Acerca de “Israel y Gaza: Entre el júbilo… y la desolación”

Señor director: 

En relación con el artículo titulado “Israel y Gaza: Entre el júbilo… y la desolación”, publicado el pasado 20 de mayo en la edición impresa de Proceso (2168), quisiera hacer las siguientes precisiones:

La autora, Beatriz Lecumberri, escribió: 

“(…) en la frontera entre Gaza e Israel, donde miles de personas pedían el fin del bloqueo (…)”.

Pero las manifestaciones no pedían el fin del bloqueo, sino el “regreso” de los descendientes de refugiados palestinos de 1948. Por ello se conoce como “La marcha del retorno”, no como “La marcha del fin del bloqueo”. Se pueden añadir las palabras de Sahar Habash, consejero de Yasser Arafat, anterior máximo líder palestino: “el ‘derecho de retorno’ es la carta ganadora, que significa liquidar a Israel”.

Lecumberri también escribió: que el bloqueo “los aísla del mundo (…)”. 

La ONU declaró legal el sitio naval a Gaza, hecho ratificado por el Informe Palmer. Asimismo, Israel cumple con el Manual de San Remo, fuente legal para establecer un sitio según el derecho internacional.  

Y finalmente, la autora señaló que dicho bloqueo “los empobrece cada día más”. 

COGAT, órgano israelí que gestiona la ayuda a Gaza, reporta que entre 2016 y 2017 ingresaron 800 camiones diarios con ayuda. Además, de 2007 a 2015 entró a Gaza suficiente concreto para construir dos hospitales, 20 escuelas, tres centros comerciales y varios edificios. En lugar de ello, Hamás construyó mil 370 túneles subterráneos valuados en más de mil millones de dólares, para contrabandear armas y aterrorizar a la población israelí. En 2017 Israel ofreció construir un aeropuerto, pero Hamás se negó. 

Mahmoud Abbás, actual máximo líder palestino, reconoció que Hamás “roba” a Gaza, que lanzó y “pudo haber evitado la guerra de 2014” y que si no controlara Gaza mucha gente “huiría”. 

Llama poderosamente la atención que Lecumberri ni siquiera mencione la responsabilidad de Hamás en Gaza.

Atentamente:

Elie Smilovitz

Analista, ReVista de Medio Oriente

Respuesta de la colaboradora de Proceso

Señor director:

Respecto de la carta enviada por el señor Elie Smilovitz, deseo precisar lo siguiente:

El artículo publicado el pasado 20 de mayo pretende describir el contraste y la reacción de la sociedad israelí ante dos acontecimientos simultáneos: la apertura de la embajada estadunidense en Jerusalén el 14 de mayo y la muerte a manos del ejército israelí de más de 60 palestinos en protestas celebradas ese día en la frontera entre Gaza e Israel. 

El gobierno de Hamás en Gaza y las divisiones internas palestinas son cuestiones que se han tratado en reportajes precedentes. 

Desde el segundo párrafo del artículo, se especifica que las motivaciones de estas manifestaciones en la frontera entre Gaza e Israel son “el fin del bloqueo, que los aísla del mundo y los empobrece cada día más, y el retorno de los refugiados a las tierras que ocupaban en 1948, año de la creación del Estado de Israel”.  

Gaza es una región de 360 kilómetros cuadrados en la que viven casi 2 millones de personas, que está aislada del mundo por tierra, aire y mar debido a un bloqueo impuesto por Israel en 2007, cuando el movimiento islamista palestino Hamás, que había ganado las elecciones palestinas un año antes, se hizo con el control de la franja. 

Al bloqueo israelí se unen las restricciones impuestas por Egipto, país con el que Gaza limita al sur. La Oficina de la ONU para la Coordinación de Asuntos Humanitarios considera que los palestinos de Gaza están “encerrados”, sin acceso al resto del territorio palestino (Cisjordania y Jerusalén-Este) y al mundo. https://www.ochaopt.org/location/gaza-strip. 

En 2010, después del asalto por parte de Israel a una flotilla que intentaba traspasar el bloqueo marítimo y llegar a Gaza, un incidente en el que murieron ocho activistas turcos, la ONU encargó una investigación. El informe Palmer, publicado meses después, acusa a Israel de una violencia excesiva pero justifica el bloqueo marítimo. Este informe ha sido desestimado desde su publicación por numerosos expertos y nunca ha sido un documento de referencia. Además, ha quedado enterrado de facto por las posiciones adoptadas por la ONU y su secretario general en los últimos años. 

“El bloqueo contra Gaza asfixia a su población, ahoga su economía y bloquea cualquier esfuerzo de reconstrucción. Es un castigo colectivo por el que se debe rendir cuentas”, dijo el secretario general en 2016. https://www.un.org/sg/en/content/sg/press-encounter/2016-06-28/secretary-generals-remarks-press-encounter.

Las consecuencias de este bloqueo en la vida diaria de los gazatíes son muchas, a menudo difíciles de imaginar desde el exterior. De acuerdo con la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo, Gaza podría ser un lugar inhabitable en 2020. https://unctad.org/meetings/es/SessionalDocuments/tdb62d3_es.pdf.

En agosto de 2014 Israel aseguró, sin dar cifras, que había destruido los túneles construidos por movimientos palestinos como Hamás, que se adentraban en su territorio. Desde entonces, Israel restringe la entrada de material de construcción en Gaza. Comerciantes, organismos internacionales o ciudadanos que quieren reconstruir sus casas deben recibir una aprobación israelí antes de poder importar materiales. Y las necesidades para la reconstrucción de Gaza son enormes. En la última guerra, en 2014, Israel destruyó o dañó de manera importante más de 18 mil casas palestinas y 108 mil personas perdieron sus hogares y todo lo que había dentro. Los bombardeos israelíes arrasaron escuelas, mezquitas e infraestructura, como la única central eléctrica de Gaza. La destrucción se suma a la de ofensivas anteriores (2009, 2012) cuyos daños aún no se habían reparado del todo en 2014. 

En este momento, 70% de la población de la franja depende de la ayuda humanitaria internacional, 90% del agua de Gaza no es apta para el consumo humano, los gazatíes viven con unas tres o cuatro horas de electricidad por día, los hospitales están colapsados y el desempleo roza 40% de la población activa, pero supera 60% entre los jóvenes. https://unsco.unmissions.org/sites/default/files/gaza_10_years_later_-_11_july_2017.pdf.

Atentamente:

Beatriz Lecumberri

Jerusalén