“Spots” reiterativos

La actual campaña política está reeditando el modelo de 2006. En aquel entonces los ataques al puntero se decantaron por la mentira y el insulto.  La frase “un peligro para México”, la comparación con Hugo Chávez –entonces presidente de Venezuela–, la debacle económica si López Obrador llegaba al poder, el retroceso, fueron elementos que utilizaron el PRI y especialmente el PAN en contra de AMLO. Doce años después los mismos partidos usan frases, imágenes y apelaciones al miedo.

La inventiva del denuesto parece agotada: ni nuevos mensajes ni estrategias propagandísticas imaginativas. A aquella andanada que se dio en los medios electrónicos hoy se agregan las redes. Mucho más adecuados para la injuria, sin argumentos ni pruebas, los tuits abonan al clima de dichos carentes de sustento en la realidad, una gran cantidad camuflados bajo apariencias falsas, anónimos, provocadores pagados.

A ello se agrega la entrada en la contienda de forma presuntamente ilegal o al menos ilegítima, de algunos de los empresarios más poderosos del país. La compra de tiempo-aire en tiempos electorales está reservada al INE. Dicha disposición evita que los oligarcas adquieran espacio para colocar spots en radio o televisión como lo hicieron en 2006. Como nada se dice de los impresos, esta vez pagaron planas enteras en todos los periódicos participando así en la campaña electoral como si fueran legítimos actores de derecho, un partido político registrado más. El “así no” de los industriales publicado en esos desplegados es representativo del pensamiento de la minoría poderosa.

A los candidatos sus frases los definen: Meade dice que “gente decente” formará parte de su gobierno, y que la amnistía es sacar a los delincuentes de la cárcel. Escribió un libro pero “se le olvidó el título”.  Anaya señala que su “cambio” es el bueno porque es moderno, el de AMLO es una visión anticuada. También parece haber una competencia entre las coaliciones que están en segundo y tercer lugar para elaborar el spot más agresivo, de peor factura, sin un ápice de ética ni de calidad estética. Están mal editados, usan imágenes de actos violentos ocurridos en otros contextos, lo hacen sabiendo el riesgo que corren de desprestigio, pues hoy se pueden rastrear para saber en dónde fueron grabados y quiénes eran los sujetos que los perpetraron.

Manipulan sacando de contexto declaraciones. Distorsionando convierten las propuestas en actos transgresores. Su propósito no es presentarse como la opción que conviene a los electores; buscan manchar la imagen del oponente para ver si así logran salir de su estancamiento. No se ofrecen como candidatos con soluciones, sino contra las soluciones que presenta el candidato de Morena. Nada nuevo que aportar. La copia, la descalificación sesgada, el embate contra las propuestas de su oponente.

Ofrecen el cambio, sí, pero el mío. Combate a la corrupción, pero no así. No más delincuencia, acabar con la violencia, pero ni hablar de amnistía, de un alto al fuego pactado.  Porfían, usan idénticos recursos desgastados.

Varias imputaciones podrían ser hechas a los spots del PAN, PRD, MC, PRI, VERDE. Quizá la más grave es la de crear una atmósfera mediática irrespirable.