El movimiento estudiantil en tiempo real “A 50 del 68: la historia que nos une”

¿Cómo hubieran sido contados el movimiento estudiantil de 1968 en México y la matanza de Tlatelolco si en ese año hubieran existido Facebook o Twitter? Mediante una plataforma digital creada por Proceso, el Centro Cultural Universitario Tlatelolco (CCUT), el Centro Nacional de Comunicación Social (Cencos) y Cultura Colectiva (CC), los hechos asociados a esos acontecimientos serán posteados en estos días por sus testigos y protagonistas, y se hará como si estuvieran ocurriendo en tiempo real, pero hace 50 años. La idea fue retomada del proyecto “1917. Free History”, lanzado en 2017 por un equipo encabezado por el periodista Mijail Zygar, quien dio su autorización para que esta iniciativa se desarrolle en México aplicándola al movimiento estudiantil del 68. Nuestros lectores podrán acceder a la plataforma a través de nuestro sitio web, proceso.com.mx.

A las 7:30 horas del 30 de julio de 1968 el general José Hernández Toledo, comandante del Primer Batallón de Fusileros y Paracaidistas, comparte en redes sociales algunos fragmentos del parte militar en el que informa a sus superiores sobre el “desalojo” de los estudiantes que se habían apoderado de los edificios de las preparatorias 1, 2 y 3 y de varias calles adyacentes, en el centro de la Ciudad de México. 

“Un grupo aproximado de 300 a 400 estudiantes se parapetaron en la preparatoria número 1, negándose a salir y recibiendo al personal de Paracaidistas y Policía Militar a balazos, bombas molotov, tabicazos, así como numerosos detonadores que usan las bombas de aviación de manufactura americana”, postea el general en referencia al operativo que sus hombres realizaron durante esa madrugada. 

“Se les exhortó a abrir la puerta. Incluso se apuntó a ésta con una bazuca. Un pelotón de Paracaidistas a paso veloz y con una viga trató de forzar la entrada. En dicho momento se escuchó una fuerte detonación. Al estar abierta la puerta, granaderos y policías entraron apoyados por personal de esta Unidad de Paracaidistas, capturando a 127 hombres, 10 bombas Molotov, dos botes de gasolina, una botella de ácido nítrico de cinco litros, una botella de amoniaco y una caja de propaganda comunista…”, detalla luego en otro post.

Casi al mismo tiempo, la Dirección Federal de Seguridad (DFS) sube a las redes el informe de uno de sus agentes sobre el terreno que confirma la operación del Ejército, pero señala que fueron soldados los que “volaron” la puerta de la Preparatoria “con una bazuca”.

Han pasado ocho días desde que el 22 de julio los granaderos ingresaron a la Vocacional número 5 y golpearon a varios de sus estudiantes para supuestamente aplacar el pleito que éstos tenían con los alumnos de la preparatoria Isaac Ochoterena; y han pasado apenas cuatro días desde que el 26 de julio los Granaderos –apoyados por policías preventivos y agentes de la DFS– reprimieron violentamente dos marchas estudiantiles, provocando lo que las autoridades querían evitar: la unión de profesores y alumnos de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y del Instituto Politécnico Nacional (IPN) en un movimiento que, para el 30 de julio, tiene tomados varios centros de educación superior y el antiguo barrio universitario, en el primer cuadro de la ciudad.

Desde entonces, las jornadas han sido intensas: multitudinarias asambleas estudiantiles, mítines en distintas escuelas, brigadas que se dispersan por el país y que son vistas con simpatía por el grueso de la población, batallas campales entre estudiantes y granaderos que duran horas y que se saldan con destrozos en inmuebles, autobuses incendiados, cientos de detenidos y un número indeterminado de heridos… Y todos los hechos circulan –con imágenes y videos subidos en tiempo real– por las redes sociales. 

Movimiento que viraliza 

¿Cómo hubieran sido contados el Movimiento Estudiantil de 1968 en México y la matanza de Tlatelolco si en ese año hubieran existido Facebook o Twitter?

“A 50 del 68: la historia que nos une” pretende responder esa pregunta. Se trata una plataforma digital diseñada como red social en la que diferentes personajes publican día a día lo que hicieron, vieron o vivieron durante el Movimiento Estudiantil del 68 en México. Es decir, los hechos de ese movimiento son contados por sus testigos y protagonistas –a través de mensajes, fotografías, videos– como si estuvieran ocurriendo en tiempo real, pero hace 50 años.

Dicha plataforma es realizada de manera conjunta por la revista Proceso, el Centro Cultural Universitario Tlatelolco (CCUT), el Centro Nacional de Comunicación Social (Cencos) y Cultura Colectiva (CC). Su objetivo: narrar de manera distinta, novedosa y fresca los pormenores de un movimiento histórico que marcó el devenir del país. Es, al mismo tiempo, una manera seria de acercar esos acontecimientos –tal cual los contaron sus testigos y protagonistas– a las nuevas generaciones, que tienen en las redes sociales una fuente cotidiana de información.

Los personajes que “postean” en dicha plataforma y que suben fotos y videos tienen la doble condición de ser figuras públicas y figuras históricas. Así, en la plataforma suben mensajes autoridades como el presidente Gustavo Díaz Ordaz y los secretarios de Gobernación, Luis Echeverría, y de Defensa, Marcelino García Barragán; dirigentes estudiantiles como Gilberto Guevara Niebla, Luis González de Alba y Raúl Álvarez Garín; intelectuales como José Revueltas y Carlos Monsiváis… Una constelación de figuras que, de una u otra manera, dejaron algún registro escrito o gráfico susceptible de ser publicado. 

Cada fragmento que se publica, o foto o video que se sube, proviene de una fuente documental verificable –libros, revistas, diarios, archivos fotográficos o fílmicos– que es citada de manera precisa dentro de la propia plataforma, otorgando el crédito correspondiente a autores e instituciones.

De manera paralela, aparecen en la plataforma posts sobre noticias de actividades actuales –conferencias, seminarios, exposiciones– que recuerdan o conmemoran los hechos de aquel movimiento estudiantil. Se trata de eventos que organiza el Centro Cultural Universitario Tlatelolco y que se llevarán a cabo a lo largo de estos meses en que se cumple el quincuagésimo aniversario de esos hechos. Se intenta con ello establecer un diálogo virtual entre las “voces históricas” de los acontecimientos del 68 y las “voces actuales” que los evocan.

Además, cada publicación del pasado o del presente tiene la opción de recibir likes, de hacer comentarios y de compartir sus contenidos a través de Facebook, Twitter e Instagram, de tal suerte que se vuelve interactivo.

La idea de la plataforma sobre el 68 fue retomada del proyecto “1917. Free History”, lanzado en 2017 por un grupo de profesionales encabezado por el periodista Mijail Zygar, el cual diseñó una plataforma similar para contar la historia de las revoluciones rusas de febrero y octubre de 1917. Mediante correo electrónico, el equipo de Zygar dio su autorización para que su idea se desarrolle en México aplicándola al movimiento estudiantil del 68. 

Fue Echeverría

La intervención del Ejército durante la madrugada del 30 de julio de 1968 marcó un salto cualitativo en el conflicto estudiantil. 

¿Por qué enviar a la tropa?

A las siete de la mañana de ese mismo día, el general Marcelino García Barragán, secretario de la Defensa, comparte en su Muro una confesión reveladora: el Ejército intervino porque el secretario de Gobernación, Luis Echeverría, se lo pidió… Y se lo solicitó con base en “información falseada y exagerada”.

Echeverría “argumentó, sumamente alarmado, que la Policía Preventiva del Departamento del Distrito Federal era impotente para someter a los estudiantes que alteraban el orden en la ciudad, amenazando con asaltar las armerías del primer cuadro”. Dijo que “menos iba a controlar” a 10 mil estudiantes que venían procedentes de Puebla y Tlaxcala, los cuales ya se encontraban en San Cristóbal Ecatepec, y que además “en la Ciudadela se encontraban de 5 mil a 10 mil, en Tlatelolco de 6 mil a 8 mil y en la Preparatoria de Coapa de 2 mil a 3 mil, todos ellos estudiantes”, postea el general García Barragán.

Unas horas después, el propio Echeverría sube a su Muro un fragmento clave de sus declaraciones hechas en una conferencia de prensa que acaba de ofrecer: “Las medidas adoptadas son para preservar la autonomía universitaria de los intereses mezquinos e ingenuos, muy ingenuos, que pretenden desviar el camino ascendente de la Revolución Mexicana”.

Cerca de las 13 horas, los diarios lanzan a las redes sociales una imagen que contradice las declaraciones de Echeverría: el rector de la UNAM, Javier Barros Sierra, iza la bandera de México a media asta en la explanada de Ciudad Universitaria. Lo rodean cientos, tal vez miles, de estudiantes y profesores que entonan el Himno Nacional. 

El propio rector comparte minutos después un fragmento sustancial de su discurso: “Hoy es un día de luto para la universidad. La autonomía está amenazada gravemente…”. 

Por la tarde, en las redes sociales se esparce la noticia: el rector Barros Sierra encabezará en un par de días después –1 de agosto– una marcha en defensa de la autonomía universitaria…

Así, sin saber qué sucederá mañana, los personajes suben mensajes y comparten noticias en una vertiginosa sucesión de hechos que arrancan este domingo 22 de julio con los enfrentamientos entre alumnos de las Vocacionales 2 y 5 del IPN y la Preparatoria Isaac Ochoterena, y concluirán el 12 de octubre, cuando, 10 días después de la matanza de Tlatelolco, el presidente Díaz Ordaz inaugure las Olimpiadas que, paradójicamente, tendrán como emblema la Paloma de la Paz.