Sobre el Mundial de Futbol

El Mundial de Futbol da lugar a una renovación de programas televisivos.  Canal 11 abre un espacio de 7 a 8 de la noche para que su equipo enviado especial reporte desde Moscú los acontecimientos, describa el panorama de la ciudad, dé paso a los comentarios de sus colaboradores. La emisión se titula Aquí es…Rusia.

Los fines de Aquí es…Rusia son informativos y de entretenimiento. Su presupuesto le alcanza para enviar a una unidad completa a la sede del campeonato. Lleva la batuta Javier Solórzano. Los camarógrafos pasean sus objetivos por ciudades, canchas y estadios desde la lejanía permitida.  Se suceden entrevistas en la calle, con aficionados, a los jugadores nacionales y a su entrenador. Casi todos responden lo mismo a las mismas preguntas. Por el contrario, nada se dice de la FIFA, ni de la pifias de los hinchas. Al contrario, se alaba el hecho de que sean tan fieles a la camiseta que muchos se hayan endeudado para asistir a la justa. Unos 35 mil compatriotas se encuentran en esas tierras. ¿Serán responsables como para regresar a tiempo para votar?

Quiere ser un programa con cierto aire de especialización, pese a lo cual no hay pesquisa ni por supuesto referencias a cómo y por qué el futbol pasó de ser un deporte popular al gran negocio que es en la actualidad. 

Por su parte, Canal 22 lanza al aire una serie que durará lo que el mundial. Desde su sede en la Ciudad de México, De Ida y vuelta está pensado para hablar de futbol con expertos y de Rusia con rusos avecindados en el país. Su intención es cultivar un poco al público a la vez que lo entretiene con anécdotas, exposiciones de la lengua a cargo de una profesora rusa y los habituales de los canales culturales, TVUNAM, Canal 22, SPR: Laura García, Fernando Rivera Calderón, Gerardo Kleinburg, entre otros.

Los lugares comunes abundan, se habla del balompié como si fuese el despliegue de una estrategia de guerra y de los jugadores como “genios” que le pegan a una pelota y consiguen el triunfo en la patada a gol. Rusia es retratada como si de una postal se tratara, ausente de contradicciones, de conflictos, de posiciones geopolíticas. Apenas si se alude a su historia de país socialista, de la gran nación de naciones que fue la URSS. La cultura rusa quedó como una “matrioska” inmóvil. El país resulta bueno para recorrerlo con ánimo de turismo.  Sólo algunos comentarios de Dimitri, el invitado para hablar de futbol pero especialmente de su Rusia natal, salvan a la emisión de la banalidad.

Mención aparte merece el set construido para el despliegue de superficialidades. Una sala de estilo retro, o sea de los años sesenta, con paredes de ladrillo simulado que a leguas se ve de cartón, adornos sobre mesitas, y encima de una gran consola artesanías de la región del Volga. Reproducciones de cuadros de épocas diversas. Al fondo, una especie de ventana a través de la cual se mira el paisaje nocturno de una ciudad, suponemos rusa. En realidad no hay un estilo, es una mezcolanza poco agradable a la vista, demasiado presente, un barroquismo distractor de la plática.