Una guerra con víctimas estadunidenses

La guerra comercial que desató Donald Trump sin duda tendrá efectos negativos para México, Canadá y la Unión Europea… pero también para la economía estadunidense. Los analistas pronostican una caída de la inversión, mayor inflación y aumento del desempleo. Un dato es elocuente: por cada empleo que se genere, debido a las tarifas arancelarias a la importación de acero y aluminio, se perderán otros cinco como consecuencia de los aranceles que, en represalia, aplican los países afectados a productos estadunidenses como la carne de cerdo, las manzanas y el whisky, algunos de cuyos productores expresan, en entrevista con Proceso, su preocupación por la manera en que los ha embarcado su propio presidente.

EL PASO, Tx.- A lo largo de casi tres décadas, Jim Heimerl ha visto crecer su negocio familiar de producción porcina en Johnstown, Ohio, en el Medio Oeste. Cada año en sus granjas se crían alrededor de 800 mil cerdos, de los cuales exporta la tercera parte a México, China y otros países.

De su empresa productora, Heimerl Farms, dependen 90 empleados y unas 140 familias más que producen cerdo bajo un esquema de contratistas. Es un negocio exitoso que incluye la reproducción, crianza, engorda y procesamiento de carne y que durante muchos años se ha beneficiado de las exenciones arancelarias a sus exportaciones.

Pero la estabilidad financiera que el libre comercio le ha dado a Heimerl y a cientos de productores estadunidenses está ahora amenazada por la guerra comercial iniciada por el presidente Donald Trump contra varios países exportadores, entre ellos México, China, Canadá y los de la Unión Europea.

El 31 de mayo el gobierno estadunidense anunció tarifas arancelarias de 25% y 10% a las importaciones de acero y aluminio, respectivamente, argumentando razones de seguridad nacional. En respuesta, las autoridades de los países afectados anunciaron aranceles similares para la importación de diversos productos. México impuso 20% a las importaciones de carne de cerdo procedente de Estados Unidos y de otros productos, como manzanas, arándanos, quesos y whisky. 

“Sólo un día después del anuncio del impuesto mexicano vimos una caída de dos dólares por cabeza de animal. Realmente no sabemos qué esperar. Si el impuesto se mantiene mucho tiempo, podríamos perder hasta 10 o 12 dólares por cabeza, pero no tenemos predicciones claras todavía”, dice en entrevista Heimerl, también presidente del Consejo Nacional de Productores de Cerdo, que representa a unos 60 mil porcicultores del Medio Oeste. 

Este es el segundo golpe contra la industria porcícola estadunidense en menos de dos meses. En abril, el gobierno de China impuso un arancel similar para las importaciones de cerdo. Heimerl asegura que el impacto inmediato fue una pérdida de 2 mil millones de dólares, equivalentes a 18 dólares por cabeza de animal.

Las exportaciones de cerdo estadunidense a México representan la tercera parte del valor total de las ventas externas de la industria. El año pasado se vendieron a México unas 800 mil toneladas por un valor aproximado de mil 500 millones de dólares. 

México es el segundo mercado más grande para las exportaciones de cerdo.

“México es muy muy importante para nosotros y estamos muy preocupados por el futuro. Tenemos la esperanza de que esta medida no sea de largo plazo”, dice Heimerl. 

La industria porcina estadunidense genera más de 500 mil empleos en áreas rurales y semirrurales en el Medio Oeste del país. Aunque poco más de 100 mil de esos empleos están ligados a las exportaciones, Heimerl señala que por ahora es difícil estimar si la medida tendrá un impacto en su fuerza laboral.

La pérdida será más financiera, dice. “Esto (los aranceles) afectará mucho a mi familia porque nos generará una pérdida de ingreso importante si se extiende largo tiempo”.

Efectos negativos 

Monica de Bolle, analista del Peterson Institute for International Economics, afirma que las tarifas arancelarias impuestas por Estados Unidos a las importaciones de acero y aluminio tendrán un gran impacto en la economía estadunidense.

“El efecto no será a nivel macroeconómico, no a nivel de PIB, pero veremos impactos en varios sectores de la economía; por ejemplo en la industria automotriz, en la de bienes de capital y otros”, dice de Bolle a Proceso. “Va a crear problemas para las compañías, que tendrán menos capacidad de inversión y generación de empleos. Al final, afectará la creación de empleos, que es una de las promesas de campaña de Trump”.

No sólo eso. Los aranceles también podrán crear un efecto inflacionario tanto en México como en Estados Unidos y el resto de los países impactados. Los consumidores serán los más afectados, señala.

“Los efectos son todos negativos. No existe manera de darle la vuelta y decir que hay un efecto positivo”, afirma la analista. “Aun si hubiera beneficio para un determinado sector, sería demasiado pequeño comparado con el impacto negativo en otras áreas”.

Analistas del Trade Partnership Worldwide, una consultora privada, estiman que la imposición de tarifas arancelarias al acero y al aluminio se traducirá en la pérdida de unos 180 mil empleos en diversas industrias de Estados Unidos.

“Más de cinco empleos se perderán por cada empleo que se gane”, concluyó un análisis elaborado por Joseph Francois y Laura Baughman. Los analistas agregaron que los sectores más afectados por la pérdida de empleos serán la fabricación de metales, la industria de motores y autopartes, así como de transporte de equipo. 

“Las tarifas podrán crear 33 mil 464 empleos en la industria de hierro y acero, pero eso le costará unos 179 mil 334 trabajos a otras industrias”, indicaron.

El análisis no consideró los efectos que podrían tener las tarifas impuestas por México, Canadá, la Unión Europea y China sobre las importaciones procedentes de Estados Unidos.

En Washington, estado del noreste del país que genera un tercio de la producción nacional de manzana y que contribuye con 90% de las exportaciones totales de la fruta, los productores se preparan para una posible pérdida de volumen de mercado.

“México es nuestro principal mercado y es un socio maravilloso”, asegura Todd Fryhover, presidente de la Washington Apple Commission, organización que agrupa a los productores del estado. “Pero también exportamos a otros 60 países y tenemos que seguir buscando mercados alternativos”.

No es la primera vez que el gobierno mexicano impone tarifas a la manzana estadunidense. En 2010 fueron la respuesta de México a la negativa de Estados Unidos de permitir el acceso de tráileres por la frontera. La tarifa duró sólo un año pero provocó pérdidas importantes a la industria manzanera.

“Es difícil medir el impacto”, dice Fryhover. “Algunos analistas estiman que las pérdidas por ese arancel fueron de 44 millones de dólares, pero hoy en día producimos y exportamos más manzana que entonces”.

El 81% de la cosecha de manzana de este año ya ha sido vendida, por lo que Fryhover estima que el 19% restante será afectado por el impuesto. Sin embargo, piensa que el mayor impacto será en la cosecha de 2018.

“Realmente esperamos que esto sea temporal y haya una resolución a la dispu­ta”, dice el productor.

“Víctimas desafortunadas”

En otro extremo del país, el sureste, los productores de whisky en Kentucky también han reaccionado a la imposición de aranceles a sus exportaciones. Y no es para menos.

La Asociación de Destiladores de Kentucky estima que 95% del whiskey que se consume en el mundo se produce en ese estado. Junto con Tennessee, Kentucky abastece gran parte de la demanda internacional del producto. Sus principales compradores son Canadá, Inglaterra, México –en tercer lugar–, China y Francia.

“El whisky es una industria pujante en Kentucky con un valor de 8 mil 500 millones de dólares, que genera 17 mil 500 empleos anuales”, dijo el presidente de la Asociación de Destiladores de Kentucky, Eric Gregory en un comunicado. “Seguimos esperanzados en que las negociaciones pueden evitar una costosa guerra comercial con nuestros aliados en el mundo”.

Incluso antes de que se dieran a conocer las tarifas arancelarias al whiskey, Paul Varga, presidente de Brown-Foreman, la compañía que produce el Jack Daniel’s, aseguró al periódico Tennessean que su empresa podría convertirse en una “desafortunada víctima” de los aranceles. 

“La mayoría de nuestros productos está hecha en Estados Unidos y en los últimos años hemos invertido mucho en nuestra expansión manufacturera”, apuntó Varga, cuyo whiskey se exporta a 160 países.

En gran parte de los estados que serán afectados por los aranceles impuestos a las exportaciones estadunidenses, los electores votaron por Trump. Algunos analistas consideran que la guerra comercial podría impactar el resultado de las elecciones intermedias para renovar el Poder Legislativo en Estados Unidos y quizá a largo plazo el resultado de la próxima elección presidencial.

“No me imagino que esto no tenga un efecto en las elecciones de medio término”, dice De Bolle. “Aun si las tarifas no entraran en vigor, la incertidumbre que ya han creado se verá reflejada en los resultados”.

Por otro lado, continúa la analista, la pérdida de empleos podría ser muy costosa para Trump en el largo plazo, ya que uno de los pilares de su campaña fue justamente la promesa de generar trabajos.

Un sondeo reciente de CNBC y The Wall Street Journal reveló el miércoles 6 que el tema de las tarifas puede tener cierto peso en el resultado de la elección intermedia. De acuerdo con el sondeo, 31% de los electores dijo sentirse muy incómodo respaldando a un candidato que apoya tarifas arancelarias, mientras que 21% señaló que podrían votar por ese candidato, pero “con reservas”. Sólo 10% de los encuestados dijo sentirse muy entusiasmado al votar por alguien que apoya la imposición de aranceles.

Sin embargo, el efecto político real aún está por verse.

Jim Heimerl, el productor porcícola de Ohio –un estado en el que Trump ganó la elección– dice que aún confía en que las cosas van a arreglarse:

“Él (Trump) sigue diciendo que va a ayudar a los agricultores. Nosotros estamos dispuestos a seguir trabajando con él. Somos patriotas y lo respaldamos con la esperanza de que se logre un buen acuerdo. Pero también es cierto que nos está tocando la peor parte y así no podemos ir muy lejos. Él necesita ayudarnos.”

Y en la misma tónica se expresa el productor de manzanas de Washington, un estado que le dio su voto al Partido Demócrata.

“Soy estadunidense. Él es mi presidente y ciertamente tiene más información que yo. Nosotros apoyamos a esta administración”, dice Fryhover. “Es sólo muy desafortunado que algunas de las medidas que se han tomado tengan implicaciones financieras para productores como nosotros; pero aun así, quiero ser optimista”.