El caso Nestora refleja el plan de Meade: suprimir las autodefensas

José Manuel Mireles, creador de las autodefensas de Michoacán, sostiene que estos cuerpos ciudadanos nacieron por la incapacidad del gobierno federal para contener al crimen organizado. Y explica que por eso el candidato presidencial de Todos por México, el oficialista José Antonio Meade, intenta desaparecerlos. En entrevista con Proceso, Mireles asegura que el descontento social crece y la gente se arma ante tanto atropello y desamparo, sobre todo ahora que, afirma, se comienza a maquinar el fraude.

José Antonio Meade hizo del caso Nestora Salgado su principal arma electoral después del segundo debate, en un intento desesperado por restarle puntos al candidato de Juntos Haremos Historia, Andrés Manuel López Obrador, quien cada día aventaja más a sus contendientes, según los sondeos de opinión.

El pasado 30 de mayo, el diario Reforma publicó los resultados de una encuesta realizada entre el 24 y 27 de ese mes –una semana después de ese debate–, según la cual AMLO incrementó su preferencia de 48 a 52 puntos; Anaya bajó de 30 a 26, mientras que Meade subió de 17 a 19. 

Un día después, la empresa Parametría difundió otra medición hecha entre el 23 y 29 de mayo en la cual López Obrador se ratifica en primer lugar con 54 puntos, Anaya con 24 y Meade con 17.

En el fondo de su embate por el caso Nestora, está el plan del candidato de Todos por México de suprimir a los policías comunitarios y autodefensas que se formaron en diversas entidades ante la incapacidad del gobierno de Enrique Peña Nieto para acabar con el crimen organizado. 

En este contexto de violencia exacerbada, el exlíder de las autodefensas en Michoacán José Manuel Mireles señala: el gobierno y algunos empresarios están jugando con fuego, con la posibilidad de un fraude. Y advierte que en distintas partes del país la gente ya se está armando y prepara una rebelión que nadie podrá controlar.

“Hay mucho descontento en toda la nación. La gente no quiere una guerra, pero ya se están preparando para eso; la gente ya se está preparado y eso es un hecho”, dice, y pide al presidente Peña Nieto no meter las manos en el proceso electoral.

Durante dos semanas, Meade usó el caso de la exdirigente de la policía comunitaria de Olinalá, Guerrero, para denostar a López Obrador, con el argumento de que el político tabasqueño quiere proteger a criminales colocándolos como candidatos al Senado. En esta lista negra de Morena incluyó posteriormente al líder de los mineros Napoleón Gómez Urrutia.

Signos ominosos 

El mismo día de la publicación de la encuesta de Reforma, durante una gira por Ciudad Victoria, Tamaulipas, Meade abordó de nueva cuenta el tema de las autodefensas y policías comunitarias. 

“Son grupos sin preparación que abusan y lastiman a la sociedad, dijo el candidato”. Y sentenció: “La ley no se negocia y el Estado no se rinde. ¡De eso estamos hablando en esta elección!”.

Mireles, a quien el Tribunal Electoral de Estado de Michoacán quitó la candidatura a diputado local por Morena el pasado 31 de mayo, comenta a Proceso que Meade, el PRI y Peña Nieto no quieren que los líderes sociales se mantengan activos en los poderes legislativos.

“Acuérdese cuando me sacaron del camino. Me pusieron fierros (armas) en el expediente en común acuerdo con el presidente de la República y el entonces comisionado Alfredo Castillo; desgraciadamente también se coludieron los jueces y magistrados. Cuando quieren chingar a alguien, todo lo inventan, y a quien se oponga le callan la boca.”

–¿En el caso de Nestora está pasando algo similar a lo que le ocurrió a usted? 

–Así es. Nestora es una luchadora social. Ella estaba presa cuando nosotros empezamos nuestro movimiento y mi único contacto con ella era a través de una de sus hijas. Es una persona que hizo lo que consideró podría ser lo mejor por su región, igual que lo que hicimos nosotros en Tierra Caliente, Michoacán. 

Mireles insiste en que muchos de quienes han encabezado luchas sociales y han estado presos son víctimas, mientras que los verdaderos culpables casi nunca pisan la cárcel porque son parte del sistema y éste los protege.

Alude a los 17 gobernadores del PRI implicados en casos de corrupción, vínculos con el crimen organizado y desvío de recursos públicos que están siendo protegidos. “Jesús Reyna, exgobernador interino de Michoacán, acusado de tener ­vínculos con los Caballeros Templarios, por ejemplo. Sabemos que presuntamente está preso en la cárcel de Mil Cumbres, pero nadie lo ha visto ahí”.

Y a los luchadores sociales –entre ellos Nestora y él, quienes ya estuvieron en la cárcel con cargos inventados– “nos vigilan en todo lo que estamos haciendo y lo publican. Yo manifiesto todos mis respetos para Nestora y se merece la candidatura que le está dando López Obrador. Los luchadores sociales son los que deberían de estar en el lugar donde se toman las decisiones para no tener la necesidad, nunca, jamás, de tomar un arma”, comenta Mireles.

–¿Ahora quieren desaparecer las figuras de las policías comunitarias y las autodefensas? –le pregunta el reportero.

–Así es. Nosotros nos levantamos porque el gobierno nunca cumplió con sus compromisos de dar seguridad y alguien lo tenía que hacer. Quiero recordar algo que me enseñaron en la escuela: cuando la justicia se contraviene con el derecho, la ­justicia debe prevalecer, aunque nazca de las manos del mismo pueblo.

“Es lo que la gente de provincia, de los ranchos, hemos estado aplicando. Si vemos a nuestros uniformados almorzar y comer con los criminales, obviamente se pierde toda confianza y todo respeto hacia quienes ellos representan. Por eso alguien tiene que defendernos. No es posible que estemos enterrando a nuestros vecinos, a nuestros familiares y amigos todos los días; por años hemos presentado denuncias y quejas y nadie nos da una solución. Los que protestamos y gritamos somos encerrados. Eso no es justicia, sino una carencia absoluta de ley.”

Mireles califica de “acción criminal” el intentar negarle a Nestora el derecho a estar en el Senado por Morena. Considera que las posiciones plurinominales deberían ser para los verdaderos líderes que existen en todos los gremios sociales. Ellos, dice, no necesitan hacer campaña para ganarse un voto, pues ya están reconocidos por la gente que los apoya.

En el caso de Nestora, “lo más importante es que la dejen en paz, y si trae la nobleza de defender a su pueblo a través del Senado, también lo hará por otros pueblos que han sufrido lo mismo que Guerrero y Michoacán”.

Y advierte: “Siento que no tardan en tratar de atacarme igual que a Nestora, pero el pueblo va a decidir, no los amantes de la corrupción ni de las desgracias que están sufriendo Michoacán y todo el país”.

“Ya abrimos los ojos” 

La semana posterior al segundo debate, aunado a la campaña del PRI y de Meade contra Nestora y Gómez Urrutia, se intensificó la presión de un grupo de empresarios que enviaron cartas a sus empleados para persuadirlos de que un gobierno “populista” pondría en riesgo sus trabajos y propiedades.

Y como comenzaron a difundirse los temores de un probable fraude orquestado desde el gobierno de Peña Nieto, el 29 de mayo el presidente del PRI, René Juárez Cisneros, declaró a los reporteros: “Nosotros no estamos formando un ejército de militantes para el fraude, sino un ejército para defender el triunfo”.

Con estas acciones, dice Mireles, lo único que están generando es más enojo social: “Lo único que van a provocar es enojar al pueblo, y ojalá lo tengan presente porque cuando el pueblo se enoja se generan conflictos y guerras… Es tiempo de que le den la oportunidad al pueblo de que verdaderamente decida”. 

Mireles también hace un exhorto a las secretarías de la Defensa Nacional y de la Marina, así como a la Procuraduría General de la República y a todas las policías ministeriales, “para que no se presten a apoyar la corrupción que ya están programando con el fraude”. 

“En muchos lados están descubriendo cajas con miles de boletas ya cruzadas a nombre de un partido, cajas con credenciales de elector clonadas. El fraude ya lo tienen elaborado las dependencias federales. Les pedimos que no lo hagan, que no apoyen el fraude que ya se está encaminando”, alerta.

Y retoma las palabras del secretario de la Defensa, Salvador Cienfuegos, quien hace varias semanas declaró: “Nosotros también somos pueblo, con la diferencia de que traemos un uniforme”, para pedirle que, como pueblo, los militares cumplan y no se presten a lo que se está maquinando dentro del sistema político, auspiciado por el gobierno federal.

Recapitula: “Soy enemigo de la violencia. Jamás voy a convocar a una revolución armada. Nosotros nos levantamos en armas en la región de Tierra Caliente porque no nos dejaron otro camino los representantes de las instituciones que deben brindar seguridad. No queremos eso; una guerra nadie la gana”.

–¿Entonces cree usted que esto puede pasar si se atreven a maquinar un fraude?

–Hay mucho descontento en toda la nación. La gente no quiere una guerra, pero ya se están preparando (…). Lo que queremos es que el gobierno haga conciencia, que permitan elecciones limpias de la mejor manera posible, que no traten de cometer los fraudes que ya están acostumbrados a hacer.

“El pueblo ya no va a tolerar esa estupidez de que una maestra tiene 3 millones de boletas para regalárselas a un candidato; tampoco la estupidez de que se cayó el sistema para declarar a un ganador. Eso ya no puede ser porque ya abrimos los ojos y pedimos que nos respeten.”

Mireles insiste en que el gobierno de Peña Nieto no debe meter la mano en esta elección por algún candidato, ya que es el ciudadano el que debe decidir libremente.

“Me atrevo de decir que si Peña Nieto respeta esta elección, va a salir con las manos limpias, aunque está hasta el cuello de la mierda de la corrupción.”

En estados como Jalisco, Michoacán, Colima y Nayarit, reitera, ha visto a la gente enojada, sentida y frustrada por el abuso de confianza de muchos políticos que sólo han llevado al gobierno a la ruina.

“Me da la impresión de que el Estado quiere crear una cortina de humo para hacer alguna de las pendejadas que ya nos han hecho. Es tanta la intimidación en muchos estados que la gente se enoja cada vez más. No sé qué beneficio quiere tener el gobierno haciendo que la nación se levante en armas.”

Y remata: al gobierno ya no le interesa el resultado electoral porque ya empezó a operar el fraude.