Un voto razonado

Agradezco a Proceso la oportunidad de razonar mi voto para el proceso electoral de 2018. Durante los meses transcurridos de campañas, he atravesado por los siguientes estadios de reflexión:

A) Anular mi voto como gesto de íntima protesta ante la transmutación de los convencionales partidos políticos en asociaciones de intereses políticos y otros inconfesables. Pero este gesto sería una perezosa justificación para marginarme ante un asunto de interés social, lo cual estaría en contra de mi propia actividad como observador de la realidad social y cultural, tarea en la que me desempeño como historiador y docente desde hace más de 30 años.

B) Comprender la transmutación referida como el signo evidente del agotamiento de las prácticas “ideológicas”, que ahora sólo son estrategias de cohesión de intereses que irrumpen como grotesca caricatura.

C) Desde 1988, como sociedad nos comprometimos a empujar un cambio en las estructuras institucionales (INE) avocadas a estas funciones cívicas, las cuales ahora deberán ofrecernos las certezas básicas para confiar en nuestras decisiones, cifradas en el voto. Sólo con el INE y con resultados incuestionables podremos amortiguar y contrarrestar los enormes riesgos de las inconformidades­ que puedan irrumpir un día después de la votación.

D) En los tres candidatos punteros en las encuestas son obvias las colusiones de intereses en esas asociaciones de supuestas “ideologías” y en esas gestualidades discursivas. Sin embargo, dos de ellos me resultan inaceptablemente hipócritas: uno por su histrionismo de bravuconería justiciera y otro por su arrogancia informativa y técnica.

E) Muy a regañadientes trago a López Obrador, pero en mi permanente trato con jóvenes estudiantes y con mis hijos, por ejemplo, percibo en ellos una convicción: la de asumir el riesgo de un cambio, que yo confío estará regido por la idea del Bien.

F) Ellos, mis interlocutores jóvenes, me hacen ver la importancia del reto: es hora del cambio, así sea tan confuso y contradictorio como las alianzas que él ha establecido con individuos en sí mismos impresentables, porque junto a ellos hay otros individuos que son timbre de excelencia humana y profesional.

G) López Obrador, más allá de su egolatría, se ha esforzado por recorrer nuestro territorio, por escuchar a nuestra gente y por resistir la aviesa animadversión del Poder contra él; sin duda, algo de toda esa experiencia le ha ayudado a comprender mejor la realidad, nuestra realidad. Por todo esto mi voto será a su favor.   

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* Escritor e investigador de la UAM-Azcapotzalco.