Lobos BUAP se apresta a resucitar a golpes de dinero

Quien desee atestiguar un milagro debe mirar hacia el futbol mexicano: Lobos, la escuadra de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, que debió haber descendido a la segunda división, está a punto de revivir en el máximo circuito del país mediante un procedimiento impuesto por la Federación Mexicana de Futbol, pero criticado por exdirectivos y equipos. En su camino a la resurrección, el conjunto poblano tendrá que pagar 120 millones de pesos y dejar de ser una empresa familiar para que un grupo de empresarios –uno de ellos, de la Ciudad de México– asuma el control del equipo.

Lobos, la franquicia de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP), se encamina para permanecer en la máxima división del balompié mexicano como la plaza 18 de la competición, pese a que descendió de categoría en la presente temporada. Sólo está a la espera del pronunciamiento oficial de la Federación Mexicana de Futbol (Femexfut) y de la Liga MX.

Contrario a lo que parece, el retorno del conjunto poblano, que estaba condenado a la desgracia por falta de fondos, ha sido posible gracias a un grupo de inversionistas.

Sin embargo, para tal fin la nueva estructura del equipo sufrirá una transformación radical, inspirada en el exitoso modelo del club Tigres de la Universidad Autónoma de Nuevo León, equipo que pertenece a la institución educativa pero que es administrado por la trasnacional Cementos Mexicanos (Cemex) mediante la firma Sinergia Deportiva.

Estas modificaciones también implican el cambio de mando en los Lobos: Luza Andrea Esparza, hija del rector de la BUAP, dejará la presidencia del equipo. A raíz del rescate financiero, el grupo de empresarios asumirá el control total del club.

Lo anterior será posible porque la Liga Mx le aceptó a Lobos BUAP una carta compromiso en la que autoriza a la universidad una prórroga para el pago de 120 millones de pesos por concepto de multa por haber perdido la categoría. Además, el permiso le servirá a la institución para complementar la documentación exigida por la liga.

Con la nueva conducción también desa­parece el Patronato de Lobos BUAP y en adelante los empresarios tomarán las decisiones deportivas y administrativas, en las que no habrá injerencia del rector Alfonso Esparza.

Los inversionistas serán los responsables del pago de la nómina de los jugadores, cuerpo técnico y, en general, de todo el personal. En adelante se encargarán de las contrataciones de los futbolistas –o de mantener la política de conseguir elementos vía préstamo–, cuerpo técnico, presidente, vicepresidente y director deportivo. Asimismo tendrán la facultad de firmar toda clase de convenios comerciales, entre ellos la exclusividad por derechos de transmisión.

Con el objetivo de establecer el arraigo del club, los empresarios, provenientes de Puebla, Tlaxcala y Ciudad de México, garantizan que Lobos BUAP seguirá jugando en su estadio sede por al menos cinco años más.

A su vez, la casa de estudios cederá la exclusividad del nombre del equipo, el inmueble, la infraestructura y aportará los escudos, los emblemas y los colores para su explotación comercial, según fuentes consultadas en el interior de la universidad.

De acuerdo con el plan de rescate, los empresarios se comprometen a cubrir la totalidad de la penalización de 120 millones de pesos. Además, para continuar en la máxima división de futbol nacional los socios del equipo deben garantizar el pago de la nómina por cada temporada, la cual está calculada en unos 180 millones de pesos. Es decir, para afrontar el próximo torneo, el Apertura 2018, necesitarán 300 millones de pesos como mínimo.

Los empresarios no arrastrarán los pasivos del club ni pagarán los pendientes que la BUAP haya dejado en el camino, excepto el pago de 120 millones de pesos.

Por ahora, los aspirantes a dirigir los destinos de los Lobos esperan la aprobación de la Femexfut y de la Liga Mx, que contrataron a la firma Ernst & Young para realizar una investigación sobre el origen de sus recursos y su situación ante la Secretaría de Hacienda y Crédito Público.

La consultora deberá entregar el informe a la federación a más tardar el 23 de mayo, para conocer si en realidad los empresarios reúnen los requisitos. De lo contrario, la franquicia será descendida a la categoría inmediata inferior.

Pretendientes de los Lobos

El viernes 11, a las 19 horas, venció el plazo para que Lobos BUAP depositara ante la Liga Mx 120 millones de pesos correspondientes a la multa que exige la división. Ni el equipo ni la universidad efectuaron el depósito. Sin embargo, la Liga Mx aceptó una carta-compromiso en la cual se revelan los nombres de los potenciales accionistas, así como la razón social de sus respectivas empresas.

El equipo acordó que dará a conocer las identidades de los inversionistas tan pronto como la liga acepte la transferencia bancaria; no obstante, se pudo conocer que los nuevos empresarios del equipo se dedican al giro de los servicios.

La decisión final recaerá en la Junta de Dueños, prevista para el jueves 24, día que coincide con el término de la prórroga otorgada a Lobos para que demuestre que ese dinero no proviene del erario, en estricto apego al fair play Financiero de la Federación Internacional de Futbol Asociación (FIFA), que prohíbe a los equipos recibir apoyos gubernamentales.

En caso de que el grupo empresarial sea rechazado por la Femexfut, el ascenso lo podrían subastar entre los equipos que cumplen los requisitos o, de plano, el próximo torneo se jugará con 17 clubes, suspendiéndose los descensos.

De acuerdo con una fuente cercana al equipo poblano, prácticamente es un hecho que la Liga Mx aceptará el dinero, admitirá a los nuevos socios del equipo y la franquicia permanecerá en el máximo circuito. Sin embargo, entre directivos e inversionistas aún hay dudas sobre la “palabra de honor” de la Femexfut.

En su único año en la mayor competición de futbol profesional en el país, Lobos fue manejado como una empresa familiar en la que el rector aceptó que la toma de decisiones la asumiera directamente su hija.

Un informe de la BUAP, del que Proceso tuvo conocimiento, confirma que los empresarios Carlos Slim, dueño de Grupo Carso; Olegario Vázquez Raña, de Grupo Imagen (que maneja a los Gallos de Querétaro), y Alejandro Irarragorri, de Club Santos, intentaron adquirir la franquicia de la BUAP.

La firma Ernst & Young, a la que la Liga Mx encomendó revisar la procedencia de los recursos, fue esencial para la validación, realizada en mayo de 2017, sobre los 16 equipos que integran el Ascenso Mx, en los que sólo seis cumplieron con el cuaderno de cargos para ascender a la primera división: Leones Negros de la U de G, Juárez, Celaya, TM Futbol Club (Tampico Madero), Club Atlético San Luis –del que es copropietario el Atlético de Madrid– y Atlante. El resto fue ubicado en la categoría de los que no tienen derecho al ascenso, aunque sean campeones del torneo.

Así, a principios de mayo, los Cafetaleros de Tapachula y los Alebrijes de Oaxaca disputaron simbólicamente la final por el derecho de ascender, a sabiendas de que por reglamento estaban imposibilitados.

De hecho, la Liga Mx fijó desde mayo de 2017 el monto que deberá cubrir el equipo de la máxima categoría que descienda y que será entregado al campeón del denominado torneo Ascenso Mx, porque resulta que no hubo tal mejoría de escalafón. En este caso, Cafetaleros de Chiapas, que se coronó sin derecho al ascenso, recibirá 50% a la brevedad posible y el resto se le depositará para invertir en infraestructura.

Denuncian engaño

El miércoles 2, los jugadores de Cafetaleros publicaron una carta en la que solicitan a la Liga Mx que el ascenso se defina en lo deportivo y no en el escritorio. “En esta liga todo nos cuesta el doble: los viajes son más pesados, los apoyos a nuestros equipos son menores, las nóminas son más bajas y la ‘Liga de Ascenso’ ya no es de ascenso”.

De hecho, el entrenador del equipo chiapaneco, Gabriel Caballero, se manifestó contra las decisiones de la autoridad futbolística: “De todas maneras las pueden cambiar igual. Ya hemos visto que al principio del campeonato se dice una cosa y sobre la marcha se va cambiando, como que se suspenda el descenso”.

En Oaxaca, los Alebrijes tampoco fueron la excepción. Pero de inmediato el presidente de la Liga, Enrique Bonilla, les cerró las puertas. El directivo les recordó que no hubo tal engaño, que la medida se hizo pública desde el año pasado y que las reglas no se modificaron de último momento, para luego sentenciar: “El reglamento no se va a modificar y sí se va a aplicar”.

Bonilla insistió el domingo 6, en el programa La Jugada, de Televisa Deportes, que tanto Cafetaleros como Alebrijes no podían disputar el derecho al ascenso: “Previo al inicio de esta temporada se estableció a los seis clubes certificados para ascender. Ni Oaxaca ni Tapachula fueron certificados. Desde hace 10 meses estos equipos sabían que no podían ascender y que iban por el premio de los 120 millones de pesos”.

El jueves 10, José Hanan, empresario poblano e integrante del Patronato de Lobos BUAP, acusó a Bonilla de boicot por negarse a darle al equipo el número de cuenta bancario de la Liga Mx para realizar el depósito de los 120 millones de pesos que, dijo, ya había reunido el club.

En días pasados, “hubo una junta en la que se autorizó que en caso de que Lobos BUAP no pague lo que se establece en el reglamento, habría una licitación para una nueva franquicia, la cual saldría en 15 millones de dólares, y ya hay quien ofreció hasta 17 millones de dólares, que es más de lo que Lobos tendría que pagar. Entonces, imagínate, el señor Enrique Bonilla nos dijo que no podemos depositar el dinero y que hasta el 16 (de mayo) nos podría dar una respuesta”, denunció Hanan a la cadena de noticias deportivas ESPN.

El empresario contó que “ya se consiguieron los socios inversionistas que van a poner los 120 millones. Todo el dinero que viene es de manera legal, justificado y auditado. A la hora en que Lobos BUAP hace contacto con la Femexfut para pedirle el número de cuenta donde depositar el dinero nos dicen que no pueden dar el número porque no están autorizados para recibir el dinero hasta que se dé la junta de dueños.

“Dentro del reglamento que se nos pasó por los 120 millones de pesos nunca se hablaba de que tenía que pasarse por la junta de presidentes para ser aceptado. Ya está existiendo una violación al reglamento”, lamentó Hanan.

Horas después, por medio de un comunicado, Lobos BUAP anunció la salida de Hanan, a quien agradecieron su participación en el equipo.

El domingo 13, José Hanan explicó en su columna titulada Mis Motivos, en el portal www.estamosalire.com:

“Cuando me doy cuenta de la injusticia que estaba viviendo el equipo, debido a que después de un arduo trabajo de la directiva se obtuvieron los recursos que el reglamento exigía para que el equipo permaneciera en el máximo circuito, decidí que algo se tenía que hacer, que no era posible quedarnos callados ante algo que estaba sucediendo y que estaba socavando a nuestro estado, a la universidad y a la afición poblana. Ya sabía lo que era perder a un equipo de primera división en nuestro estado.”

Y así explicó su abrupta salida del patronato: “Sabía perfectamente a lo que me iba a enfrentar. De inicio, no podía permanecer en el patronato pues no se puede ser juez y parte al mismo tiempo”.

El Patronato de Lobos BUAP, presidido por Rafael Cañedo, será extinguido en los próximos días, como parte del convenio alcanzado. Dicha sociedad estaba integrada por los empresarios locales Eduardo Henaine, José Chedraui, Pepe Hanan, Enrique Villar y el propio Cañedo. Básicamente, su función consistía en acercar los patrocinios al equipo sin recibir pago alguno. Este grupo tampoco participaba en las decisiones deportivas y administrativas de Lobos.

El equipo fue fundado en 1967 y tuvo sus inicios en la Tercera División profesional. La franquicia, propiedad de la BUAP, logró su ascenso a la Liga Mx en el torneo Clausura 2017. Luego de dos minitorneos, el equipo no pudo conservar su permanencia en el máximo circuito. Lobos juega en el estadio Olímpico de la BUAP, con capacidad para 21 mil 750 espectadores, en la ciudad de Puebla.

Actualmente, el equipo tiene un valor de mercado de 24.10 millones de euros (563.9 millones de pesos, de acuerdo con el tipo de cambio actual), según el portal especializado Transfermarkt. Por increíble que parezca, en la escala de los 18 planteles que conforman la Liga Mx, la franquicia ocupa el peldaño número 14, por encima del Atlas, Puebla y Tiburones Rojos de Veracruz.

Sin embargo, Lobos BUAP está muy lejos del modelo de equipo que persigue, los Tigres, considerado el equipo con mayor valor de mercado en México, con 57.80 millones de euros (mil 352 millones 520 mil pesos).

Tanto José Hanan como la aún presidenta de Lobos BUAP, Luza Esparza, declinaron hacer comentarios al respecto. El jefe de prensa del equipo, Víctor Quintero, explicó: “Por el momento no es prudente (una declaración), debido a que estamos cuidando mucho el tema de la resolución de la federación (mexicana de futbol)”.