Atletas mexiquenses, en la orfandad

Desde hace cuatro años, cuando de un plumazo el entonces gobernador del Estado de México, Eruviel Ávila, borró el Instituto Mexiquense de Cultura Física y Deporte para integrar su estructura a la Secretaría de Cultura, los atletas y sus necesidades fueron relegados. Escasean los recursos y también las instalaciones en adecuadas condiciones para quienes desean practicar alguna disciplina. Además, se burocratizó la solicitud de recursos. Ahora, un grupo de deportistas pide al gobernador Alfredo del Mazo reinstalar el instituto, pero no han tenido respuesta.

Pasó prácticamente inadvertido el decreto de diciembre de 2014 con el que el entonces gobernador del Estado de México, Eruviel Ávila Villegas, borró al Instituto Mexiquense de Cultura Física y Deporte (Imcufide), para crear la Dirección de Cultura Física y Deporte (Dicufide) bajo el manto de la Secretaría de Cultura estatal.

El Estado de México se convirtió en la única entidad federativa cuyo deporte depende de una Secretaría de Cultura. El resto de los institutos estatales del ramo en el país son descentralizados y autónomos.

De acuerdo con la modificación de Eruviel Ávila, quien concluyó su mandato en septiembre de 2017, los recursos humanos, materiales y financieros del Imcufide fueron transferidos a la Secretaría de Cultura local. De hecho, las instalaciones del extinto instituto están ahora ocupadas por las oficinas administrativas de la dependencia.

De esa manera, el deporte mexiquense dejó de ser prioridad para el gobierno estatal. Incluso, la Dirección General de Cultura Física y Deporte está relegada hasta el octavo peldaño en el organigrama de la estructura de la Secretaría de Cultura; está en el mismo nivel de la Dirección General de Patrimonio y Servicios Culturales, la Dirección General del Conservatorio de Música del Estado de México y de la Dirección General de la Orquesta Sinfónica del Estado de México.

Con el decreto, la nómina de 240 servidores públicos que tenía el Imcufide se redujo a sólo 82 en la Dicufide, cifra inferior a la plantilla física y nominal de personal que tiene la Orquesta Sinfónica del Estado de México, que dispone de 110 asalariados, de acuerdo con una respuesta de la Secretaría de Cultura estatal a una solicitud de transparencia y acceso a la información pública que realizó un particular el 13 de abril último.

Los reclamos

Ante ese escenario, la comunidad deportiva mexiquense carece de opciones para salir adelante. Atletas denuncian falta de apoyo de la Secretaría de Cultura estatal y explican que ahora deben turnar sus peticiones a la titular de la dependencia, Marcela González Salas, lo que se convierte en un trámite burocrático, pues aseguran que cuando llega la fecha de alguna competencia aún no tienen respuesta de las autoridades.

En un intento por mejorar la situación, un grupo de deportistas, padres de familia, personas con capacidades diferentes y usuarios de instalaciones deportivas y parques públicos del Estado de México solicitaron al gobernador Alfredo del Mazo Maza que desincorpore, de la Secretaría de Cultura, la Dirección de Cultura Física y Deporte. En su petición advierten que el deporte competitivo, amateur y recreativo del estado está estancado y que en algunos casos ha sufrido retrocesos.

“No lo decimos sin base o fundamentos: el rendimiento de los deportistas mexiquenses en la Olimpiada Nacional, en los torneos regionales y selectivos es pobre, muy pobre por la falta de apoyos y atención.”

Los inconformes también le recuerdan al mandatario que el fracaso en materia deportiva en la administración anterior fue rotundo: “Ni pirateando deportistas del IMSS, del Instituto Politécnico Nacional y de la UNAM” los medallistas olímpicos y exdirectores del Imcufide Fernando Platas y Jesús Mena lograron buenos resultados.

Los reclamos son ciertos, el deporte de alto rendimiento en el Estado de México sufrió su peor revés en la Olimpiada Nacional 2017 al descender a la sexta posición del medallero general, lo que equivale a la pérdida de dos plazas con relación a su promedio general, el cuarto sitio, que obtuvo de manera consecutiva en 2014, 2015 y 2016.

En 2015 los atletas mexiquenses ganaron 353 medallas en la Olimpiada Nacional, con las cuales obtuvieron el cuarto sitio general. Sin embargo, el esfuerzo de los participantes del estado sólo les alcanzó para colgarse 163 medallas el año pasado. Lo anterior significa 190 podios menos.

Entre los atletas inconformes están los maratonistas Mario Neri y Rubén Reyes. Ambos coinciden en que la ocurrencia de Ávila dio al traste con el deporte estatal. Por eso solicitan al actual mandatario volver a crear el Instituto Mexiquense de Cultura Física y Deporte con las mismas reglas de operación para que sea un organismo público descentralizado, con autonomía, patrimonio, capacidad jurídica y presupuesto propios.

No sólo los atletas de alto rendimiento resultaron afectados con el decreto de Ávila; personas como la instructora María Teresa Radilla Segura se quejan de la falta de apoyo. El pasado 9 de abril esta mujer, que imparte clases de zumba, le escribió al gobernador Del Mazo para exponer su caso. En la misiva no sólo hizo notar la escasez de recursos para apoyar su actividad –solicitó un pedestal para instalar un altavoz para dar clases–, también denunció la burocracia que se ha creado para pedir apoyo.

El planteamiento de Radilla fue recibido el 9 de abril por la Coordinación de Atención Ciudadana del Gobierno del Estado de México. En un oficio sellado le explicaron que su petición será analizada y enviada “para su factibilidad a la dependencia correspondiente, que le dará oportuna respuesta”.

Desmantelamiento

Creada por decreto el 17 de diciembre de 2014, la Secretaría de Cultura del Estado de México quedó bajo el mando de Marcela González Salas, quien designó a Carlos Acra Alva responsable de la Dirección General de Cultura Física y Deporte para el periodo 2017-2023.

Acra sustituye al exatleta Gabino Apolonio Oro, quien cubrió un interinato de 12 días tras la salida de Fernando Platas. Ésta es la segunda ocasión en la cual Acra está al frente del deporte mexiquense: fue director del Imcufide de 2008 a 2011, durante la gubernatura de Enrique Peña Nieto, y subdirector de la Comisión Nacional de Cultura Física y Deporte en 2013.

Pero en esta nueva encomienda el funcionario está limitado en sus funciones. En principio, su labor se enfoca al acercamiento con los deportistas y entrenadores, así como a la revisión de la infraestructura deportiva, varias de las cuales son administradas por particulares.

El medallista olímpico Fernando Platas fue el último director del Imcufide. En agosto de 2014 este semanario (Proceso 1974) publicó cómo el exdeportista emprendió en diciembre de 2012 una campaña de privatización de las instalaciones deportivas públicas en beneficio de particulares.

El clavadista que ganó plata en los Juegos Olímpicos de Sidney 2000 entregó parte del patrimonio deportivo del Estado de México en comodato, mediante procedimientos poco transparentes. Uno de los privilegiados es el empresario de la natación José Luis Díaz García.

Algunos de estos convenios fueron firmados por el responsable de la Unidad Jurídica del Instituto, José Antonio Ortega Meza, sin tener la facultad para esta clase de operaciones. Los contratos, incluso, carecen de las firmas de los testigos para efecto de evitar conflictos legales.

Entre los contratados otorgados por Platas a los empresarios figura la alberca y el estacionamiento de la Ciudad Deportiva Juan Fernández Albarrán, propiedad del gobierno del Estado de México, ubicada en Zinacantepec, donde estaba la sede del Imcufide y que ahora ocupa la Secretaría de Cultura estatal.

Pleito legal

La situación ha empeorado a seis años de la entrega de inmuebles deportivos. Este semanario tuvo acceso a documentación que comprueba que la Secretaría de Cultura del Estado de México detectó desde 2015 que las instalaciones fueron entregadas de manera irregular a particulares, y por ello realizó las gestiones pertinentes para recuperarlas –entre los espacios a restituir se encuentran los estacionamientos de la Unidad Deportiva Cuauhtémoc y de la Ciudad Deportiva Juan Fernández–, conforme a lo establecido en la Ley de Bienes del Estado y sus Municipios.

Sin embargo, el procedimiento está estancado por causas atribuidas a la subdirectora jurídica de Deportes, Norma Cardozo Ramiro, y al coordinador jurídico de la Secretaría de Cultura, Gerardo Enríquez Cisneros Basurto, quien el 20 de marzo pasado declaró la inexistencia de la información que fue requerida por un particular, vía una solicitud de transparencia.

De conformidad con los oficios, el encargado del despacho de la Coordinación Jurídica de la Secretaría de Cultura, José Manuel Reyes Reyes, remitió el 14 de julio de 2015 al titular de la Dirección General de Recursos Materiales, Héctor Juan Sánchez Quintana, una copia certificada del expediente relativo al Contrato de Arrendamiento (administración, concesión) de la Alberca Olímpica de la Unidad Deportiva Juan Fernández Albarrán.

Reyes Reyes le solicitó al funcionario que, de considerarlo procedente en el ámbito de sus facultades y atribuciones, gire instrucciones a quien corresponda a efecto de que se realicen las acciones para la recuperación de dicho inmueble porque, “como se desprende en las constancias que integran el expediente que le remito, el procedimiento de contratación no se ajustó a la normatividad establecida por la Ley de Contratación Pública del Estado de México y Municipios y su Reglamento”.

De igual manera le advierte que el particular no ha cumplido con las obligaciones contraídas en el contrato de arrendamiento, “consistentes en el pago de energía eléctrica, remodelación y adecuación de las áreas que integran el inmueble dado en arrendamiento, administración, concesión”.

Otro caso: el 18 de diciembre de 2015, Reyes le confirmó mediante un oficio al coordinador administrativo, Jonathan David Sánchez Gómez, la procedencia de la rescisión del Convenio de Colaboración para operar y administrar el funcionamiento del estacionamiento de la Unidad Deportiva Cuauhtémoc, firmado con la empresa Administradores Deportivos, en el cual se indica que se instruyó al jefe del Departamento de Infraestructura Deportiva del extinto Imcufide para que tome posesión del citado inmueble.

Reyes también confirma que desde el 29 de enero de ese año se le notificó al presidente del consejo de administración de la empresa Administradores Deportivos la rescisión de dicho convenio.

Hasta el momento, la Secretaría de Cultura ha recuperado las áreas de estacionamientos de ambas unidades deportivas.

Para el maratonista Mario Neri, los temas deportivos se le están saliendo de las manos a la Secretaría de Cultura. En entrevista, considera que la dependencia está más ocupada por los asuntos culturales y en resolver denuncias, como la de la poeta Maricruz Patiño, quien señaló a autoridades culturales de acoso laboral, luego de haber sido reasignada de Valle de Bravo a Texcoco.

Mario y Rubén solicitaron ayuda a la Secretaría de Cultura para continuar sus respectivas trayectorias deportivas; piden que se les autorice entrenar en algunos de los deportivos de la entidad, pero ni así. Les responden que tampoco se puede porque esos espacios están concesionados.

Los deportistas del Estado de México “nos sentimos desprotegidos, no hay apoyos de parte de la secretaria de Cultura, Marcela González Salas”, lamentan.

Con 10 años en el atletismo, luego de dejar el futbol americano, Mario Neri ha sido maratonista y ahora se dedica a las pruebas de ultramaratón. Es el capitán de un grupo de 100 corredores en el Estado de México, y relata que hace tres años se acercó al Imcufide, en Metepec, con motivos de su participación en el Maratón de Berlín.

“Me salieron que me iban a dar una chamarra con el logo de Metepec. ¿Eso de qué me sirve? Eso es partidista”, se queja.