Hoy más que nunca, en pie, el marxismo: Híjar

Para el profesor Alberto Híjar, teórico marxista e investigador del Centro Nacional de Investigación, Documentación e Información de Artes Plásticas del Instituto Nacional de Bellas Artes, los proletarios “somos la única clase social con capacidad para construir un proyecto nacional, serio y radical, que no se quede en el puro asistencialismo ni en los acuerdos cupulares”.

En etrevista con motivo del bicentenario del nacimiento de Karl Heinrich Marx (Prusia, 5 de mayo de 1818), el especialista explica por qué la efeméride se recordó sobre todo en la academia pero no se generalizó en organismos sociales y entre la gente en general:

“Sucede que el Marx políticamente correcto a la medida de los académicos, pierde todo su carácter comunista, revolucionario, y se limita a ser la culminación de la filosofía clásica alemana. Le agregan minucias filosóficas más o menos metafísicas, como la relación con Heidegger o cualquier otra barbaridad.”

Menciona un ensayo del sociólogo Agustín Cueva, quien afirma que en Europa ha habido una tradición polémica revolucionaria con pensadores como Marx, Engels, anarquistas como Proudhon y Babeuf, entre otros, mientras en América Latina se ha ligado a organizaciones anarquistas de artesanos, sastres, libreros. Y no puede concebirse sin la participación de artistas como Diego Rivera, Siqueiros, Icaza, los escritores peruanos Ciro Alegría o Arguedas “y hasta el arquitecto Niemeyer, de Brasil”.

Esa parte, dice, ha quedado fuera de la celebración de Marx y, en ese sentido, debe destacarse la importancia de revolucionarios marxistas como Ernesto “Che” Guevara; el “enorme marxista total” José Carlos Mariátegui, por su reivindicación del indigenismo; el guatemalteco Mario Payeras, o el salvadoreño Roque Dalton, y todos aquellos “quienes tomamos el buen vivir con jovialidad alejada de las solemnidades académicas.

“A Marx le debemos lo que narra Engels en uno de los prólogos del segundo tomo de El Capital al compararlo con Lavoisier: en donde los alquimistas Priestley y Scheele­ reportaron flogisto, Lavoisier dijo oxígeno y fundó la química como ciencia. Engels dice: Marx desflogistizó la historia, la despojó de esos sujetos metafísicos y metahistóricos como el hombre, la libertad, dios, etcétera, para remitirla a la historia de la lucha de clases.”

Y en estos momentos, “cuando la lucha de clases se ha exacerbado por las pillerías de la mafia del poder, el homenaje a Marx sería justamente radicalizarlo más allá de las gracias académicas”.

Lamenta que esa idea no pueda materializarse porque las insurrecciones actuales se apegan más a lo que Engels y Marx describieron como comunismo tosco. No hay un movimiento obrero y el proletariado sólo existe como posibilidad de conciencia libertaria, como lo expresa el Manifiesto.

En febrero pasado se cumplieron 170 años de la publicación príncipe de dicho documento y en 2017 los 150 de la edición del primer libro de El Capital, y siguen adquiriéndose en las librerías y leyéndose en diferentes idiomas, son totalmente vigentes:

“Así es. Ya superamos aquella generación de posmodernos irredentos hartos del marxismo. No olvidemos que es Manifiesto del Partido Comunista, pues el problema del partido sigue en pie: es evidente que las insurrecciones en cualquier parte del mundo acaban justamente por la ausencia de dirección política. Y El Capital hoy más que nunca es, a la par del mayor elogio al desarrollo de las fuerzas productivas en el capitalismo, la necesidad de garantizar su pleno desarrollo con la construcción del socialismo.”

Híjar vio el debate entre los candidatos a jefe de gobierno de la Ciudad de México el pasado miércoles 16 de mayo. Quedó asombrado pues las propuestas más convincentes de todos ellos “piden prestado un poquito a proyectos socialistas, comunitaristas, a cooperativas, a la defensa del medio ambiente, a todo lo que el capitalismo ha vuelto imposible y sólo será viable en una construcción donde tienda a desaparecer la explotación capitalista del trabajo humano”.

También evoca la ayuda a damnificados y víctimas de los temblores de septiembre pasado pues, como nunca, colectivos ayudaron a satisfacer necesidades concretas con trabajo libre de mercantilismo:

“He ahí el socialismo. De eso se trata, de trabajar para necesidades concretas de la humanidad, sin esperar remuneración más allá de la que permita una vida digna. Es lo que hace vigente El Capital, el Manifiesto del Partido Comunista y en general los escritos de Marx y Engels, incluyendo su correspondencia y sus polémicas.”

Se le pregunta si en verdad otros modelos, incluido el capitalismo, imitaron logros sociales de la desaparecida URSS para que los trabajadores no aspiraran a un cambio político o social mayor. Recuerda como ejemplo de ello el seguro social, inventado por Bismarck, que permite darle lugar en la contienda “a un fascista primitivo como el candidato del PRI, Mikel Arriola (exdirector del IMSS)”. E insiste en que las propuestas de los aspirantes que se distinguen de la mafia del poder son las que tienen sentido socialista; eso demuestra que “está en pie el marxismo, este marxismo”.

“¿El académico? Bueno, aporta reflexiones filosóficas, precisiones de escritos poco conocidos, hace lo suyo, pero no esperemos de él más que lo doctorados honoris causa que ganan los encomiados grandes maestros universitarios que se ocupan de Marx”. l