La capacitación electoral, bajo el miedo y la desconfianza

Con el país sumido en la inseguridad, 45 mil capacitadores del INE hacen recorridos para localizar a los ciudadanos que fungirán como funcionarios de casilla el próximo 1 de julio. En esta labor han reportado cientos de casos de ciudadanos que no participarán en el proceso por “miedo”. Por ese motivo, y ante la ola de homicidios de candidatos a puestos de elección, el Instituto elaboró un protocolo de seguridad para que su personal no sea víctima de la delincuencia.

Por primera vez en un proceso electoral, los altos índices de inseguridad pública obligaron al Instituto Nacional Electoral (INE) a utilizar un protocolo de seguridad para proteger a sus capacitadores: 45 mil de ellos recorren el país a fin de instruir a 3 millones de ciudadanos para que sean funcionarios de casilla el próximo 1 de julio.

Esa norma “aconseja” conductas que cada uno de ellos puede seguir “con el fin de reducir el riesgo de ser agredido/a por grupos armados”.

En Tamaulipas y Sinaloa los capacitadores ya se vieron inmersos en actos violentos provocados por grupos antagónicos del narcotráfico.

El jueves 10 el consejero presidente del INE, Lorenzo Córdova Vianello, apremió a los tres niveles de gobierno para que diseñen un protocolo destinado a garantizar la seguridad pública en la jornada electoral federal. Incluso advirtió sobre una posible interrupción de las votaciones: “Si las condiciones de paz pública no están en el mejor estado de cara a la elección, podemos tener un elemento disruptivo –el 1 de julio–, por eso creo que es importante que todos, autoridades federales y locales, asumamos nuestra responsabilidad para generar buenas condiciones”.

Añadió: “Tenemos, lamentablemente, un contexto de inseguridad en el país. No abona al buen desarrollo del proceso electoral que quienes aspiran a un cargo de elección eventualmente sean víctimas de la violencia”.

Según el INE, en lo que va del proceso electoral han sido asesinados 15 candidatos, el último de ellos el viernes 11: el de Morena a la alcaldía de Apaseo el Alto, José Remedios Aguirre Sánchez.

Hasta ahora los aspirantes a puestos de elección sólo cuentan con protocolos de seguridad si solicitan protección a la Secretaría de Gobernación, como ya lo hicieron los candidatos presidenciales Margarita Zavala y José Antonio Meade, así como el aspirante de Morena a gobernador de Morelos, Cuauhtémoc Blanco, y ocho contendientes por diputaciones federales.

Para seguridad de sus funcionarios, el INE por primera vez elaboró y aplicó el Protocolo de Prevención y Actuación ante contingencias para integrantes de las Juntas Locales y Distritales Ejecutivas, Supervisores/as Electorales y Capacitadores/as-Asistentes Electorales.

El procedimiento consiste en una serie de acciones de autoprotección ante los riesgos a los que un capacitador electoral puede exponerse en su trayecto a la Junta Distrital, Zona o Área de Responsabilidad Electoral, pues la forma de actuar en momentos de “crisis” determina las consecuencias de una “situación adversa”.

Ese protocolo se acompaña de una Cartilla de Prevención con cuatro “compromisos” denominados PAMA: Prevención (conocer las acciones preventivas), Atención (estar siempre vigilante), Minimizar (adoptar conductas que minimicen el resigo de ser víctima) y Actuar (con responsabilidad y prudencia).

En forma de manual, se advierte al capacitador que si detecta zonas peligrosas lo notifique de inmediato para evitar futuros riesgos; que ninguna posesión material, incluso si tiene valor sentimental o es un instrumento de trabajo, es más importante que su integridad física. Además se le instruye para que evite lugares con antecedentes riesgosos, como presencia de delincuentes y consumidores de enervantes, o que estén deshabitados, oscuros o aislados.

Otra recomendación es que se espere el transporte público en un sitio iluminado y transitado, cambiar de posición de vez en cuando y estar atento al entorno: “Cuando tengas cristales cercanos utilízalos como espejos, observa qué sucede a tus espaldas; si notas que alguien te observa, evita mostrar que te bajarás en la próxima parada”, dice el protocolo.

Las precauciones incluyen no pasar por un lugar a la misma hora todos los días, realizar en grupo los recorridos nocturnos, verificar que el taxi tenga identificación y que las manijas interiores de la portezuela estén en buen estado. Si el usuario siente desconfianza, debe bajar de inmediato. El chofer deberá seguir la ruta que se le indica. Al caminar en banquetas tiene que procurar hacerlo en zonas iluminadas, alejado del borde que da hacia la calle, y evitar árboles grandes, arbustos tupidos o muros bajos tras los cuales puedan ocultarse asaltantes.

“Si vas caminando y ocurre un tiroteo, no corras, ya que te pueden confundir. Mejor tírate al piso y cubre tu cabeza con ambas manos. Espera en un lugar seguro a que llegue la policía. No grabes ni tomes fotos, no hables por celular, no enfrentes al tirador. Si eres testigo de un delito, mantén la calma, busca un lugar para resguardarte”, prescribe puntualmente el documento del INE.

Los protocolos

Roberto Cardiel Soto, director ejecutivo de Capacitación Electoral y Educación Cívica del INE, explica a Proceso que el protocolo de seguridad tiene el fin de evitar que el usuario sea víctima de robo o asalto, así como denunciar el tipo de agresión, cuando el capacitador o asistente electoral se enfrenta a condiciones que llegan a dificultar el trabajo: “En opinión de los capacitadores, ambos protocolos han resultado importantes en el avance en campo”.

El 27 de marzo, dice, concluyó la primera etapa de capacitación, en la que más de 45 mil personas recorrieron el país buscando a quienes recibirán y contarán los votos como funcionarios de casilla.

Uno de los problemas que encontraron, según Cardiel, es la desconfianza. Por ejemplo, de los que fueron visitados para fungir como funcionarios de mesas directivas de casilla, 19 mil 617 se negaron por “miedo a participar”, sobre todo en el Estado de México, Jalisco, Chiapas, Michoacán, Guanajuato, Veracruz, Tamaulipas, Nuevo León, Sonora y la Ciudad de México.

Pese a ello, el INE logró inscribir a 2 millones 758 mil personas, por lo que a partir del martes 1 los capacitadores y asistentes salieron de nuevo a la calle para registrar sólo al millón 399 mil funcionarios requeridos para atender 156 mil 900 casillas.

De acuerdo con Cardiel, 1 millón 300 mil personas que podían ser seleccionadas como funcionarios de casilla se registraron como “no localizadas” por causas que no se tienen claras, pero pueden ser cambios de domicilio, migración o desplazamiento forzado por la violencia. Los estados con más casos de éstos son Zacatecas, Michoacán, Oaxaca y la Ciudad de México.

En el desarrollo de estas actividades en todo el país se reportó que 195 capacitadores fueron víctimas de robos de dinero o material del INE. En zonas residenciales de la Ciudad de México, como Polanco, Santa Fe y la colonia Del Valle, el personal del INE se tuvo que entrevistar primero con administradores de los edificios por la “desconfianza” de los residentes ante personas ajenas a su entorno.

Por cuestiones de usos y costumbres no pudieron entrar en los municipios chiapanecos de Chenalhó, donde se programó la instalación de 54 casillas, y Oxchuc (68), ni en el michoacano de Zacapu (101).

“Si uno revisa la cantidad de casillas no instaladas, el dato es marginal, lo que habla de que en dos décadas el INE ha creado un método, como los chalecos que portan los capacitadores, el sombrero, la credencial… Todo es muy distintivo y la verdad es que nunca hemos tenido dificultades para llegar a la meta por factores de inseguridad”, asegura Cardiel Soto.

De acuerdo con Eduardo Manuel Trujillo Trujillo, vocal ejecutivo de la Junta Local del INE en Tamaulipas, para proteger a los capacitadores en ese estado, además de su indumentaria “infalsificable”, en algunas zonas se anunció su presencia mediante perifoneo.

“Las elecciones se desarrollan pese a sucesos de inseguridad como los registrados en marzo pasado en localidades tamaulipecas, como Laredo, Reynosa, Matamoros y Tampico”, dice Trujillo. Se refiere a ataques como el del 25 de marzo en Nuevo Laredo y Reynosa, cuando efectivos de la Marina dispararon contra civiles, con fatales consecuencias.

Esto obligó a los capacitadores a resguardarse, conforme al protocolo de seguridad: “Ha habido actos de violencia en las calles, por cuestiones que todos sabemos que se dan no sólo en Tamaulipas, sino en todo el país. Los capacitadores tienen la instrucción de resguardar su seguridad y, en el momento que transcurre el hecho violento, suspender su actividad y continuarla una vez que sea seguro”.

Trujillo afirma que el personal del INE en Tamaulipas aprendió a convivir con esas circunstancias, que no están dirigidas a la población ni a las autoridades electorales: “Son pleitos y represiones cuando tratan de encauzar dentro de la ley a quienes la violentan”.

Y le comenta a la reportera que se detectaron muchas casas vacías en colonias de Reynosa y Laredo, así como en las zonas centrales de Tampico y Ciudad Victoria.

El personal del INE también encontró situaciones violentas en Sinaloa. A decir del vocal ejecutivo de ese estado, Jorge Luis Ruelas Miranda, “en esta entidad, lamentablemente, el asunto de la inseguridad es una especie de vida diaria y los ciudadanos comunes no reaccionan ante eso. Hay cuestiones espectaculares, mediáticas, y lamentablemente el ciudadano sigue haciendo su vida normal. Y digo lamentablemente porque parece que se normaliza la inseguridad y el ciudadano aprende a hacer su vida a pesar de cuestiones que en otras entidades son muy alarmantes”.

No obstante, asegura: “En el estado no hemos dejado de instalar las casillas aprobadas. Creo que el problema de la inseguridad no tiene una relación con el proceso. Ese fenómeno se ve antes, durante y después de las elecciones”.

Como en el resto del país, el INE procuró que, de preferencia, todos los capacitadores trabajaran en los municipios y en las localidades sinaloenses donde viven, a fin de que tengan acceso a los lugares que conocen sin correr ningún riesgo.

“Hubo incidentes de violencia en los municipios –admite Ruelas–. Nuestros capacitadores saben cómo conducirse y que es preferible dejar de trabajar unos días en algunas zonas. Hace tres semanas hubo un incidente de violencia que ponía en riesgo a nuestros capacitadores en Limón de los Ramos y El Tamarindo, de Culiacán. Al capacitador se le retiró unos días y en ese tiempo ayudó a cubrir zonas residenciales donde teníamos algunos retrasos.”

–¿A raíz de qué se vio la necesidad de crear ese protocolo para implementarlo en estas elecciones? ¿A tal grado llegó la violencia? –pregunta la reportera.

–Tengo un año trabajando en Sinaloa y antes estuve más de 20 años en Tijuana. Hace mucho que implementamos esas medidas, que este año tienen forma de protocolo. No sólo lo hacíamos en Tijuana, sino en el resto del país: dependiendo de la experiencia de los vocales y de los capacitadores se tomaban esas medidas, que ahora se formalizaron.

Acerca del número de casillas que dejan de instalarse en los pueblos cuyos habitantes fueron desplazados por la violencia, Trujillo dice que no sabe de zonas que estén en esas condiciones en Sinaloa, pues todas las casillas que fueron aprobadas se instalarán el 1 de julio.

Inseguridad cotidiana
y violencia política

Joaquín Rubio Sánchez, vocal ejecutivo de la Junta Local en el Estado de México –una de las entidades donde se han registrado más asesinatos de candidatos–, acepta: “Hemos tenido algunos problemas con los capacitadores en el transporte público, en las calles. Estos incidentes son el robo en transporte público y en la calle, la intimidación en algunas colonias por parte de personas que se están drogando o tomando”.

En esos casos es una ventaja que el personal contratado viva en la zona y conozca sus problemas. Cuando algo se sale de control, se pide el apoyo de policías estatales para que hagan rondines mientras los capacitadores trabajan. Esto, señala Rubio Sánchez, sucedió más en la zona oriente del estado, principalmente en los municipios de Ecatepec y Chimalhuacán.

–¿Los capacitadores no quedaron atrapados en balaceras?

–Hasta ahorita no. Espero que no suceda.

En Veracruz, otra entidad que registró asesinatos de candidatos, los capacitadores no se toparon con el crimen organizado. Sufrieron algunos robos, igual que en otros estados. Tampoco han recibido amenazas, indica Josué Cervantes Martínez, vocal ejecutivo de la Junta Local.

Revela que sólo 802 de cerca de 770 mil personas se negaron a participar en el proceso argumentando “miedo”, pero aclara que esto no se debe necesariamente a la inseguridad pública.

En Veracruz fueron 88 mil las personas que podían ser funcionarios de casillas y no fueron localizadas. Pese a la violencia, sólo dos candidatos a diputado federal por la entidad solicitaron protección a Gobernación.

Al cierre de esta edición, el periódico Excélsior informó que alrededor de mil candidatos a cargos públicos locales y federales renunciaron a sus postulaciones por miedo al crimen organizado, obligados por sus partidos o por asuntos personales.

“A nivel federal los partidos han solicitado al INE la sustitución de 341 aspirantes suplentes y propietarios por renuncias”, acotó el diario. Además, se reportaron al menos 660 bajas en los procesos para elegir presidentes municipales y legisladores locales en Oaxaca, Chihuahua y Guerrero.

El pasado 12 de marzo el secretario de Gobernación, Alfonso Navarrete Prida, informó que hasta ese día se habían cometido al menos 30 asesinatos relacionados con el proceso electoral.

Navarrete precisó que esos homicidios están “muy focalizados” en municipios de Guerrero, Chihuahua y Jalisco, pero la empresa especializada Etellekt contabilizó en esas mismas fechas 70 víctimas, registradas desde que las candidaturas empezaban a perfilarse.