Lectura en tiempos de elecciones

La llamada de la tribu (Alfaguara; Barcelona, 2018, 320 p.) es el más reciente libro de Mario Vargas Llosa. El peruano-hispano, además de sus ficciones, ha escrito una obra ensayística importante, con títulos como: Entre Sartre y Camus (1981), Contra viento y marea (varios volúmenes que recogen diversos ensayos y artículos periodísticos,1962-1990), Desafíos de la libertad (1994), El lenguaje de la pasión (2000) y Sables y utopías. Visiones de América Latina (2009), entre otros.

La llamada de la tribu es el mapa intelectual de los pensadores que han influido a Vargas Llosa durante los últimos años. Particularmente trata sobre la formación de su pensamiento liberal y del abandono de sus anteriores posiciones marxistas y existencialistas. La manera en que lo hace es a través de una relación de vivencias que lo desencantaron de la llamada izquierda y sus teorías. Así como de un análisis somero de siete intelectuales que estima como básicos para entender el liberalismo: Adam Smith (1723-1790), José Ortega y Gasset (1883-1955), Friederich August von Hayek (1883-1955), Karl Popper (1902-1994), Raymond Aron (1905-1983), Isaiah Berlin (1929-1994) y Jean François Revel (1924-2006).

Para Vargas Llosa, a partir de la síntesis de los estudiosos revisados, el pensamiento liberal privilegia a la libertad como el valor esencial en la cultura. Así, los hombres crean formas políticas que a través de las instituciones y leyes establecen las condiciones necesarias para la libertad. Gracias a éstas se invierte, genera trabajo para satisfacer las necesidades que mejoran los niveles de vida, nacen nuevas ideas… Sin embargo, cuando surge un desequilibrio suele intervenir el Estado aumentando la vigilancia, el control y la intromisión que restringen la libertad.

Por otro lado, cuando la avidez de los sujetos rompe la mesura estimula la concentración de la riqueza y el surgimiento de ideas y actitudes de superioridad que promueven una diversidad opresiva. De tal manera que hay que evitar estos extremos con una participación que recoja la voz de todos y evite el despotismo, así como con la promoción de una ética que invite al respeto y la acción con responsabilidad.

La revisión que hace Vargas Llosa de los intelectuales parte de una relación biográfica para después analizar sus trabajos principales. El repaso es desigual ya que explora con precisión a Smith, Hayek, Popper y Berlin, y someramente a Ortega y Gasset, Aron y Revel. También, como toda selección, la suya es cuestionable, y con otros intelectuales los matices que plantea se definirían mejor o surgirían nuevos, tal sería el caso si hubiera incluido a creadores como Camus, Sloterdijk, Canetti o Derrida.

No obstante, las consideraciones y resumen que hace Vargas Llosa en La llamada de la tribu son importantes e invitan a reflexionar e identificar aquellas posiciones autoritarias que limitan la libertad, en cualquiera de sus dimensiones política, económica y cultural. Sin duda un libro que hay que leer en estos tiempos de elecciones.