Carta del cónsul de México en San Bernardino, California

Señor director:

Me dirijo a usted en atención a la nota firmada por su corresponsal en Wa­shing­ton, Jesús Esquivel, publicada en la edición 2177 de Proceso (22 de julio de 2018), con el título “El cónsul de San Ber­nardino se apropia de fondos de los migrantes”. Me permito hacer algunas precisiones, en el entendido que lo publicado es falso, injusto y perjudicial hacia mi persona. Categóricamente le digo que no he incurrido en ningún hecho que lleve a la malversación de fondos destinados a nuestros connacionales en Estados Unidos, lo cual ha sido investigado ante el Órgano Interno de Control de la SRE y la Función Pública.

Le comento que la información que publi-­có Proceso no es nueva: se ha difundido des-de hace varios meses a través de diversos sitios electrónicos y cuentas de correo, lo que me permite inferir que alguien orquestó una campaña de difamación en mi contra y en perjuicio del Consulado, ignoro con qué aviesas intenciones. Hemos levantado las actas de hechos y presentado denuncias al respecto. No descarto proceder legalmente en contra de quienes se han sumado a esta campaña de calumnias.

Derivado de dichos señalamientos el Órgano Interno de Control de la SRE y la Función Pública abrieron una investigación en la que han solicitado información pormenorizada sobre varios temas, incluyendo el tópico central de la nota publicada, y que este Consulado ha dado respuesta puntual en tiempo y forma a todos los requerimientos de la autoridad.

Aclaro que por mi condición humana y formación familiar yo nunca niego a mis amigos. No soy amigo del exgobernador Cesar Duarte. Se afirma que soy oriundo de Tamaulipas, y no es así. Nací en la Ciudad de México y estoy avecindado en San Luis Potosí desde hace muchos años, donde he tenido el privilegio de vivir, trabajar e incluso ser representante popular.

Se dice falsamente que aproveché “la falta de rigurosidad para auditar el uso legal de los recursos de las dependencias diplomáticas en Estados Unidos” y para “embolsarme tranquilamente los 30 mil dólares”. Señor Director, en mi experiencia personal –y creo que en la de muchos colegas míos en otros consulados– si algo he observado para bien es el sumo cuidado que los órganos reguladores de la SRE tienen en la supervisión de la aplicación del gasto y de las partidas presupuestales.

Sobre el señalamiento de “embolsarme” los recursos referidos, manifiesto a usted que la afirmación publicada en su revista es falsa, difamatoria y no menos injuriosa hacia mi persona. Nunca he creado ni estimulado la creación de organización alguna y mucho menos para hacer uso ilegal de los recursos destinados a la defensa de los connacionales en Estados Unidos.

Con referencia al recurso de los mil millones de pesos referidos que el gobierno de México destinó a los 50 consulados en Estados Unidos bajo la Estrategia de Fortalecimiento para la Atención a Mexicanos en Estados Unidos (nombre oficial de FAMEU y no como se refiere en la nota) al Consulado de México en San Bernardino se radicaron 393 mil 375 dólares con los cuales se contrataron 14 proveedores que apoyaron en la organización de 229 talleres beneficiando a miles de connacionales de las 53 ciudades que abarca esta circunscripción y en la que se estima habitan cerca de 2 millones de mexicanos y mexicanoamericanos.

En cuanto a los requisitos para la selección y contratación de los proveedores de la estrategia FAMEU me permito señalar que este Consulado cumplió rigurosamente con toda la normatividad aplicable en los diferentes supuestos. Es así, que esta representación extendió invitación a 53 potenciales proveedores y de acuerdo al calendario, normatividad y procedimientos establecidos se nos autorizó la contratación de los 14 proveedores que se señalan en la nota.

Cuatro fueron los talleres que se ofrecieron bajo FAMEU (no dos como se asienta en la nota publicada) y solamente en dos de ellos –Diagnóstico Migratorio, y Doble Ciudadanía– la normatividad establecía el requisito de contar con la autorización del Board Immigration Appeals (BIA) debido a que en ellos se hicieron análisis y diagnósticos individualizados del estatus migratorio de las personas. Los proveedores acreditados para brindar estos talleres fueron: Garcia Immigration Law Inc.; Immigration Law Offices Hadley Bajramovic; Beaman Law; Kaplan Law; TODEC Legal Center; Rosa Elena Sahagun Law Offices; The Law Offices of Jesús Eduardo Arias, y Pomona Economic Opportunity Center.

En los otros dos tipos de talleres –Conoce tus Derechos, y; Planeación de Eventualidades– se dio información de los derechos constitucionales que asisten a nuestros compatriotas en Estados Unidos, pasos a seguir para proteger a sus familias, bienes y preparativos para un posible retorno a México. Para impartir los mismos se contrató, con la autorización oficial respectiva, a las organizaciones CONORCO; LULAC; Misión Hispana; The Law Offices of Jesús Eduardo Arias; Pomona Economic Opportunity Center; The Carolyn E. Wylie Center; San Bernardino Community Service Center Inc.; TODEC Legal Center; y también a Caminemos Juntos USA-MEX, las cuales cumplieron con los requisitos, de otra forma no hubieran sido contratados.

En relación a los cuestionamientos que se hacen referentes a la organización Caminemos Juntos USA-MEX es importante anotar que en la selección de proveedores de FAMEU el Consulado se basó en las propuestas que presentaron las organizaciones y despachos interesados y en los comparativos de cotizaciones, privilegiando las más económicas, y en la ubicación geográfica dentro de la circunscripción para atender mejor a nuestra comunidad.

Debo precisar lo siguiente: a ese proveedor se le otorgaron dos contratos, uno por la cantidad de 11 mil dólares para talleres sobre Planeación de Eventualidades y otro por la cantidad de 14 mil 875 dólares para talleres de Conoce tus Derechos (en total 25 mil 875 dólares y no 30 mil dólares como se publica en la nota) y que de acuerdo al registro de reportes de cumplimiento esta organización obtuvo la segunda participación más alta de todos los proveedores.

Respecto al señalamiento de abuso hacia el personal, resalto que es totalmente falso, es importante decir que todos ellos ya estaban trabajando en el Consulado antes de que yo asumiera el cargo, el 2 de mayo de 2016, y hasta el día de hoy han recibido de su servidor un trato digno y amable.

Por otra parte, ante la evidente campaña de difamación en mi contra y del Consulado, Sr. Director, informo a usted que he procedido a levantar constancia de hechos en la Procuraduría General de la República, a través de su Agregaduría Regional con sede en Los Ángeles, California, para que indague a todas las personas implicadas en esta sucia maniobra montada en mi contra, pues resulta claro que estos “enemigos cultos” han abierto cuentas en las redes electrónicas con el único propósito de perjudicarme y de esa forma han sorprendido a muchos medios, incluido el semanario que usted dirige.

Sin otro particular, y agradeciendo la publicación de la presente, quedo a sus órdenes.

Atentamente:

Salomón Rosas Ramírez

Cónsul de México en San Bernardino, California

24 de julio de 2018

Respuesta del corresponsal

Señor director:

Acepto el error de reportar que el cónsul Salomón Rosas Ramírez era oriundo del estado de Tamaulipas.

Como asenté en mi texto, lo llamé para obtener su versión, pero no se encontraba en sus oficinas y nunca devolvió la llamada. Por otro lado, un funcionario de alto rango de la Secretaría de Relaciones Exteriores me informó que el cónsul solicitó el permiso para llamarme y no se lo concedieron.

Respecto a su amistad con César Duarte, varios trabajadores del consulado en San Bernardino sostienen que el cónsul, a su llegada al puesto que ocupa, así lo presumía hasta que cayó en desgracia el exgobernador priista del estado de Chihuahua.

Respecto a la organización Caminemos Juntos y la celebración del cumpleaños, los documentos oficiales y las fotografías cuya copia tiene el corresponsal lo aclaran todo.

Atentamente:

J. Jesús Esquivel