Tite, el hombre que le devolvió el respeto a Brasil

Adenor Leonardo Bacchi, llamado cariñosamente Tite, es considerado en Brasil el salvador de la Verdeamarelha. El entrenador que le regresó al pentacampeón del mundo la dignidad que perdió en el Mundial que organizó en 2014, cuando fue humillado 7-1 ante Alemania, convenció a Neymar –en una charla privada– de su papel en la selección. Así, la Canarinha llegó a Rusia como uno

Las eliminatorias mundialistas de la Confederación Sudamericana de Futbol (Conmebol) catapultaron a Brasil como el equipo invencible de la competencia. Bajo el mando del director técnico Adenor Leonardo Bacchi,­ mejor conocido como Tite, consiguió su boleto a Rusia 2018 con la mejor clasificación de su historia y 76% de efectividad.

Los resultados de Tite no son cualquier cosa: tomó a la Canarinha cuando estaba en el sexto lugar de las eliminatorias –y corría el riesgo de quedar fuera de la fiesta del futbol más grande del mundo– para transformarla en la primera clasificada, con ocho triunfos en fila y sumando 10 puntos de ventaja de su competidor más cercano.

En los últimos seis años, los pentacampeones cambiaron cuatro veces de entrenador, pero con Bacchi recuperaron el protagonismo y una parte de la esencia de la vieja escuela del estilo llamado jogo bonito.

Exfutbolista, Tite es visto como el artífice del resurgimiento del balompié de su país luego de una de sus peores crisis deportivas, que tuvo como punto más humillante la goleada histórica sufrida en casa durante el Mundial que organizaron en 2014, cuando Alemania los venció 7-1.

Con este hombre de 57 años –quien en 16 años ha dirigido a una docena de equipos entre brasileños y de Emiratos Árabes Unidos–, el representativo amazónico disputó 22 juegos previo al Mundial de Rusia, de los cuales ganó 17, con un total de 47 goles en favor y cinco en contra.

Adenor Leonardo sustituyó a Dunga como director técnico de Brasil en junio de 2016, después de conquistar todo lo que se puede ganar en el futbol sudamericano: dos Brasileiraos, una Copa de Brasil y una Copa Sudamericana 2008 con el Internacional de Porto Alegre. También obtuvo la Copa Libertadores 2012, el Mundial de Clubes 2012 y la Recopa Sudamericana 2013 con el Corinthians.

El ciclo de Dunga se acabó cuando Perú eliminó a Brasil en la primera ronda de la Copa América Centenario. Para entonces, el conjunto verdeamarehlo­ tenía un pie fuera del Mundial de Rusia.

“Si estoy aquí es porque no se han dado los resultados. Entiendo que la mejor manera de contribuir es aplicar aquellas palabras que han guiado mi vida y mi carrera: transparencia, democratización, excelencia y modernidad”, dijo Tite en cuanto asumió el equipo.

Además de sus grandes figuras, la Canarinha llegó a esta Copa del Mundo con un plantel que es considerado equilibrado; no recibió ni un gol en los encuentros de preparación que jugó antes del presente Mundial y en todos salió airoso: 3-0 contra Rusia, 1-0 contra Alemania y 3-0 contra Austria.

Tras su empate a un gol con Suiza en su debut mundialista en Rusia, Brasil cerró invicta la fase de grupos, producto de sus victorias sobre Costa Rica y Serbia con idéntico marcador de 2-0.

Entre los seguidores de la Canarinha hay un hecho que destacan sobre la relación entre Tite y la estrella del equipo, Neymar. En noviembre último, en Lille, Francia, cuando el ariete estaba dejando la sala de prensa, luego de expresar unos comentarios, el entrenador le pidió que se quedara.

El delantero del Paris Saint-Germain rompió en llanto apenas escuchó los elogios del seleccionador, expresados en medio de las versiones que lo desvinculan del conjunto francés y lo mandan hacia el Real Madrid.

“Llevo un año y medio trabajando con Neymar. Siempre ha sido leal. La gente ha dicho que tenemos problemas. Esto no es verdad. Es un ser humano y comete errores. Nadie es perfecto, pero cuando tiene un problema con alguien lo resuelve en el vestuario. Realmente es un buen chico… mi relación con él es la mejor. Es la verdad, no lo digo por decir”, dijo Tite.

Sin embargo, no todo ha sido de color rosa entre ambos. Hace seis años, Adenor Leonardo Bacchi pensaba distinto del oriundo de la ciudad paulista de Mogi das Cruzes. Cuando el Corinthians –que era dirigido por Tite– perdió 3-2 ante el Santos liderado por Neymar, el entrenador despotricó contra el delantero y hasta aseguró que no alcanzaría la talla de Zico.

La bronca no terminó ahí, el técnico reclamó: “Perder o ganar forma parte del juego; simular faltas no lo es. Neymar es un mal ejemplo para el niño que está creciendo, como el mío”.

Como sea, ahora la película es otra. Encabezada por su máximo exponente, Neymar, Brasil llegó a Rusia 2018 como una de las selecciones más sólidas y como favorita para levantar el título el próximo 15 de julio.

Fórmula ganadora

En el futbol es costumbre que cada entrenador aplique sus ideas y sistemas a rajatabla. Y en eso Tite tiene una similitud con el técnico de México, el colombiano Juan Carlos Osorio. Un ejemplo:

Mientras al seleccionador del Tri no le gusta repetir alineación, al brasileño no le agrada mantener la capitanía en un mismo jugador. En lo que va de su proceso mundialista, el originario de Río Grande do Sul le ha dado el gafete de capitán a 16 jugadores diferentes.

Al nuevo seleccionador le bastaron únicamente cuatro juegos para liderar las eliminatorias suda­mericanas, posición que ya no soltó jamás en el proceso premundialista. Su labor al frente de la selección y su capacidad para afrontar la apremiante situación convirtió drásticamente al representativo brasileño en un equipo ganador. Brasil volvió a ser aquella selección respetada.

El 15 de junio de 2016, el presidente del Corinthians, Roberto de Andrade, adelantó que el entrenador de su equipo, Tite, dejaba el cargo para convertirse en el técnico de Brasil, tras la destitución de Dunga.

El directivo hizo el anuncio molesto: “Pensé que él no iba a aceptar, como lo hizo las dos veces anteriores que lo vinieron a buscar y no aceptó”. De Andrade despotricó contra los directivos de la Confederación Brasileña de Futbol (CBF): “Estoy enojado con ellos. No quiero saber nada más de la CBF”. Y ahí se acabó el problema.

En un análisis detallado, el diario argentino La Nación destacó seis puntos que considera básicos para explicar el éxito de la selección brasileña bajo la conducción del nuevo entrenador.

“Cambio de aire: tanto Luiz Felipe Scolari como Dunga, últimos dos entrenadores de Brasil antes de Tite, dejaban el ambiente más ‘pesado’ debido a sus disputas habituales. Inteligente y sensible, Tite es más abierto, siempre está dispuesto a oír las opiniones de su propio cuerpo técnico, de la prensa o de los jugadores, con quienes, además, conversa mucho sobre la vida personal.

“Modelo de juego: la selección de Dunga no tenía un esquema establecido. La de Tite sí. La formación 4-1-4-1 que había consagrado al entrenador en el Corinthians se mantiene; a eso se le agregaron otros dos factores siempre anhelados: una mayor posesión de la pelota y las triangulaciones, otra marca registrada en la que las transiciones de defensa a ataque, siempre con la pelota al pie, buscan la superioridad numérica para desequilibrar.

“Defensa estable: Tite es conocido por darle prioridad a sólidas defensas. La dupla central que formó con Miranda y Marquinhos apenas recibió dos goles en siete partidos.

“Un equipo sin suplentes: Una de las características que más reconocen, quienes son o fueron dirigidos por Tite, es la capacidad que el director técnico tiene para fomentar una disputa sana por cada puesto. Todos se sienten parte y eso fortalece a sus grupos.

“Buena relación con Neymar: El (entonces) crack de Barcelona nunca se entendió del todo con Dunga. Tite pidió una conversación a solas con Neymar, en la cual le recordó que él era ‘el diferente’ y que en su selección sería un líder técnico sin necesidad de actuar de más o imponerse por los gritos o los gestos.”

Y “jugadores de confianza: pese a que (en ese entonces) se encuentran disputando la Superliga de China, Tite nunca dudó en convocar a dos futbolistas que considera fundamentales y a quienes conoce desde su etapa en Corinthians, Renato Augusto y Paulinho. Otro detalle simple pero efectivo: juegan los mejores”.

En conferencia de prensa, previa al juego contra Bolivia, penúltima fecha de las eliminatorias mundialistas de la Conmebol, el brasileño expuso la frase que ilustra su filosofía de juego: “No sirve vencer a cualquier costo. Hay que vencer al costo de ser el mejor”.

Federación en problemas

Tite jugó como defensa lateral en los equipos Gremio, Portuguesa y Guaraní en los ochenta y noventa, antes de su retiro prematuro, a los 27 años, causado por lesiones en la rodilla izquierda, las cuales aún le causan dolores.

Como entrenador dirigió, entre otros, a Sao Caetano, Gremio, Atlético Mineiro, Palmeiras, Inter de Porto Alegre y Corinthians, con el que alcanzó sus mayores logros. También se hizo cargo de la dirección técnica del Al Ain y del Al Wahda, ambos de los Emiratos Árabes Unidos.

Pero hay cosas que están fuera de la jurisdicción de Tite: desde hace meses la Confederación Brasileña de Futbol opera sin un dirigente formal. En este caso, su expresidente José Maria Marin continúa detenido en una prisión de Miami, Florida, acusado de corrupción y lavado, como resultado del mayor escándalo de la FIFA.

Para colmo, el actual titular de la CBF, Marco Polo del Nero, enfrenta los mismos cargos, por lo que no puede salir del país. Tras sortear de manera exitosa la fase de grupos.