“Salimos del mar y soñamos en el mundo”

Cuando todo era agua y no había día ni noche ni luz ni tierra ni cielo ni estrellas, tres dioses deciden imaginar y crear el mundo. Sólo cerramos los ojos y con nuestra imaginación creamos, dice la propuesta de teatro para niños Salimos del mar y soñamos el mundo, basada en la cosmogonía de los huicholes.

Con la decisión de tres dioses aburridísimos en el fondo del agua, es como inicia la travesía de emerger y nombrar. Como la poesía, como el arte, como el proceso de ser, esta obra infantil invita a los niños a sentir que son ellos los que nombran las cosas que conocen y ayudan a los personajes a crearlas. Los niños del público saben cómo se llaman las estrellas, la Luna y el Sol, saben que la arena se llama arena y el teatro se llena de algarabía cada vez que los dioses intentan dar nombre a los elementos de la naturaleza fuera del agua, y son los niños que alegres quieren compartírselos.

El proceso colectivo en la elaboración de este ­espectáculo infantil, el cual puede ser visto por chicos y grandes, fue concretado con la dramaturgia de Felipe Rodríguez y la dirección de Nora Manneck. La propuesta utiliza proyecciones en tres paneles en los que por medio de animaciones –coordinadas por Mariano Romero y José Carlos Mondragón– y un ­videomapping diseñado por Ismael Gimate, provocan una sensación de que los personajes están inmersos en el espacio. Vemos nadar peces de un extremo a otro o contemplar la arena, por un lado, y el mar chocando con ella rítmicamente, por el otro. Observamos a ese venado mítico de la cultura de la Sierra de Wirrarika o un cielo estrellado con cometas que aparecen y desaparecen en esa oscuridad.

Al igual que la iconografía utilizada en las imágenes proyectadas, el vestuario, diseñado por Yolotzin García, contempla símbolos de esa cultura. Si bien las animaciones resaltan por el colorido que caracteriza al trabajo de los huicholes, algunos aditamentos son báculos de cruces tejidas o grecas dibujadas en los trajes de los protagonistas. La mezcla de traición y modernidad se constata en el uso de tiras de leds bajo la tela iluminando el vestuario de una manera especial.

María José Vargas, como Takutsi, Érik Israel Consuelo (alternando con Carlos Zozaya), como Maxacuaxi, y Azur Zágada, como Kauyumari, son los actores que interpretan a estos dioses que hacen reír a los niños y los guían en el reconocimiento de la naturaleza. Son actores vitales que logran integrar la participación de los pequeños.

El peligro en esta aventura se manifiesta en el encuentro de los dioses con los gigantes malignos, interpretados por Adrián Alarcón, Bruno Benítez y Bernardo Benítez, el cual es uno de los momentos más atractivos de la obra. Sobresalen estos gigantes con ojos iluminados que son guiados por el gigante mayor, que en realidad es el más pequeñito.

Salimos del mar y soñamos en el mundo utiliza recursos llamativos con los que Nora Manneck juega para presentarnos una obra colorida, con contrastes luminosos y elementos de una cultura tan rica y misteriosa como la huichola.  Se estrenó en el teatro Sergio Magaña y ha estado también en temporada en el Centro Cultural Helénico; actualmente se encuentra en el Foro de las Artes del Centro Nacional de las Artes.