“La guerra y la paz”

Una nueva adaptación de la monumental obra de Leon Tolstoi, La guerra y la paz, ha sido llevada a la pantalla en una serie de 6 capítulos bajo la impecable realización de la BBC y la compañía Weinstein.

En 1972 la BBC produjo 20 capítulos de la misma novela. Ambas han sido galardonadas con premios como el BAFTA. Sin embargo, hay mucha diferencia entre ellas, especialmente en su factura.

La actual, difundida por Canal 22, recrea con mayor precisión lo que debió ser la vida cotidiana de los aristócratas rusos del siglo XIX, tal como los retrató Tolstoi detalladamente, con descripciones que atrapan al lector por su brillantez y minuciosidad. Una parte de la recreación literaria está presente en los trajes de época lucidos por los personajes en esta segunda versión, más apegados a los atuendos usados en la de 1972.

Mucho ayuda a dar la sensación de realidad el hecho de haber obtenido la posibilidad de filmar en los edificios históricos de San Petersburgo, en los salones imperiales, frente al imponente Palacio de Invierno. Se beneficia asimismo de los hermosos paisajes –con nieve y sin ella– de Letonia, debidos a la lente del fotógrafo George Steel. Prescinde de los sets construidos para la serie de 1972, muchos de los cuales se veían acartonados en consonancia con el desempeño de algunos actores.

Si las escenas de paz son convincentes, las de guerra no le van a la saga. Ejércitos de miles de hombres, artillería, batallas cuerpo a cuerpo, jinetes a todo galope y campos arrasados por la metralla, el fuego, la confrontación. Los heridos en hospitales de campaña y los muertos insepultos crean atmósferas atroces. Todo ello salpicado de acercamientos a rostros aterrados.

La exigencia de la síntesis se nota en el guión y en los énfasis en ciertos pasajes de la novela, especialmente cuando se trata de las historias de amor. Entonces la narración se acelera dejando fuera las reflexiones, los pensamientos de los protagonistas, sus emociones profundas; cediendo el paso a las acciones provocadoras de sentido. En ciertas etapas la serie se desliza hacia la presentación de un triángulo amoroso que desdibuja las circunstancias.

La anécdota priva también en las escenas dedicadas a la guerra, hay poca hondura en el tratamiento de las consecuencias de la lucha armada.  Ni se explica por qué ni cómo se produce la guerra, las razones de la enemistad histórica entre Francia y Rusia. Aparece un Napoleón bastante cruel y banal. No nos explica su estrategia ni la de su enemigo Mijail Kutuzov, general al mando de las tropas rusas en Borodino. La legendaria batalla no es tratada con el énfasis necesario, ni tampoco la resistencia de los rusos frente al avance de los galos. Y es justamente esta batalla la que Tolstoi narra en su obra de forma magistral.

Imperativos todos ellos de un formato para las pantallas.