“El Bronco” y el PRI, de la mano en el fracaso

El arrollador triunfo de la coalición Juntos Haremos Historia en Nuevo León no sólo terminó con los sueños de Jaime Rodríguez Calderón, el impetuoso gobernador que fantaseaba con obtener la Presidencia de la República; también desfondó al PRI, que perdió sus tradicionales bastiones, algunos de ellos arrebatados por el PAN. De los 51 municipios, los priistas sólo tendrán 20, cuatro de ellos en alianza con el PVEM, y en el Congreso local sólo un diputado. Morena logró ocho curules.

MONTERREY, NL.- Luego del triunfo arrollador de la coa-
lición Juntos Haremos Historia y su candidato presidencial, Andrés Manuel López Obrador, en la entidad los partidos políticos quedaron tan desfigurados que deberán reconfigurarse.

El PRI se desfondó y sólo obtuvo dos de las 26 diputaciones locales; el PAN logró mayoría en el Congreso estatal y, aun cuando conservó Monterrey y Guadalupe, dos de los municipios más poblados, perdió el de San Pedro, que ahora tendrá un alcalde independiente.

Pero la mayor decepción fue Jaime Rodríguez Calderón, El Bronco, quien durante los tres debates organizados por el Instituto Nacional Electoral (INE) prácticamente fue ignorado por los demás candidatos presidenciales. 

El abandono al PRI y a su candidato fue premonitorio. José Antonio Meade cosechó la más baja votación en la entidad, lo mismo que El Bronco.

Los priistas sufrieron su derrota más dolorosa en Monterrey, donde Adrián de la Garza Santos buscaba su reelección como alcalde. Durante la gestión de Rodrigo Medina de la Cruz, quien hoy se encuentra autoexiliado y con dos vinculaciones a proceso por actos de corrupción, De la Garza fue titular de la Procuraduría General de Justicia.

El panista Felipe de Jesús Cantú Rodríguez, quien fue alcalde en el periodo 2000-2003, le arrebató el ayuntamiento; el candidato de Movimiento Ciudadano, Francisco Pato Zambrano, quedó en tercer lugar.

Otro bastión priista que ahora es panista es Guadalupe. Ahí, Pedro Garza se impuso a Cristina Díaz. Los votantes le pasaron la factura al alcalde saliente Francisco Cienfuegos, muy ligado a Medina e impulsor de las impopulares fotomultas de tránsito.

Los ayuntamientos de San Nicolás y Santa Catarina también quedaron en manos del PAN. En la primera localidad Zeferino Salgado le ganó a Verónica Cantú; en la segunda Virginia Daney Siller Tristán –quien renunció a Acción Nacional para buscar la candidatura– fue superada por Héctor Castillo.

Según el cómputo final, de los 51 municipios el PRI sólo ganó 20: 14 bajo el emblema tricolor y seis en alianza con el Partido Verde Ecologista de México. Los priistas lograron conservar sus bastiones de Apodaca y Escobedo, donde ganaron César Garza y Clara Luz Flores, quien se reeligió en el segundo municipio.

Y se le hizo al Peje en NL

Benjamín Clariond, coordinador de campaña de José Antonio Meade, candidato de Todos por México (coalición conformada por PRI-PVEM-Panal) en Nuevo León, desestimó el crecimiento de López Obrador. Los últimos días de las campañas declaró que en la recta final el PRI y su candidato presidencial ganarían la elección.

AMLO obtuvo en Nuevo León 748 mil 104 sufragios; el panista Anaya 703 mil 866; El Bronco 360 mil 50, y Meade 315 mil 379. La victoria del tabasqueño se replicó en Tamaulipas, Coahuila, Chihuahua, Sonora y Baja California.

Su posicionamiento es indiscutible en la región norte del país. En los comicios de 2006 y 2012, por ejemplo, en Nuevo León nunca pasó del tercer lugar, alejado de los punteros PRI y PAN.

Hoy, por el contrario, en el Congreso local los candidatos de Juntos Haremos Historia tendrán 11 diputaciones que, junto con las plurinominales, suman 14. La cifra, sin embargo, es engañosa, pues aunque a nivel federal hubo una alianza estratégica para que AMLO ganara, en el Congreso cada partido lleva su propia fracción.

Morena se quedará con ocho diputaciones; el Partido Encuentro Social con tres y el Partido del Trabajo con tres más uno. Este último es el escaño que el PT obtuvo en solitario y por la vía plurinominal con Guadalupe Rodríguez, esposa del dirigente nacional de ese partido, Alberto Anaya, investigada por presunto lavado de dinero.

Las diputaciones federales también le aportaron buenos números a Morena. De los 12 distritos en disputa se llevó seis, el PAN se agenció cinco y el PRI sólo uno.

Por lo que atañe a las alcaldías, Morena y sus aliados únicamente triunfaron en los municipios rurales de General Zaragoza, Vallecillo y Montemorelos, políticamente intrascendentes.

La gran sorpresa en la jornada de comicios fue la victoria del candidato independiente Miguel Treviño de Hoyos en San Pedro, donde el PAN había gobernado durante 30 años. Se impuso a Rebeca Clouthier, hija de Manuel de Jesús Clouthier del Rincón, que tomó la estafeta del aristócrata Mauricio Fernández.

Treviño de Hoyos es un activista que inició el mandato del Bronco como coordinador ejecutivo de la Oficina de la Gubernatura. Cuando surgieron las irregularidades, Treviño presentó su renuncia.

En cuanto a las senadurías, se presentó un fenómeno singular. El ganador fue Samuel García Sepúlveda, un abogado de 31 años que ha tenido una carrera meteórica en la política estatal. Primero se convirtió en diputado local y fue coordinador de la bancada de Movimiento Ciudadano (MC); luego se apropió de este partido y comenzó a preparar su candidatura para el Senado. Su campaña fue agresiva y efectiva. Como compañera de fórmula escogió a Indira Kempis, pero al final la relegó.

Como dueño de MC en Nuevo León, García Sepúlveda impulsó las candidaturas de sus amigos Luis Donaldo Colosio Riojas, hijo del fallecido candidato presidencial priista Luis Donaldo Colosio Murrieta, para candidato a diputado local, y el socio de éste, Agustín Basave Alanís, para una federal.

Durante las campañas, los tres se presentaron como un equipo que transformaría la política local. La estrategia le funcionó a García, pues ganó un escaño en el Senado y rompió el histórico bipartidismo. Colosio Riojas también se impuso en el distrito 4 local.

Basave Alanís no fue favorecido por el voto, pero llegará porque su protector lo posicionó como plurinominal. Asimismo, como tercer senador de Nuevo León ingresará el panista Víctor Fuentes.

Los candidatos de Morena, Álvaro Suárez y Judith Díaz, quedaron en tercera posición. Los priistas Jorge Mendoza y Martha de los Santos se hundieron hasta la cuarta posición.

El fiasco del Bronco

Jaime Rodríguez Calderón se presentó como el redentor. Decía que el milagro que consiguió en el 2015, al vencer en la gubernatura al PRI y el PAN, podía repetirlo como candidato presidencial.

Los diputados de esos dos partidos en Nuevo León pudieron detenerlo, pero recibieron instrucciones de sus dirigencias nacionales de que no intentaran bloquearlo. El propósito, según los dirigentes nacionales del PRI y PAN, era impulsarlo para que le restara votos a López Obrador.

El Bronco pidió licencia para ausentarse del 1 de enero al 1 de julio de 2018. Al día siguiente de la elección retomó el solio gubernamental, luego de su infructuosa campaña. Al final sólo obtuvo 2 millones 961 mil 732 sufragios, casi 10 veces menos que AMLO.

Pasadas las elecciones, se reintegró a la gubernatura y la prensa lo inquirió sobre los resultados adversos en la entidad. Respondió: “¿Qué tiene que sea mi estado? A la gente tal vez no le gustó que yo fuera candidato a la Presidencia”.

El único candidato independiente cercano al Bronco que ganó es Carlos Guevara, quien será alcalde de García, municipio donde el gobernador tiene su residencia y su centro de operaciones. Guevara era jefe de escoltas del Bronco.