Bélgica está plagada de estrellas y rebeldes

La selección belga parece que opera al revés y funciona. Su entrenador, el español Robert Martínez, es de los que prefiere que la táctica se adapte al talento de sus muchachos en vez de que ellos sigan una línea. Si bien Bélgica tiene un marcado carácter individual de sus cracks –varios de ellos juegan en el futbol inglés– y poco poder asociativo, la afición está ilusionada desde que el viernes 6 quitaron del camino a Brasil, para enfrentarse a Francia en la semifinal del martes 10.

BRUSELAS.– Pese a que arrancó como la selección más poderosa del Grupo G y que está posicionada en el quinto lugar del ranking de la Federación Internacional de Futbol Asociación (FIFA), Bélgica no aparecía entre las favoritas para ganar el Mundial de Rusia 2018.

Encasillada desde hace tiempo como una selección prometedora, Bélgica –que avanzó a las semifinales tras eliminar 2-1 a Brasil, el viernes 6– tiene como objetivo en esta Copa del Mundo dar el salto como una de las principales potencias futbolísticas del planeta.

Comentaristas consideran que el conjunto que agrupa a la llamada “generación de oro del futbol belga” podría dar la sorpresa si logra desplegar todas sus capacidades adquiridas.

El arquero Thibaut Courtois ha referido que los Diablos Rojos conforman una escuadra “de calidad, con jugadores talentosos que se conocen bien entre ellos”. En conferencia de prensa, el guardameta del Chelsea consideró que su país tiene “posibilidades de llegar lejos” en la competencia deportiva.

El mayor logro del seleccionado belga en los mundiales fue clasificar a semifinales contra Argentina en el de México en 1986, tras vencer a España y a la Unión Soviética. Un doblete de Diego Armando Maradona eliminó a los belgas, quienes también fueron derrotados por Francia en el cotejo por el tercer lugar.

La selección actual –cuyos principales jugadores llevan trabajando juntos una década– ha ­disputado dos grandes competencias internacionales.

En el Mundial de Brasil de 2014, la escuadra perdió en cuartos de final contra los argentinos. Un gol de Gonzalo Higuaín al minuto 8 bastó para acabar con las aspiraciones del equipo dirigido, entonces, por el belga Marc Wilmots.

En el reciente Campeonato Europeo de Futbol de la UEFA 2016, celebrado en Francia, Gales terminó arrebatándoles el boleto a las semifinales con un marcador de 3-1, en un partido que comenzó ganando Bélgica.

Pese a esos resultados –decorosos para unos; decepcionantes para otros–, la contundente clasificación del país al Mundial de Rusia elevó las expectativas sobre el combinado.

Con nueve victorias y un sólo empate, Bélgica fue el primer equipo europeo en calificarse. Gracias a su potente juego ofensivo, la escuadra anotó 43 goles durante la fase eliminatoria, un récord que compartió con el conjunto alemán.

Derroche de talento

Bélgica cuenta con una plantilla de talentosos jugadores internacionales, cuya mayoría milita en la Liga Premier de Inglaterra.

Del grupo que participó en el Mundial de 1986, únicamente el portero Jean-Marie Pfaff y el defensa Eric Gerets jugaban en clubes extranjeros, en el Bayer Munich de Alemania y en el PSV Eindhoven de Holanda, respectivamente.

Ahora es al revés: el único elemento que compite en la primera división belga es Leander Dendoncker, defensa del Royal Sporting Club Anderlecht.

El director técnico de los Diablos Rojos, el español Robert Martínez, presume que puede echar mano de un elenco de “excelentes” futbolistas, incluso para un mismo puesto.

“Nuestra ventaja –afirma Martínez– es que tenemos una diversidad fenomenal de talentos que debemos aprovechar.”

La prensa deportiva europea destaca la destreza de los mediocampistas belgas, principalmente de sus estrellas Eden Hazard y Kevin De Bruyne, quienes concluyeron una temporada goleadora en la liga inglesa.

Hazard, del Chelsea, anotó 17 goles y asistió en 13 ocasiones, mientras que De Bruyne marcó 21 y asistió 21 veces en el Manchester City.

Los periodistas especializados recalcan igualmente la potente línea delantera de Bélgica, la cual encabezan Dries Mertens, que juega en el Nápoli, y Romelu Lukaku, del Manchester United.

Con cuatro tantos marcados en los primeros dos partidos (contra Panamá y Túnez), Lukaku es el tercer goleador del torneo, detrás de Cristiano Ronaldo, también con cuatro, y del inglés Harry Kane, quien lleva seis anotaciones.

Formador de equipos

Después de cuatro años de trabajo, Marc Wilmots fue sustituido en 2016 por el exfutbolista catalán Robert Martínez.

El director técnico de la Federación Belga de Futbol, Chris Van Puyvelde, lo describió como un entrenador “innovador” que necesitan los Diablos Rojos para consolidarse como un equipo con nivel de campeón.  

Martínez conoce la cultura futbolística inglesa en la que se desenvuelve la mayor parte de los seleccionados belgas. Incluso, cuando fue entrenador del Everton, entrenó a Lukaku y Marouane Fellaini, quienes en esa época comenzaron a sobresalir.

Como jugador, Martínez portó los colores de equipos ingleses de segunda y tercera división entre 1995 y 2007.

Aunque su actuación como técnico no fue tan espectacular, como la de otros connacionales suyos en ligas europeas, Martínez imprimió a los equipos que dirigió un futbol vistoso que fascinó a los aficionados. No obstante, su inteligencia para formar y estructurar equipos es lo que le ha granjeado reconocimiento internacional.

En su primera temporada en el futbol inglés dirigió a un club de tercera división, el Swansea City, que consiguió su ascenso a la segunda categoría.

En 2009, Martínez fue llamado a entrenar a un modesto club de la Premier League, el Wigan Athletic, al que durante su dirección libró del descenso.

Más aún, en 2013 el preparador español llevó al Wigan a ganar la Football Association Challenge Cup –un torneo en el que participan todas las ligas inglesas–, venciendo 1-0 al Manchester City en la final. Ese ha sido el único campeonato que el equipo ha obtenido en su historia.

Martínez pasó al Everton aquel mismo año. Después de una temporada en la que el conjunto se calificó para la Europa League de la UEFA –destacando como el mejor de los cuadros ingleses que participaron–.

En mayo de 2016 Martínez fue destituido y tres meses después llamado a dirigir la selección belga. Su contrato con los Diablos Rojos fue extendido hasta 2020 luego de la exitosa clasificación a Rusia.

Estratega “rebelde”

El sitio español SportBall asegura que el futbol belga está en su máximo apogeo y que la selección con la que cuenta Martínez “es difícilmente mejorable”, contando con la asistencia del ícono del balompié francés Thierry Henry.

El portal señala que el problema de Bélgica es el marcado carácter individual de sus estrellas, con ritmos vertiginosos, y su poco poder asociativo.

La filosofía de juego de Martínez plantea que “la táctica en la cancha debe adaptarse a los jugadores” y “el talento ir por encima de todo lo demás”. En una reciente entrevista con el diario El País, el director técnico explicó que “la táctica no debe ceñirse a los patrones establecidos”, una forma de pensar que lo ha definido como un estratega rebelde.

Aludiendo razones de esa naturaleza, Martínez no convocó al Mundial a uno de los mejores jugadores belgas: Radja Nainggolan, popular mediocampista que acaba de dejar la Roma y a quien se le reprocha su indisciplina.

Molesta con la exclusión del jugador, la afición organizó protestas silenciosas durante los partidos amistosos de Bélgica.

Nainggolan –recién fichado por el Inter de Milán– acusó al español de haberle “robado” su sueño de infancia y prometió que no regresará a la selección. También cuestionó los criterios para elegir al cuadro mundialista:

“Cuando fue presentado como seleccionador, dijo que los jugadores debían actuar en grandes campeonatos, pero veo que Axel Witsel juega en China”, acusó Nainggolan. “El señor (Martínez) convoca, además, a Youri Tielemans, quien tan sólo juega unos minutos por partido en el Mónaco”.

El esquema

Bélgica se planta en el terreno de juego con tres defensas, generalmente con Toby Alderweireld, Jan Vertonghen (ambos del Tottenham) y Vincent Kompany (del Manchester United). Esa formación –3-4-2-1, característica del estilo del entrenador español– busca abrir espacios y crear situaciones en las que el talento individual se imponga. 

Ese sistema lo usó Martínez en el Wigan y está pensado para obtener más poderío ofensivo. El riesgo: la vulnerabilidad al contraataque.

La selección belga tiene la oportunidad de hacer historia y mejorar lo logrado en la Copa del Mundo de México 1986. De lo contrario, una vez más se quedará como un equipo con formidables jugadores, pero que nunca conquistó o peleó la final de un campeonato del mundo.