Pendientes de la TV Pública

La cara más amable de la televisión la presentan los canales públicos, sin que por ello se pueda considerar que cumplen a cabalidad con las funciones educativas y culturales que debían serles propias. La razón principal es su falta de autonomía respecto del poder gubernamental. Otra más la constituye el corrimiento hacia lo comercial de sus contenidos. También la inserción de directivos, conductores y periodistas con trayectoria en el ámbito privado.

Sin embargo, desde hace unos 10 años el alcance, la infraestructura, la tecnología han crecido de manera exponencial. Un ejemplo de lo anterior es la emisora del Instituto Politécnico Nacional.

Canal Once alcanza una cobertura de 32.25% del territorio nacional, con 13 estaciones propias y cuatro más en convenio, la mayoría de las cuales le fueron otorgadas al surgimiento del Organismo Promotor de Medios Audiovisuales (OPMA). Más tarde, al aparecer el Sistema Público de Radiodifusión (SPR), se crearon 25 estaciones adscritas a esta red, cuyo índice de cobertura es de 37.87. Según el portal en internet del Once, el canal tendría, mediante acuerdos, una cobertura de 70%. Con la digitalización la frecuencia se divide en dos, para abrir Once Niños. Y sigue su curso la señal internacional hacia Estados Unidos, difundida por cable en aquel país. El presupuesto se encuentra entre los mayores del sector. 419 millones en 2017 y 579 millones este año. Estableció en 2017 su Consejo Consultivo.

Sin embargo profesores e investigadores del Politécnico afirman que el canal sigue sin dar espacio suficiente a las actividades de la institución de la cual depende, la carta programática no cumple con sus funciones educativas e incluso se producen incidentes tan penosos como que después de haber separado a Ricardo Alemán del canal debido al escándalo que se produjo por el tuit que envió, éste fue reinstalado. El Consejo Consultivo no sirvió de filtro. La dirección del canal se maneja de forma autónoma.

Otro ejemplo es Canal 22. Posee igualmente una señal internacional instalada en 2004. Llega, mediante los canales que fueron de OPMA, a 16 ciudades en 11 estados del país, con lo cual amplió notablemente su ámbito de influencia, que se reducía a la zona metropolitana. En materia presupuestal se encuentra muy por debajo de Canal Once, puesto que en 2017 obtuvo 170 millones de pesos y en 2018, año en que cumple 25 al aire, se le asignaron 172.7, lo mismo o un poco menos en términos reales.

Su director asegura que las realizaciones propias son del orden de 35% de la programación.

Su pantalla se ha llenado de programas que parecen vendidos a lo que en el pasado se conocía como “broker”, es decir, se le paga al canal para salir al aire por su señal a cambio de obtener patrocinio para la serie. La presencia insistente de ciertos cantantes, la entrega de partidos de futbol con la pantalla llena de los anuncios propios de esos espectáculos, entre otros, dan esa impresión.

La opacidad mayor se encuentra en SPR con 26 estaciones en 22 estados, 227 millones de pesos de presupuesto en 2017 y 220.2 en 2018. Pero con un monto de 251.6 millones de pesos extras obtenidos entre 2013 y 2016 por haber elaborado publicidad oficial. Algunos programas excelentes, la mayor parte producidos hace siete, ocho, nueve años atrás.