Desmentido a Anaya: AMLO no tomó parte en la venta de Banamex y Bancomer

Señor director:

Por tratarse de la enorme importancia que representa para nosotros los mexicanos el proceso electoral que tenemos en marcha, mucho agradeceré si les es posible publicar en Palabra de Lector de ese gran medio de información y análisis, mi reflexión sobre la materia que a continuación expongo.

Durante el segundo debate de los candidatos contendientes a la Presidencia de la República, efectuado el día 20 de mayo del año en curso, en la ciudad de Tijuana, BC, uno de los debatientes, el señor Ricardo Anaya Cortés, hizo uno de tantos señalamientos que, de acuerdo a mis escasos conocimientos e información de la que dispongo, es altamente incierta. Me refiero a la imputación hecha en contra del candidato Andrés Manuel López Obrador, a quien señaló con voz retadora y violenta como el autor de la venta de instituciones bancarias, en los siguientes términos: 

“…yo conozco ese numerito y es completamente tramposo, ese número incluye en 2001 la venta de Banamex y en 2004 la venta de Bancomer; estamos hablando de inversión que genere empleos. Ahora resulta que estás muy orgulloso de haber vendido la banca a Estados Unidos y a España, y a las pruebas me remito…”. 

Hasta aquí dejo la cita, pero las afirmaciones inciertas y probablemente dolosas continúan.

Sobre este particular, me permito informar respetuosamente al señor Anaya que la banca comercial en México se vendió desde el siglo pasado, para ser precisos. La venta de Banamex se llevó a cabo el 30 de agosto de 1991 al grupo financiero Banamex-Accival, y la de Bancomer el 8 de noviembre del mismo año al grupo financiero Monterrey. 

En aquellos años, todas las asignaciones se hicieron a entidades nacionales; la extranjerización de los bancos ocurrió durante la segunda mitad de los noventa. Sobre este tema podríamos seguir hablando, pero no es el caso.

De lo anterior, salta a la vista y al entendimiento que el candidato López Obrador absolutamente nada tuvo que ver en la venta de los bancos en cuestión, ni siquiera como posibilidad, ya que entre el ejercicio de la venta de la banca y el de la jefatura de gobierno del entonces Distrito Federal existe un abismo.

Ahora, sólo quiero concluir esta reflexión con un llamado a la aclaración de quién deba hacerlo, para evitar la toma de decisión electoral basada en información incorrecta, porque esto a su vez nos conduce a una opción de sufragio equivocado.

Atentamente:

Jorge Ramírez Martínez

Puebla, Puebla