La escultura del Ariel, “un canto al espíritu libre”

Símbolo de la unidad y la defensa de la cultura de América Latina, la estatua del Ariel representa “un canto al espíritu libre, al heroísmo en la acción y al afán de excelencia en el arte”. Se encuentra ahí desde 1958.

La escultura en gran formato es, nada más y nada menos, obra de Ignacio Asúnsolo, nacido en Durango y criado en Chihuahua, misma que estuvo originalmente en el Paseo de la Reforma  (los premios se entregan desde 1947) a la altura de Chapultepec, y se movió al interior de los Estudios Churubusco en 1958.

Fundida en plata y montada en una base piramidal de mármol negro, se trata de la figura de un hombre desnudo posado en un águila a punto de emprender el vuelo.

La pieza, creada ex profeso para la Academia Mexicana de Artes y Ciencias Cinematográficas (AMACC), toma su nombre del ensayo literario homónimo del escritor uruguayo José Enrique Rodó que data de 1900, y se entrega a los ganadores de la industria nacional en reconocimiento y estímulo a los valores más destacados en el orden artístico, técnico y científico.

Se ha entregado desde la primera ceremonia que se llevó a cabo el 15 de mayo de 1947 hasta 1958, cuando tuvo una breve suspensión, reanudándose en 1972 hasta la fecha.