Rebelión sacerdotal contra Aguiar Retes

Son varios los sacerdotes que comienzan a tomar distancia del arzobispo primado de México, Carlos Aguiar Retes, por sus pretendidas reformas estructurales en la principal arquidiócesis del país. Guillermo Gazanini Espinoza, coordinador de la Unidad de Investigación del Centro Católico Multimedial, comenta a Proceso que el cardenal trata de implantar drásticas medidas impositivas sin consultar al presbiterio ni tomar en cuenta el trabajo que durante décadas se ha hecho en la arquidiócesis. Su propósito, dice, es imponer un modelo gerencial centralizado en las finanzas del arzobispado.

A medio año de asumir como arzobispo primado de México, el cardenal Carlos Aguiar Retes ya provocó una escalada de protestas en su contra, provenientes de sus propios sacerdotes y del episcopado mexicano, quienes consideran que el cardenal está tomando “medidas autoritarias” para darle un giro pastoral y administrativo a la principal arquidiócesis del país.

Su alianza con la Red de Sobrevivientes de Abusos Sexuales de Sacerdotes (SNAP, por sus siglas en inglés), su intención de desmembrar a la arquidiócesis en varias diócesis, su proyecto de modificar radicalmente la formación sacerdotal en los seminarios, así como el cambio en la política de comunicación social a fin de ensalzar su imagen, son algunas de las medidas de Aguiar Retes que levantaron la protesta. 

Por lo pronto, el Centro Católico Multimedial (CCM), el influyente portal informativo manejado por los religiosos paulinos, es el principal canal de expresión de los inconformes, quienes incluso ya planean llevar sus quejas al Vaticano y organizar foros en la Ciudad de México para ventilar el problema entre los fieles.

Guillermo Gazanini Espinoza, coordinador de la Unidad de Investigación del CCM y convertido en el principal crítico de la gestión del cardenal, asegura:

“Aguiar Retes llegó tratando de implementar drásticas medidas impositivas, sin consultar al presbiterio ni tomar en cuenta el trabajo que durante décadas se ha hecho en la arquidiócesis, a la que ahora intenta desmembrar.”

Señala que hay inconformidad no sólo entre los párrocos, sino también entre los formadores de los seminarios y entre algunos de los ocho obispos auxiliares; estos últimos –dice– serán despedidos con las reformas estructurales planeadas por Aguiar.

“El presbiterio no desea enfrentarse con el cardenal; sólo quiere abrir el diálogo que hasta hoy se le ha negado. Yo estoy en permanente contacto con muchos sacerdotes, religiosos y laicos. Y lo que hago es recoger sus quejas”, aclara. 

–Sin embargo, se comenta que las inconformidades provienen del desplazado grupo de Norberto Rivera, el anterior arzobispo. ¿Qué dice al respecto? 

–¡No! No hay ningún grupo “norbertista” detrás de todo esto. Es completamente falsa esa versión. Las inconformidades no están vinculadas con Norberto, sino con el modelo impositivo y autoritario de Aguiar Retes.

Un acercamiento sospechoso

Para empezar, Gazanini indica que suscitó protestas el acercamiento entre la arquidiócesis y la SNAP, organización internacional que protege a menores de edad abusados sexualmente por sacerdotes y cuyo dirigente en México es Joaquín Aguilar, quien de niño fue víctima de este tipo de abuso por parte de un cura de Norberto.

Debido a esto, en septiembre de 2006 la SNAP demandó por encubrimiento a Norberto Rivera ante la Corte de Los Ángeles, la cual finalmente se declaró incompetente de llevar este caso, que causó mucho revuelo mediático.

Pero ahora, a través de un comunicado del pasado 4 de junio, la SNAP y la arquidiócesis anunciaron que trabajarán conjuntamente para combatir “el delito de abuso sexual a los niños, jóvenes y adultos en situación de riesgo, así como para promover la responsabilidad local en las iglesias y zonas vulnerables”.

En conferencia de prensa el pasado 10 de junio, Aguiar Retes agregó que esta alianza sólo sigue el ejemplo del Papa Francisco, quien está reuniéndose con víctimas de sacerdotes pederastas. “Yo también tengo que recibirlas, y qué mejor si ya están organizadas”, dijo el cardenal. Y pidió “no tener miedo” de abrirle “las puertas” a SNAP.

Sin embargo, Gazanini indica que más allá de su demanda penal contra Rivera Carrera “SNAP también ha demandado al Papa Benedicto XVI y al Papa Francisco”, oponiéndose sistemáticamente a la Iglesia. Explica:

“SNAP siempre ha sostenido que los Papas, en contubernio con los gobiernos de algunos países, conforman una especie de mafia internacional encubridora de delincuentes, en este caso de sacerdotes pederastas.

“En Estados Unidos SNAP ha ganado mucho dinero con las demandas penales interpuestas por casos de pederastia. Así logró desfalcar a algunas diócesis de ese país. No sabemos si realmente le interesen las víctimas o el dinero.” 

–¿Aguiar Retes se alió entonces con el enemigo? 

–¡Peor! Está metiendo al diablo en casa. Y sin necesidad alguna, pues en la Iglesia ya existen protocolos para proteger a las víctimas; no hay razón para aliarse con SNAP. Y esto ya se lo hizo saber el episcopado mexicano a Aguiar Retes, a través de un comunicado.

Alude al boletín emitido el pasado 11 de junio por la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM). Ahí enlista sus “múltiples acciones” que “ha tomado con firmeza” para combatir este delito, al que le aplica “tolerancia cero”.

El episcopado menciona, por ejemplo, su Procedimiento a seguir en casos de abuso sexual a menores por parte de clérigos. También sus Protocolos de actuación en caso de abuso a menores. Igualmente, su “colaboración” con el Centro de Investigación y Formación Interdisciplinar para la Protección del Menor (Ceprodeme). Sin dejar de lado los trabajos de “asesoría” y “capacitación” que se realizan en las diócesis.

Recalca Gazanini:

“Ese comunicado es una respuesta de rechazo, por parte de los obispos, al convenio de Aguiar Retes con SNAP, realizado sin consultar a su presbiterio.”

“La lana es la lana” 

Otro flanco de ataques abierto por el cardenal es su proyecto de desmembrar a la arquidiócesis, una de las más pobladas del mundo, pues debe atender a 9 millones de personas, valiéndose de 2 mil 67 sacerdotes distribuidos en 467 parroquias.

A través de un comunicado de prensa del pasado 6 de junio, Aguiar dio a conocer estas cifras y anunció que “ya se ha iniciado el proceso de consulta para la creación de nuevas diócesis, desmembradas de la Arquidiócesis Primada de México”. Con esta división –argumentó–, se podrá “ofrecer una atención más cercana y eficaz a los fieles”; también “una mejor coordinación de los procesos pastorales” y “una mayor integración y fraternidad de los presbíteros”.

El proyecto es crear, dentro del territorio gobernado hoy por las arquidiócesis, tres nuevas diócesis en la Ciudad de México: en Iztapalapa, Xochimilco y Azcapotzalco. Con esto “descargaremos 40% de la población”, calculó Aguiar Retes en un video puesto a circular en redes sociales.

Sobre esta división, Gazanini comenta: 

“La intención del cardenal es quedarse con la zona rica de la arquidiócesis y deshacerse de la zona pobre. Basta darse una vuelta por las parroquias de esas áreas periféricas para ver el trabajo que les cuesta conseguir recursos. Ahora sus feligreses, por pobres, serán excluidos de la arquidiócesis primada. 

“Paralelamente, el cardenal ya empezó a auditar a las parroquias ricas con la intención de quitarles recursos. Para ese fin contrató a la consultora británica Ernst & Young, que está llegando a los templos pidiéndoles sus estados contables. Aguiar quiere imponer un modelo gerencial y centralizado en las finanzas del arzobispado.

“El proyecto de dividir la arquidiócesis ya es viejo, pero se desactivó por una razón muy práctica; el hacer coincidir territorialmente al gobierno eclesiástico con el gobierno civil de la Ciudad de México. La recomendación de empatar estas dos esferas de gobierno se estipula incluso en documentos de la Iglesia.” 

–Anteriormente había el proyecto de crear una diócesis en la Basílica de Guadalupe. ¿Qué pasó con esa intención?

–¡Hombre!, obviamente fue desechada por Aguiar. No iba a soltar por nada a la Basílica porque de ahí sale mucho dinero, es la caja de la arquidiócesis… ¡La lana es la lana! 

“Es más, Aguiar ya se fue a celebrar sus misas dominicales a la Basílica, abandonando la Catedral Metropolitana, donde le corresponde oficiar. Todo obispo debe dar cátedra en su catedral. Y al irse a la Basílica, un santuario nacional en el que tiene injerencia el episcopado mexicano, Aguiar se colocó por encima de este cuerpo colegiado de obispos, como diciéndoles: ‘Yo soy el mandamás’. Esto provoca mucha molestia.”  

Inconformidad generalizada

Con la división de la arquidiócesis –agrega Gazanini– desaparecerán además sus ocho vicarías, cada una a cargo de un obispo auxiliar. En consecuencia, estos obispos serán desplazados.

Añade:

“Quizá algún obispo auxiliar pueda quedar de titular en alguna de las nuevas diócesis. Pero, por lo pronto, los ocho obispos auxiliares van para afuera. Ellos están muy preocupados. Sé de la inconformidad de algunos. Pero callan por ser subalternos del cardenal y le deben obediencia”, dice. 

Igualmente molestos –agrega– están varios formadores y directivos del Seminario Menor y del Seminario Mayor de la arquidiócesis ante la drástica reforma educativa de Aguiar Retes, con la que intenta reducir a más de la mitad los años de internado de los seminaristas. 

Explica: En ambos seminarios los estudiantes viven internados los ocho años de su formación: un año de cursos introductorios, tres de filosofía y cuatro de teología. Pero ahora, con la reforma, sólo estarán internos los tres años de filosofía. Mientras que sus cuatro de teología vivirán en parroquias, para foguearse como sacerdotes.

Refiere Gazanini:

“Se prevé que haya un formador en las parroquias, para que ahí el alumno estudie con él sus cuatro años de teología. No veo viable esa medida. Mientras que los inmuebles del Seminario Menor y del Seminario Mayor –edificados con áreas de dormitorios y comedores comunales– se convertirán prácticamente en ‘elefantes blancos’.” 

–¿Qué futuro le ve entonces a esta reforma? 

–Provocará un descenso en las vocaciones, en una arquidiócesis donde, ya de por sí, éstas escasean muchísimo.

Laico católico, Gazanini es licenciado en derecho por la UNAM; tiene una maestría en Historia del Pensamiento por la Universidad Panamericana; estudios de filosofía y teología en el ya desaparecido Instituto Superior de Estudios Eclesiásticos; colaboró como analista en el semanario Desde la fe, de la arquidiócesis de México, y actualmente escribe sobre temas religiosos en medios católicos como Religión gigital, de España, y en el CCM, donde analiza la gestión de Aguiar.

En su análisis titulado “Réquiem al semanario Desde la fe”, Gazanini asegura que este semanario abandonó la crítica social para dedicarse a “rendirle culto a la personalidad del arzobispo”. Y ejemplifica con sus constantes “reproducciones” de extractos del libro Una Iglesia para soñar, la biografía de Aguiar Retes escrita por su directora de Comunicación Social, Marilú Esponda Sada.

Comenta Gazanini en la entrevista:

“¡Caray! En esa biografía el cardenal es un superhéroe al que ni un resfriado le ha dado en su vida; es todo un dechado de virtudes. Aparte de rendirle este excesivo culto al cardenal, Desde la fe hoy también se dedica a publicar artículos tibios y complacientes. Se acabó aquel semanario cuyos editoriales cuestionaban a los poderes políticos y eran un referente para el presbiterio.

“Esponda le dio un giro radical a la política de comunicación. Y en su afán por ensalzar la figura del cardenal ha llegado a dañarla con sus ocurrencias. Por ejemplo, con motivo del Mundial de Futbol en Rusia, Esponda lanzó un video en redes sociales donde aparece Aguiar vestido con la camiseta de la selección mexicana y echándole porras a nuestros futbolistas. Sólo le faltó la matraca. Un dignatario eclesiástico no debe prestarse a ese tipo de bufonadas. Pero, en fin, Aguiar no admite sugerencias ni críticas.” 

–¿De plano se cerró al diálogo con su presbiterio y sus laicos?  

–Sí, incluso los sacerdotes que le solicitan audiencia deben primero conseguir el visto bueno del pequeño grupito de allegados suyos, con el que toma decisiones y bloquea cualquier intento de acercamiento, una especie de guardia pretoriana.

Aparte de Marilú Esponda, a este grupo lo integran –dice– el religioso Manuel Corral, encargado de Relaciones Institucionales de la arquidiócesis; Mauro Daniel García, secretario personal y ceremoniero del cardenal; Eduardo Pisa, encargado de las relaciones con el presbiterio, y María del Mar Chapa, subdirectora de Comunicación.

Para dar a conocer la versión de la arquidiócesis, Proceso solicitó una entrevista con Aguiar o con Esponda. Pero se le negó.