciones de créditos cruzados con otras instituciones bancarias para financiar negocios familiares.

Una relación de interés mutuo

Después de 40 años de relación casi simbiótica con el PRI, varios integrantes del CMN decidieron apoyar a Vicente Fox durante las elecciones del año 2000: Slim, Hernández, Zambrano, Azcárraga, Aramburuzabala y Senderos aportaron a la asociación Amigos de Fox; Díez Morodo y Alfonso Romo Garza –entonces miembro del CMN y ahora enlace de López Obrador con el sector empresarial– integraron su equipo de transición, mientras que Escandón Cusi fue señalado en la triangulación de recursos hacia la campaña del panista.

Roberto Hernández tejió una relación cercana con el entonces presidente, cuya muestra más clara fue la invitación que le hizo el banquero al mandatario en un hotel exclusivo que instaló sobre su isla caribeña de Punta Pájaros, en julio de 2000. Ahí, Fox vacacionó junto con Zedillo.

Durante el sexenio de Peña Nieto, el CMN apoyó y aplaudió en público las reformas estructurales, implementadas gracias al consenso del PRI, el PAN y el PRD conocido como Pacto por México. De nuevo, algunos de ellos salieron ganadores de la explotación de yacimientos petroleros por empresas privadas, una demanda de larga duración del CMN que Peña Nieto concretó en la reforma energética.

Alberto Bailleres formó Petrobal desde 2015; Carlos Slim Helú obtuvo dos áreas de las licitaciones petroleras con Carso Oil and Gas, mientras que los integrantes del consejo de administración de Grupo Alfa –entre ellos Claudio X. González, Francisco Javier Fernández Carbajal, Armando Garza Sada, Adrián Sada González y Federico Toussaint Elosúa, todos miembros del CMN– crearon las empresas Newpek Exploración y Extracción y Verdad Exploración México, que también ganaron contratos para la explotación de dos áreas petrolíferas, de acuerdo con la investigación Desnacionalización del petróleo, que está elaborando el Observatorio de los Salarios.

En la administración actual, la influencia del CMN no sólo permeó en el sector financiero: la organización Mexicanos Primero, que Claudio X. González Guajardo –el hijo de González Laporte– fundó en 2007, fomentó una reforma educativa, finalmente impulsada por el presidente Enrique Peña Nieto en 2013.

El desplegado de los empresarios y el intercambio de palabras con López Obrador estaba en vías de resolverse, cuando Salvador García Soto observó a Ramírez Magaña y el economista Gerardo Esquivel –asesor económico externo de López Obrador– platicar durante varias horas en un restaurante del sur de la Ciudad de México, según informó en su columna Serpientes y Escaleras, publicada el jueves 10 en El Universal.

El día siguiente, el líder de Morena, quien encabeza las encuestas con más de 10 puntos de ventaja sobre su rival Ricardo Anaya, aseveró que no sabía del encuentro –de “carácter personal”, dijo–, pero saludó la iniciativa.

El CMN es un pragmático: en mayo de 2005, Del Valle Ruiz, entonces presidente del grupo, aseveró que las elecciones del año siguiente no representarían un riesgo para el país. “Hemos empezado a acostumbrarnos a la democracia”, planteó el banquero.