El “muro”

En entrevista con Proceso, el embajador Gerónimo Gutiérrez deja claro que, pese a sus anteriores negativas, el gobierno de Enrique Peña Nieto sí está discutiendo con el de Donald Trump el plan para que México se convierta en el filtro migratorio de Estados Unidos, en algo así como un “muro” en este aspecto. No obstante, dice que no se trata de un acuerdo ni de un asunto vinculante. Esta administración, añade, seguirá avanzando en el tema hasta el último día, con el conocimiento del equipo del presidente electo. 

Washington.- Luego de negarlo reiteradamente, el gobierno de Enrique Peña Nieto acepta que ha estado “revisando” con el de Donald Trump la propuesta de convertir a México en un Tercer País Seguro (TPS) para los solicitantes de asilo en Estados Unidos y señala que el presidente electo, Andrés Manuel López Obrador, está enterado de ello.

“Sí, hemos conversado sobre el tema del Tercer País, como hemos discutido muchos otros temas en el contexto del flujo. Quizá debíamos haber sido mucho más explícitos en decir: ‘Oye, ¿se está discutiendo?’. ‘Sí, por supuesto’. ‘¿El tema se ha planteado, formado parte de las conversaciones?’. ‘Sí, junto con muchos otros temas’”, admite Gerónimo Gutiérrez, embajador de México en Washington.

Trump quiere convencer a Peña Nieto de suscribir el plan del TPS para que todo ciudadano no mexicano que pida asilo en Estados Unidos, primero lo solicite a México y así se evite su acercamiento a la frontera sur de aquel país.

En entrevista, Gutiérrez corrige sus declaraciones de mayo pasado, cuando en el programa de Carmen Aristegui rechazó que se tratara el asunto con la administración de Trump, tras la publicación de documentos relativos a ello en este semanario (Proceso 2168); 

–¿Se atrevería a decir todavía que no lo están negociando? –se le plantea.

–Con todo respeto, tengo que diferir a tu apreciación de que se haya mentido, yo o el canciller (Luis Videgaray).

–Está la grabación…

–Voy a repetir lo último que dije en el ámbito. Dentro de una agenda migratoria con Estados Unidos se ha discutido el creciente, o sea, lo que enfrentan México y Estados Unidos, que es un creciente número de nacionales de Centroamérica que cruzan México para llegar a Estados Unidos y que crecientemente solicitan asilo. Al mismo tiempo, es una realidad que México está enfrentando también un número creciente de solicitudes de asilo y lo que no hay en México es toda la capacidad para atender ese fenómeno. No hay una política regional que incluya a Estados Unidos y a todos esos países al respecto.

Enseguida matiza: la discusión del TPS no es una “negociación formal”, sino la búsqueda de alternativas con apego al marco internacional, con respeto a los derechos humanos y coherente con los principios de la política exterior mexicana.

Del 15 al 17 de agosto se llevará a cabo en Washington una reunión de alto nivel de la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) y la de Gobernación con el Departamento de Estado y el de Seguridad Interior del gobierno de Trump. El TPS forma parte de la agenda, en el marco de la revisión y firma de compromisos de cooperación bilateral en seguridad y migración. 

Fuentes de la SRE habían adelantado a Proceso que en dicha sesión en Washington el gobierno de Peña Nieto firmaría el acuerdo para que el gobierno de Trump negocie con el de López Obrador la continuidad del compromiso como una moneda de cambio en el forcejeo del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) y de los porcentajes de aranceles impuestos a las exportaciones mexicanas de aluminio y acero.

–¿El gobierno de Peña Nieto va a firmar algún compromiso al respecto antes de que se vaya, el 1 de diciembre? 

–No lo sé. Permíteme decir y ser muy preciso: estamos analizando todas las alternativas que nos permitan tener un mejor manejo con respecto al marco internacional, a los derechos humanos, a nuestros propios principios de política exterior, de cómo atender un fenómeno que es innegable. 

“Cualquier cosa que caiga en ámbito de memoranda de entendimiento, si es el caso, puede ser inmediatamente echado para atrás si al próximo gobierno no le parece. No son mecanismos legalmente vinculantes, son mecanismos que le permiten a cada parte con sus propias facultades acordar una serie de cosas; acuerdos interinstitucionales.”

–¿Usted no lo descarta? ¿Ya lo dijo?

–Permíteme, por eso; no me encajones. Lo que te puedo decir es que el gobierno del presidente Peña sí busca avanzar lo más posible, en coordinación, como se ha hecho todo con el virtual (presidente electo), y te pido que esto quede meridianamente claro: el gobierno del presidente Peña lo que tiene es la intención de aprovechar los cuatro meses que sobran, o tres meses y cacho, para avanzar en la atención de los flujos migratorios regionales, incluyendo el tema de asilo, la migración irregular, las repatriaciones, etcétera. Lo hará en coordinación, lo que sea lo hará en coordinación y con conocimiento del equipo del virtual presidente electo y públicamente, eso sí te lo puedo garantizar.

“Si tú me dices la posibilidad de que se firme algo que obliga y a escondidas, por supuesto que no. Todas las acciones que tome el gobierno del presidente Peña respecto a la atención del fenómeno migratorio serán comentadas, discutidas con el equipo del presidente electo.

–¿Acordadas?

–Pues acordadas en el ámbito. Evidentemente nosotros somos gobierno hasta el último día, pero lo que se ve hasta ahorita es que ha habido un buen trabajo y que hemos podido, que hay coincidencias importantes en todo esto. Todas las medidas que se tomen, como ha venido ocurriendo hasta este momento, son en comunicación y coordinación. Y el propósito es ayudar a sentar las bases para que ese tema, que va a ser sumamente importante, ya lo es, pero que no se va a ir al cambio de administración y que va a estar muy alto en la agenda del presidente Trump; pues que esté lo más allanado posible.

–¿Por qué en su momento no quisieron hacerlo público? ¿Por qué hasta que se ventiló en los medios de información?

–Primero, no ha habido la intención de ocultar nada. Número dos, y tú lo sabes muy bien, las conversaciones, o sea, hay veces que las conversaciones no son todo lo que se tiene, pues es lo mismo que pasa en las conversaciones del TLCAN. Hay situaciones en donde los dos gobiernos, por ciertos tiempos, pues están en conversaciones porque, te pongo un ejemplo: ¿por qué la Ley de Transparencia y Acceso a la Información Pública, dentro de sus supuestos, te permite decir que ciertas cosas estén reservadas en tanto están las negociaciones? Pues es lo mismo. No se ha ocultado nada. Acepto que pudimos haber sido más claros en decir: esto es lo que se está discutiendo. Bienvenido el comentario, y si mi selección de palabras fue equivocada, me corrijo, pero eso no quiere decir que se haya ocultado algo o que ya esté negociado o que haya la intención de negociarlo.

“Casi imposible”
que Peña firme el TPS

Dentro de la política migratoria de Tolerancia Cero que aplica desde junio pasado su gobierno, Trump decretó que se rechace toda solicitud de asilo por motivos de violencia doméstica y amenazas del crimen organizado, dos de las principales causas de la migración desde Centroamérica. 

Gutiérrez expone que, bajo la dirección de Videgaray, con la Secretaría Gobernación se evalúan opciones para que México ofrezca “refugio” a los centroamericanos.

–¿Cuál es el incentivo que ofrece Estados Unidos?

El embajador comenta que el gobierno de Trump ofrece al de México unos 800 millones de dólares para sufragar una infraestructura para ofrecer ese refugio y capacitar a los agentes del Instituto Nacional de Migración (INM). Sin embargo, apunta:

–Yo cambio la pregunta: ¿por qué no podemos ver que eso es lo correcto y que nos conviene? Hay que poner luz en lo que pasa en nuestra frontera sur, reconocer que debemos mejorar nuestras capacidades en todos sentidos para, no quiero decir enfrentar, para trabajar y mejorar la atención que se le da al fenómeno migratorio rural, incluyendo el tema del asilo. Entonces, ¿por qué no nos puede convenir? ¿Qué gana México?

–¿Algo tiene que poner Estados Unidos para negociar?

–Está en el propio interés de México fortalecer nuestra capacidad para mejorar el fenómeno migratorio en general, incluyendo la migración irregular y el asilo. Lo más conveniente es que en ese fortalecimiento de la capacidad busquemos naturalmente el apoyo técnico y el auxilio de organizaciones internacionales.

–¿Y de Estados Unidos?

–Estados Unidos puede ayudar en eso, respetando nuestra soberanía, nuestro propio marco legal. Claro que lo debemos considerar, desde mi punto de vista.

Cuando se le comenta que Marcelo Ebrard, propuesto por López Obrador para ser el próximo titular de Relaciones Exteriores, ya ha dejado entrever que no apoya el plan del TPS, y que a él, a Gutiérrez, se le ha señalado como el principal defensor del mismo, responde:

–Primero, yo soy embajador y sigo instrucciones…

–¿Entonces es Videgaray?

–No, espérame. Soy un embajador que sigue instrucciones y que actuará en favor de nuestro interés. Pero al gobierno de México y a la próxima administración le conviene analizar todas las alternativas posibles para mejorar el fenómeno migratorio, incluyendo el asilo y tener un diálogo completo y profuso con Estados Unidos en la materia, eso sí lo abogo yo, y si eso implica que me consideren el principal promotor, no voy a ser intelectualmente deshonesto. 

“Creo que un acuerdo de esas características es prácticamente imposible que se dé en lo que resta de nuestra administración; es más, casi te diría que es imposible; debe ser considerado, creo que sí debe analizarse, pero repito: es un medio que debe ser bien entendido y bien explicado para atender el fenómeno migratorio.”

En cuanto al costo de que México ofrezca “refugio” a los migrantes centroamericanos que buscan asilo en Estados Unidos, el embajador Gutiérrez señala que le corresponde definirlo a Gobernación, pues implica fortalecer al INM y a la Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados (Comar). El primero tiene un presupuesto anual de unos mil 750 millones de pesos que apenas le alcanza para pagar su nómina, más unos 3 mil 750 millones de pesos para su operación, mientras que la Comar percibe 23 millones. El embajador calcula que ambas instancias requieren al menos el triple.

Éxitos y lo que
“se pudo hacer mejor” 

Cuando se le pide hacer un balance de la relación bilateral, el diplomático enlista “éxitos”, como la renegociación del TLCAN y la discusión de temas de cooperación migratoria y seguridad. Después plantea: “¿Qué cosas se pudieron haberse hecho mejor? Menciono una, por ejemplo, que es y, en efecto, tiene que ver con calibrar mejor la condiciones que pudieran permitir un encuentro del presidente (Peña Nieto) con el presidente de Estados Unidos”.

–¿Cuándo se refiere a calibrar mejor, se refiere a haber abordado el asunto con el jefe del gabinete en lugar de su yerno?

–Hay toda una discusión, y me atrevo a decir, hasta una crítica respecto a la cercanía que ha habido con Jared Kushner como asesor especial del presidente de Estados Unidos. Yo puedo decir: uno, esa relación no ha sustituido las relaciones institucionales con otras dependencias del gobierno de Estados Unidos ni con otros actores. Ha sido complementaria. Dos, el señor ­Kushner ha sido una influencia positiva en el conjunto de la relación…

–¿Pero no funcionó?

–… Y tres, ha sido un ejercicio para México y para muchos otros gobiernos identificar, siempre ha habido una curva de aprendizaje, cómo navegar en las aguas de lo que es la administración del presidente Trump. Hace poco hubo un artículo en el Financial Times que hablaba de cómo otros países y, se refería a Japón, Alemania, Inglaterra y Francia, estaban lidiando con las características de la administración Trump. Lo describía como claroscuros. Habiendo leído ese artículo, creo que lo que México ha hecho ha sido razonablemente acertado. Sí, con cosas que se pudieron hacer mejor, y creo que, en síntesis, la relación bilateral va a cerrar mejor, del gobierno de México de los últimos dos años del presidente Peña Nieto, de como estaba en enero, a como está ahorita.”

Incluso, el embajador da a entender que el tono más cordial de Trump al hablar de México se debe al gobierno de Peña Nieto. El reportero le recuerda al embajador que ese cambio duró muy poco y se dio unas horas después de la victoria electoral de López Obrador.

–Tres comentarios te haría. El primer punto es que, a manera de reflexión y volviendo al tema de qué podemos hacer mejor, es comunicar mejor lo que estamos haciendo y lo que no estamos haciendo. Dos, creo que muchas veces en las relaciones internacionales lo que no se ve, lo que se evita, lo que necesariamente se ve como triunfos inmediatos, es también importante y a veces lo que no pasó es muy importante. Creo que eso hay que tomarlo en cuenta.

“Y a futuro, es natural y es positivo que el gobierno actual de Estados Unidos y el presidente electo (de México) y su equipo se estén dando el beneficio de la duda, y eso es normal al inicio de una administración. Yo celebro que haya ese tono y creo que será importante ver cómo se puede mantener esa estabilidad y ese tono en la relación, porque ayuda a que los temas de fondo puedan ir encontrando solución…  Y nosotros haremos todo lo posible para ayudar a que ese camino sea el que se siga.”