El increíble Hotel Posada del Sol y su abandono

Está todavía en pie en la colonia Doctores. La Posada del Sol tuvo una vida efímera como insólito hotel que su dueño erigió en los años cuarenta con elementos artísticos en todos los espacios, pero la deuda lo obligó a claudicar. Ha sido sede de muy diversas dependencias oficiales, y luego fue olvidado y vandalizado. El caprichoso edificio de arquitectura fantástica es actualmente bodega y archivo del DIF. La Secretaría de Cultura capitalina habló de rescatarlo para centro cultural. Podría ser demolido, con todas sus historias de terror, con todas sus leyendas fantasmales, con toda su belleza.

Con desbordado entusiasmo, la entonces secretaria de Cultura del gobierno de la Ciudad de México, Lucía García Noriega, explicó a detalle su proyecto para transformar el llamado Hotel Posada del Sol de la colonia Doctores en un gran centro cultural: El quinto Faro de Artes y Oficios, que por su privilegiada ubicación alumbraría parte del corazón de la ciudad desde el popular barrio.

Luego de los cuestionamientos de la comunidad artística a varios de sus programas y proyectos, entre ellos el de llevar teatro en pantallas gigantes a las plazas públicas, la funcionaria fue removida del cargo por el jefe de gobierno Miguel Ángel Mancera y quedaron al garete sus varias propuestas, entre ellas el rescate del enorme hotel.

En junio del año pasado, el diputado del Movimiento de Regeneración Nacional (Morena), en la Asamblea Legislativa de la Ciudad de México, Alfonso Suárez del Real, al hablar del problema de despojo de sus instalaciones en la misma colonia Doctores, sufrido por la Editorial Praxis, expresó en la página web de Aristegui Noticias su pesar porque el Posada del Sol “sirve llanamente como foro de filmaciones”. 

Ahí, por ejemplo, se filmaron algunas escenas de la película Kilómetro 31, estrenada en 2015, producida por Lemon Films e interpretada por Iliana Fox, Juan Manuel Bernal y Verónica Merchant, entre otros actores. También se rodó Forward, historia de terror en la cual intervienen Harold Torres y Axel Rico, dirigida por Henry Bedwell.

Apenas en marzo pasado, el portal Alto Nivel informó que el inmueble, que nunca cumplió su destino, esperaba para ser demolido. https://www.altonivel.com.mx/estilo-de-vida/hotel-posada-del-sol-en-el-olvido/.

Cuando el actual secretario de Cultura, Eduardo Vázquez Martín sustituyó en el cargo a García Noriega, no se supo más del proyecto. No existe en los programas de los Faros ni en los relacionados con la protección del patrimonio.

El vocero de la institución, Benjamín Anaya, informó a Proceso que jamás recibieron un expediente relacionado con el rescate del inmueble. Aclaró también que la Coordinación de Patrimonio Histórico, Artístico y Cultural de la SC de la ciudad, encabezada por Gabriela Eugenia López, no tiene ninguna solicitud de demolición.

En caso de recibirla tendría que ser analizada por el Consejo de Salvaguarda del Patrimonio Urbanístico Arquitectónico de la ciudad, conformado en enero de este año por las secretarías de Medio Ambiente, Desarrollo Urbano y Vivienda, Ciencia, Tecnología e Innovación, Turismo, y Cultura, que funge como secretaría técnica. 

Auténtico terror

Ubicado en la calle de Niños Héroes 139 y Doctor Navarro (en contra-esquina con las oficinas del Tribunal Superior de Justicia), construido por Juan Sordo Madaleno, el edificio de 500 habitaciones posee una riqueza arquitectónica, pictórica y decorativa que el tiempo ha deteriorado pero no ha concluido con ella.

Además de los puestos de comida, está rodeado de diversas historias de horror que hablan de espacios lúgubres y tenebrosos, rincones insondables y hasta fantasmas, incluido el de su constructor y dueño, el ingeniero español e inversionista Fernando Saldaña Galván, de quien se dice que se suicidó colgándose en su propio hotel, desesperado por las deudas que había adquirido para la edificación. Otra versión afirma que en realidad murió en paz en su cama de su residencia de las Lomas.

Como sea, el verdadero horror es el abandono en el cual la obra –que data de los años cuarenta del siglo XX–, ha estado por décadas. Fue concebida por Saldaña Galván como un Bed & Breakfast (hospedaje con desayuno). Dentro del lugar hay una placa de piedra con un texto de su dueño, con fecha del 22 de febrero de 1945, que ubica posiblemente el año en el cual ya estaba terminado.

Cuando García Noriega expuso el proyecto de rescate a Proceso (No. 1897) acababa de ser nombrada como responsable de Cultura. Mancera había tardado meses en su designación, por lo cual había expectativa por conocer sus proyectos culturales. Y el de la casona de la Doctores fue comentado.

Hecho con piedra gris y tezontle rojo, como si fuese un edificio de la época colonial, el hotel fue descrito por la exfuncionaria como un lugar “fenomenal”. Con al menos quince murales realizados por diversos artistas, entre ellos Francisco Montoya de la Cruz y Arturo García Bustos –este último fallecido el año pasado–, quien hizo el fresco Amantes primitivos. 

Hay uno, cuya figura central es José María Morelos y Pavón, titulado La Constitución de Apatzingán de 1814, de Roberto Cueva del Río, en el cual puede verse a los Constituyentes firmando el documento, mientras les habla el Generalísimo. Otro más describe el encuentro entre Hernán Cortés y Moctezuma.

Decorado con vitrales, esculturas, herrería y otros materiales, el estilo arquitectónico fue definido como ecléctico, una mezcla de formas artísticas propio de la arquitectura fantástica. Hasta lo comparó en aquel momento con la obra del barcelonés Antoni Gaudí. Se le ha relacionado estéticamente también con el espacio diseñado por el surrealista Edward James en Xilitla, San Luis Potosí.

Visto desde su fachada sobria, el edificio de siete niveles apenas revela lo que resguarda en su interior: Jardines decorados con esculturas (como la imitación de una cabeza olmeca), hoy llenos de maleza; un majestuoso salón con una escalera decorada con barandales de herrería e iluminada por ventanales y un enorme tragaluz. Cuenta con una capilla en cuya entrada se aprecia una escultura de san Francisco de Asís, acompañado por un perro.

García Noriega relató en marzo de 2013, que supo de la existencia del hotel y los murales que contenía cuando fue coordinadora del Centro Nacional de Conservación y Registro del Patrimonio Artístico Mueble (Cencropam) del Instituto Nacional de Bellas Artes, pero entonces no consiguió los permisos para entrar.

Luego, le habló de él a Mancera, quien –según ella– fue sensible al tema de su rescate. No se trataba de hacer una obra monumental de restauración para dejar como nuevo el edificio, sino de habilitarlo para poder usarlo, “levantarlo, hacerlo vivo…”.

Bastaba, destacó entonces, con que un “buen maestro carpintero” arreglara pisos, puertas, y un plomero acondicionara baños, el fin era dejarlo listo para clases de arte, para abrir espacios de recreación a la comunidad y sobre todo que la gente pudiera entrar a disfrutar del espacio, que hubiera grafiteros, músicos, actores…

Al parecer, la sensibilidad del ahora exjefe de gobierno no aguantó la salida de García Noriega. No se habló más del proyecto con Vázquez Martín. No hay rastros en la Secretaría de Cultura capitalina, no se recibió ninguna documentación ni nada parecido, aunque la funcionaria mostró a Proceso en su momento toda una carpeta que incluía imágenes fotográficas. Parece más bien que la exfuncionaria “pensaba en voz alta”, señaló el vocero al enfatizar que el proyecto no existe.

Y así lo admitió ella misma al señalar que quería una Fábrica de Artes y Oficios, un Faro. Se trataba de apoyar ese movimiento ciudadano que comenzó con el Faro de Oriente en Iztapalapa “(…) que solicita espacios. Algunos existen, están construidos y de alguna manera se adecuan, otros pueden construirse porque está el terreno, pero no hay forma de hacerlo, y otra forma es rescatando lo que ya hay, dándole otro camino. Estoy pensando en voz alta, en lo que son las Fábricas de Artes y Oficios, que están en la periferia.

“Se antoja pensar también en otros lugares como la colonia Doctores. El doctor Mancera anunció el rescate del exhotel Posada del Sol, es un lugar ¡fenomenal!, estoy segura de que va a dar de qué hablar. Seguro.”

Al ser interrogada sobre el proyecto concreto, señaló:

“Lo que se haga, es un lugar tan único, que va a ser un detonador en la colonia Doctores… Es un lugar que nadie imaginaría que existe en pleno centro de la ciudad.”

Informó además que prácticamente no funcionó como hotel, aunque pueden encontrarse en la red imágenes de cenas y otro tipo de eventos. Dado que para avanzar en su construcción Saldaña se endeudó y dejó de pagar incluso sus impuestos, le fue expropiado por el gobierno prácticamente desde los años cuarenta.

Ha sido sede del Instituto Nacional para el Desarrollo de la Comunidad y la Vivienda Rural (Indeco), una parte se destinó al Sistema Nacional para el Desarrollo Integral de la Familia (DIF), y otras instancias. También albergó al Instituto Nacional Indigenista Interamericano y a la Procuraduría General de Justicia del entonces Distrito Federal. Luego fue abandonado y vandalizado.

Según la SC de la ciudad, en la actualidad es ocupado por el DIF como bodega y archivo.

Nada se ha detonado en torno al hotel sui generis, amenazado por la picota y la mala información. En internet y YouTube abundan los “sites” en los cuales se habla del “hotel embrujado”, “el hotel del terror”, del “impactante” lugar, de sus “leyendas”, del miedo que causa su visita, de si los lectores se atreverán a ir, de ser un reto para valientes, de sus aterradoras imágenes en las que se repite constantemente un altar con dulces, supuestamente dedicado al fantasma de una niña que murió cuando el lugar fue guardería.

De manera muy breve, en la página https://centroshai.com/posadadelsol.html, se cuenta que el hotel fue visitado por “grandes personalidades de la política y el arte”. Consta de siete mil metros de construcción y 700 habitaciones (otros señalan 500), además “de salón comedor, salón de té, bellos jardines, auditorio, espacio cultural” y la capilla.

Su dueño quiso que fuese de estilo art noveau, pero las dimensiones del inmueble fueron el peso económico para que el empresario ingeniero se endeudara y fuese embargado por el gobierno. Sentencia la página web:

“A raíz de ese evento se descuidó y nunca más se le dio mantenimiento, quedando descuidado, abandonado al paso del tiempo. Aunque preserva su belleza, está cerrado a todo público, sólo es utilizado como bodega del gobierno de la Ciudad de México, así como también es rentado para la filmación de películas, series de televisión, documentales, etcétera.”

Se ha dicho que la idea de demolerlo parte de crear “una ciudad de la justicia”, una justicia que no acaba por llegar a ese inmueble que pudo ser un gran proyecto cultural.