Un “ajuste” estadístico pone a México como potencia turística

Desde principios de año, el gobierno de Enrique Peña Nieto comenzó a ufanarse de sus grandes logros en materia turística. En abril pasado, el propio mandatario adelantó: es factible que ahora México se ubique en el sexto sitio en el ranking mundial, lo que representa un gran salto. El director del Programa de Estadística y Tendencias de la Organización Mundial de Turismo, el holandés John Kester, avala esas cifras y dice que ello se debe a “un ajuste metodológico” aplicado por las autoridades mexicanas del ramo, pues incluyeron en sus estadísticas a los “turistas fronterizos”, es decir a los mexicanos residentes en Estados Unidos y Canadá.    

BRUSELAS.– Gracias a un “ajuste metodológico” de las estadísticas, a partir de 2014 la administración de Enrique Peña Nieto logró que la cifra de “turistas fronterizos” –los mexicanos residentes en Estados Unidos– se elevara. Hoy, México se encuentra entre los primeros 10 destinos más importantes de la Organización Mundial de Turismo (OMT).

En 2012 México ocupaba el decimoquinto lugar; después del mencionado cambio estadístico dio un salto espectacular y en sólo dos años estaba ya en la décima posición. Para 2015 subió al noveno sitio y al año siguiente escaló al octavo.

El pasado 15 de abril, durante la ceremonia inaugural del Tianguis Turístico 2018 en Mazatlán, Sinaloa, el presidente Peña Nieto anunció, apoyado en los datos preliminares del año anterior, sobre la posibilidad de que el país se ubique como “el sexto destino más importante del mundo”.

En entrevista con Proceso, el director del Programa de Estadística y Tendencias de la OMT, el holandés John Kester, valida esa estimación: “Dadas las cifras disponibles, con toda probabilidad será así y México pasará por encima de Reino Unido en ese puesto”.

Según las estadísticas preliminares de 2017 entregadas por el Banco de México (Banxico) a la OMT, el número de “turistas fronterizos” subió de 14.4 millones a 16.8 millones de 2015 al año siguiente.

Para dimensionar la magnitud de ese crecimiento de 2.4 millones en sólo un año en México provocado por el “ajuste metodológico”, Brasil –país anfitrión del Mundial de Futbol 2014 y de los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro 2016– recibió en conjunto a 2.2 millones de turistas extranjeros suplementarios.

En otras palabras, el éxito turístico que presume el gobierno de Peña Nieto se debe a sus compatriotas que viven sobre todo en territorio estadunidense, y en menor escala en Canadá.

De acuerdo con el Programa Paisano del Instituto Nacional de Migración (INM), en invierno pasado arribaron a México más de 5 millones de connacionales procedentes de Estados Unidos y Canadá, en Semana Santa llegaron otros 2 millones y en las vacaciones de verano fueron más de 4 millones.

En un comunicado publicado el 8 de junio de 2017, Banxico también aclaró que el incremento en la categoría de turistas fronterizos “no necesariamente se traduce en una mayor ocupación hotelera”, pues cerca de 80% de los visitantes visitan a sus familiares, por lo que suelen alojarse en sus residencias.

Incremento sorprendente

Hasta el 16 de mayo pasado, Francia y Estados Unidos –los países más visitados del mundo– aún no entregaban a la OMT sus estadísticas de 2017, asegura Kester.

Sin embargo, si se confirman los datos presentados por México, 39.3 millones de visitantes internacionales registrados el año pasado, es factible que el país se encuentre ya en el sexto lugar de los destinos turísticos más importantes del mundo.

Según Kester, Francia continuaría encabezando la lista; España, con 81.8 millones de turistas, rebasaría a Estados Unidos, que caería al tercer lugar, mientras China, con 60.7 millones, e Italia, con 58.7 millones, mantendrían la misma posición de 2016.

Si se omitiera el registro de los mexicanos residentes en Estados Unidos y Canadá como turistas fronterizos –que acorde con el INM fueron alrededor de 10 millones en 2017–, el país sería superado por Reino Unido, Alemania, Tailandia y Turquía, peleando a Austria el décimo sitio.

Pero en 2016, cuando el INM registró la entrada de 12.6 millones de connacionales en el Programa Paisano, y el Banxico reportó 35.1 millones de turistas internacionales, la reducción daría a México no el octavo puesto que consiguió, sino el treceavo.

Kester afirma que las autoridades mexicanas “hacen lo correcto”, ya que la OMT define al visitante como “aquella persona que viaja fuera de su país de residencia”.

Explica: “México contabiliza correctamente a quienes entran en su territorio, que no tienen su residencia en él y que se quedan más de un día. Eso significa que los mexicanos que tienen su residencia fuera de México y lo visitan deben estar incluidos en las estadísticas. Todos los países deberían hacer lo mismo”.

Pone como ejemplo a Marruecos, cuyas autoridades también contabilizan a ese tipo de turistas a los que llaman “nacionales de Marruecos”.

“De los 10 millones de turistas internacionales –dice el funcionario de la OMT–, 3 o 4 millones son marroquíes que viven en España, Bélgica u Holanda. Turquía también incluye a sus compatriotas desde hace un par de años, lo mismo que la India. Nosotros empujamos a los países que todavía no lo hacen para que los consideren… La residencia debe ser el criterio y no la nacionalidad.”

En la tabla de México sobre “llegadas de turistas no residentes a las fronteras nacionales por país de residencia” publicada por la OMT aparece una nota dedicada a turistas provenientes de Estados Unidos con una precisión: “se incluyen llegadas terrestres de turistas no fronterizos, turistas fronterizos y turistas nacionales residentes en Estados Unidos…”.

El corresponsal consultó las tablas de otros países conocidos por tener una cantidad importante de connacionales en el extranjero, como Francia, Estados Unidos, Marruecos o Turquía. En ningún caso se encontró una aclaración similar.

Dependencia estadunidense

En 2014, Banxico reportó un incremento de más de 5 millones de turistas internacionales en comparación con el año previo. De este modo, el número de visitantes subió de golpe de 24 millones 151 mil a 29 millones 346 mil. Los viajeros fronterizos pasaron de 9.5 millones a 13.4 millones en el mismo lapso; es decir, el incremento fue de 40%.

Entre 2012 y 2013 el aumento de viajeros internacionales fue de apenas 748 mil personas. Entre 2005 y 2010 el crecimiento fue de 1 millón 400 mil visitantes, de ahí que una subida superior a 5 millones de turistas, del extranjero en un sólo año sorprendió a la OMT.

En 2014 el turismo internacional en México creció 21.5% en relación con 2013. La cifra fue cuatro veces mayor a la tendencia mundial de aquel año. De hecho, es poco probable que el gobierno mexicano esperara esos resultados. 

El 23 de enero de 2015 –cuando aún no se conocían los datos oficiales sobre la afluencia turística a diciembre de 2014– la entonces secretaria de Turismo, Claudia Ruiz Massieu, anunció en el Foro Económico Mundial de Davos, Suiza:

“En 2013 cerramos con 24.1 millones. Estamos proyectando que podríamos haber llegado a 28 millones de turistas en 2014”, un incremento de 19% respecto al año anterior.

Al final, la cifra que reportaron las autoridades mexicanas a la OMT fue superior en más de 1 millón.

Ruiz Massieu expuso en aquella ocasión: “La tendencia es a subir en el ranking de la OMT. El crecimiento de doble dígito que tuvimos en 2014 nos anima a pensar que vamos a subir en el ranking”.

En 2012, México ocupaba el decimoquinto lugar en número de visitantes; en 2014, con el “ajuste metodológico”, regresó al top ten de los principales destinos turísticos del mundo, al ubicarse en el décimo lugar, de acuerdo con el World Turism Barometer de la OMT.

Y es que, como sucede en el ámbito comercial y económico, México está subordinado, como destino turístico global, al empuje que dé el mercado emisor estadunidense a sus residentes ­mexicanos.

El brinco de 2014, además del ajuste metodológico del gobierno de Peña Nieto, se explica en gran parte por la recuperación económica de Estados Unidos como emisor de turistas tras la crisis financiera que tuvo en años anteriores, al pasar de 61.3 millones de viajeros en 2013 a 68.2 millones al año siguiente, refiere Kester.

En 2016 –el año más reciente con un desglose de datos– el turismo proveniente de Estados Unidos representó 79.1% del total de visitantes que recibe México (27.7 de 31.1 millones). 

Le sigue muy de lejos Europa, que representa 5.7% –con España, Alemania y Francia a la cabeza–; un solo país, Canadá, con 4.9%, y algunas naciones sudamericanas –principalmente Colombia, Argentina y Brasil– con 4.3% en su conjunto.

Kester comenta: “Es bastante natural que México dependa de sus países vecinos. Tiene un mercado enorme al norte, el segundo más grande del mundo. También Estados Unidos es para Canadá su mayor mercado”.

No obstante, matiza: “Siempre hay que pensar si hay posibilidades para diversificar el turismo internacional. Si dependes mucho de un mercado y ocurre algo, con el tipo de cambio o con algún conflicto político, por ejemplo, se notará directamente en tu número de visitantes. 

“México tiene bastante potencial para ser más visitado por los europeos, que viajan más a República Dominicana o a Cuba que a México, y son países con los que puede competir en gran medida.”

–¿Cómo entender que aún con la gran inseguridad que hay en México no decaiga el número de turistas internacionales no mexicanos? –se le pregunta a Kester.

–Puede haber inseguridad, pero que no toca a los turistas, que eligen sitios con un nivel de seguridad adecuado, dependiendo de los consejos de sus consulados, por ejemplo. Y es que México es grande y puede variar mucho la situación de una zona a otra.

Comenta que hace un par de años viajó a Morelia, Michoacán. “Era –dice– un sitio de lo más peligroso en algún momento. Cuando estuvimos parecía que habían hecho un gran trabajo para mejorar la situación. La impresión, al menos en la superficie, era la de estar en un lugar muy seguro. Siempre coexisten la situación real y la percepción”.