Gas y petróleo corren por las venas del futbol ruso

El balompié de la primera división de Rusia se encamina hacia los primeros planos del futbol mundial debido a la capacidad económica que recientemente adquirieron sus principales equipos, como el Zenit de San Petersburgo, para pagar los servicios de estrellas internacionales. Las carretadas de millones de euros que corren por la liga local sólo han sido posibles por el respaldo de petroleras o gaseras, compañías de empresarios que amasaron sus fortunas aprovechando la caída de la Unión Soviética. 

PARÍS.– Una liga joven y poderosa. Desde la desin­tegración de la Unión Soviética, en diciembre de 1991, las cosas han cambiado en el futbol de Rusia. Los dueños del balompié local han trabajado e invertido millonadas para exhibir el rostro más moderno del campeonato nacional y, claro, volverlo victorioso.

Después de la caída del comunismo, los rusos necesitaron consolidar el circuito de competencia debido a la salida de los equipos ucranianos, como el Dínamo de Kiev, el más ganador en la era soviética. La nueva Liga Superior de Rusia se construyó sobre las cinco grandes escuadras moscovitas: Spartak, Dínamo, Torpedo, Lokomotiv y CSKA, además de 14 equipos de divisiones inferiores y hasta conjuntos amateur. 

Durante la Unión Soviética su futbol no consiguió grandes cosas a nivel de clubes europeos, pero en la década de los años 2000 todo cambió…

Son dos los equipos rusos que recientemente se han apoderado de la Liga Europa de la UEFA, torneo considerado como el hermano menor de la Liga de Campeones (Champions League), la competencia entre clubes más prestigiada del mundo. 

En 2005, el CSKA de Moscú le ganó 3-1 al Sporting de Lisboa en la final disputada en la capital lusa; tres años después, el Zenit de San Petersburgo logró la misma hazaña, venciendo 2-0 al Rangers de Escocia.

La liga rusa aún no forma parte de las cuatro más importantes que aporta equipos para la Champions, como las de España, Inglaterra, Italia y Alemania, pero sí logra competir con los demás países cuyas competencias son consideradas de media tabla. 

Desde que los clubes rusos conquistan títulos, los de Francia y Holanda no han destacado en instancias internacionales, aunque el Olympique de Marsella disputó la final de la Europa League este año y el Ajax de Holanda en 2017. Sin embargo, en ese lapso sólo el Porto de Portugal ganó una Europa League, en 2011.

La Federación Internacional de Historia y Estadística de Futbol consideró en 2014 al torneo ruso como el octavo más fuerte del mundo y ocupa el séptimo lugar en la clasificación de campeonatos de la UEFA. 

La mejoría de la liga rusa es tal que escuadras como Real Madrid, Barcelona o Manchester United no permiten que sus jugadores subestimen a los equipos de este lado del mundo, sobre todo cuando van de visita porque enfrentan condiciones extremas, una cancha dura y una afición que no es nada fácil.

Hacia la Liga Premier

Los dueños de los equipos locales, cuyo torneo de primera división lo organiza la Unión de Futbol de Rusia, decidieron tomar como ejemplo la Liga Premier inglesa que fue reformada a principios de los noventa. Así, desde 2002, la Liga Superior dejó su lugar a la Liga Premier rusa para adaptarse a los modelos europeos de competición.

Antes de 2010, las temporadas utilizaban el calendario “primavera-otoño”, siguiendo el año civil entre marzo y noviembre. “Los dueños cambiaron el formato durante la temporada 2011-2012 con el objetivo de adaptarse a los demás certámenes europeos, como Inglaterra o España”, comenta Antoine Jarrige, periodista de Footballski, medio especializado en el futbol de Europa del Este.

Este cambio fue visto de manera positiva por las televisoras, sobre todo las extranjeras –comenta el periodista–. La Liga ya no interfiere con la ventana de transferencias entre julio y agosto y los jugadores ya no temen cambiar de equipo.

En Rusia está establecida una pausa que se inicia en diciembre y dura tres meses, para evitar el desgaste de los jugadores al jugar en condiciones climáticas extremas, como en el invierno, explica Jarrige. Sin embargo, continúa el periodista deportivo, dicha pausa también hace mella en la condición física de los equipos calificados a la Liga de Campeones o a la Europa League. “Es frecuente que los equipos lleguen con menos aguante que sus adversarios”, dice.

De acuerdo con expertos consultados, existe una explicación sencilla del porqué el Zenit y el CSKA han conseguido destacar en la Europa League,­ a diferencia de la superpotencia soviética que nunca pudo colocar a ningún equipo en la élite del futbol: hay más dinero en juego.

El periodista deportivo expone que, desde el renacimiento del balompié ruso en los años 2000, existe más recursos provenientes de patrocinios, además de que los derechos televisivos son más importantes que en la época del comunismo. Desde el desplome de la Unión Soviética, varias empresas del Estado tomaron las riendas de algunos clubes. Hoy, el futbol ruso huele a gas y a petróleo.

El Spartak de Moscú, la escuadra más ganadora de la Unión Soviética (12 títulos) y también la más exitosa desde el surgimiento de la Liga Premier rusa (10 campeonatos), es propiedad de Leonid Fedun, vicepresidente de la compañía petrolera Lukoil. 

Fedun es uno de esos empresarios que tomaron ventaja con la apertura del país a la globalización. En 2012, la revista Forbes lo integró en su lista de los 20 millonarios más importantes del país, con una fortuna calculada en 6.5 mil millones de dólares. Antes, el Spartak era propiedad de un grupo de cooperativistas agrícolas; hoy, el petróleo corre por sus venas. 

Otro caso de éxito: el CSKA, cuyo estadio se encuentra a unos kilómetros al sur de la capital, es el primer equipo de la nueva era rusa que conquistó una copa europea, aunque tal hazaña no la logró sólo con talento y táctica.

En 2004, un año antes de conseguir el título, el presidente del CSKA, Yevgeni Giner, firmó un contrato por 14.6 millones de euros con el grupo petrolero Sibneft, cuyo dueño es el oligarca Roman Abramóvich, un viejo conocido del balompié por contar entre sus propiedades al Chelsea de Inglaterra.

Giner, además, es copropietario de la compañia VS Energy, un consorcio de empresas que controla un tercio del mercado eléctrico del país.

Junto con las firmas petroleras y eléctricas dueñas de equipos de futbol se encuentra Gazprom, grupo que posee 30% de las reservas mundiales de gas. El gigante energético controla el equipo ruso con mayor potencial en Europa: el Zenit de San Petersburgo. 

Ganador de cuatro trofeos en 10 años y de la Copa UEFA en 2008, el azul claro de su playera de juego brilla con el nombre de la gasera en el pecho. Accionario mayoritario de los “artilleros antiaéreos”, Gazprom utiliza el equipo como una vitrina para demostrar su compromiso en actividades populares, como el futbol. 

Su dueño, Alexéi Miller, emprendió la construcción del nuevo estadio de San Petersburgo, que llevaría el nombre de la gasera. Sin embargo, dejó de financiarlo en 2009 por un retraso acumulado en la obra, escándalos financieros y problemas de gestión. Finalmente, el Estadio Krestovsky fue inaugurado el año pasado después de haber rebasado las fechas y el presupuesto iniciales.

En 2012, el conjunto ruso causó revuelo al pagar 40 millones de euros en la adquisición de la joya belga Axel Witsel y 27 millones más por el brasileño internacional Hulk. 

En años recientes también han sido comunes las carretadas de dinero en busca de los mejores futbolistas del mundo para jugar en San Petersburgo y en ese proyecto varios argentinos encontraron la felicidad en el Zenit.

En 2017, de acuerdo con el portal Transfermarkt, los sudamericanos Sebastián Driussi, Emiliano Rigoni, Leandro Paredes, Matías Kranevitter y Emanuel Mammana llegaron al conjunto ruso por 71 millones de euros.

La plantilla del Zenit es el equipo más caro de Rusia, su valor está cifrado en 129.78 millones de euros, monto superior a los 126.35 millones de euros en los que está valuado el PSV de Holanda en el que milita el mexicano Hirving Lozano, El Chucky, según Transfermarkt. 

Cantera

Gracias a la inyección de millones de euros los equipos rusos cada vez destacan más en los circuitos europeos de competición y en los titulares. El Spartak de Moscú, por ejemplo, logró una contratación bomba en 2017, cuando desembolsó 12 millones de euros por la promesa holandesa de futbol Quincy Promes, superando las ofertas que el jugador tenía del balompié inglés. 

Otro equipo que supo crecer y tocar la cima de la liga rusa es el Futbol Club Krasnodar, escuadra fundada por Sergey Galitsky, dueño de una cadena de supermercados, explica Antoine Jarrige. 

El éxito peculiar del Krasnodar, expone el periodista, es que se ha convertido en la mejor academia de jóvenes. “Construyeron un complejo espléndido con un gran proyecto para los muchachos. Es una verdadera fábrica de talentos”.

Para corroborar esta afirmación sólo basta ver la tabla de la Liga de Campeones de las fuerzas básicas europeas, la UEFA Youth League. “El FC Krasnodar tuvo un muy buen desempeño y este año fue eliminado por el Real Madrid, lo que pinta bien para los próximos años, si el club sigue formando buenos jóvenes”, explica.

“Sí, hubo bellas epopeyas, como las del CSKA y el Zenit en 2005 y 2008, respectivamente. Sin embargo, se necesitan más trofeos para poder considerarlos una liga importante en el viejo continente. Ahora estamos en espera de la reaparición de algún equipo ruso”, agrega Jarrige de Footballski.