“Carmina Burana” y Nellie Happee

El pasado fin de semana se presentó en Bellas Artes la coreografía de Nellie Happee de la cantata escénica de Carl Orff (1895-1982), Carmina Burana (1937), con la Compañía Nacional de Danza del INBA (CND). Se trata de una serie de canciones profanas para coro, solistas y orquesta. El calificativo para la coreografía de la maestra Happee, estrenada en 1983, es maravillosa.

Carmina Burana no es una obra fácil, y los resultados, sin ser extraordinarios, fueron sobresalientes. Originalmente es una colección de 229 poemas medievales escritos por diversos autores europeos a lo largo de los siglos XII y XIII, y se desconoce quién fue el compilador. El manuscrito, encontrado en un monasterio benedictino en la región de Beuren, cerca de Munich, Alemania, está finamente encuadernado en cuero con herrajes, cuidadosamente escrito en letra gótica y con ilustraciones policromadas.

El códice contiene cantos y poesías medievales escritas en latín, alemán antiguo y algunos pocos en francés antiguo, y es la más grande colección de su tipo que se conoce. El libro consta de 112 páginas de pergamino. Los textos provienen de diversos puntos de Europa: Alemania, España, Francia, Inglaterra, Suiza… tres quintas partes de ellos son anónimos, atribuidos a monjes goliardos, y sopistas, los otros son de prominentes escritores y religiosos de la época.

En 1934 Carl Orff recibió un ejemplar de la primera edición de Carmina Burana (München, Alemania, 1847. Editor: Johann Andreas Schmeller). Él mismo relató, años después, este encuentro:

“En el para mí memorable jueves Santo de 1934 obtuve el libro. En la primera página encontré la ahora famosa ilustración de la Fortuna y la Rueda y debajo de ella los versos O Fortuna, velut luna statu variabilis… (Oh Fortuna, voluble como la luna de estado variable). De inmediato esta imagen y palabras tomaron mi mente por asalto. Visualicé una nueva obra con números corales y dancísticos. El mismo día ya había escrito un borrador de O Fortuna.” 

Con estas funciones, el INBA rindió un homenaje a Nellie Happee por sus 88 años y dedicar toda una vida a la danza, primero como bailarina y después como coreógrafa. El estreno de esta coreografía tuvo lugar en el Festival Internacional Cervantino, con Eduardo Mata en la batuta orquestal, Raffaele Cardone el tenor, Rufino Montero el barítono, Tihuí Gutiérrez La Chica de Rojo, Dariusz Blajer su compañero. Desde entonces se ha repuesto muchas veces, cada vez con mayor éxito.

Ahora el elenco fue dirigido musicalmente por Serba Dinic, con el Coro y Orquesta del Teatro de Bellas Artes, en una reposición y dirección de escena de Carmen Correa. Participaron como solistas la soprano Cynthia Sánchez, el tenor Hugo Colín y el barítono Josué Cerón. Entre los bailarines solistas estuvieron Agustina Galizzi, Eric Rodríguez y Mayuko Nihei, entre otros.

“Bellas Artes es como mi casa: Aquí he pasado gran parte de mi vida y ahora he regresado –señaló la maestra Happee–. Desde niña he estado en el Palacio, donde estudié, conocí la danza y me puse mi primer tutú y donde estrené mi primera coreografía, La Cenicienta. Aprendí mucho de aquella época, pues me enseñó a ver la danza de otro modo y a ver lo que podía hacer. No es que la quiera yo cambiar, sino que me nace del corazón, y me gusta que los chicos de hoy tengan ese ataque y vigor necesarios. La danza es una comunidad, y si alguno de allá o alguno de acá falta, falla la comunicación, y no hay danza”.