El Oro de los Arieles 60: Queta Lavat y Toni Kuhn

Princesa del cine nacional desde que debutó en Las colegialas (1946), Queta Lavat recibirá el Ariel de Oro este año, a la par del cinematógrafo nacionalizado mexicano Toni Kuhn (Berna, 1942), durante la 60 entrega de las máximas preseas fílmicas mexicanas en el Palacio de Bellas Artes. Los Ariel se otorgan por la Academia Mexicana de Artes y Ciencias Cinematográficas (AMACC), cuyo presidente el cineasta Ernesto Contreras logró con su cinta Sueño en otro idioma el mayor número de nominaciones. 

La 60 edición de la entrega del Ariel ocurre en la recta final de campañas electorales, cuando el pueblo se alista a elegir 3 mil 400 cargos públicos el próximo 1 de julio, además de que la violencia en el país prosigue…

“Mas no por ello, la fiesta de los Arieles dejará de ser una celebración del séptimo arte mexicano”, exalta Ernesto Contreras, presidente de la Academia Mexicana de Artes y Ciencias Cinematográficas (AMACC).

La ceremonia se llevará a cabo el martes 5 de junio en el Palacio de Bellas Artes. Es una presea que nació en 1946, mismo año de la fundación de la AMACC, afirma Contreras:

“Es una buena oportunidad para reunirnos, reconocernos, aplaudirnos y reflexionar. Igual, intentar brindar la mayor visibilidad posible a las películas y a los nominados, que es lo más importante.”

En ese rito cinematográfico se rendirá homenaje, con el Ariel de Oro a la actriz de cine, TV y teatro Queta Lavat, y al cinefotógrafo Toni Kuhn. 

Para este año compitieron por una nominación Ariel 144 títulos entre largometrajes y cortometrajes de ficción, documental y animación; quedó vacío el reconocimiento a Mejor Película de Animación, porque en este rubro no hubo inscripción alguna.

Fueron 218 integrantes del Comité de Elección de Nominados, los cuales participaron en el proceso de votación que se realizó de manera electrónica en un sistema desarrollado por la Dirección General de Cómputo y Tecnologías de Información y Comunicación de la UNAM. La revisión de las boletas electrónicas y el escrutinio de los votos arrojados por el sistema de votación electrónica es legitimado por un notario público.

Belleza nacional

A unos días de recibir el Ariel de Oro por su trayectoria, la primera actriz Queta Lavat (nacida un 23 de febrero en la capital y bautizada Enriqueta Margarita Lavat Bayona) externa a Proceso que se encuentra feliz, absolutamente satisfecha con lo realizado en el cine, “y muy agradecida con la Academia”.

Tras 74 años de carrera ininterrumpida y alrededor de 160 filmes desde la Época de Oro del cine mexicano, ella manifiesta en entrevista:

“Ha sido una delicia trabajar en el séptimo arte. Amo al cine y estoy muy, pero muy contenta con la vida que me permitió laborar para la pantalla grande.”

Rememora que la indujo al encanto del cine la destacada artista y también cantante María Elena Marqués (Ciudad de México, diciembre 14 de 1926-noviembre 11 de 2008), mas no participó en ¡Así se quiere en Jalisco! como a menudo aparece en sus biografías de periódicos e internet:

“Estudiábamos baile juntas [en la Academia Shirley] y ella se fue al cine porque ganó un premio muy importante de los aficionados por aquellos días y cantaba muy bonito. Entonces sacó un primer lugar y su regalo fue la película ¡Así se quiere en Jalisco! [1942, protagonizada por Jorge Negrete]. Entonces me invitó al cine, pero no actué allí pues estaba muy jovencita [tenía 13 años de edad]. Pasaron uno o dos años más y me volvió a insistir a que actuara en Las colegialas [1946], de Miguel M. Delgado, afortunadamente acepté y de ahí pa’l real, me seguí.”

–¿Cómo fue trabajar en esa película?

–No tenía idea de a lo que iba, no había academias para prepararse. Fue en 1945; entonces fui aprendiendo a base de trabajos, en cada uno, hasta que ya me sentí muy segura. Hubo años en que filmé diez cintas por año. ¡Es maravilloso! Dios me permitió desarrollarme en algo que me encanta, que me satisface, y que todavía siga yo aquí, activa a los 89 años.

Nació hacia 1929. Fueron sus hermanos los actores Jorge (1933-2011) y José Lavat (1948-2018), este último de doblaje. Con Juan Bustillo Oro hizo multitud de filmes:

“La cinta que me brindó mil satisfacciones fue Si nos viera Don Porfirio [1950] de Fernando Cortés. Me gustó muchísimo mi papel; además, tuve la fortuna de ser nominada al Ariel por ello.”

Algunas más: Dos tipos de cuidado (1953), El proceso de las señoritas Vivanco (1961), María Isabel (1968), Me he de comer esa tuna (1972), El monje loco (1984), La pura (1994) y Pata de gallo (2004). 

–¿Qué diferencias percibe con respecto a la actuación de la Época de Oro a la etapa actual?

–¡Uy, es muy diferente, todo era improvisado en cuanto a los actores! Eran muy pocos los que habían estudiado actuación. Ahora, los actores de cine son egresados de alguna academia o de algún instituto. Los Soler provenían del teatro. Yo realicé teatro después y luego fui pionera de la televisión. 

Acaba de terminar una temporada de nueve meses con la obra teatral Conversaciones con mamá, al lado del sonorense Jesús Ochoa, con la cual viajó a varias partes del país dirigidos por Antonio Castro. Al final, la siempre dulce Queta Lavat revela su preocupación por el México actual:

“Le pido a Dios que nos regrese la tranquilidad y la paz que tuvimos tantos años en este México tan hermoso… La violencia está tremenda.” 

Kuhn y Somonte

De familiares pintores, escultores, fotógrafos y escritores, Toni Kuhn, nacido hace 75 años en Biel/Bienne, Suiza, estudió Historia del Arte en las universidades de Berna y Zürich. A los 22 años de edad llegó a México para una estadía de tres meses, pero no se ha ido.

Hacia 1966, ingresó al Centro Universitario de Estudios Cinematográficos (CUEC) de la Universidad Nacional Autónoma de México. Como cinematógrafo ha trabajado en documentales y ficciones, por lo que también será distinguido con el Ariel de Oro:

“Debe valer mi trayectoria, ¡no lo sé! Mi filmografía abarca 200 títulos, entre los cuales son más de 40 largometrajes.”

–A usted lo marcó el movimiento estudiantil de 1968, ¿verdad?

–Ese año los soldados tomaron las instalaciones de la UNAM. Leobardo López Aretche [director de El grito] compañero de mi clase y líder estudiantil, les llevó flores, y un año después se suicidó. Íbamos a filmar el guión de ficción El canto del ruiseñor. No intervine en el movimiento por ser extranjero, me podían aplicar el artículo 33 constitucional. 

En 1991 obtuvo nacionalidad mexicana. Ex corresponsal de guerra en El Salvador para televisoras europeas, añade:

“El cine es una profesión fascinante y sigo trabajando.”

El pasado jueves 31 de mayo, Kuhn presentó su libro La noción del tiempo [ed. Tiempo imaginario] en la Casa del Tiempo de la UAM, el cual contiene 218 fotografías suyas. Se le recuerda que ha sido maestro de cineastas, y menciona:

“Enseñar es sentir que vale tu experiencia. Yo no daría clases si no quieren. Te sientes útil. Eso motiva.”

Por otra parte, desde el 21 de mayo pasado se exhiben 60 imágenes fotográficas de amplio formato tomadas por Carlos Somonte, con el título Dirigidas por… Directoras y directores ganadores del Ariel, en la Galería Gandhi de las Rejas de Chapultepec. La muestra estará hasta el 8 de julio. Entre los retratos se encuentran los de: 

Carlos Carrera, Felipe Cazals, Mariana Chenillo, Busi Cortés, Amat Escalante, Guillermo del Toro, Jorge Fons, Tatiana Huezo, María Novaro, Gabriel Retes, Juan Carlos Rulfo, Guita Schyfter y Maryse Sistach. Somonte dice a este semanario cómo surgió la idea de esta exposición:

“Por una propuesta que yo le hago a la AMACC. Planteé no ver al Ariel como algo que estandariza, quise crear algo distinto porque cada quien es distinto en su quehacer cinematográfico y con cada uno hago una distinta aproximación visual. Todo lo efectué en la Casa Luis Buñuel [sede de la AMACC] porque esa vivienda la considero como el cine, como la cinematografía misma que es lo único que los une a todos 

“El tiempo de toma me lo definió Guillermo del Toro. Lo fui a ver al Festival Internacional de Cine de Guadalajara, tres minutos. Ahí me di cuenta que tratándose de trabajo con directores había que ser como muy vertiginoso, para no darles chance de ponerse a dirigir… Algunas veces tenía que ver el lugar y la acción con algunas de sus películas, no necesariamente con la premiada por el Ariel. Analizaba todo un día antes y decidí no llevarme más de diez minutos con cada director. Después de muy pocos disparos daba por terminada la sesión para continuar con el siguiente, porque cada 15 minutos llegaba un director durante seis días.”

Somonte se queda con “una gran satisfacción, lo que escribí está colgado, y por exponer, para todos, en la galería más visitada del mundo, se calcula que la verán entre seis millones de personas entre los que pasan con la bicicleta o van paseando con los niños”. 

Suspicacias y Contreras

Sueño en otro idioma, de Ernesto Contreras y titular de la AMACC, es la que cuenta con más nominaciones como Mejor Película, Mejor Actor, Actriz de Cuadro, Coactuación Femenina, Coactuación Masculina, entre otras, por lo cual ha habido críticas hacia Contreras, quien aclara:

“Entiendo que puede haber suspicacias. Tomé este nuevo cargo en noviembre pasado y evidentemente pensé muchísimo qué iba a pasar con esta situación, porque sabía que por haberse estrenado el año pasado la película en Guadalajara, iba poder competir en los Arieles. Lo primero que hice fue anunciar que renunciaría a la posibilidad de competir por la categoría de Mejor Dirección, lo cual fue una decisión muy fuerte personalmente porque evidentemente para mí es muy importante; pero también llegué a la conclusión de que el filme debía competir porque se elaboró con el trabajo de muchos colaboradores, de gente muy talentosa, y no hubiera sido justo que por una decisión personal los hubieran privado a ellos de esa oportunidad.”

–También se cuestiona por qué Tiempo compartido, de Sebastián Hofmann, entró en competencia si no se ha estrenado, y va por Mejor Película.

–Para que una cinta pueda ser inscrita a los Ariel debe llenar todos los requisitos de la AMACC. En el caso de Tiempo compartido llegó a la Academia un certificado de su exhibición durante el mes de diciembre del año pasado, siete días de proyección como lo marca el reglamento. 

“Hemos actuado conforme a nuestro reglamento; lo demás ya es una cosa que deben explicar los productores”,
concluye.