Beatriz Gutiérrez Müller, la poeta

MONTERREY, NL.- En su faceta de poeta, Beatriz Gutiérrez Müller presenta Leyendas y cantos (UANL, 2018), una colección de textos que rescata las tradiciones, mitos y cosmogonías indígenas a través de voces de dioses y de hombres, con temáticas que vienen del cielo, pero que también andan en la Tierra.

Dice el texto de contraportada: “Estas palabras nacieron mirando las montañas. Entre cúspide y bajada, entre las mesetas hermosas que se esfumaban conforme se alzaba la alborada, caminaban; a veces con lentitud, otras con parsimonia o huyendo, vomitándose”.

Presentado en la Feria del libro UANLeer en marzo pasado, Leyendas y cantos, contiene 16 piezas que saben a río, cielo, árbol, colina, desierto, mar, animal, viento, un grupo semántico relacionado con la naturaleza.

Jessica Nieto, cuidadora de la edición, define la propuesta como un poemario de verso libre, con estructura clásica y tradicional, ajena a la experimentación, con una intención de crear romances o poemas épicos, al hablar de los mitos originarios en la cosmogonía ancestral.

A decir de la editora, la escritora mexicana define, con fortuna, la palabra y el lenguaje, resaltando su importancia en la conformación de la identidad y del pensamiento, mientras retoma los mitos del origen de la humanidad y, en particular, de los indígenas.

El poema VII, “Quetzalcóatl”, propone:

El pecado de la palabra está

en volverla mineral poroso,

escupirla, echarla cual bulto

(como los yaquis al Océano).

La palabra verdadera es siempre

indecible, los ruidos no extraña.

“En algunos poemas hay fragmentos en los que la escritora habla de una determinada palabra y la define. Eso, me parece, está en las ideas centrales de su texto. Es como hacer una loa a las palabras, al lenguaje y lo que significan para nosotros como humanos”, analiza Nieto, quien ha trabajado en el oficio editorial más de un centenar de libros.

Aunque el léxico utilizado aquí es accesible, existen algunas expresiones que demandan competencia cultural del lector, pues ni siquiera se hacen referencias específicas a las etnias originarias. Beatriz se refiere a Uemás, Chapá, Scherzo, Petela, Cantiga, Tahéjöc, Hunac Ceel, que aluden a mitologías, cantos, ritmos, prohombres, sitios.

“Hay muchas referencias en las que se debe tener contexto para entender los poemas de una manera más redonda o completa. Se habla aquí de mitos y leyendas que, en muchos casos, no tenemos presentes. Y es de resaltarse que Gutiérrez rescate eso, porque tiene su bagaje literario y académico pero, al mismo tiempo, es triste que si no lo entendemos nos falta reforzar esas áreas de cultura”, considera.

Menciona Nieto que, a un lector promedio, algunos versos le pueden resultar ajenos, pues es necesario reconocer que existe un déficit de oferta literaria en el país que lo acerque mitos y leyendas autóctonas, pues por ejemplo los consumidores prefieren propuestas anglosajonas al Chilam Balam o al Popol Vuh, que son mayormente vistos por estudiosos.

Sin embargo, el mismo verso devela las intenciones e identidades a las que apuesta Gutiérrez, y en la unidad del poemario se compactan los textos y se muestra el propósito completo del libro, conectándose al interior sus elementos, apunta la cuidadora.

Por ello, Nieto sugiere que Leyendas y Cantos se lea en el orden propuesto y no salteado, para que sea más comprensible la representación del universo, divino y terrenal, expuesto por Beatriz.

A la fila

Gutiérrez Müller (D. F., 1969) es una escritora reconocida en el ámbito intelectual por su trabajo con libros como Larga vida al sol (Lumen, 2011) y Viejo libro nuevo (Planeta, 2013). Además, ha obtenido trascendencia en la esfera política, por ser la esposa del virtual presidente electo Andrés Manuel López Obrador.

Pese a sus antecedentes, su primer poemario tuvo que irse a la fila de las publicaciones que revisa la Editorial Universitaria de la UANL.

Nieto Puente explica que el libro demoró más de un año en publicarse, luego de que fuera presentado para su dictamen en el 2017, pues siguió el mismo trayecto que todos los que presentan los escritores que buscan ser publicados por la Máxima Casa de Estudios.

Cuando el libro fue aprobado, inició el intercambio con la autora para corregir detalles, hacer sugerencias:

“Afortunadamente, Gutiérrez resultó ser receptiva a las propuestas para mejorar el texto, y disciplinada para atender a la brevedad las observaciones, durante el diálogo obligado que debe haber previo a la publicación”, recuerda Nieto Puente.

Gutiérrez Müller mencionó a la editorial universitaria que llevaba años tallereando estos poemas que ahora presenta.