En Colombia, México quiere ser primero, pero podría acabar en tercero

Durante los últimos dos años, distintas voces han señalado que México caerá al tercer lugar del medallero de los XXIII Juegos Centroamericanos y del Caribe que se realizan en Barranquilla. Primero, porque Colombia, el país sede, lleva 12 años mejorando su modelo deportivo y tiene más recursos para lograrlo. Segundo, porque Cuba históricamente ha sido la nación dominante de las competencias regionales. No obstante, el presidente del Comité Olímpico Mexicano, Carlos Padilla, es optimista: dice que los deportistas nacionales evitarán que los anfitriones conquisten el segundo sitio y que pelearán por el primer lugar. 

En Barranquilla, en la edición XXIII de los Juegos Centroamericanos y del Caribe, México peleará con el país sede, Colombia, por no caer al tercer lugar del medallero y por evitar entregar el peor resultado de la historia en el ocaso de la presidencia de Enrique Peña Nieto. 

Con una delegación integrada por 675 deportistas de 35 disciplinas, México participará en 350 de las 450 pruebas que conforman el programa. Para aspirar a la segunda posición del medallero deberá ganar, por lo menos, 100 preseas de oro, lo cual superaría las 98 que Colombia tiene proyectadas. 

Desde hace más de una década, este país sudamericano ha ajustado sus políticas públicas en materia de deporte para ser más competitivo en América Latina y en los Juegos Olímpicos. 

Desde 2014, cuando la Organización Deportiva Centroamericana y del Caribe (Odecabe) designó a Barranquilla como sede los juegos regionales de 2018, el gobierno de Colombia, de la mano de su Comité Olímpico, redobló esfuerzos para asegurar que en casa conseguirían un número histórico de preseas, para quedar únicamente detrás de Cuba, país que ha dominado ampliamente.

Según la proyección metodológica de la Comisión Nacional de Cultura Física y Deporte (Conade), la delegación mexicana obtendrá entre 104 y 127 de oro. El análisis del Comité Olímpico Mexicano (COM) indica que la cifra oscila entre 96 y 104 oros, lo cual luce como un escenario más realista ante el hecho de que distintas pruebas ya no se llevarán a cabo, como la marcha femenil de 20 kilómetros, por falta de quorum. 

En la obtención de medallas, otras dos situaciones afectan a México: primero, que deportes como el frontón –donde se han cosechado hasta 10 preseas– no forman parte del programa de competencias porque Colombia diseñó uno sin pruebas que no le favorecen; segundo, que deportes donde México no es potencia, como en el patinaje de velocidad, reparte más medallas porque el país sede sí lo es. 

México jamás ha terminado en la tercera posición en esta justa regional. De 2002 a la fecha ha concluido en la punta del medallero, cuando Cuba no ha participado (San Salvador 2002 y Mayagüez 2010). En ese mismo periodo, Colombia no ha pasado del tercer sitio, por lo que en Barranquilla tiene la oportunidad más clara de vencer a México. 

Hace cuatro años, en Veracruz 2014, México fue segundo con 115 medallas de oro. Ni siquiera haber competido como local ayudó a terminar en el primer sitio. Fuera de territorio nacional, con Cuba compitiendo, los atletas mexicanos jamás han obtenido un número mayor de medallas. 

Que Colombia alcance 98 metales sería toda una hazaña. No sólo superaría las 76 que, en promedio, ha ganado en las últimas cuatro ediciones (62, en 2002; 72, en 2006; 100, en 2010, y 72, en 2014), sino que, por primera vez como país sede, obtendría el mejor resultado que ya buscaba, pero que no pudo conseguir en Cartagena de Indias hace 12 años. 

Aunque durante los dos últimos años distintas voces han referido que México caerá al tercer sitio en Barranquilla, el presidente del COM, Carlos Padilla Becerra, confía en que la competencia por los oros con Colombia será muy reñida y que, incluso, le darán la pelea a Cuba por el primer lugar. 

“Había una percepción en ese sentido (que México perdería con Colombia), pero ya con la delegación que se conformó eso puede revertirse (que Colombia gane el segundo sitio). Vamos confiados en lograrlo. Si terminamos en los tres primeros (sitios), no es que estaremos conformes. Incluso, ya con el nuevo gobierno (que entrará en funciones en diciembre próximo) debemos buscar un esquema que permita superar todos los baches en los que hemos caído y tener una estrategia de Estado que ponga a México en los primeros lugares de los Juegos Centroamericanos y Panamericanos, y, por supuesto, superar las expectativas que siempre tenemos en los Juegos Olímpicos.

–¿México va a perder ante Colombia los Juegos Centroamericanos porque, además, su proyecto de trabajo es mejor? 

–Va a estar muy reñido. Con la representación que llevan en Colombia están muy seguros de que van a ganarnos. Yo he platicado con el presidente del Comité Olímpico de Colombia, Baltazar Medina, y dice que han hecho una buena delegación, aunque ellos también están sufriendo por las pruebas donde no hay quorum. Ellos consideran que sí nos pueden superar en el medallero, pero nuestra meta es no dejarlos y alcanzar a Cuba. Esto no es aspiracional, sino que con bases decimos que es viable y que le podemos pelear a Cuba. 

Con 123 medallas de oro en Veracruz 2014, Cuba fue líder del medallero. Mejor aún, 122 de esas 123 preseas las obtuvo en pruebas que formaron parte del programa olímpico de Río 2016, donde ganaron a la postre 11 medallas olímpicas. La única prueba que no fue olímpica es el beisbol, deporte en el que los cubanos siguen siendo los reyes de América Latina. 

En cambio, de las 115 medallas que México cosechó hace cuatro años, 94 fueron pruebas en los Juegos Olímpicos dos años después. Ahí, la delegación azteca obtuvo cinco medallas. Pensar en alcanzar a Cuba se antoja descabellado. 

“Sabemos que el país que organiza tiene el derecho de meter pruebas que le beneficien, nosotros lo hicimos así en Veracruz con el frontón para tener 10 de oro y acá no pudimos lograr que hubiera frontón. Esto se repite en los juegos regionales de todo el mundo. Se trata de que el país sede gane más medallas. Está presupuestada esa desventaja. Colombia quiso sacar el raquetbol para perjudicarnos, pero logramos que se mantuviera.”, explica Padilla.

–¿Entonces, la delegación mexicana sí tendrá una competencia complicada? 

–Cuba siempre va como muy fuerte y constante en sus deportes, Colombia tiene tres ciclos olímpicos con una estrategia de apoyo a sus atletas y federaciones y nosotros hemos padecido a últimas fechas que entrenadores mexicanos que aquí no tienen posibilidades se los llevó Colombia. 

“Desde hace 12 años ellos tienen el sistema de deducibilidad fiscal donde los empresarios apoyan directamente al deporte de alto rendimiento y eso permite contratar entrenadores internacionales y tienen suficiente presupuesto para enviar a sus atletas a competencias internacionales para entregar mejores resultados. 

“México, en cuanto a presupuesto, ya está debajo de Colombia. Siempre tiene uno que aspirar a ganar la competencia y en ese sentido México lleva veteranos que van a sus últimos juegos, como Rommel Pacheco o Aida Román, pero también lleva a una generación nueva que ya dio las marcas y tienen la suficiente calidad para obtener medallas.”

En peligro de extinción

Pero si México ha reducido los recursos económicos que invierte en el deporte de alto rendimiento, otros países miembros de la Odecabe también lo han hecho. Sobre todo, los más pequeños: las islas caribeñas. Apenas el año pasado se sumaron seis más cuyo sufrimiento financiero no les permitió inscribir a sus atletas para Barranquilla. 

Guadalupe, Martinica, Guyana Francesa, St. Marteen, Turcos-Caicos y Curazao, los nuevos miembros en este organismo, atraviesan por esta crisis que tampoco es ajena a países con más tiempo en la Odecabe, como Granada –de donde es el velocista Kirani James, quien en Londres 2012 se colgó el oro olímpico en la prueba de los 400 metros–. La isla adolece de entrenadores. No tiene dinero. 

Carlos Padilla reconoce que los Juegos Centroamericanos y del Caribe están pasando por una crisis que los pone en riesgo de desaparecer, lo cual sería inadmisible puesto que forman parte del ciclo olímpico. En todos los continentes hay justas regionales. El sistema deportivo internacional no concibe la desaparición de esta competencia que se ha realizado desde 1926.

Desde hace por lo menos cuatro ediciones la falta de participantes en las pruebas ha sido un problema que la Odecabe ha ido paliando con los comités olímpicos nacionales de la región. Pero el asunto ya no puede ocultarse. Urge una intervención para salvar los Juegos Centroamericanos. 

“No hay recursos económicos en los países pequeños, en las islas principalmente, no se cubren ni las mínimas necesidades para desarrollar a sus atletas. Ya estamos en vías de darle dinero a cada comité olímpico nacional porque están afectando a los demás países. Hay que rescatar la zona del bache en el que se encuentra. Hay que reconocer que estamos en un bache terrible que pone en riesgo los Juegos Centroamericanos y del Caribe.”

En su calidad de vicepresidente de la Odecabe y de la Organización Deportiva Panamericana (Odepa), también solicitará recursos al Comité Olímpico Internacional (COI) mediante la figura Solidaridad Olímpica, para entregar dinero a cada país, dependiendo sus necesidades.

En noviembre próximo, en Tokio, habrá una reunión de los comités olímpicos nacionales en la que se determinará el monto global y por país, así como el sistema de control y fiscalización de ese dinero para que se use de la manera más adecuada. 

Esperanza mexicana

Para Barranquilla 2018, en un encuentro realizado en la Ciudad de México entre Padilla, el presidente de Odecabe, Steve Stoute; el presidente del Comité Organizador, Daniel Noguera, y Baltazar Medina determinaron que las pruebas donde no se juntaran los cinco participantes se realizarían con cuatro, pero la propuesta no fue aceptada. Entonces, decidieron que se inscribieran a otros deportistas que no dieron las marcas pero que se quedaron cerca de lograrlo. 

“Alguien metió la mano y dijo que era violatorio del estatuto y se determinó que los que no calificaron por décimas o no dieron la marca por pequeñas distancias, siempre y cuando esos atletas estén en la lista larga, podrían ser inscritos en las pruebas para rescatar 22 disciplinas. Está muy golpeada económicamente la región de Centroamérica y del Caribe, tienen mucha voluntad y pocos recursos. Esto le ha afectado a Cuba, en menor medida, pero a México y Colombia por igual.”

Colombia armó el programa para que durante los primeros días de competencia tenga garantizado estar arriba en el medallero, gracias al ciclismo de pista, levantamiento de pesas, patinaje de velocidad y gimnasia artística, deportes donde jugarán sus cartas más fuertes. La idea es presionar psicológicamente a México y a Cuba. 

Las esperanzas de la delegación mexicana descansarán en taekwondo, clavados y raquetbol, sin dejar de lado las potenciales medallas que podrían conseguirse en deportes de conjunto, como beisbol y futbol.

Para la segunda semana de los Juegos Centroamericanos –que comenzaron el jueves 19 de julio y terminarán el 3 de agosto– tendrán lugar disciplinas como atletismo, judo y boxeo, donde Cuba ha mantenido un dominio histórico. 

México también peleará en gimnasia artística y de trampolín; también en algunas pruebas de medio fondo y fondo, en ­atletismo, y con Colombia habrá un duelo por las preseas en el tiro con arco.  Los resultados en natación son inciertos. No se ve que un país pueda dominar con claridad en este deporte.