Petipa inmaterial

¿Es posible conservar una obra coreográfica como si fuera un cuadro o una pieza arqueológica? El coreógrafo ruso Vasily Medvedev se ha dedicado a ello como parte de su trayectoria sobre los ballets de Marius Petipa, cuyas obras han perdido valores artísticos.

El 12 de julio en el Teatro Raúl Flores Canelo del Centro Nacional de las Artes ofreció una charla en el marco del bicentenario del nacimiento del coreógrafo francés, para destacar su importancia histórica al haber determinado la cultura mundial del ballet. 

Aunque el legado de Petipa se compone de 115 obras (64 propias, 17 versiones y 34 escenas de danza en obras de ópera), éste tuvo su auge en la última década del siglo XIX, de 1890 a 1898, cuando creó La bella durmiente (1890), El cascanueces (1892), El lago de los cisnes (1895) y Raymonda (1898), que son consideradas sus obras maestras. 

La cima se debió a su trabajo con los compositores Pyotr Ilyich Tchaikovsky y Aleksandr Glazunov, colaboraciones que vincularon la coreografía y la sinfonía, a la par de haber sido el coreógrafo oficial del Imperio Ruso de 1862-1903. 

Los valores artísticos del legado de Petipa que refiere Medvedev, son: el uso total del cuerpo al haber integrado el dominio técnico de los movimientos del ballet, el desarrollo de un lenguaje corporal que usa gesto y pantomima y la expresividad de los movimientos articulares y suaves de los brazos y las manos, dentro de un estilo de época posterior al romanticismo, caracterizado por la fantasía, el dramatismo y los sentimientos, y el carácter de cada rol.

Respecto a la coreografía, ha mencionado que la bailarina es el centro de la historia que la obras de ballet narran, el uso simétrico del espacio, los ballets masivos (el sistema de producción de ballets de aquella segunda mitad del siglo XIX replicaba el sistema sociopolítico de la época, definido principalmente por la jerarquización de la población) y la monumentalidad.

Si bien pudieran denominarse pérdidas a las alteraciones sobre las originales de Petipa, hechas durante el siglo XX con el crédito de este autor (él fue destituido de su cargo como coreógrafo oficial en 1903), ¿cuáles son ésas?

Medvedev subraya las disminuciones expresivas e histriónicas de los bailarines, la imprecisión de los gestos pantomímicos del lenguaje del ballet y el olvido de la función narrativa del mismo, cuya causa principal es el interés parcial de la tendencia actual sobre un virtuosismo constituido únicamente por el dominio técnico, que ha derivado en la homogeneización del vasto repertorio de Petipa.

Su compromiso de conservación coreográfica ha implicado una investigación histórica, basada en una metodología que combina la consulta de archivos y la inspiración propia cuando repone algún ballet en específico.

Se reúne con un equipo de especialistas en vestuarios, partituras, libretos y repertorio, quienes analizan e interpretan esos documentos, entre ellos también testimonios de exbailarines y las famosas notaciones coreográficas de Nicholas Sergeyev (regisseur oficial del Ballet Imperial de San Petersburgo, quien las conservó consigo cuando dejó Rusia después de la revolución de 1917 y actualmente forman parte del acervo de la Universidad de Harvard).

Medvedev, miembro del Consejo Internacional de Danza de la UNESCO y director del Fondo Internacional del Patrimonio de Petipa, se ha sostenido dentro de la tradición balletística por un código ético de honestidad, pues reconoce la imposibilidad de recuperar las coreografías “originales” de Petipa, interrelacionadas con la historia de Rusia, y las considera patrimonio inmaterial que, al ser reproducido, reinterpretado, necesariamente se transforma. Pero su referencia debe ser nombrada como tal.