El oro no le basta al Tritón Vargas

Después de las hazañas deportivas de los nadadores Guillermo Echevarría y de César Sánchez parecía que no había nadie que agitara las aguas por México en competencias internacionales… Hasta que apareció Ricardo Vargas, medalla de oro en los mil 500 metros libres de los Juegos Centroamericanos y del Caribe que se realizan en Barranquilla, Colombia. “Desgraciadamente, el tiempo registrado en estos juegos no se puede tomar muy en cuenta (…) no me coloca muy bien en un mundial o Juegos Olímpicos”, dice pensando en hacer historia en la justa de Tokio 2020.

Símbolo y referente de la natación mexicana, Guillermo Echevarría aparece en la historia como el primer atleta del país en conquistar un récord mundial de la especialidad: nadó la extenuante distancia de mil 500 metros en 16 minutos, 28 segundos y una décima de segundo, el 7 de julio de 1968, durante el selectivo para los Juegos Olímpicos que organizó México. La prueba se realizó en Santa Clara, California. 

Echevarría nunca consiguió el oro olímpico, pero logró superar a Mike Burton, considerado en esa época como el mejor nadador de la historia de los mil 500 metros. 

Una década después, el mexicano César Sánchez ganó la medalla de oro en los Juegos Centroamericanos y del Caribe de 1978, en Medellín, Colombia, en la prueba máxima de la natación. Hizo un tiempo de 16:39.02. Un logro prácticamente en el olvido.

Y 40 años más tarde, apenas el sábado 21, en su debut en los XXIII Juegos Centroamericanos y del Caribe, en Barranquilla, Colombia, otro nadador nacional cubrió la referida distancia en 15:18.33. El registro le alcanzó para colgarse la medalla de oro, con récord centroamericano incluido.

Ese joven tritón se llama Ricardo David Vargas, quien a los cuatro años incursionó en la natación debido a que sus padres tenían miedo de que pudiera ahogarse en una alberca. 

Hoy, Ricardo David es uno de los exponentes con mayor proyección de entre los nadadores mexicanos que sorprendieron en los actuales Juegos Centroamericanos y del Caribe (JCC).

Al término de las actividades acuáticas, estos atletas nacionales retomaron la supremacía en la región, producto de sus 15 preseas de oro (cinco más de lo que estaba presupuestado), 18 de plata y 10 de bronce, para sumar la cifra récord de 43 preseas conquistadas durante los seis días de competencias de la disciplina.

La natación mexicana también se adueñó de 27 récords nacionales y 20 marcas regionales. De las 43 medallas, nueve de ellas fueron obtenidas por Liliana Ibáñez, máxima medallista de México en estos JCC, con cinco de oro, una de plata y tres de bronce.

A su vez, Fernanda González se convirtió en la máxima ganadora de preseas para México y en la historia de los Juegos Centroamericanos y del Caribe, con un total de 20. Sólo en Barranquilla, Fernanda obtuvo cinco medallas de cinco posibles (tres de oro y dos de plata).

Como peces en el agua

En su participación en Barranquilla, la natación mexicana superó por mucho lo que logró en Veracruz 2014, cuando sólo consiguió siete de oro, ocho de plata y nueve de bronce, ante las 16 doradas que ganó Venezuela, país vencedor de la disciplina.

En clavados, el rendimiento de los atle­tas nacionales también fue satisfactorio al conquistar 13 medallas en total: seis de oro, cuatro de plata y tres de bronce.  De hecho, únicamente perdieron dos finales: trampolín de un metro y plataforma de 10 metros, ambas femeniles.

Hasta ahora, las disciplinas que han contribuido a la delegación mexicana con el mayor número de preseas de oro en Barranquilla son: ciclismo, con 10; taekwondo, con ocho; tiro deportivo, con ocho, hasta ahora; clavados, con seis; remo, con seis; ecuestre, con cuatro, y levantamiento de pesas, con cuatro.

Además, en algunas competencias se obtuvieron triunfos que no se esperaban, todas esas victorias podrían redituarle a México el título en Barranquilla, superando a Cuba, delegación que hace cuatro años conquistó Veracruz, al sumar 123 oros.

Pero los logros de la delegación mexicana en Barranquilla 2018 no significa que sus atletas hayan mejorado su nivel deportivo.  Algunos aprovecharon el notorio descenso de los venezolanos e, incluso, de los propios cubanos, cuyos países padecen severos problemas económicos.

A contracorriente

Ricardo David Vargas, el nadador mexicano que fue capaz de subir a lo más alto del podio de los JCC en la prueba de los mil 500 metros, cuatro décadas después del último logro de un compatriota, es autocrítico con respecto de su rendimiento en el estanque colombiano:

“Desgraciadamente, el tiempo registrado en estos Juegos Centroamericanos y del Caribe no se puede tomar muy en cuenta. Te voy a decir por qué: estuve entrenando muy bien y arduamente. Mi mejor tiempo es de 15 minutos 11 segundos.  En Barranquilla hice 15 minutos 18 segundos, siete segundos arriba de mi mejor registro. Con la marca que estoy teniendo quizá logre estar en una final de Juegos Panamericanos en mil 500 metros, pero no me coloca muy bien en un Mundial o en Juegos Olímpicos.”

Para llegar a unos Olímpicos con posibilidades de trascender, dice, se requieren al menos 15 minutos exactos. “Ese tiempo te posicionaría en una final olímpica. Estoy 15:11, pero, en pláticas con mi entrenador, ambos sabemos que tengo la capacidad de nadar los 15 cerrados, fácilmente”.

Previo a su participación en Barranquilla, su entrenador animó a Vargas. Le dijo que lo considera un atleta competente para recorrer la prueba, romper su propia marca y ubicarse entre los 15 minutos y cinco segundos. “Si continuamos trabajando con la mira puesta en los Juegos Olímpicos de Tokio 2020, me he propuesto como meta estar por debajo de los 15 minutos. Eso me ubicaría en el top cinco del mundo”.

Tiene 20 años, mide 1.80 metros y pesa 84 kilos. Empezó a nadar cumpliendo un deseo familiar.  En los últimos años no había un mexicano que se acercara a las mejores marcas impuestas por un connacional y desde hace un año se prepara en Estados Unidos, donde combina su actividad deportiva con sus estudios de economía en la Universidad de Michigan. 

Admite que se enteró del último triunfo de un mexicano en su especialidad justo el día de la competencia. “No lo sabía, en realidad. Simplemente, llegué con la idea de representar a mi país lo más dignamente posible: ganar medallas e imponer récords.  Con ese propósito empezó mi objetivo desde la concentración y en la competencia”.

La prueba más demandante de la natación, en la que rompió el récord (15:22.43) que el salvadoreño Marcelo Acosta impuso hace dos años en Veracruz, no fue su única satisfacción en Barranquilla, también se alzó con el oro y nueva marca centroamericana en los 400 metros combinado individual, con un tiempo de 4:19.98. Además, ganó dos preseas de plata: en los 400 metros libre y en los 400 metros combinado.

Pese a su experiencia mundialista en las citas de Singapur 2015 y Budapest 2017, además de los Juegos Olímpicos Río 2016, es la primera ocasión en que Vargas tomó parte en unos Juegos Centroamericanos y del Caribe. “Así como hay muchas altas, también hay muchas bajas en la vida de un deportista de alto rendimiento, de las que tienes que aprender a superarlas”. 

Una de sus amargas experiencias la vivió a los 15 años, cuando pretendía asistir al Mundial Juvenil de la especialidad, en Dubái 2013. Dice que se preparó arduamente, consciente del compromiso. Y con esa idea viajó al selectivo de Guadalajara. 

“Para ser honesto, no tuve una buena competencia y nos regresamos a Morelos, mi estado, a esperar nada más a que la Federación Mexicana de Natación diera a conocer los resultados de la selección juvenil que acudiría a la competencia. Y no aparecí en la lista”.

No clasificar a Dubái le pesó tanto al nadador que se propuso nunca más quedarse fuera de una selección.

Sin embargo, llegó otro desencanto: quedó fuera de los Juegos Centroamericanos y del Caribe de Veracruz 2014. “Me puse a pensar: qué hice mal, en qué entrenamientos me equivoqué, cuándo bajé el ritmo, cuándo dejé de entrenar fuerte.  En general, todos los fracasos los he considerado lecciones que me han hecho madurar. Aunque pase por cosas malas sigo aprendiendo, trabajando y dándole fuerte por mis metas”.

A los 12 años participó en su primera Olimpiada Nacional, a la que clasificó de último momento y en el penúltimo lugar en 50 metros y 100 metros mariposa, pruebas que ya no realiza. En ambas especialidades terminó en lugares relegados. También fue la primera vez que se puso un traje de baño de competencia. 

“Ni siquiera sabíamos el tipo de talla que se requería. Era un niño de 12 años y mi madre me compró el traje de baño talla 30. No sabíamos que éste tiene que ser ajustado… todavía conservo la prenda.”

Vargas recuerda su clasificación a los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro 2016 durante un selectivo en Charlotte, Carolina del Norte. “Fue el último día de actividad, la última prueba y fui el último en nadar, Dije: es ahora o nunca. Es mi última oportunidad para dar la marca A. Me subí al banco, y como siempre digo: ‘da todo de ti y sal feliz de la alberca porque habrás dado todo tu esfuerzo’. Me metí en la alberca, nadé, fue la prueba más difícil de toda mi vida.  Al final logré la calificación. Ahí empezó la preparación a Río”.

Ricardo consiguió su boleto a los Juegos Olímpicos de 2016 con tiempo de 15 minutos, 14 segundos y 20 centésimas. La marca requerida por la Federación Mexicana de Natación fue 15:14.63. En Río de Janeiro terminó en el lugar 25 de entre 60 participantes. También buscó alcanzar la marca de los 400 metros libres, pero el esfuerzo no fue suficiente.

No se conforma. Desde hace un año se prepara en Estados Unidos, después de haber trabajado el último lustro con Clementina (Tina Vidal), titular de la Comisión Técnica de la Federación Mexicana de Natación. 

Aclara que no se marchó a territorio estadunidense por considerar que en México ya no avanzaría más, sino por la posibilidad de entrenar, estudiar y prepararse a lado de nadadores de mayor experiencia. 

Entre sus compañeros en Estados Unidos figuran el austriaco Felix Aubock, quinto lugar general en 400 metros y mil 500 metros libres en el Mundial disputado en el Duná Arena de Budapest, el año pasado, y el chino Sun Yang, actual poseedor del récord mundial de los mil 500 metros estilo libre.

“Siempre he visto y volteo a ver mucho a Guillermo Echevarría.  Es impactante lo que hizo a su edad y la manera en la que logró sobresalir”, dice. Sin embargo, su modelo a seguir es el chino Sun Yang, “por su estilo de nadar, por la manera en la que logró romper el récord mundial, impecable y sin ninguna falla.  

“Él es el nadador al que admiro y en el que me inspiro. Nunca se le ve agitado y es fuerte bajo el agua.”