Meade compró la frase “soy el más chingón” y no la pagó

El desesperado intento de José Antonio Meade por repuntar en las preferencias electorales no rinde frutos. Su anunciado “relanzamiento” no consistió en adaptar su oferta política ni en liberarse de lastres priistas, sino en proyectar una imagen agresiva e incorporar unas gotas de “lenguaje popular” a su discurso oficialista. Pero incluso en eso tropezó al usar y no pagar la idea de la editorial Algarabía de echar mano de El Chingonario  para acercarse a la gente en plan informal. Además, el publicista Carlos Alazraki admite que lo está entrenando para los debates porque le faltaba confianza, pero negó ser su asesor. 

Apoco más de un mes de que concluya la contienda electoral, Meade sigue sin poder avanzar del tercer lugar al que está amarrado desde el inicio de la campaña. Antes y después del segundo debate decidió echar a andar un segundo relanzamiento en su cruzada poco exitosa para triunfar el 1de julio. Se lanzó como “el más chingón” y aceptó la ayuda del publicista Carlos Alaz­raki, que lo acompañó en el segundo debate, el domingo 20, en Tijuana, y lo hará en el tercero y último, el 24 de junio, en Mérida.

Pero las acciones y declaraciones más agresivas que empezó a utilizar, con las cuales creía alcanzar al panista Ricardo Anaya en el segundo lugar y dar la pelea a Andrés Manuel López Obrador, resultaron contraproducentes, pues fueron recibidas con severas críticas y le han generado más problemas que beneficios.

Meade y el vocero de su campaña, Javier Lozano, fueron duramente cuestionados por su falta de ética al difundir el spot donde se burlaban de la edad de López Obrador; por usar sin permiso y manipular una imagen del coordinador de Fotografía de Proceso, Marco Antonio Cruz, en un mensaje en redes usándola para criticar la propuesta de soberanía alimentaria hecha por el candidato de la coalición Juntos Haremos Historia, López Obrador.

También fue criticado por usar sin permiso una campaña que la revista Algarabía le había propuesto con el uso de su diccionario El Chingonario, la cual nunca pagó. Y, principalmente, por manipular en el segundo debate el caso de Nestora Salgado, al acusarla de ser secuestradora e inculpando a López Obrador por supuestamente pactar con criminales. 

La excomandante de las policías comunitarias de Olinalá, Guerrero, demandó a Meade por daño moral y lo acusó de poner en riesgo a su familia porque, la misma noche en que mencionó su caso, un grupo armado atacó a sus hijos. 

Pese a la demanda, Meade y su equipo siguieron con su campaña de usar a Nestora Salgado para denostar a López Obrador y su iniciativa de proponer una amnistía para los campesinos detenidos por siembra de droga y algunos otros que son víctimas del crimen organizado.

El “chingón”

La noche del 9 de mayo el equipo de Meade lanzó una estrategia en redes sociales que llamó #MeadeChingón, bajo la cual el candidato presidencial de la coalición PRI, PVEM y Panal aparecía como el mejor aspirante.

 “En esta elección yo represento confianza frente al riesgo y futuro frente al pasado”, señalaba la leyenda que acompaña la foto de Meade. 

El mensaje rezaba: “Queremos un México más chingón y para ello necesitamos un presidente visionario, capaz, que le apueste al progreso, un presidente como @JoseAMeadeK. #MeadeChingón”.

El promocional formaba parte de la nueva estrategia de relanzamiento de Meade para acercarlo más a la gente. No obstante, la idea no fue del equipo del candidato, sino de la empresa editora de la revista Algarabía, que se la propuso un mes antes por un precio de 500 mil pesos, los cuales nunca le pagaron.

Algarabía es una empresa fundada en 2001 y dirigida por la lingüista mexicana Pilar Montes de Oca. Edita múltiples productos, como una revista para adultos y otra para niños, así como calendarios con los eventos clave de cada año. En abril pasado le ofrecieron al equipo de Meade una campaña publicitaria que usara como base su diccionario El Chingonario e incluía un hashtag con el título “Lo más chingón de Meade”. 

Los socios de la empresa refieren que el 1 de marzo pasado tuvieron una cita con Eduardo González Fuentes, coordinador administrativo de comunicación social de la campaña de Meade. 

“Él conocía perfecto el medio; de hecho le gustó mucho Algarabía y dijo que conocía todo lo que hacemos, incluyendo El Chingonario. Como en todas nuestras juntas, enseñamos propuestas y ejemplos de cosas que hemos hecho para distintas marcas y Eduardo nos comentó que la estrategia de campaña para Meade iba a ser promoverlo a él en su totalidad como candidato, y olvidar al partido político. 

“Platicamos de lo buena persona que es, etcétera, y se nos ocurrió hacer algo en conjunto con nuestra marca El Chingonario –la cual tenemos registrada–, para bajarlo y acercarlo un poco a la gente, quitarle lo formal, argumentando que El Chingonario tiene muchísimos seguidores, es una marca cercana, informal, incluyente, y a la gente le encanta.”

Los socios de esta empresa editorial añaden que a Eduardo González Fuentes le pareció perfecta la idea y les pidió una propuesta con su respectiva cotización. Uno de ellos explica:

“Propusimos hacer un manual con frases que incluyeran términos de El Chingonario a favor de Meade y hacer un hashtag #MeadeChingón. El título del manual iba a ser ‘99 razones de por qué Meade es un chingón’. Mandamos la propuesta impresa para que se diera una idea de cómo sería el diseño y el contenido.” 

A partir de mediados de marzo mantuvieron contacto con el integrante del equipo de Meade para ver cómo iba el proceso, ya que el tiempo era corto para generar la parte creativa y la impresión del manual. 

“Eduardo siempre nos argumentó que todo iba perfecto –dice el socio de Algarabía–, que ya se lo había enseñado a varias áreas y que ya era un hecho que nos autorizaban el proyecto. De hecho, hasta pidió un segundo diseño, pues el primero ya estaba maltratado de tanto que lo había enseñado.

“Así nos tuvo hasta que por redes sociales vimos la campaña de Meade y justo era idéntico a lo que habíamos propuesto. Los colores de la campaña de hecho son iguales a los colores de El Chingonario original: azul y naranja.

“Con esta propuesta nueva tratamos de negociar para que nos pagaran la idea creativa, y trabajar más frases; estábamos abiertos a negociar, argumentando que la idea fue nuestra en su totalidad. Tratamos de hablar con él y no volvió a contestarnos nada.”

Precisan que no tienen intención de demandar, sino solamente hacer público el plagio de la idea y la falta de palabra para cumplir el compromiso acordado.

Confianza publicitaria

De entrada, Carlos Alazraki asegura en entrevista que no fue contratado como un nuevo estratega en la campaña de José Antonio Meade, aunque no niega que le hubiera gustado participar en su equipo, como lo está haciendo con Mikel Arriola, candidato del PRI para la Jefatura de Gobierno de la Ciudad de México. Más bien, dice, como “amigo” del candidato aceptó su invitación para entrenarlo con vistas al segundo y el tercer debates.

Con más de 40 años en los medios de comunicación, Alazraki ha participado en varias campañas, como la de Ernesto Zedillo, para la que creó el eslogan “Bienestar para tu familia”; en la de Roberto Madrazo, donde estampó la frase “Dale un Madrazo al dedazo” en las elecciones primarias del PRI en 2000, cuando peleó la candidatura a Francisco Labastida, y es autor de la frase “Los derechos humanos son para los humanos, no para las ratas”, para la campaña de Arturo Montiel Rojas a la gubernatura del Estado de México en 1999.

A raíz de la presencia del publicista en el segundo debate a un lado de Meade, se difundió que aquel ingresaba al equipo para dar un nuevo impulso a la estrategia de campaña.

“Me hubiera gustado participar en la de Meade pero no fue así. Hay una confusión y no sé quién dijo que le estoy ayudando en su estrategia de campaña. Lo único que estoy haciendo es ayudarlo en sus debates. No estoy haciendo otra cosa más que entrenándolo para sus debates”, precisó el publicista, que siempre ha trabajado para el PRI.

–¿Cómo vio a Meade en el segundo debate?

–Mejor que en el primero, fue otro. Las encuestas lo dieron como ganador por 69%. Era lógico, era su campo y conocía mejor los temas. Lo vi muy bien, trabajó mucho. Es un profesional y trabajó entre 11 y 14 horas diarias antes del debate. Le puso muchas ganas.

–¿Qué vio que le hacía falta para el segundo debate?

–Confianza en sí mismo ante los micrófonos y las cámaras. Para mí es el más inteligente de los candidatos por mucho, pero no tenía experiencia ante las cámaras y había que darle confianza, había que enseñarle poquito y lo hizo muy bien. Estoy feliz por eso. 

–¿Se manejó mejor en el desarrollo de los temas?

–Sí.

–¿Qué le hace falta para el tercer debate?

–Hay que volverlo a entrenar y volver a meter todas las ganas que le estamos metiendo; creo que va llegar con más confianza al tercer debate. Este segundo debate le dio mucha confianza; entendió muy bien todo lo que es la técnica, todo lo que es el drama, entendió muy bien el lenguaje corporal. Entonces ya ganamos el 50% y hay que afinar el otro 50; además, ver los temas que van a incluirse en el tercer debate y prepararlos.

–¿Cree que repunte con estos debates, con esta confianza que usted dice que ya tiene?

–Sí, es seguro porque ya lo ven de otra forma, lo ven más líder; nadie ha dudado de su ética ni de su honestidad ni de sus conocimientos. Todo el mundo decía que le falta aprender y conectarse con el auditorio, y yo creo que ya empezó a conectarse.

–¿Cómo fue que llegó para darle esa asesoría a Meade?

–Él me llamó, somos muy amigos. No le estoy cobrando nada y cuando me necesite estoy con él.

Alazraki asegura que para el tercer debate Meade va a llegar más confiado porque ya le está entendiendo a los medios y le va a ir muy bien.

–¿Eso le hacía falta mucho?

–Sí.

El publicista dice que aún no sabe qué le va a recomendar a Meade para el último encuentro entre candidatos presidenciales porque desconoce los temas que se van a tratar y el formato. Asegura que cuando tengan las bases y el guion que manda el INE, podrá diseñar su entrenamiento.

–Muchos pensábamos que le estaba dando a Meade una asesoría de estrategia…

–No, aunque admito que me hubiera gustado. Pero cada quien decide y a mi amigo lo apoyo incondicionalmente. Si él considera que no haga los anuncios y que mejor lo ayude en esto, con gusto lo voy a hacer.

–Usted tiene mucha experiencia que se pudo haber aprovechado…

–Ahorita con Mikel estamos muy contentos. Es muy disciplinado y agarré la campaña desde el principio. Eso es fundamental porque creamos la estrategia, el concepto y el eslogan, vemos a qué publico dirigirnos. Hemos ido como dicta el libro y lo hemos hecho muy bien. Mikel es un gran candidato y eso ayuda mucho; además, tenemos una interacción casi diaria.

“José Antonio Meade también es un gran candidato, pero sólo le estoy ayudando con los debates.”

–Si pudiera recomendarle algo a Meade,­ ¿qué le diría?

–Ya hablé con él: le dije lo que tiene que hacer y no me gustaría hacerlo público. Todo depende de él. Pero tiene que ver con el concepto que tuvo en el debate: la confianza.

A Carlos Alazraki se le atribuyó en cierto momento la autoría del spot difundido por el vocero de Meade, Javier Lozano, en el que una joven en un auto le pide a un hombre anciano, que viste y habla como López Obrador, que no maneje. El video termina con un texto que dice: “Si alguien ya no está en condiciones, quiérelo y respétalo, pero no lo dejes manejar un país”.

El publicista se deslinda: “Se me hace malo y mamón. Ofenden mi creatividad. Yo no tengo nada que ver. Se me hace mamón, es malo, tonto. Es muy burdo. Obvio, ni es viejito ni es tan tonto, ¿quién se lo cree? Ponen a Andrés como un anciano y no lo es”. 

Por otra parte, Alazraki considera que la elección aún no está definida y con su estilo característico califica como “una mamada” la encuesta del periódico Reforma que pone a López Obrador 20 puntos por encima de su amigo Meade.