El PRD, borrado de la capital del país

La del PRD fue “una muerte anunciada” en el caso de la Ciudad de México, pero el fenómeno AMLO acabó por arrasar también en otras cuatro entidades federativas: Chiapas, Morelos, Tabasco y Veracruz. Sin duda, la catástrofe más dolorosa para el perredismo fue la pérdida de la capital del país, el bastión fundacional del movimiento democratizador encabezado por Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano a finales de los ochenta. En Yucatán y Puebla la votación tiende a cerrarse, con Morena como un competidor peligroso.

Morena quedó definido como el gran ganador del proceso electoral a nivel federal y en diversos estados. De acuerdo con las cifras preliminares del Instituto Nacional Electoral, aventaja de manera apabullante en los comicios para renovar los gobiernos de cinco de las nueve entidades federativas en disputa.

Así, el partido fundado por Andrés Manuel López Obrador se perfila con amplia o muy amplia ventaja en la Ciudad de México, Chiapas, Morelos, Tabasco y Veracruz. Entretanto, y hasta las primeras horas del lunes 2, la alianza PAN-PRD-Movimiento Ciudadano adelantaba en Puebla y en Guanajuato. Movimiento Ciudadano lidera las preferencias en Jalisco, y hasta el cierre de esta edición las cifras en Yucatán no definían con claridad al ganador.

En Chiapas, según el Programa de Resultados Electorales Preliminares (PREP), Rutilio Escandón (Morena, PT y Encuentro Social) tenía 40.1% de las preferencias, seguido de Roberto Albores Gleason (PRI y Nueva Alianza) con 26.5%. En Morelos aventajaba el exfutbolista Cuauhtémoc Blanco (Morena, PT y Encuentro Social) con 53.3%, seguido de Víctor Manuel Caballero Solano (PAN y Movimiento Ciudadano) con 14.1%.

En Puebla, Martha Erika Alonso (PAN, PRD y Movimiento Ciudadano) sumaba 38.5%, mientras que su más cercano competidor, Luis Miguel Barbosa (Morena, PT y Encuentro Social), tenía 35.1. En Guanajuato, Diego Sinhué Rodríguez (PAN, PRD y Movimiento Ciudadano) alcanzaba 51.7% y le seguía de Francisco Ricardo Sheffield (Morena, PT y Encuentro Social) con 24.3%.

En Tabasco, Adán Augusto López (Morena, PT y Encuentro Social) lideraba con 64%; detrás de él estaba Gerardo Gaudiano (PAN, PRD y Movimiento Ciudadano) con 17.1. En Jalisco, Enrique Alfaro (Movimiento Ciudadano) llevaba la delantera con 40.20%, y su más cercano competidor, Carlos Lomelí (Morena, PT y Encuentro Social), 24.4. En Veracruz, Cuitláhuac García (Morena, PT y Encuentro Social) se perfilaba con una amplia ventaja: 47.3%, seguido de Miguel Ángel Yunes Márquez (PAN, PRD y Movimiento Ciudadano) con 36.1%.

Hasta el cierre de esta edición, la gubernatura de Yucatán estaba indefinida entre Mauricio Vila (PAN y Movimiento Ciudadano) y Mauricio Sahui (PRI, PVEM y Nueva Alianza).

Catástrofe perredista en la CDMX

Por primera vez desde hace 21 años, el Partido de la Revolución Democrática (PRD) perdió las elecciones de la capital del país. La histórica derrota le dará paso a un gobierno de otra orientación, que también se considera de izquierda, con la llegada a la Jefatura de Gobierno de Claudia Sheinbaum Pardo, postulada por Morena, expresión política fundada por Andrés Manuel López Obrador cuando abandonó el PRD.

Tras cuatro meses de una campaña con momentos muy intensos, la exdelegada de Tlalpan, secretaria de Medio Ambiente de la capital cuando AMLO fue jefe de Gobierno, y de formación científica, derrotó con más de 15 puntos de ventaja al partido del que una vez formó parte.

Al cierre de esta edición, y de acuerdo con el Programa de Resultados Electorales Preliminares (PREP) que ofreció el Instituto Electoral de la Ciudad de México, a las 23 horas, la candidata común de los partidos Morena, Encuentro Social y PT arrasó con sus seis opositores al sumar, al menos, 46.6% de las preferencias, contra 30.4% de Alejandra Barrales, de la coalición Por la Ciudad de México al Frente (PAN, PRD y Movimiento Ciudadano), su más cercana competidora.

“No les vamos a fallar. Vamos a encabezar un gobierno democrático para todos. Se hace realidad: hemos ganado el país y hemos ganado la Ciudad de México. Inicia una nueva era en la historia de México”, aseveró la candidata en su primer mensaje ante medios de comunicación.

La carrera política de Sheinbaum se inició tras su participación en el Consejo Estudiantil Universitario (CEU), que en 1986 se opuso a las políticas del rector Jorge Carpizo. Posteriormente se integró a la academia y hasta ahí le llegó la invitación del entonces jefe de Gobierno del Distrito Federal, López Obrador, para conducir la Secretaría de Medio Ambiente local.

Sheinbaum es la primera jefa de gobierno electa por los capitalinos y desde el principio se colocó como la favorita para ganar el cargo, pese a que su postulación molestó al entonces precandidato Ricardo Monreal.

El PRD gobernó la entidad desde la reforma Constitucional de 1993, que otorgó más facultades políticas al entonces Departamento del Distrito Federal y que abrió paso a las primeras elecciones en la capital del país. Fue su primer triunfo de esa magnitud y lo encabezó Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano, su líder fundador.

Desde entonces la capital se caracterizó por mantener una agenda política progresista y de corte social. Sobre todo, se convirtió en el bastión más importante del PRD en el país.

Consultado por Proceso, el politólogo Juan Pablo Navarrete Vela indica que las raíces de la “histórica derrota” del PRD se encuentran en el notorio cambio en la forma de hacer gobierno que se dio con mayor énfasis durante la administración de Miguel Ángel Mancera:

“Vemos cambios muy significativos, por ejemplo, en el programa de fotomultas, en la pretensión de instalar el Corredor Cultural Chapultepec o en la idea de hacer una mega rueda de la fortuna en la segunda sección del Bosque de Chapultepec. Mancera prácticamente se alejó de la idea de una izquierda social, de un gobierno cercano a la gente”.

El alejamiento de la vocación social privó a Mancera de muchas simpatías. Según una encuesta difundida por el periódico Reforma, en abril de 2014 Mancera Espinosa apenas alcanzó 39% de aprobación entre los capitalinos, lo que representó un descenso de 16 puntos respecto a su popularidad cuando inició su gestión.

Para el profesor del Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE) Ignacio Marván, otras acciones que influyeron en la disposición de los ciudadanos hacia Mancera fue su acercamiento con el presidente de la República, Enrique Peña Nieto, así como su negativa a militar en el PRD.

Para diciembre de 2017, el porcentaje de respaldo al gobernante capitalino bajó aún más, hasta 32%, según otra encuesta de Reforma. El mismo ejercicio reveló que 80% de los capitalinos no estaba dispuesto a votar por él para presidente.

En vista de esas cifras, y a partir de los resultados de la elección intermedia de 2015 en la capital, Navarrete Vela –también investigador de la Universidad de La Ciénega del Estado de Michoacán de Ocampo– observa que la del PRD fue una “muerte anunciada”.

En dichos comicios para renovar las 16 jefaturas delegacionales el PRD perdió Azcapotzalco, Cuauhtémoc, Tláhuac, Tlalpan y Xochimilco a manos de Morena, que debutaba como partido.

De hecho, añade Navarrete, en el total de las delegaciones cayó 22.41% puntos la votación del PRD en comparación con la obtenida en 2012; esa misma proporción obtuvo Morena para triunfar en las demarcaciones mencionadas.

Pero, sobre todo, Morena obtuvo el impulso suficiente para convertirse en la primera fuerza de la Asamblea Legislativa, con 19 curules.

“Los capitalinos no tenían una posibilidad de castigar al jefe de Gobierno, pero sí castigaron al PRD a nivel de delegaciones y de composición de la ALDF con esos porcentajes. De hecho, estos números son el cierre de las seis legislaturas consecutivas en las que el PRD fue el partido mayoritario. Desde 1997 hasta 2015 el PRD se había mantenido como el partido con más diputados”, apunta el investigador.

En la elección federal de 2018 también estuvieron en juego las posiciones correspondientes a la capital en la Cámara de Diputados y dos en el Senado de la República. En 2015 el PRD ganó 15 lugares en la primera y Morena le pisó los talones con 12 legisladores. Según una encuesta difundida por Parametría el 6 de junio pasado, las preferencias efectivas del voto para ambas cámaras pintaban para que Morena arrasara en el Senado y en San Lázaro.

“Ganar el Congreso local, la Jefatura de Gobierno, algunas delegaciones, la mayoría de los diputados federales anidados en la Ciudad de México y las dos senadurías, sería prácticamente aniquilar al PRD en las posiciones que antes eran clave para éste. Al PRD le va a costar mucho trabajo recuperarse, va a ser cuesta arriba tratar de revertir estos números”, resume Navarrete.

Retos de Morena en la capital

Los expertos consultados por este semanario apuntan a que el reto de Morena al frente de la capital será, principalmente, cumplir sus propuestas de campaña y que Sheinbaum defina un estilo propio de gobernar, pese a su indudable cercanía con López Obrador; de lo contrario –vaticina Navarrete–, en las siguientes elecciones el castigo de los votantes para Morena en la capital podría ser incluso más severo que el del PRD.

Agrega que si bien ésta será la primera vez, desde la salida del PRI, que la Presidencia de la República y la Jefatura de Gobierno estén en manos de un mismo partido, para Sheinbaum deberá ser prioridad delimitarse claramente de la figura de López Obrador; de no hacerlo, dice, correrá el riesgo de regresar a una “dependencia y disciplina casi automática hacia el presidente”, como en los años de la regencia del Distrito Federal, cuando el presidente de la República designaba y removía al gobernante capitalino.

“Eso no puede ser saludable para un gobierno que recién llega”, puntualiza el académico.

Entrevistado aparte, Ignacio Marván asegura que otro reto de Sheinbaum será lograr acuerdos con la diversidad de partidos que estarán al frente de las 16 alcaldías.

A su vez, Navarrete señala que, además, los candidatos de Morena que ganen puestos en la capital deberán demostrar que, a pesar de pertenecer a la “vieja clase política, que una vez fue élite en el PRD”, ahora siguen un programa distinto.

“Al PRD le llevó ocho años para que con su figura más emblemática (Cuauhtémoc Cárdenas) ocupara el primer espacio de gobierno a nivel de un Ejecutivo estatal, cuando en julio del 1997 logró ganar la capital del país. A Morena le tomó la mitad de tiempo, cosa que ningún partido había logrado. No podíamos siquiera pensar que el PRI o el PAN compitieran por el tercer lugar en la capital. Por primera vez el PRD perdió, fue desplazado de ese lugar privilegiado: la Ciudad de México”, concluye el politólogo.