La Capilla Británica volverá a ser centro cultural

Última reminiscencia de lo que fue el cementerio que la Corona Inglesa construyó en la ladera del río de la Verónica, en terrenos cedidos por el primer presidente del México independiente, Guadalupe Victoria (en la hoy esquina de avenida Ribera de San Cosme y Circuito Interior), la Capilla Británica se encuentra cerrada desde hace más de ocho meses.

Cercado con una reja circular y con la vigilancia permanente de un guardia de seguridad, el bello edificio de estilo barroco, hecho con cantera gris y piedra de tezontle rojo, era un espacio cultural desde que el 5 de noviembre de 1970 el gobierno del Reino Unido de la Gran Bretaña e Irlanda del Norte decidió donarlo a la entonces Jefatura del Departamento del Distrito Federal, encabezada por Alfonso Corona del Rosal.

El 8 de julio de 2014 fue cedido por la Dirección General de Patrimonio Inmobiliario de la Ciudad de México a la Delegación Cuauhtémoc, para establecer el Centro Cultural “Capilla Británica”. Pero en enero de 2016, el entonces delegado Ricardo Monreal recibió documentación de la misma dependencia, a cargo de Marlene Valle Cuadras, para que evaluara la posibilidad de ceder el espacio al culto religioso, como lo solicitó el obispo Carlos Touché Porter, representante legal de la Diócesis de México, A. R.

Monreal, “al no conocer la delegación a profundidad”, turnó la petición a “otro zacatecano también desconocedor del territorio y de los inmuebles que le competen a la delegación”, el ingeniero Humberto Chavarría, director general de Obras y Desarrollo Urbano en Cuauhtémoc, quien emitió una opinión favorable para otorgar a la Diócesis un Permiso Administrativo Temporal Revocable (PATR).

Así lo relata a Proceso Alfonso Suárez del Real, diputado del Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) en la Asamblea Legislativa de la Ciudad de México (ALDF), quien en septiembre pasado presentó ante el pleno un punto de acuerdo para exhortar a Miguel Ángel Mancera, a la sazón jefe de gobierno, a revocar el PATR y devolver el edificio histórico su carácter cultural.

Debe hacerse, precisa, antes del próximo 2 de octubre, pues en esa fecha se dará el cambio administrativo, resultado de las próximas elecciones del 1 de julio. Y no sólo serán sustituidos los titulares de las 16 delegaciones políticas de la ciudad, sino que éstas pasarán a ser municipios, por lo cual considera que “el último delegado en Cuauhtémoc le tiene que entregar al primer alcalde de la demarcación, la Capilla Británica como parte de los bienes bajo su resguardo”.

Detalla que la pequeña, pero majestuosa capilla –que no presenta visibles problemas de estabilidad o deterioro, salvo quizá la necesidad de una limpieza o labores de mantenimiento para retirar plantas nocivas y humedades– fue construida en 1824 por la Comunidad Inglesa en el predio concedido para el Panteón Británico de la Tlaxpana, que se convirtió en territorio inglés:

“Fue parte de las concesiones que solicitó la corona inglesa para generar un acuerdo comercial con el gobierno de Guadalupe Victoria. Toda vez que los británicos son anglicanos, no podían ser inhumados en los cementerios de la capital que eran todos católicos. Se determina entregarles esos terrenos a la vera del río de la Verónica que conocemos ahora como Río Consulado.”

El cementerio, dice, se construyó en muy poco tiempo y funcionó hasta la década de los años sesenta del siglo XX, cuando se determinó hacer el Circuito Interior, que afectó tanto el panteón británico como el americano:

“El gobierno de Estados Unidos determina resguardar solamente los restos de la primera mitad del siglo XIX. Los de sus héroes de la invasión de 1847, que cayeron en diferentes batallas. Los británicos deciden sacar todos los restos y trasladarlos al nuevo cementerio en Legaria, en la delegación Azcapotzalco.”

En el Punto de Acuerdo consigna que Corona del Rosal y Charles Peter Hope, embajador de Gran Bretaña en México, signaron un convenio para devolver a la ciudad el cementerio, “en virtud de que ya hacía muchos años (desde 1926) no se había hecho inhumación alguna… por lo que el actual Gobierno de la Ciudad de México, es propietario del parque público y capilla que ocupan el terreno ubicado en Antigua Tlaxpana…”

Según la documentación reunida por el diputado, originalmente se planeó trasladar la capilla “piedra por piedra” al nuevo cementerio, pero no se logró por lo cual se hizo una donación “lisa y llana”. Fue en una ceremonia en la misma capilla que quedó como un espacio cultural y se incluye el Parque Churchill (que rodea el edificio), en el cual se crea después el Teatro al Aire Libre Juan Ruiz de Alarcón”.

Ahí mismo se describe su peculiar estilo:

“Su planta obedece a la clásica cruz romana, con dos coros para las ceremonias luctuosas, escrupulosamente orientada hacia los cuatro puntos cardinales, lo que produce efectos luminosos en su interior tanto al amanecer como en la puesta del sol.”

No se sabe el nombre de los arquitectos o artistas que hicieron sus diseños y altar, tallado en mármol, “único en el mundo”, en el cual están plasmados María, María Magdalena y Juan el Apóstol, acompañando a Jesús crucificado.

Luego de la donación se dedicó como sede para conciertos de corales y de cámara, y exposiciones de arte. Suárez del Real destaca que posee “una de las mejores acústicas para coros, para dos coros, que es muy característico del rito anglicano”.

A decir del diputado, la ahora exsecretaria de Gobierno de la ciudad, Patricia Mercado, le informó antes de dejar el cargo para postularse como senadora de la coalición Por México al Frente, que los trámites para anular el PATR y recuperar la capilla como espacio cultural de la Delegación Cuauhtémoc “van por buen camino”.

–¿No ha habido algún problema porque se fue la administración de Miguel Ángel Mancera?

–No, ninguno. Y la Iglesia católica entendió perfectamente bien el razonamiento de que no podemos entregarles lo que nunca les perteneció, porque la donación había sido de una capilla anglicana construida ex profeso para el culto anglicano; nunca fue de la arquidiócesis, de alguna vicaria o diócesis, siempre había estado bajo el resguardo directo de la reina Isabel, que es la jefa de la Iglesia anglicana en el mundo. Entendieron que fue un exceso de alguien que vio la oportunidad de un inmueble que evidentemente es antiguo y aparentemente estaba en desuso”.

Admite que lamentablemente no se ha salvado de frivolidades como el haberla prestado en diciembre de 2014 para realizar una boda civil, fuera de su horario de servicio, en la cual hubo bebidas alcohólicas, pirotecnia, mariachis y equipo de sonido, como informó en su momento el también diputado Santiago Taboada Cortina, pero expresa total confianza en que volverá a ser un espacio cultural abierto al público.