La televisora esconde la bola

MONTERREY, NL.- En el libro Tarjeta Roja (Planeta, 2018), el periodista Ken Bensinger documentó la corrupción que ahoga desde sus más altos niveles a la Federación Internacional de Futbol Asociación (FIFA).

Indica que en el máximo organismo del balompié mundial la deshonestidad es una pandemia que se extiende desde el presidente de la organización hasta los jefes de las grandes confederaciones.

Refiere también que funcionarios de la FIFA reciben flujos millonarios por sobornos entregados por empresas que se encargan de las transmisiones televisivas de los grandes torneos –como el Mundial, la Copa Confederaciones, la Copa América, la Copa Oro y la Libertadores– y por aquellas compañías que comercializan los derechos de publicidad.

Entre las firmas involucradas en el escándalo se encuentra Televisa. La televisora mexicana es señalada de pagar en 2013, junto con las empresas sudamericanas Torneos y Competencias (TyC) y TV Globo, hasta 15 millones de dólares en sobornos para obtener los derechos de transmisión para Latinoamérica de las Copas del Mundo 2026 y 2030. Existen sospechas de que también pagó ilegalmente para beneficiarse sobre los mundiales de 2018 y 2022.

El destinatario de la dolariza habría sido el extinto Julio Grondona, quien fue el todopoderoso presidente de la Asociación de Futbol Argentino y miembro del Comité Ejecutivo de la FIFA.

Al presentar su libro como testimonio del escándalo de corrupción que derivó en el FIFAgate y en el enjuiciamiento de múltiples directivos de la federación a escala mundial, Bensinger estaba sorprendido.

“Es curioso que México salga sólo una vez en el libro por el tema de Televisa. Por más que profundicé mi investigación al respecto nunca pude entender exactamente cuál fue el papel de México en esto”, señala el autor en entrevista.

En su indagatoria, el periodista de Buzzfeed se entrevistó con más de 200 personas, entre ellas agentes del Servicio de Recaudación de Impuestos y del FBI que en 2015 emprendieron el operativo internacional llamado “Tarjeta Roja”, que condujo al arresto de federativos por lavado de dinero.

Los inculpados protestaron en todo el mundo y acusaron al gobierno de Estados Unidos de extralimitarse en sus funciones y de imponer su ley fuera de sus fronteras. 

Joseph Blatter, expresidente de la FIFA, denunció que el operativo estadunidense era una venganza porque no le concedieron a ese país el Mundial de 2022. Washing­ton, en cambio, alegó que su actuación se debió a que el futbol debía ser saneado, además de que usaron las instituciones estadunidenses para cometer delitos.

El señalamiento directo contra la empresa de “Emilio Fernando Acárraga Jean III” (así lo identifican las autoridades estadunidenses) fue presentado en noviembre de 2017, ante un tribunal federal de Brooklyn, por el millonario argentino Alejandro Burzaco, quien fuera director ejecutivo de TyC.

En el libro de Bensinger se indica que, luego de declararse culpable dentro de la trama de sobornos y lavado de dinero, Burzaco reveló que a lo largo de 15 años había pagado unos 160 millones de dólares en cohechos a unas 30 personas.

Explicó al jurado cómo empleó durante años mecanismos torcidos para hacerse de derechos de transmisión de las copas América y Libertadores. Echó mano de contratos falsos y compañías fantasma en el extranjero, a las que llamó “vehículos”, para pagar sobornos.

De acuerdo con el periodista, los oficiales consultados no le proporcionaron otra información relevante sobre Televisa. “Los corruptos de la FIFA son de países latinoamericanos, desde Guatemala hasta Argentina, quienes tuvieron a muchas más personas involucradas. Es difícil creer que México sea el único país libre de este problema”, dice.

Sin embargo, considera posible que, como el caso sigue abierto, puedan salir más detalles del papel mexicano en la trama de corruptelas de la FIFA. Así ocurrió.

Denuncia

El lunes 6, la acción civil 18-cv-01979-LLS, presentada por el Plan de Pensiones Colleges of Arts and Technologies (Lead Plaintiff Colleges of Applied Arts & Technology Pension Plan), que posee acciones de Televisa, se dijo afectada con pérdidas por millones de dólares debido a un esquema de corrupción elaborado por la empresa mexicana.

De acuerdo con esta acusación, la parte del soborno aportada por Televisa fue de 7.25 millones de dólares.

La demanda señala que para obtener “la joya de la corona” de los eventos deportivos (la Copa del Mundo), a espaldas de sus inversionistas Televisa “empleó a su empresa subsidiaria Mountrigi Management Gruop Ltd, radicada en Zurich, cerca del cuartel general de la FIFA, para elaborar el sistema de sobornos entregados a los federativos, con el fin de obtener ilegalmente los derechos de transmisión de los mundiales 2018, 2022, 2026 y 2030.

“Para borrar sus rastros, Televisa falsificó información de sus libros contables hasta que los auditores descubrieron el esquema fraudulento en 2017, después de testimonios criminales y revisión de registros que echaron luz sobre el caso.

“Televisa y los acusados, Azcárraga III y Salvi Rafael Folch Viadero, sabían o ignoraron imprudentemente que millones de dólares eran filtrados a través de la explotación de debilidades de los controles y reportes financieros internos de la compañía”, manifiesta el documento de la Corte.

Bensinger supone que esta demanda fue presentada hasta ahora porque los abogados de los afectados tuvieron que analizar bien el caso para presentarlo con solidez.

Acuerdos

Cuando ingresó a Buzzfeed en 2014, a Bensinger le pidieron que hiciera un reportaje sobre Charles Gordon Chuck Blazer, directivo de la Concacaf. Fue este portal de noticias el que expuso por primera vez el gran fraude del futbol que meses después derivó en el escándalo conocido como FIFAgate. El reportaje se publicó en junio poco antes del Mundial de Brasil.

La obra relata el enorme operativo que emprendió la Justicia de Estados Unidos para desmontar la maquinaria de fraude y evasión de impuestos organizada desde hace años por los jerarcas del balompié mundial.

En entrevista, el autor señala que el aspecto más doloroso de la gran estafa es que el río de dólares que fluye entre los bancos de paraísos fiscales debería ser canalizado hacia los niños de los países más empobrecidos que, a causa de estos desvíos, se privan de programas de desarrollo deportivo, infraestructura, zapatos de futbol y balones.

En su trabajo, Bensinger expone casos como la Copa Oro, competencia que causa gran expectativa en México y en Estados Unidos. Asegura que ese torneo no es más que el invento del fallecido Chuck Blazer, quien fue secretario general de la Concacaf, para crear su mina de oro personal con derechos y sobornos, centrado en los dos equipos que dominan el área.

También señala que el Mundial 2018 se jugó en Rusia y no en Qatar porque el presidente Vladimir Putin concedió a ese país la explotación de yacimientos de gas en territorio ruso.

El escritor sabe que las revelaciones pueden ser dolorosas para los aficionados, pero considera necesario enderezar el rumbo del futbol, aunque reconoce que el propósito puede ser sólo un espejismo, pues, afirma, Gianni Infantino, actual presidente de la FIFA, es como un clon de Blatter.