Perder sin competir, el infortunio mexicano en los Juegos Centroamericanos

México llega a los XXIII Juegos Centroamericanos y del Caribe, que se realizan desde el jueves 19 en Barranquilla, Colombia, sin la posibilidad de ganar medallas en 10 disciplinas. Oficialmente, se informó que por falta de quorum fueron suspendidas competencias como la marcha de 20 kilómetros, cuya principal estrella es la bicampeona mundial Lupita González. Autoridades colombianas aseguran que se actuó con base en estatutos. Sin embargo, fuentes consultadas por Proceso sugieren que la eliminación de las pruebas se debió a disputas entre dirigentes deportivos.

BOGOTÁ.- Los XXIII Juegos Centroamericanos y del Caribe, inaugurados el jueves 19 en Barranquilla, Colombia, arrancaron para México con un amargo sabor de boca por la ausencia de algunos de sus atletas que tenían la posibilidad de ganar medallas y que quedaron fuera del certamen por razones extradeportivas.

El argumento que dio el Comité Organizador de los juegos para excluir pruebas de 10 disciplinas de la competencia es que en ellas no se inscribieron al menos cinco países, como lo marca el reglamento para que cualquier prueba se pueda llevar a cabo.

Pero más allá de la aplicación de los estatutos de la Organización Deportiva Centroamericana y del Caribe (Odecabe) –la institución convocante de los juegos–, la decisión de dejar fuera de la justa regional 10 disciplinas estuvo precedida de una serie de disputas entre dirigentes, según comentaron fuentes consultadas por este semanario.

Para México, la exclusión más dolorosa es la de la dos veces campeona mundial de 20 kilómetros en marcha Lupita González, quien no podrá participar en los Centroamericanos de Barranquilla porque esa fue una de las pruebas que se cancelaron.

Por más que México cabildeó con diferentes delegados nacionales de la Odecabe, le fue imposible lograr el apoyo suficiente para bajar a cuatro el número mínimo de países inscritos en una prueba para poder realizarla. Con esa modificación, se hubiera podido llevar a cabo la competencia de los 20 kilómetros de caminata.

No hubo voluntad por parte del Comité Organizador de los Juegos Centroamericanos para solucionar de una manera equitativa este asunto. Lo que sí hubo fueron presiones de directivos colombianos para bajar el quorum a cuatro países, pero sólo en las pruebas donde ellos son fuertes, no en las que otros países tenían posibilidades de medallas, dice a Proceso un directivo de la Odecabe que pidió la reserva de su nombre y quien participó en la Asamblea General de la organización, realizada el miércoles 18 en Barranquilla.

De acuerdo con la fuente consultada, esta puja llevó al director de la Comisión Técnica de la Odecabe, el puertorriqueño Humberto Cintrón, a “parar” al coordinador de Deporte de Rendimiento del organismo estatal colombiano Coldeportes, Tirso Zorro, y a optar “por la aplicación pareja de los reglamentos, lo que acabó por afectar a varios países por igual, entre ellos a la misma Colombia”.

Consultado por este semanario, Cintrón dijo que “la decisión de dejar por fuera de los Centroamericanos (de Barranquilla) las disciplinas en las que no se hubieran inscrito al menos cinco países fue técnica, de apego a los estatutos, y en todo momento nos empeñamos en que así fuera y en que no hubiera criterios políticos”.

Aseguró que “el mandato que a nosotros nos dieron los comités (olímpicos de las 37 naciones que participan en los juegos) y los delegados técnicos fue el de resolver esto con base en los estatutos de la Odecabe, y los estatutos dicen que para que una prueba se pueda realizar debe haber al menos cinco países participantes”.

Sobre el enfrentamiento que tuvo con el funcionario deportivo colombiano Tirso Zorro, por la supuesta pretensión de éste de bajar el quorum a cuatro países en disciplinas en las que Colombia es fuerte, Cintrón dijo que prefería no referirse al tema.

Evitar suspicacias

El presidente del Comité Olímpico Colombiano (COC), Baltazar Medina, dice a este semanario que hay que “evitar suspicacias” con respecto de la decisión de dejar fuera de los Juegos Centroamericanos 10 disciplinas, lo cual obedeció, afirma, “únicamente a que en ellas no se alcanzó la inscripción del mínimo de cinco comités olímpicos nacionales que señalan los reglamentos”.

Lo único que ocurrió, señala el dirigente deportivo que presidió una comisión especial encargada de evaluar el tema, “es que no se reunió el quorum de países que se necesitaba, y por eso no se pueden hacer las pruebas”.

De acuerdo con Medina, la interrogante que queda es qué están haciendo las confederaciones y federaciones de esos deportes en los países centroamericanos y caribeños, “porque quiere decir que no hay trabajo para desarrollar esas pruebas que se cayeron”.

Asegura que la cancelación de disciplinas “es una constante en todos los juegos”.

Y, en efecto, esto ocurrió en los Centroamericanos de Veracruz (2014), en Mayagüez, Puerto Rico (2010), y en casi todos los anteriores.

–¿No pudieron aplicarse criterios de mayor flexibilidad? –se le pregunta a Baltazar Medina.

–No, porque sería violar el estatuto que establece que son mínimo cinco países los que se tienen que inscribir en una prueba para que ésta se realice.

–Pero se dice que Colombia estaba dispuesto a ser flexible en pruebas donde tiene competidores fuertes…

–No. Yo no hilaría tan delgadito. No creería que eso sea así.

–¿El hecho de que Colombia sea anfitrión no influyó en los criterios?

–Eso se llama suspicacia y yo creo que no aplica para este caso. Hay que evitar suspicacias.

Los dirigentes nacionales de los deportes que quedaron fuera de Barranquilla 2018 coincidieron en que hay que respetar los reglamentos, aunque se quejaron de que el Comité Organizador del evento comunicó la decisión cuando faltaban pocos días para los juegos y sus atletas llevaban varios meses preparándose para la competencia.

Las inscripciones de los deportistas para los juegos en Barranquilla se cerraron el pasado 20 de junio, pero ante fallas en el sistema en línea para hacer el registro el plazo se amplió hasta finales de ese mes.

El Comité Organizador, que preside el economista Daniel Noguera, tardó tanto en enviar a los comités olímpicos nacionales la lista definitiva de competencias que la Odecabe tuvo que intervenir para evitar más retrasos.

La lista fue enviada a los 37 países que participan en los XXIII Juegos Centroamericanos y del Caribe 10 días antes de que comenzaran, cuando ya varios deportistas –como la marchista mexicana Lupita González– tenían todo listo para viajar a Barranquilla tras un arduo proceso de preparación.

Noguera, exdirector del comité de futbol de un exclusivo club social barranquillero y quien ha sido criticado por su falta de experiencia en el deporte, fue contactado por este semanario mediante su oficina de prensa, pero no quiso hablar sobre las quejas expresadas por diferentes dirigentes.

En su descargo, el presidente del COC, Baltazar Medina, descarta que se haya avisado a los países “a última hora” las competencias que quedaron fuera y que “nada se hizo de manera extemporánea”.

El retraso que se presentó, asegura, fue porque “dimos un compás de espera para ver si aparecían más países interesados en inscribirse en las pruebas que tenían menos de cinco (naciones) participantes”.

El jueves 19, el día de la inauguración de los Juegos Centroamericanos en Barranquilla, se revivió una de las pruebas que había sido suspendida, la de levantamiento de pesas en la división de 77 kilos para varones, lo que virtualmente asegura medallas de oro para Colombia, en arranque, y para Cuba, en envión.

Descarta mano negra

La jefa de la delegación mexicana en los Juegos Centroamericanos de Barranquilla, la exclavadista María José Alcalá, calcula que su país dejará de ganar unas 10 medallas de oro en ese certamen deportivo por las pruebas que se suspendieron.

“Y en estos juegos cada medalla cuenta, porque va a ser una competencia muy cerrada entre México, Cuba y Colombia”, asegura.

México tenía posibilidades de ganar medallas en caminata de 20 kilómetros, canotaje femenil y las pruebas de vela para mujeres.

“No es nada agradable para nosotros, y estoy segura que para el resto de los países que se vieron perjudicados, tener que perder pruebas y medallas sin lucharlas. A nosotros nos gusta competir y demostrar que México es el mejor a través de la competencia”, señala Alcalá.

Descarta que la suspensión de pruebas responda a una intención de perjudicar a México.

“Yo no lo veo así. Definitivamente, la Odecabe consideró que era muy importante que se cumplieran los reglamentos y no aceptó que hubiera menos de cinco países inscritos en las diferentes pruebas. Nosotros lo entendemos. Pero esto afecta por igual a México que a otros países”, señala.

Dice que, por ejemplo, hasta Colombia, como país anfitrión, se verá perjudicado por la cancelación de pruebas como la de ciclismo en velocidad por equipos femenil.

Alcalá, sin embargo, considera que “faltó sensibilidad” porque se pudo haber sido más flexible con la regla del quorum de cinco países por competencia.

“Hay pruebas olímpicas nuevas, como el wakeboard en esquí acuático, que debemos fomentar en la región y fue una de las que se cancelaron. Esto hace que la región vaya perdiendo fuerza en estas disciplinas”, señala la integrante del Comité Olímpico Mexicano (COM).

–¿Hubo un manejo político del tema de las pruebas suspendidas? –se le pregunta a Alcalá.

–Yo no tengo ningún elemento que me orille a pensar eso. A todos nos está pegando esta situación. De alguna forma u otra, todos salimos perjudicados.

–¿La suspensión de pruebas puede acabar incidiendo en el resultado final de la competencia?

–No creo. Con esto, todos los países que estamos en los Juegos Centroamericanos tendremos que hacer lo nuestro, competir, y no ponernos a pensar si nos quitaron o nos dieron. Lo que tenemos que hacer es demostrar el trabajo que traemos desde hace varios años. México pierde varias medallas de oro, pero todos estamos en una condición similar.

Para Alcalá, lo que puede ocurrir en Barranquilla es que la competencia “sea más cerrada de lo que esperábamos, y con esto no nos podemos dar el lujo de perder ninguna medalla de las que nosotros contemplamos como seguras”.

Dice que tanto Cuba como México y Colombia –que han encabezado el medallero desde los Juegos Centroamericanos en El Salvador, en 2002–, tendrán más dificultades para liderar la competencia en Barranquilla.

La exclavadista mexicana señala que, hacia el futuro, hay que seguir promoviendo el deporte en Centroamérica y el Caribe y tratar de que las federaciones nacionales e internacionales de la región inviertan en el desarrollo de diversas disciplinas.

“Hay muchos países que así lo entienden, pero hay otros que toman una, dos o tres disciplinas, trabajan fuerte en ellas y dejan de lado otras especialidades”, asegura.

Esto se puede deber al desequilibrio de tamaños, presupuestos y población que existe en los diferentes países de Centroamérica y el Caribe.  Mientras que México, Colombia, Cuba y Venezuela inscribieron a más de 500 atletas para estos juegos en cada caso, las pequeñas islas caribeñas de San Martín, Dominica y Turcos y Caicos registraron a 18 deportistas en total.

Un escenario de lujo

Colombia ha logrado importantes avances en el deporte en los últimos años que se explican por un aumento en la inversión pública en el sector –que se cuadruplicó  en el transcurso de esta década– y por el surgimiento de una nueva generación de atletas de élite, encabezada por la campeona mundial de tripe salto, Caterine Ibargüen, y por la pedalista de BMX Mariana Pajón.

Ambas obtuvieron la medalla de oro en los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro en 2016, aunque sólo Ibargüen estará en los Juegos Centroamericanos en Barranquilla porque Pajón está lesionada.

En las últimas cuatro ediciones de los Juegos Centroamericanos y del Caribe, Colombia ha ocupado el tercer lugar en la tabla de medallas, mientras que Cuba y México se han alternado el primero y el segundo lugar.

Como anfitrión de la XXIII versión de los juegos regionales, Colombia aspira a pelear por el liderato, lo que es una expectativa realista si se tienen en cuenta los avances deportivos del país, sus grandes atletas y su condición de local.

Además de que los jueces de las competencias suelen ser más generosos con los deportistas del país sede, la delegación colombiana en los juegos tendrá el entusiasta apoyo del público de Barranquilla, una gran ciudad industrial y portuaria que es la casa de la selección colombiana de futbol y en la cual florece una potente cultura de raíz caribeña en la que confluyen la música y la literatura.

El fallecido Premio Nobel de Literatura Gabriel García Márquez pasó años clave de su vida en Barranquilla, y la cantante Shakira nació allí, lo que se encargó de recordar con orgullo al actuar durante la inauguración de los juegos la noche del jueves en el Estadio Metropolitano de esa ciudad famosa por su pujanza y su hospitalidad.

“Ser locales siempre ayuda”, dice el presidente del Comité Olímpico Colombiano (COC), quien cree que sus atletas están en condiciones de pelear no sólo por el segundo puesto en el medallero, también por el primero.

Esto, explica, porque Cuba no es tan fuerte como antes, por el proceso de relevo generacional que viven sus atletas, y porque México “viene con bajas (Lupita González), igual que nosotros (estarán ausentes la pedalista Mariana Pajón y la judoca y medallista olímpica Yuri Alvear)”.

Colombia no ha logrado aún superar a Cuba en otros certámenes deportivos, pero ya ha conseguido mejores actuaciones que México.

En los Juegos Panamericanos de Toronto, en 2015, ganó 27 medallas de oro contra 22 de México, y en los Olímpicos de Río de Janeiro, un año después, logró tres medallas de oro y ninguna los mexicanos.

La expectativa de la delegación mexicana en Barranquilla es volver a casa con entre 98 y 109 medallas de oro, que pueden ser suficientes para un segundo lugar, atrás de Cuba, el mismo sitio que México ocupó hace cuatro años en los Centroamericanos de Veracruz.