Sinhué Rodríguez gesta un frente regional anti-AMLO

Anaya ganará, dice el candidato panista a gobernador de Guanajuato, Sinhué Rodríguez. Pero de todas formas anticipa que ya trabaja en la conformación de un bloque de mandatarios frentistas para oponerse a las políticas económicas de Andrés Manuel López Obrador, por si es el morenista quien llega a la Presidencia. En cuanto a la oleada de violencia en la que el gobernador saliente Miguel Márquez, también del PAN, deja sumido el estado, Rodríguez se limita a prometer un giro en las políticas de seguridad. 

GUANAJUATO, Gto.- Con todo y que el candidato puntero en las preferencias para la elección de gobernador, el panista Diego Sinhué Rodríguez Vallejo, dice confiar en que Ricardo Anaya “dará la vuelta” a Andrés Manuel López Obrador en la votación por la Presidencia, advierte que, si triunfa éste, él forjará un bloque regional de gobernadores y empresarios “para generar un contrapeso real, muy fuerte, ante un gobierno que no convenga al país”.

Añade: “Espero que la relación con el próximo presidente Ricardo Anaya sea muy constructiva…si no (es decir, si gana López Obrador) será muy institucional”, resumió Rodríguez Vallejo, al que las diversas encuestas publicadas en el estado le atribuyen entre 33 y 52% de la intención del voto, seguido por el candidato de la coalición Juntos Haremos Historia, el expanista Ricardo Sheffield Padilla, y el del PRI, el cenecista Gerardo Sánchez.

Este último podría incluso descender a un cuarto lugar ante la marcada división interna de su partido y el posicionamiento del candidato del Partido Verde Ecologista de México (PVEM), Felipe Camarena García, mientras que la candidata de Nueva Alianza, Bertha Solórzano Lujano, aparece en el último lugar de los sondeos.

Integrante “de una familia de panistas” como él mismo la define, el exfuncionario municipal, exdiputado y hasta hace unos meses titular de la Secretaría de Desarrollo Social y Humano del estado, Rodríguez Vallejo, se prepara desde ahora para un escenario adverso al panismo:

“Con López Obrador se complica el escenario, lo vemos desde ahorita, dadas las encuestas: las inversiones se frenan, se frenan muchas cosas. Suponiendo, sin conceder, que ganara López Obrador y ganara yo, es importante comenzar a hacer una planeación regional, vernos como bloque; Guanajuato como pivote.”

En entrevista con Proceso, describe las dos visiones del estado y el país que desde su punto de vista hacen necesaria una estrategia para equilibrar la balanza:

“En Guanajuato no creemos en darle dádivas a quien no trabaja; no creemos en el proteccionismo, sino en el comercio exterior, creemos en esa apertura comercial. No creemos en la lucha de ricos contra pobres, no queremos que los ricos dejen de serlo, sino que los pobres tengan herramientas” para transformar su situación. “No creemos en darles amnistía a los criminales”, enumera el panista.

Como parte de esa estrategia –para cuyo diseño cuenta en su equipo de campaña con el exdirigente nacional del PAN Luis Felipe Bravo Mena y el exgobernador y exdiputado federal Carlos Medina Plascencia–, Rodríguez Vallejo se dice decidido a asumir un liderazgo en la región centro-occidente del país, para desde ahí trabajar en proyectos, intercambios y gestión de recursos, pero encaminada también a hacerle un contrapeso “muy fuerte, sobre todo en materia económica”, al gobierno de López Obrador.

En esta región incluye a ocho estados además de Guanajuato: Aguascalientes, San Luis Potosí, Zacatecas, Colima, Nayarit, Querétaro, Michoacán y Jalisco. Ninguno de ellos es gobernado por Morena; Guanajuato y Jalisco son las únicas entidades que tienen elección de gobernador el próximo 1 de julio.

De esa forma, de ganar la Presidencia, López Obrador tendrá que negociar sus reformas y la planeación de presupuesto. “No olvidemos que las reformas constitucionales tienen que pasar por los Congresos de los estados. Entonces, el diálogo se tiene que privilegiar”, señala el candidato a gobernador del frente.

El candidato había dicho previamente, en un par de entrevistas, que tiene sobre López Obrador una ventaja reflejada en las encuestas: “No existe una animadversión contra (mi) persona o el partido. Cuando preguntan por quién no votarían, primero sale el PRI, después Morena y luego nosotros (el PAN).

“Cuando en las encuestas preguntan por López Obrador, sí hay un gran porcentaje que no votaría por él”, dijo al portal Zonafranca el 31 de mayo, entrevista en la que también sostuvo, “si nos vemos como región, somos una potencia”.

En su perspectiva, la alianza regional implicaría un bloque político que sumaría a gobernadores, diputados federales, senadores, congresos y sectores empresariales:

“No es lo mismo tener 14 diputados federales por Guanajuato que juntar a los de (Enrique) Alfaro –candidato a gobernador de Jalisco por Movimiento Ciudadano–, los de Nayarit, y así sumar 100 diputados para decirle a un presidente autoritario: esa reforma no nos conviene, ese modelo de país no es el que queremos en esta región. Si lo hace la región centro-occidente, y lo hace el Norte con Nuevo León, Coahuila, Chihuahua, Sonora y Tamaulipas, estás hablando de un engrane muy importante.”

Rodríguez Vallejo también apunta en este engranaje a quienes prevé como ganadores de las elecciones en Veracruz, Miguel Ángel Yunes Márquez, y en Puebla, Martha Érika Alonso. “Entonces se hacen estos bloques empresariales, políticos, con los que podemos hacer contrapesos reales, efectivos, ante un gobierno autoritario”, insiste.

El leonés visualiza los congresos locales de estos estados como “los últimos diques” ante las reformas constitucionales que decidiera impulsar López Obrador desde la Presidencia, “y eso nos permitirá tener como regiones posicionamientos muy claros en torno a una política económica que no nos convence”.

Los lastres de Márquez

Si gana el 1 de julio, Rodríguez Vallejo será el quinto gobernador del PAN por elección y el octavo después de tres gobernadores interinos y sustitutos que desde 1991 –con la designación de Medina Plascencia en acuerdo con el entonces presidente Carlos Salinas de Gortari– encumbraron al blanquiazul, que 27 años después enfrenta la peor coyuntura de seguridad en su ya largo predominio.

El gobernador saliente, Miguel Márquez Márquez, termina su sexenio marcado por la dualidad: de un lado un promisorio desarrollo económico con la atracción de inversiones extranjeras, y del otro es fuertemente cuestionado por asignaciones, contratos y adquisiciones cuya información ha reservado, generando suspicacias en las cámaras empresariales y en la sociedad civil.

Uno de estos contratos es precisamente el del Programa Escudo, asignado a la empresa Seguritech y anunciado como el mayor blindaje tecnológico frente a la delincuencia en Guanajuato. El estado solicitó un crédito para pagarlo y lo echó a andar con gran despliegue de propaganda en abril de 2014.

Cuatro años después, las estadísticas, la percepción de inseguridad y la violencia palpable demuestran la ineficacia de la inversión, que rebasó los 2 mil millones de pesos, mientras el gobierno de Márquez se apega a su discurso de que las razones de la inseguridad radican en el incremento de delitos federales como robo de combustible y robo al tren, así como la impunidad de portadores de armas de fuego.

Difieren de ello organismos como el Observatorio Ciudadano de León (OCL), cuyo presidente, Luis Alberto Ramos, reprocha que el gobernador ha desestimado el fortalecimiento estructural de las policías municipales por destinar miles de millones de pesos a la actuación reactiva de las corporaciones estatales.

“No se pudo dar este proyecto de largo plazo con la autoridad; algunas veces nos ven como enanos a la sociedad civil”, dice Ramos, y lamenta que en León, la ciudad más poblada del estado y bastión panista, se dejó de lado el capital humano –capacitación y recursos para los policías– y se ignoraron propuestas como la de crear una universidad policial y un observatorio legislativo para medir la eficacia de diputadas y diputados de la actual legislatura, con mayoría panista.

Ramos admite que Guanajuato se ve al final de este sexenio como uno de los estados con mayor inversión de industrias, pero también como el que aumentó exponencialmente el número de algunos delitos, como los homicidios dolosos.

“Márquez hablaba de Escudo como la solución; después dijo que todo estaba bien; más tarde, que vendría el Ejército, y ahora que (la inseguridad) es culpa de la federación. Hay que reconocer lo que no se hizo bien, corregir para avanzar”, indica.

El presidente del OCL califica la inseguridad pública y la reciente asignación directa hecha por Márquez a una filial del Grupo México del contrato para la construcción de un libramiento en Silao como “las manchas del fin del sexenio”. Esa obra costará cerca de 2 mil 300 millones de pesos, que la empresa recuperará con cargo a la cuota que cobrará por el uso de la vía durante 30 años.

Los mismos señalamientos los hizo el presidente del Consejo Coordinador Empresarial de León, Jorge Arturo Sánchez Castellanos, quien criticó la opacidad y reserva con la que se otorgó el contrato a la empresa de Germán Larrea, cuyos detalles fueron clasificados como información reservada por el gobierno estatal.

A estos temas se sumó en los últimos días un anuncio más de Márquez: la venta de un predio propiedad del gobierno del estado a la iniciativa privada para construir un estadio de futbol, luego de que el municipio de León perdiera la propiedad del Nou Camp tras una desastrosa defensa jurídica ante el empresario Roberto Zermeño.

El pasado jueves 7, en Salamanca, un irritado Márquez respondió así cuando una reportera le preguntó sobre la venta del bien público para un negocio particular:

“Una vez que nos autoricen (el Congreso) es para venderlo. De entrada, yo quiero ser muy claro, se va a vender, no va a haber recurso público en este proyecto… ya nada más falta que también en esto estén jorobando, no va a haber recurso público.”

–¿Quiénes (joroban)? 

–Pues algunos.

La paz, promesa rota

En cuanto al auge delictivo, la promesa de Márquez de hacer de Guanajuato el estado más seguro del país se hizo añicos, como señaló el candidato del PVEM, Felipe Camarena, quien fue procurador y secretario de Seguridad del estado en los primeros sexenios del PAN.

Datos del OCL, tomados del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, muestran que entre 2012 y 2017 el presupuesto de la Secretaría de Seguridad Pública se duplicó: de mil 244 millones 185 mil pesos a 2 mil 446 millones.

En 2012, al inicio del sexenio de Miguel Márquez, se abrieron mil 872 expedientes o carpetas por homicidios dolosos y culposos, pero en 2017 fueron 3 mil 378: el aumento fue de 132%.

Según dichos expedientes, en 2014 fueron asesinadas 2 mil 645 personas, y en 2017 llegaron a 4 mil 39. Y de enero a marzo del presente año ya se habían denunciado 31 mil 979 delitos en el estado.

El repunte de estos indicadores ha sido el tema en que más insisten los candidatos de oposición en sus campañas. La situación obligó al propio candidato del PAN a reconocer los pendientes y a ofrecer un “golpe de timón” si gana la elección, con medidas como la creación de una policía de gestión y una reorganización administrativa, además de duplicar el número de agentes del Ministerio Público para procesar las denuncias y llevar los casos a los juzgados.

En la entrevista con Proceso, Rodríguez Vallejo afirmó que sus propuestas se deben a que “no se están integrando con el suficiente profesionalismo las carpetas; se genera un cuello de botella e impunidad”.

Sus rivales en la lucha por la gubernatura también provienen del PAN. La coalición Juntos Haremos Historia postuló a Ricardo Sheffield, quien hasta hace tres meses pretendía repetir como candidato del PAN a la presidencia de León y que también fue diputado local y federal. Lo cobija el repunte de López Obrador, con quien Morena podría alcanzar una votación nunca antes obtenida para la izquierda en el estado, según las encuestas.

A su vez, Felipe Camarena, exprocurador y exsecretario de Gobierno, se salió del PAN cuando, a su parecer, ese partido “comenzó a hacer las cosas mal y a incurrir en las prácticas del PRI”. Ahora sostiene que el ciclo de su antiguo partido en Guanajuato está por terminar: “El PAN se cree que es dueño de Guanajuato; hay corrupción, deshonestidad. La gente está molesta”.