“Rey y Rey”

Los cuentos clásicos que hemos oído y/o leído millones de niños en el mundo, terminan felizmente siempre contando cómo el príncipe y la princesa que, por supuesto, serán rey y reina, se casaron y vivieron felices para siempre. En estos cuentos ni por asomo se insinúa que, en cuanto a pareja, la situación pudiera ser distinta. No es culpa de los cuentos ni de la literatura cuentística que, como todas las manifestaciones del arte, no son otra cosa sino reflejo de una sociedad concreta en un tiempo específico.

Empero, las sociedades no son estáticas, y lo que ayer fue verdad absoluta deja de serlo hoy y no se sabe cómo será mañana. Naturalmente, estos cambios, así sea paulatinamente, van abarcando todo y, dentro de este todo, el arte y su representación literaria no es la excepción. Así que, hace dieciocho años, un par de escritoras holandesas, Linda Haan y Stern Nijland, publicaron un cuento que prácticamente era igual a todos los otros anteriores de parejas reales felices ad eternum, sólo que con una pequeñísima variante, no fue rey y reina sino, ¡oh sorpresa!, rey y rey.

Por supuesto, el escándalo se armó pero la verdad no fue para tanto, y el librito (es pequeño) fue abriéndose paso rápidamente: del 2000, año de su publicación para acá, se ha convertido en un éxito de librerías en países tan diversos como Argentina, Japón, República Checa y España, provocando polémicas en Estados Unidos y Francia. A México el libro no ha llegado todavía.

Pero en forma mucho más atractiva, visual y auditivamente, ya está aquí y, como reza el slogan de una radiodifusora, “llegó para quedarse”. Porque de la mano y por iniciativa del joven y talentoso coreógrafo y director de ópera Demis Volpi, la Compañía Nacional de Danza, ahora bajo la dirección ejecutiva de David Bear, estrenó mundialmente una versión verdaderamente celebratoria y elogiable. Buena parte de este éxito corresponde al coro EnHarmonía Vocalis que, a capella, interpretó sobresalientemente toda la muy abundante y variada música que enmarcó la coreografía de Volpi, deliciosa sátira (sin ánimo hiriente) de los cuentos clásicos del referido final feliz, y colorín colorado, este cuento… no se ha acabado.

Porque está marcando un antes y un después a partir de aquí, en que los cuentos infantiles y juveniles podrán ya, en algunas partes del mundo por lo menos, decir abiertamente que existe más de una preferencia sexual que es tan normal como cualquier otra.

Gran trabajo del EnHarmonía Vocalis dirigido por Fernando Menéndez que, aparte de los ya mencionados, “instrumentaliza” espléndidamente música de Chopin, Mozart, Rossini y hasta de Arvo Pärt, y una auténticamente lúdica y muy gozable puesta de la Compañía Nacional de Danza.

Rey y Rey cumple temporada en el Teatro de las Artes del Centro Nacional de las Artes, y seguramente se quedará en el repertorio habitual de la CND.